Mosco de Sidón

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Mosco de Sidón, también escrito Moscho o Mocho (fl. siglo XIV a. C.), fue sabio y pensador de origen fenicio, natural de Sidón.[1][2]​ Puede considerársele semilegendario, puesto que son extremadamente escasos (casi nulos, no solo en cantidad de fuentes, sino también en cantidad de información) los datos y referencias que sobre él han llegado hasta nuestros días.

Origen del atomismo[editar]

Su vida es situada, de acuerdo con los pocos datos de que se dispone, en tiempos anteriores a la guerra de Troya (ocurrida aproximadamente hacia 1270 o 1180 a. C.).[1]

Tanto el filósofo, historiador y geógrafo griego Estrabón de Ponto (siglos I a. C. y I d. C.) como el médico y filósofo escéptico (pirrónico) Sexto Empírico (siglos II y III d. C.), le atribuyen el haber sido el primero en concebir el pensamiento atomista (o corpuscular) y, por ende, la creación del atomismo; sentando de esta manera en su persona, el origen de la filosofía atomista aproximadamente un milenio antes de los filósofos presocráticos denominados físicos, como los pluralistas Anaxágoras de Clazomene (siglo V a. C.) y Empédocles de Acragas (siglo V a. C.) o incluso de Leucipo (siglo V a. C.), maestro del filósofo Demócrito de Abdera (siglos V y IV a. C.), siendo estos dos últimos quienes son habitualmente considerados como los padres del atomismo griego.

En la India, por otra parte, ya había representantes del pensamiento atomista, paradigma de estos es el del sabio, filósofo y alquimista hindú que vivió hacia el año 600 a. C. llamado Kanada o Kanad, fundador, a fines del siglo VII a. C., o a comienzos del siglo VI a. C., de la escuela filosófica denominada vaiśeṣika. Si bien existen diferencias entre ambas corrientes de pensamiento, entre otras, desde el punto de vista teológico, existen además grandes similitudes, también entre otras, desde el punto de vista físico.

Lo poco que se conoce en la actualidad sobre este Mosco de Sidón, lo deja en tinieblas, cubierto bajo un manto de oscuridad similar (y posiblemente más denso) que aquellos que cubren a otros sabios y pensadores de la antigüedad, como es el caso de Botón de Atenas (siglo VI a. C.) quien tuvo, aparentemente, como discípulo al filósofo y poeta Jenófanes de Colofón (siglos VI y V a. C.); o a Hermodamas de Samos (siglo VI a. C.), el cual parece haber sido el último de los maestros del filósofo y matemático Pitágoras de Samos (siglo VI a. C.); que, si bien considerablemente posteriores, son solamente un ejemplo, entre varios otros de quienes contamos con la relativa suerte de haber podido arrebatar de las fauces del olvido, al menos, algunos de sus nombres, para que, tras haber logrado sobrevivir a los largos siglos de desidia, puedan ser rescatados por aquellos que estamos vivos el día de hoy.

Referencias[editar]

  1. a b Juan Andrés; Giovanni Andrés (1997). Origen, progresos y estado actual de toda la literatura. Vol. III. Verbum Editorial. p. 231. ISBN 9788479621490. 
  2. Lapeña, Tomás (1806). «Ensayo sobre la historia de la filosofía desde el principio del mundo hasta nuestros días». Filosofía en español. 

Véase también[editar]