Segunda batalla de Acentejo

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Segunda Batalla de Acentejo
Conquista de las islas Canarias
Fecha 25 de diciembre 1495
Lugar La Victoria de Acentejo, Tenerife
Resultado Victoria castellana, fin de la resistencia contra los conquistadores.
Beligerantes
Pendón heráldico de los Reyes Catolicos de 1492-1504.svg Corona de Castilla Guanches
Comandantes
Alonso Fernández de Lugo
Bartolomé de Estopiñán
Bentor
Fuerzas en combate
≈ 1 500 peones
≈ 100 jinetes
≈ 1 000 guerreros
Bajas
Sin datos Sin datos

La segunda batalla de Acentejo es el nombre que recibe el enfrentamiento bélico que encarrila definitivamente la conquista europea de la isla de TenerifeCanarias, España—, en la cual los conquistadores castellanos vencen a los aborígenes guanches.[1][2][3][4][5]

El enfrentamiento se produce unas semanas después de la batalla de La Laguna, que terminó con la amplia victoria de los castellanos al mando del capitán Alonso Fernández de Lugo y la muerte del más famoso mencey guanche, Bencomo.

Antecedentes[editar]

En 1493 Alonso Fernández de Lugo solicita y obtiene de los Reyes Católicos el título de Adelantado y la licencia para explorar y conquistar Tenerife.[6]​ A primeros de mayo del año siguiente, una expedición político-militar capitaneada por el mismo Alonso de Lugo y formada por 30 navíos, 190 caballeros y entre 1.000-2.000 (cifra que oscila dependiendo de la fuente consultada)[7][8][9]​ infantes castellanos, más tropas nativas, desembarca en Tenerife por Añazo. Se llega a acuerdos de paz con algunos menceyatos Anaga, Güímar, Adeje y Abona), que forman el llamado «bando de paces». La alianza militar contra los españoles («bando de guerra») queda compuesta por los menceyatos de Taoro, Daute, Icode, Tacoronte y Tegueste.[8]

La matanza de Acentejo, óleo sobre lienzo de Gumersindo Robayna, Santa Cruz de Tenerife, Museo Municipal de Bellas Artes.

En mayo de 1494 se produce la primera batalla de Acentejo, denominada también con el nombre de la villa que más tarde se edificó en aquel lugar, la matanza de Acentejo, y que tuvo lugar en el fondo del barranco del mismo nombre, en el punto por donde hoy discurre el Camino de Santo Domingo,[7]​ cayendo todo el ejército en una emboscada del hermano de Bencomo, Tinguaro o Chimenchia (según las fuentes). Impedidos por el ganado robado que llevaban, y que los silbos de los guanches desde los riscos había puesto en movimiento, fueron finalmente masacrados por los guerreros de refresco que acompañaban a Bencomo y que cierran la salida del barranco.

Después de la batalla de Acentejo, Alonso Fernández de Lugo regresa a Gran Canaria y prepara un nuevo ejército, asociado a Juan Guzmán, duque de Medina Sidonia,[8]​ que presta a la empresa 600 hombres y 30 de a caballo, con Bartolomé Estupiñán Cabeza de Vaca como Maestre de Campo.[8]​ (Béthencourt Alfonso da la cifra de 670 peones y 80 jinetes).[7]​ A este contingente se suman 500 soldados castellanos, preparados por el Adelantado y su amigo Lope Fernández de la Guerra, entre los que se encontraban los que escaparon del desastre de Acentejo, así como un pequeño contingente enviado por doña Inés Peraza, señora de Lanzarote.[8]

Entre mayo y noviembre de 1495, la tropa desembarca de nuevo en Tenerife, por Añazo.[8]​ Poco después, 6.000 guerreros guanches (otras fuentes citan a 12.000) a las órdenes de Bencomo son masacrados en los llanos de La Laguna por la caballería de Lugo. Miles de guerreros perecen, además de su líder Bencomo: «mataron al Rey Grande que se llamaba el Rey Venitomo de Taoro, y don Alonso de Lugo envió a Fernando Guanarteme para que se viera con el rey Ventor, hijo de Venitomo, para requerirle se diese volviendo con la respuesta que el nuevo rey no se quería dar».[10]​ Al día siguiente, los restos del ejército guanche llegan a Taoro y eligen a su hijo como nuevo mencey.[9]

El ejército de Lugo, que solo sufrió algunas docenas de bajas, se apresta a asestar el golpe mortal, desembarcando en el extremo opuesto de la isla de Tenerife unos 1.100 hombres, caballería y artillería incluidos, que ascienden por el norte hacia Taoro.

La batalla[editar]

Rendición guanche ante Fernández de Lugo, tras la derrota de Acentejo

Escenario[editar]

Desarrollo[editar]

6000 guerreros guanches le esperaban en un barranco del actual municipio de La Victoria de Acentejo, muy cerca del lugar en donde se había producido la gran victoria guanche meses atrás. Pero Lugo no pensaba ahora consentir que la impedimenta y el ganado robado le estorbasen en sus movimientos: divide al ejército en dos grupos, el primero de ellos con las armas de fuego y los ballesteros, y la caballería en los flancos. Esta, perfectamente organizada, cargó tras la primera lluvia de saetas, balas de cañón y descargas de arcabuces. La victoria castellana y el hundimiento de la resistencia aborigen fue total. Bentor, hijo de Bencomo, se suicidó siguiendo el ritual guanche, despeñándose por la ladera de Tigaiga. La conquista de Tenerife se consumó, si bien la isla no se incorpora formalmente a la Corona de Castilla hasta el verano de 1496.[8]

El papel que pudo tener en la derrota la llamada «modorra guanche», nombre dado por algunos historiadores a la supuesta epidemia resultante de los miles de cadáveres insepultos en la primera Batalla de Acentejo (y eventualmente en la de La Laguna), que habría dejado sin fuerzas y postrados a gran número de guerreros, no está totalmente certificado.

La fecha exacta es incierta pero la mayoría de los historiadores se decantan por el 25 de diciembre de 1495.[11]

Resultado[editar]

Consecuencias[editar]

La batalla decidió la conquista de la isla de Tenerife y el punto final de la conquista de las Islas Canarias.[8]​ Benytomo, nombrado mencey de Taoro y líder de la liga contra los españoles (bando de guerra), acepta el 25 de julio de 1496, día en que se erige la Parroquia Matriz del Apóstol Santiago y en el que, mediante la llamada Paz de Los Realejos, los guanches de Tenerife se cristianizan y se confederan «a los reinos de las Españas». Pequeños grupos residuales de rebeldes permanecen en las cumbres. La conquista castellana del archipiélago canario se da por finalizada.[8]

Trascendencia histórica[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Espinosa, 1952, pp. 113-114.
  2. Torriani, 1959, p. 186.
  3. Abréu Galindo, 1848, p. 211.
  4. Rumeu de Armas, 1975, pp. 273-277.
  5. Álvarez Delgado, 1961, pp. 131-132.
  6. Nuñez de la Peña, Historia de las Canarias
  7. a b c Bethencourt Alfonso, J: Historia del Pueblo Guanche II Lemus editor, La Laguna, 1997
  8. a b c d e f g h i Buenaventura Bonnet, La Batalla de La Laguna y la muerte de Tinguaro. Estudio Hermenéutica Histórica. Comisión provincial de Monumentos Históricos de Canarias, Tenerife ,1916
  9. a b Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas canarias. Goya ediciones, 4 volúmenes, Tenerife]]
  10. Revista de Historia 14 (82-83) 1948 Págs. 267-273 Universidad de La Laguna, La Laguna
  11. Álvarez Delgado, Juan (1961). «La conquista de Tenerife: un reajuste de datos hasta 1496 (conclusión)». Revista de historia canaria 27 (133-134). Consultado el 11 de agosto de 2014. 

Bibliografía utilizada[editar]