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Soldado de cuera

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Soldado de cuera:

1: Chaqueta de cuero

2: Silla de montar

3: Carabina

4: Bolsa de la silla

5: Lanza

6: Pistolas colgadas a cada lado de la silla

7: Adarga

8: Botas y espuelas

9: Estribo

10: Cartuchera [1]

Los soldados de cuera, dragones de cuera[2][3][4][5] o soldados presidiales eran tropas defensivas creadas por el Imperio español, para la defensa de la frontera de las provincias internas de la Nueva España, que ocuparon los presidios del Virreinato, desde finales del siglo xvi hasta principios del siglo xix.[6]

Su nombre derivaba de la cuera, abrigo largo sin mangas constituido hasta por siete capas de piel, con gran resistencia a las flechas de los indios enemigos, que llevaban como protección. Al principio eran usadas solo por los oficiales, pero su uso se extendió a toda la tropa llegando a ser parte del uniforme reglamentario.

Historia

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Soldados de cuera y auxiliares indígenas. Detalle de una pintura en cuero enviada a Suiza desde Sonora, México, en 1758 por Philipp Segesser (1689-1762). Se supone que representa la derrota de la expedición de Villasur en 1720.

Los soldados de cuera fueron unidades de frontera establecidas por el Virreinato de Nueva España para la defensa de los presidios de las provincias internas.[7] No formaban parte del ejército regular español,[8] y se diferenciaban de los dragones del ejército borbónico. La mayoría de estos soldados eran nacidos en las Provincias Internas de la Nueva España, normalmente criollos o mestizos, y estaban entrenados para el combate montado en regiones fronterizas.[9]

Los requisitos para el alistamiento como soldado de cuera eran: haber alcanzado los dieciséis años de edad, debía ser de 150 cm de estatura, sano, católico y libre de pecados.

Reglamentaciones de uniformidad de 1772 prescriben una chaqueta corta de lana de tela azul con estrechos diferenciales de color rojo y un collar rojo, pantalones azules, una gorra azul, un pañuelo negro, un sombrero con una cinta roja, zapatos y polainas.[10]

Estaban armados con un fusil corto, un par de pistolas, un arco y flechas, una espada corta, una lanza y un escudo de piel de búfalo . Estos soldados fronterizos fueron reclutados entre la población criolla, mestiza, indios hispanizados y esclavos liberados. La mayor parte de los oficiales eran criollos. Los soldados de cuera manejaban los presidios que se extendían desde Durango, Coahuila, Chihuahua, Texas, Nuevo México, Alta California y Baja California.

Durante y después de la Guerra anglo-española los dragones desempeñaron un papel importante en los conflictos militares dentro del país como la batalla de Puebla durante la intervención francesa, hasta la revolución mexicana. Una de las marchas militares más conocidas en México es la Marcha Dragona, la única usada actualmente por la caballería y las unidades motorizadas durante el desfile del 16 de septiembre para conmemorar el Día de la Independencia.

La expedición de Villasur

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En agosto de 1720, un destacamento de unos 40 soldados de cuera, acompañados por aliados indígenas, al mando de Pedro de Villasur, emprendió una incursión exploratoria en lo que hoy es Nebraska. Emboscados por grupos tribales pawnee y otoe, la columna fue destruida; solo unos pocos jinetes entre los soldados de cuera lograron escapar. Esta derrota marcó el fin de la expansión española hacia el este, en las Grandes Llanuras.[11]

Reclutamiento

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Estos soldados fronterizos se reclutaban entre la población mestiza y los indígenas americanos hispanizados. La mayoría de los oficiales eran criollos y mestizos, mientras que muy pocos soldados rasos tenían esta distinción.[12] No faltaban voluntarios para el servicio. El reclutamiento se realizaba principalmente entre la población local, acostumbrada al clima local, que eran jinetes expertos y rastreadores experimentados que conocían el terreno. Para la población pobre en general, el servicio como soldado de cuera era atractivo, con muchas ventajas: salario regular, atención médica, posibilidad de concesiones de tierras y ascensos.[10]

Un arma olvidada: el lazo

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El lazo corredizo era una herramienta indispensable de los soldados de cuera. Lo empleaban para atar caballos o capturar ganado. Y, si era necesario, podían convertirla en un arma mortal.[13] En su vertiente negativa, muchos de esos soldados empleaban el lazo para capturar mujeres amerindias para forzarlas. El propio padre Junípero Serra y otros misioneros se quejaron de este comportamiento.[14][15]

Referencias

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  1. Bueno, José María (2014), Las Guarniciones de los Presidios de Nueva España: Los Dragones Cuera, Madrid: Ministerio de Defensa. p. 21.
  2. «Dragones de Cuera. El salvaje Oeste español». n.º 68. Desperta Ferro. Febrero de 2024. Consultado el 30 de noviembre de 2025.
  3. Anguita Osuna, José Enrique; Soto, Silva (2020). Pasado, Presente y Futuro de la Enseñanza Militar en España.. Dykinson. p. 146. ISBN 9788413772004.
  4. Rodríguez Jiménez, José María (2022). Texas durante la época virreinal. San Antonio de Béjar en la estrategia de la frontera novohispana. Ediciones de la Universidad de Castilla La Mancha. p. 260. ISBN 9788490444955. Consultado el 30 de noviembre de 2025.
  5. Navarro, Fran (18 de julio de 2024). «Dragones de cuera: los soldados del Imperio español en el salvaje Oeste». Muy Interesante. Consultado el 30 de noviembre de 2025.
  6. Crosby, Harry W. (1994). Antigua California: Mission and Colony on the Peninsular Frontier, 1697-1768 - Harry Crosby - Google Books. ISBN 9780826314956. Consultado el 15 de septiembre de 2012.
  7. Baquer, Mariano Alonso (2016). «CAPÍTULO IX LA REALIDAD DEL EJÉRCITO DE LA FRONTERA». Españoles, apaches y comanches. Madrid: Ministerio de Defensa. p. p.409.
  8. Odie, B. Faulk (1976). «El presidio: ¿fuerte o farsa?». El México perdido. Ensayos escogidos sobre el antiguo norte de México, 1540-1821. México D.F.: Septentas. p. p.63.
  9. Bueno, José María (2014). «Los Soldados». Los Dragones Cuera. Madrid: Ministerio de Defensa. p. p.19.
  10. 1 2 Bueno, José María, op. cit., p. 20.
  11. Chartrand, Rene (2011). The Spanish Army in North America. Osprey Publishing. pp. 11-12. ISBN 9781849085977.
  12. Conor McMahon, "The Espada Ancha in New Mexico" Consultado el 31 de marzo de 2016.
  13. Francis Samuel Marryat (1855). Mountains and molehills, or Recollections of a burnt journal. pp. 295-.
  14. Adela de la Torre; Beatríz M. Pesquera (1993). Building with our hands: new directions in Chicana studies. University of California Press. p. 15. ISBN 9780520070905. Consultado el 31 de octubre de 2010.
  15. POLÍTICA COLONIZADORA DE ESPAÑA EN ALTA CALIFORNIA EN LA CORRESPONDENCIA DE LOS PADRES FRANCISCANOS. 1769-17951. ÁGNES TÓTH.