Sonata para violín

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Una sonata para violín es una composición musical para violín acompañada por un instrumento de teclado y en periodos anteriores con un instrumento de bajo duplicando la línea del bajo en el teclado. La sonata para violin se desarrolla a partir de una simple forma barroca con ningún formato fijo hasta la forma clásica estandarizada y compleja. Desde el periodo romántico algunos compositores han llevado más allá los límites tanto en su forma clásica así como el uso de los instrumentos.

Antecedentes[editar]

En las primeras sonatas para violín, un instrumento de bajo y el clavecín tocaban una simple línea de bajo (continuo) y este último doblaba la línea de bajo más acordes mientras el violín tocaba de forma independiente. La música era contrapuntística con ningún formato fijo. Telemann escribió muchas sonatas al igual que Bach. Bach escribió sonatas con el clave obbligato, que permitió al instrumento de teclado dejar de tocar sólo una línea de bajo de acompañamiento.

Haydn escribió más de un centenar de sonatas en trío (que son esencialmente sonatas para violín obbligato) sustituyendo el clave por un piano y un barítón (instrumento parecido a un violonchelo pero más grave), que en su mayoría doblaba la línea de bajo del piano. Estas obras eran en su mayoría sonatas simples de dos movimientos y en las más posteriores ya empleaban la forma sonata.

Forma de sonata clásica[editar]

La sonata Kreutzer de Beethoven es una de las más populares del repertorio.

Mozart fue instrumental en el desarrollo de la sonata para violín clásica de las que se conocen al menos 36. Mozart escribió principalmente sonatas de dos movimientos, generalmente formadas por un movimiento rápido en forma sonata y un segundo movimiento más lento en varias formas. En sus últimas sonatas agregó un tercer movimiento rápido en varias formas. Varias de sus sonatas presentan un movimiento en forma de tema y variaciones.

Beethoven escribió diez sonatas para violín a lo largo de su carrera.[1] Sus sonatas maduran tanto en estilo y complejidad culminando en el Kreutzer sonata, una obra de contrastes extremos. Una interpretación habitual dura cuarenta minutos y es muy exigente en ambos músicos.[2]

Brahms, Franck, Debussy, Ravel, y Shostakovich, entre otros compositores posteriormente contribuyeron al repertorio llevando el formato a sus límites, o creando reglas de composición propias.[3]

La sonata para violín moderna[editar]

Schnittke con su técnica poliestilística, Ausbruck y Takemitsu (con sus motivos melódicos) son compositores modernos de sonatas para violín que han traído una reforma radical de la forma sonata clásica así como las nuevas exigencias técnicas de los intérpretes.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Beethoven and the Violin Sonata». Consultado el junio de 2014. 
  2. «Beethoven's Sonatas for Violin and Piano». Consultado el junio de 2014. 
  3. A Brief Analysis of Debussy's Violin Sonata, Brahms' Violin Sonata, Op. 78, and Shostakovich's Eighth String Quartet, Op. 110