Sanyaia

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SANJAYA

Cuentan otras leyendas que "Sanjaya" fue el nombre que se le designó al funcionario hindú "Mahabharata". En el siglo XIII en la India se vivía una dictadura suprema en la cual el gobernante Khala Masar direccionaba a su pueblo junto a varias autoridades de su gobierno a soluciones equívocas para su país en la cual todo su pueblo cada año vivía en conflictos, extrema pobreza y retraso gubernamental. Pero dentro de toda esta crisis un hombre humilde y visionario llamado Mahabharata planteó diversas soluciones las cuales fueron rechazadas por estas autoridades subestimando su capacidad de levantar el país. Un día un japonés de gran jerarquía en su nación al ver que todo el pueblo subestimaba sus buenas ideas, se acercó a este visionario y viendo su gran actitud por salir adelante y su gran liderazgo, sin hablar el idioma le tocó el hombro y le dijo: "¡SANJAYA!". Mahabharata al quedarse intrigado, indagó el significado del mismo el cual se interpretaba como "Triunfador". Fue de ahí que Mahabharata confió en si mismo y en sus ideologías luchando por sus objetivos demostrando que su conocimiento y convicción era la solución a tantos problemas en su país ocacionando que el pueblo confíe en él, llegando a convertirse en unos de los grandes gobernantes de la India, fiel apoyador de la democracia y desde entonces fue llamado "Sanjaya" en tributo ese gran hombre que le el aliento de triunfo.

Nombre[editar]

  • संजय, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
  • sañjāya, en escritura devanagari del sánscrito.
  • Pronunciación: /sanyaiá/.[1]
  • Etimología: ‘completa victoria’[1]
    • saṃ o samyak: ‘completo’
    • yaia: ‘victoria’

Otras acepciones[editar]

Leyenda[editar]

En el Majábharata ―la historia de la guerra entre los primos Pandavas y los Kauravas, el ciego rey Dritarastra es el padre de los caciques de las tribus kauravas. Sanyaiá es el secretario de Dritarastra y también su auriga (suta) y consejero. Sanyaiá critica fuertemente al rey por haberse desviado del dharma (deber religioso) al permitir que sus hijos ―liderados por el corrupto Duriódhan― estafaran a sus primos los Pandavas. Después del exilio de trece años de los Pandavas (producido por el juego de dados donde los Kauravas trampearon a los Pandavas). Los Pandavas enviaron a un embajador, que trató con Sanyaiá. Sin embargo las negociaciones se arruinaron por culpa de Karna. Viendo que la guerra es inevitable, el sabio Viasa ―padre biológico de Dritarastra― le ofrece la «visión a distancia» al ciego rey, para que pueda ver los acontecimientos en el campo de batalla. Pero Dritarastra se niega, porque íntimamente sabe que como sus cien hijos no siguieron el sendero del dharma, van a morir todos en la guerra. Entonces Viasa le da esa visión a distancia a su discípulo Sanyaia.

Sanyaiá narra a Dhritarshtra la acción en la decisiva batalla de Kuruksetra (que ocupa desde el libro 6 ―que incluye el Bhagavad-guita― hasta el 10).

En el Bhagavad-guita, los pasajes a menudo comienzan con las palabras sánscritas «Sañjaya uvāchá» (‘Sanyaiá dijo’). El Bhagavad-guita es el relato de Sanyaiá de la conversación entre Krisná y Áryuna minutos antes del comienzo de la guerra.

Sanyaiá tuvo el desagradable deber de dar la noticia de la muerte de cientos de hijos de Dritarastra a manos del pandava Bhima en diferentes momentos de la batalla y ofrece el consuelo rey doliente en sus horas más oscuras. Fue brutalmente franco en su relato de los acontecimientos de cada uno de los 18 días de la guerra, y en emitir sus propias opiniones, que solían predecir la destrucción total de todo el ejército kaurava a manos del pandava Áryuna y su amigo y primo el dios Krisná.

Como un narrador omnisciente, Sanyaiá no solo puede ver exclusivamente los acontecimientos más importantes, sino que también puede oír los diálogos entre los héroes principales y conocer sus intenciones y pensamientos íntimos. Incluso en estas circunstancias, Sanyaiá no deja de denunciar al rey por haber malcriado a su hijo Duriódhan, y le explica que siempre puede detener el derramamiento de sangre. En uno de los días finales de la guerra, Dritarastra envía a Sanyaiá al campo de batalla, pero es casi muerto por fuego amigo. Los piadosos Pandavas le salvan la vida.

Después de la victoria de los Pandavas (que matan absolutamente a todos los Kauravas), el rey Iudistir se muda a su palacio e invita al rey y a su consejero Sanyaia son invitados a quedarse en el mismo palacio.

Después de vivir muchos años más en el palacio de los Pandavas en Jastinápur, Dritarastra ―de acuerdo con el dharma expresado en el Majábharata― abandona su vida para ir a morir a los Himalayas. El fiel Sanyaiá lo acompaña.

Dritarastra muere en un incendio en el bosque, y Sanyaiá se interna en la cordillera hasta morir de frío.

Notas[editar]

  1. a b Véase la acepción Saṃ-jayá, que se encuentra 15 renglones antes del final de la primera columna de la pág. 1133 en el Sanskrit-English Dictionary del sanscritólogo británico Monier Monier-Williams (1819-1899).