Sergio Trujillo Magnenat

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Sergio Trujillo Magnenat en su estudio (1990).

Sergio Trujillo Magnenat (Manzanares, Caldas, 21 de febrero de 1911 - Bogotá, 8 de diciembre de 1999) fue un pintor, dibujante y escultor colombiano, de padre colombiano y madre suiza.

Biografía[editar]

A los 15 años de edad ya tomaba clases de dibujo en el horario nocturno de la Escuela de Bellas Artes, en donde ingresa como alumno regular dos años después. Tuvo como profesores a Roberto Pizano, Domingo Moreno Otero, Pedro A. Quijano, Francisco Cano y Coriolano Leudo.

Por iniciativa propia comenzó a trabajar en El romancero del virrey Solís, su primer libro manuscrito con ilustraciones al temple.

En aquel entonces, cuenta Trujillo Magnenat, había pocos museos; y no había galerías ni exposiciones y tampoco críticos de arte. El apoyo a los artistas por parte del gobierno y la empresa privada no existían.

En 1932 comienza a hacer ilustraciones para la sección literaria del diario El Tiempo y para la revista Mundo al día. Trabaja en cerámica y fotografía junto a Carolina Cárdenas, quien fallece pocos años después y en cuyo homenaje pinta el óleo La muerte y la doncella, uno de sus cuadros más célebres y que se considera, junto con Mujer sobre tréboles, como una de las obras más importantes de la pintura colombiana del siglo XX.

Mientras elaboraba Toi et moi, su segundo libro manuscrito con ilustraciones al temple y textos en tinta china y oro, de marcada influencia art decó, es nombrado director de la Sección de Artes Decorativas de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá. Poco después, asume el cargo de director de publicaciones del Ministerio de Educación Nacional.

La cubierta del Cantique de cantiques du roi Suleíman (Cantar de los cantares del rey Salomón), la elaboró en estaño repujado con incrustaciones en cerámica, y las páginas las hizo, al igual que las del Toi et moi, de su puño y letra mediante la trascripción caligráfica de los textos, “adornando e iluminando las letras capitales con detalles que utilizan los recursos estéticos característicos de los manuscritos medievales pero con el trazo moderno propio del pintor. Además, cada manuscrito contiene varios de sus dibujos que recrean las escenas y las sensaciones evocadas en los cantos o poemas”.[1]

En el I Salón Anual de Artistas Colombianos obtiene la medalla de plata con las obras Pastora, Anunciación y Composición (La muerte y la doncella). En el II Salón Anual ganó la medalla de oro con el óleo Retrato de doña Sara Dávila Ortiz.

La Bella Durmiente, temple sobre cartón. Sergio Trujillo Magnenat (1932).

Trujillo Magnenat, un artista multifacético, disciplinado, culto y refinado, poseedor de una gran formación humanística, pertenece a la generación de los precursores del arte moderno en Colombia, quienes se distinguieron por alejarse del rigor de las normas clásicas y por haber logrado un arte propio. Estuvo atento al espíritu renovador que a escala internacional impulsó la Bauhaus con su lema: “arte y técnica: una nueva unidad”. Según entiende la curadora de arte Carmen María Jaramillo, la difusión masiva de la obra de arte “podría ser uno de los objetivos fundamentales de Trujillo y un denominador común, tanto del arte colombiano del periodo, con su creciente interés por el muralismo, como de la tendencia de recuperar y revalorar las artes aplicadas que posibilitan crear objetos artísticos al alcance del hombre corriente y no sólo del coleccionista especializado”. Esto se hizo evidente desde que empezó a ilustrar los principales diarios y revistas de Colombia, y a ilustrar todo tipo de libros, desde cuentos y cartillas infantiles hasta textos de historia y poesía.

Anuncio diseñado por Sergio Trujillo Magnenat a la entrada de la Biblioteca Nacional de Colombia: "Real Biblioteca de Santafe abierta el 9 de enero de 1777 Gobierno del Excmo. Sr. Virrey D. Manuel Guirior."
Anuncio diseñado por Sergio Trujillo Magnenat a la entrada de la Biblioteca Nacional de Colombia: "Biblioteca Nacional de Bogotá trasladada a este edificio el 20 de julio de 1938 Gobierno del Excmo. Sr. Presidente D. Alfonso López."

Tal vez sin ser consciente de ello, hizo del arte un bien común, que elevó la calidad de vida de la gente gracias a los murales que realizó en sitios públicos y en fábricas; a las litografía con que ornó las escuelas públicas de todo el país; al diseño de muebles, lámparas, baldosines y juguetes; y a la elaboración de carteles para eventos culturales y deportivos, como los que hizo para los Juegos Deportivos Bolivarianos que se llevaron a cabo en 1938, en Bogotá. En esos carteles, en los que se destaca la esquematización y las figuras estilizadas, así como un particular manejo de los volúmenes y un novedoso sentido de la abstracción, se revela al dibujante preciso y desenvuelto que críticos e historiadores han reconocido como uno de los más versátiles de nuestra historia.

En la esquematización dinámica de los deportistas se vislumbra la velocidad del movimiento, característica fundamental del futurismo italiano.

Esta clase de obras, junto con las carátulas elaboradas para la revista América y el Suplemento literario de El Tiempo, sumadas a su trabajo en la Revista de las Indias y la revista infantil Rin Rin, lo convirtieron en el pionero del diseño gráfico profesional en el país y, quizá, en el más importante cartelista colombiano durante décadas.

De este artista polifacético llaman la atención sus cuadros de figuras alargadas y de colorido equilibrado.

Con su aparición vigorosa y prolífica enriqueció el panorama artístico colombiano y entre la crítica especializada ha sido reconocido su trazo hábil, dinámico, preciso y variado, que lo hacen destacar entre los grandes dibujantes de todos los tiempos.

Por su formación literaria y artística, según decía el escritor Germán Arciniegas, Trujillo, el más fecundo ilustrador de su tiempo, se apartaba de la tradición española y tendía a seguir la corriente de los ilustradores franceses. “La nitidez de sus dibujos está pasada por los filtros renacentistas y tiene esa agilidad y buen gusto que lo llevan siempre a buscar en las mujeres bellas posturas elegantes y pasos de danza, o a recrear con línea firme escueta el ímpetu de los hombres y mujeres que luchan y sueñan, los comuneros, los quijotes de todas las épocas”.

Carmen María Jaramillo destaca "su aire renovador, su sentido claro y consecuente de que el arte es un bien común y una manera de elevar la vida cotidiana de las gentes. Aunque reniega de la validez de las vanguardias, su trabajo ha sido completamente modernista. Quiere romper con la tradición y proponer alternativas a la estética que caracterizó el arte académico. Su obra es ecléctica, no puede inscribirse dentro de ningún 'ismo'. Trujillo se afirma en la singularidad de su trabajo que, sin encasillarse, tampoco intenta prescindir de lo que se ve, se vive y se siente en su tiempo".[2]​ Al decir del crítico de arte Germán Rubiano, “dentro de su generación, Sergio Trujillo Magnenat es una figura insular. Y lo es porque su obra es demasiado varia para circunscribirla a objetivos muy precisos, y así como es nacionalista en sus óleos y acuarelas de paisajes sabaneros y costeños, o en sus muchas ilustraciones de la historia patria, y así como ha procurado llegar a la gente a través de varios murales e infinidad de dibujos publicados en libros, revistas y periódicos, también abunda en retratos familiares, figuras ideales (o largamente recordadas); asuntos religiosos y escenas de la historia universal, particularmente en sus murales e ilustraciones”.

Hay otros cuadros suyos en donde se adivinan referencias al tenebrismo, al claroscuro, al puntillismo, al postimpresionismo, al simbolismo, al cubismo, al arte del Antiguo Egipto y, sobre todo, hay en su obra mucho de art decó, aunque siempre con su sello particular.

Su versatilidad le permitía plasmar paisajes urbanos y rurales, bien fuera al óleo o a la acuarela, y hacer retratos familiares y de amigos en carboncillo, lápiz, tinta.

A diferencia de los impresionistas, tomaba apuntes en el lugar geográfico en que se encontraba y plasmaba luego, de memoria —memoria fotográfica—, la luz y los colores que había percibido.

También recreó, por medio de la pintura, mitos y leyendas, e incursionó en el surrealismo en los años 70.

Los críticos de arte han descubierto en él un estilo de americanismo a la manera de los mexicanos Orozco y Siqueiros. A su manera, recreó en murales la Batalla del Pantano de Vargas y la historia del general independentista José Hilario López.

En 1994, en el Museo de Arte Moderno, una exposición antológica sobre las obras de Trujillo ocupó tres salones. Es la retrospectiva más completa y significativa que vio, en vida, de su obra.

Falleció en Bogotá, ciudad a la que su familia se trasladó cuando él no había cumplido un año de vida.

Vida personal[editar]

En enero de 1939 se casó con Sara Dávila Ortiz, con quien tuvo seis hijos: María Cristina, Carolina, María Clara, Sergio, Jaime y Alberto.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

3. ↑ http://www.iie.unal.edu.co/pdfs/coleccionescala/trujillo-pintor1.pdf

4. ↑ Sergio Trujillo, el de la línea precisa, luminosa y exacta, ama vivir en la sombra, por Germán Arciniegas, El Tiempo, 22.01.1998

Enlaces externos[editar]