Signo

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Un signo es aquel que está en lugar del objeto al que representa (referente), y que por una relación convencional o de semejanza, evoca en un tercero (interpretante) una realidad determinada para alguien que la interpreta.

La semiótica o semiología es aquella ciencia que se encarga del estudio de los signos en el seno de la vida social.

Arroba

Las diferentes relaciones entre signo y cosa designada han dado lugar a diferentes corrientes: estudio de la relación del signo y su significado, la semántica; el análisis de las relaciones entre signos: la sintáctica; y entre signos y sus condiciones de uso respecto al contexto o circunstancia de los usuarios: la pragmática. Esto es, desde estas dimensiones se analizan los fenómenos, objetos y sistemas de la significación, de los signos y de los discursos en los diferentes lenguajes, así como los procesos por lo cuales son asociados a un significado (producción e interpretación). Toda producción e interpretación del sentido constituye una práctica significante, un proceso de semiosis que se vehiculiza mediante signos y se materializa en textos.

Algunos autores suelen indicar una distinción entre semiótica y semiología como postulando campos de estudios diferentes. Problemática superada en el Tratado de Semiótica General de Umberto Eco. Este minimiza la cuestión dado que todo signo se construye de naturaleza social aunque no todos lo son. [cita requerida]

Cabe separarlas también de la llamada teoría de la información y de la comunicología -ciencia que estudia los sistemas de comunicación dentro de las sociedades humanas- y la hermenéutica -disciplina que se encarga de la interpretación de los textos.-​ La peculiaridad del enfoque semiológico responde al siguiente interrogante: "¿Por qué y cómo en una determinada sociedad un elemento —una imagen, un conjunto de palabras, un gesto, un objeto, un comportamiento, etc.— significa?".[1]

Tipología de signos[editar]

Los signos pueden clasificarse atendiendo a cuatro criterios: su fuente de emisión, su intencionalidad y la conciencia del emisor, el aparato receptor con el que se percibe y el vínculo que se establece con el referente u objeto representado.[2]

Tipo de signos
Criterio de clasificación Tipo Descripción y ejemplos
Según su fuente de emisión Artificiales Emitidos conscientemente para comunicar algo: gritos, palabras, dibujos.
Naturales Procedentes de una fuente natural; no tienen emisor intencional: cielo encapotado.
Según su intencionalidad y según el grado de conciencia del emisor Comunicativos Emitidos intencionalmente: gesto de fastidio.
Expresivos Emitidos espontáneamente, incluso sin intención comunicativa. Son reveladores de una disposición anímica: sonrojante, palidecer.
Según el aparato receptor Olfativos Percibidos con el olfato: olores de alimentos.
Táctiles Percibidos con el tacto: signos del alfabeto braile.
Gustativos Percibidos por el gusto: sabores de alimentos.
Visuales Percibidos por la vista: símbolos químicos, diagramas.
Auditivos Percibidos con el oído: lenguaje verbal, ruidos de animales.
Según el vínculo con el referente (clasificación de Peirce) Iconos Remiten al objeto por semejanza: fotografía, dibujo, etc.
Símbolos Mantienen con el objeto una relación determinada por alguna convención y, por tanto, son arbitrarios: estandarte, talón, billete', contraseña.
Índices Guardan contigüidad física o conexión causal con el objeto indicado: Estrella Polar (señala el Norte), grito de ¡Cuidado!.

Clasificación de Peirce[editar]

En su desarrollo teórico, Peirce toma como objeto de estudio la semiosis, proceso en el cual se da la cooperación de tres instancias (o subjects):

  • El representamen, o signo en sí, es decir, una manifestación material y perceptible que representa a otro objeto.
  • El objeto, que es aquello representado, esto es, aquello de lo que el signo da cuenta.
  • El interpretante, o sentido que el signo produce y que se traduce en otro signo o representamen.

Así pues, el signo es para él el producto de esta dinámica de semiosis, que la semiología europea designaba con otra terminología, respectivamente, significante, referente ysignificado, lo que luego se denominó triángulo de Ogden y Richards, estructura que integra estos tres elementos que configuran cualquier signo y que puede desfigurarse por fenómenos como la sinonimia, la homonimia, la polisemia, etc., de forma que el triángulo puede transformarse en un rombo, un segmento, etcétera.

Profundizando en la clasificación de los signos, Peirce llegó a la convicción de que estos podían clasificarse por la relación que guardaban estos elementos entre sí en tres tipos determinados:

  • Icónicos o iconos, cuyo representamen o significante guarda una relación de parecido con su objeto o referente: mapas, caricaturas, croquis...
  • Indicios o indicadores, cuyo representamen o significante guarda una relación natural o de causa-efecto con el objeto o referente: el humo como signo de fuego, el llanto como signo de emoción intensa (tristeza o alegría).
  • Símbolos, aquellos signos en los que la relación entre representamen o significante y objeto o referente no es de semejanza ni natural o de causa-efecto, sino arbitraria, convencional, pactada en el seno de una sociedad: el himno nacional, la bandera, la mayor parte de los vocablos de las lenguas naturales salvo las onomatopeyas sonoras del lenguaje oral o visuales del lenguaje escrito (caligramas, por ejemplo).

Referencias[editar]

  1. «Juan Ángel Magariños de Morentín» |url= incorrecta con autorreferencia (ayuda). Wikipedia, la enciclopedia libre. 4 de julio de 2017. Consultado el 7 de octubre de 2018. 
  2. Arroyo Cantón, Carlos; Berlato Rodríguez, Perla (2012). «La comunicación». En Averbuj, Deborah. Lengua castellana y Literatura. España: Oxford University Press. p. 407. ISBN 9788467367966.