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Segundos reinos de taifas

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El segundo período taifas (o taifas post almorávides) es un período en la historia de al-Ándalus situado entre las dominaciones almorávide y almohade.

Introducción

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En 1085, tras la conquista de Toledo por parte de Alfonso VI, las taifas de Sevilla[1][2] y Badajoz tomaron conciencia del verdadero peligro que suponían los reinos cristianos y, viendo peligrar su subsistencia, hicieron un llamamiento de ayuda a los almorávides. Tras atravesar el estrecho y asentarse en Algeciras, los almorávides dirigidos por Yusuf Ibn Tasufin derrotan a Alfonso VI en la batalla de Sagrajas de 1086, y se retiraron de vuelta al Magreb. El soberano almorávide exhortó en vano a los reyezuelos andalusíes a observar más estrictamente la fe islámica y a unirse frente a los enemigos del norte. Pero la incapacidad y la debilidad de los reinos de Taifas, unidas al apoyo de los juristas malikíes y las clases populares, agobiadas por la gran presión fiscal, llevaron finalmente a Yusuf Ibn Tasufin a iniciar la conquista de Al-Ándalus tras desembarcar en Gibraltar en junio de 1090.

Desarrollo

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Quirate de plata acuñado por Hamdin e Ibn Wazir, aliados del rebelde Ibn Qasi.

Los primeros indicios de malestar andalusí contra los almorávides se produjeron en Córdoba en 1121, cuando la población se rebeló; en esta ocasión, solo la intervención de los alfaquíes pudo evitar un baño de sangre. Otras rebeliones se produjeron en distintas ciudades. A partir de 1140 el poder almorávide empieza a decaer en el norte de África por la presión almohade, y pronto llegan esas noticias a la península.

En 1144, un sufí llamado Ibn Qasi comenzó un movimiento antialmorávide, a partir del cual irían surgiendo más territorios musulmanes con gobiernos independientes, que constituyeron las llamadas Segundas Taifas. Fueron muy efímeras, puesto que la mayor parte de ellas sucumbirían en menos de un lustro al empuje del Imperio almohade.

En efecto, en 1147, un ejército comandado por el líder almohade Abd Al-Mumin llegó a España, y conquistó con rapidez una gran parte del sur peninsular, incluidas las ciudades de Cádiz, Málaga y Sevilla. Solo Murcia, regida por el Rey Lobo, consiguió resistir al nuevo poder norteafricano, gracias al apoyo del Reino de Castilla. Pero en 1172, el nuevo califa almohade Abu Yaqub Yusuf completó la conquista de Al-Ándalus con la toma de Murcia, y puso así fin a la última taifa de este período histórico. Si bien todavía la taifa de Mallorca, debido a su carácter insular, consiguió resistir y seguir en manos almorávides, hasta que finalmente cayó en 1203.

Relación de las segundas taifas

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Véase también

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  1. El rey de la taifa de Sevilla al-Mutamid le pide ayuda en estos términos:
    Él (Alfonso VI) ha venido pidiéndonos púlpitos, minaretes, mihrabs y mezquitas para levantar en ellas cruces y que sean regidos por sus monjes [...] Dios os ha concedido un reino en premio a vuestra Guerra Santa y a la defensa de Sus derechos, por vuestra labor [...] y ahora contáis con muchos soldados de Dios que, luchando, ganarán en vida el paraíso
    (Citado por al-Tud, Banu Abbad, de Ibn al-Jatib, al-Hulal, pg. 29-30)
  2. Véase también

Bibliografía

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Enlaces externos

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