Satélite galileano

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Los cuatro satélites galileanos, en una composición comparando sus tamaños con el tamaño de Júpiter. En orden descendente, son Ío, Europa, Ganímedes y Calisto.
Los cuatro satélites en comparación con La Tierra y La Luna.

Se llaman satélites galileanos a los cuatro satélites de Júpiter descubiertos en 1610 por Galileo Galilei: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Son los más grandes de los satélites de Júpiter, siendo visibles incluso con telescopios de baja potencia. Fueron avistados por Galileo el 7 de enero de 1610; los observó durante varios días y describió que estaban orbitando Júpiter. Este descubrimiento reforzó la teoría heliocéntrica de Copérnico. Inicialmente, Galileo los denominó Júpiter I, II, III y IV, en orden a su cercanía al planeta, pero su nombre actual se lo acabó dando el astrónomo Simon Marius en su obra Mundus Iovialis, unos años más tarde.[1]

Un dato curioso notado por S. Laplace es que Ío, Europa y Ganímedes se encuentran en una configuración dinámica llamada resonancia de Laplace: por cada vuelta de Ganímedes alrededor de Júpiter, Europa da dos; y por cada vuelta de esta última, Ío da otras dos (o sea, una triple resonancia de tipo 1:2:4). Se desconoce hasta el momento si esta es una configuración primordial.

Descripción breve[editar]

Ío[editar]

Es el satélite galileano más cercano a Júpiter. Las fuerzas de marea provocadas por la fuerte atracción gravitatoria de Júpiter son tan marcadas que provocan un vulcanismo muy activo, cuya consecuencia es la ausencia total de cráteres de impacto. Su superficie está cubierta de azufre.

Europa[editar]

Es el más pequeño de los satélites galileanos, sin embargo quizás sea el más interesante. Está cubierto por una capa de hielo, y tiene muy pocos cráteres, lo que indica una superficie relativamente joven. Se piensa (y existen bastantes evidencias a favor) que debajo de la "cáscara" de hielo sólido de su superficie debe existir un océano de agua líquida. Las estimaciones del grosor de la cáscara de hielo van desde 10 a 100 km. Además, se cree que en esta luna, hay existencia de oxígeno.

Ganímedes[editar]

No sólo es el satélite más grande de Júpiter, sino también el más grande del Sistema Solar. Se especula que Ganímedes también pueda tener un océano escondido debajo de su superficie, cubierta de hielos. Ganímedes está compuesto de silicato y hielo, con una corteza de hielos que flota encima de un fangoso manto.

Calisto[editar]

Es el satélite galileano más lejano de Júpiter, y es también el que tiene la superficie más vieja, ya que está saturada de cráteres.

Propiedades[editar]

De acuerdo con las simulaciones por ordenador, es posible que Júpiter en sus primeros tiempos hubiera tenido varias generaciones de satélites, los cuales tras formarse habrían caído en espiral hacia Júpiter hasta su destrucción debido al rozamiento con el disco protoplanetario que rodeaba al planeta, formándose nuevos satélites a partir de los restos sobrantes. Los cuatro grandes satélites actuales son la última generación formada -y por tanto, los supervivientes del proceso-, debido a que cuando se formaron el disco protoplanetario había perdido gran parte de su masa y no interfería con sus órbitas[2]

Los satélites galileanos son, por orden de cercanía a Júpiter:

Nombre Imagen Estructura
interior
Diámetro
(km)
Masa
(kg)
Densidad
(g/cm3)
Semieje mayor de la órbita (km) Periodo orbital (días)
Ío Io, moon of Jupiter, NASA.jpg PIA01129 Interior of Io.jpg 3643 8,93×1022 3,528 421 800 1,77
Europa Europa-moon.jpg PIA01130 Interior of Europa.jpg 3122 4,8×1022 3,014 671 100 3,55
Ganímedes Ganymede, moon of Jupiter, NASA.jpg PIA00519 Interior of Ganymede.jpg 5262 1,48×1023 1,942 1 070 400 7,16
Calisto Callisto, moon of Jupiter, NASA.jpg PIA01478 Interior of Callisto.jpg 4821 1,08×1023 1,834 1 882 700 16,69

Véase también[editar]

Referencias[editar]