Santiago el Justo

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Santiago el Justo
Saint James the Just.jpg
Santiago el Justo
Nacimiento Desconocida
Desconocido, posiblemente Galilea.
Padres José de Nazaret y María
Fallecimiento 62 d. C. (según Flavio Josefo)
69 d. C. (según Hegesipo de Jerusalén, Clemente de Alejandría y Eusebio de Cesarea)[1]
Venerado en Todas las confesiones cristianas
Festividad 3 de mayo (catolicismo), 1 de mayo (anglicanos), 23 de octubre (luteranos, episcopales (EE.UU.) y ortodoxos), 26 de diciembre (ortodoxos)
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Santiago o Jacobo el Justo (en hebreo: יעקב‎, Ya'akov; en griego: Iάκωβος, Iákōbos, de allí Jacobo), muerto en el martirio en 62 o 69 d. C., fue una figura importante de la Edad Apostólica. Sus epítetos habituales son Santiago o Jacobo, el hermano del Señor y Santiago el Justo. Se acuerda por mayoría que no se debe confundir con Santiago, hijo de Zebedeo, o -como ocurre a veces- con Santiago el Menor.[2] En la Biblia es llamado Jacobo o Santiago, derivación de «San Jacobo» (Sancti Iacob).

Identificación[editar]

En una carta pseudoepigráfica del siglo III atribuida[3] a Clemente de Roma (siglo II), Jacobo es llamado «obispo de obispos, que gobierna Jerusalén, la Santa Asamblea de los Hebreos, y todas las asambleas en todas partes».[4] Sin embargo, como el resto de los primeros cristianos, la información sobre su vida es escasa y ambigua. En el Evangelio no canónico de Tomás, Jesús nombra a Jacobo como su sucesor: «Los discípulos dijeron a Jesús: ‹Sabemos que usted se apartará de nosotros. ¿Quién será nuestro líder?›. Jesús les dijo: ‹Donde se encuentre, vas a ir a Jacobo el Justo, por cuya causa los cielos y la tierra entraron en existencia›».[5] Además de un puñado de referencias en los Evangelios sinópticos, las fuentes principales para su vida son los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas paulinas; Eusebio y Jerónimo también citan a los primeros cronistas cristianos Hegesipo y Epifanio.[6] La Epístola de Santiago en el Nuevo Testamento se atribuye tradicionalmente a él, y él es el principal autor del Decreto Apostólico de Hechos 15. En las listas existentes de Hipólito de Roma,[7] Doroteo de Tiro, el Chronicon Paschale y Demetrio de Rostov, él es el primero de los Setenta Apóstoles, aunque algunas fuentes, como la Enciclopedia Católica,[8] establecen que «estas listas son por desgracia sin valor».

Hegesipo, en el quinto libro de sus Comentarios, escribiendo sobre Jacobo, dice: «Después de los apóstoles, Santiago el hermano del Señor, de sobrenombre el Justo, fue nombrado jefe de la Iglesia en Jerusalén».[9]

Como consecuencia de la doctrina de la virginidad perpetua, que no acepta que María tuvo hijos después de Jesús, Jerónimo considera que el término «hermano» del Señor debe leerse «primo». Además, concluye que Jacobo «el hermano del Señor», (Gálatas 1:19), por lo tanto es Santiago el Menor, uno de los doce apóstoles de Jesús, así como Santiago, el hijo de María de Cleofás.[10] Fuentes contemporáneas cercanas también insisten en que Jacobo también era un «célibe perpetuo» desde el vientre, un término que según Robert Eisenman fue aplicado más tarde a su madre, María.[11] De acuerdo con la Enciclopedia Católica, él no es, sin embargo, identificado con Santiago el Mayor,[10] aunque esto es discutido.[11]

Algunos grupos protestantes afirman que por lo escrito en Mateo 1:25 sobre José de Nazaret, «Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo», se entiende que José y María tuvo relaciones conyugales normales después del nacimiento de Jesús, y que Santiago, José, Judas y Simón, fueron los hijos naturales de María y José y, por lo tanto, hermanos de Jesús. También se ha mencionado a las no nombradas «hermanas de Jesús» en los evangelios, en Marcos 6:3 y Mateo 13:55-56.

Epíteto[editar]

Eusebio registra que Clemente de Alejandría relata: «Este Jacobo, a quien el pueblo de antaño llamaba el Justo debido a su virtud excepcional, fue el primero, ya que el registro nos dice, a ser elegido al trono episcopal de la iglesia de Jerusalén».[12] [13] [14] [15] [16] El nombre también ayuda a distinguirlo de otras figuras importantes en el cristianismo primitivo del mismo nombre, como Santiago, hijo de Zebedeo, también conocido como Santiago el Mayor; y Santiago, hijo de Alfeo, también conocido como Santiago el Menor.

Otros epítetos son «Santiago el hermano del Señor, llamado el Justo»,[9] «Santiago el Justo», y «Santiago de Jerusalén».

Él a veces se denomina en el cristianismo oriental como «Jacobo Adelphotheos» (en griego: Iάκωβος ο Αδελφόθεος) (Jacobo, el hermano de Dios). La liturgia cristiana más antigua, la Liturgia de Santiago, utiliza este epíteto.[17]

Fuentes del Nuevo Testamento[editar]

El Nuevo Testamento menciona a varios personajes llamados Santiago. Las epístolas paulinas, de aproximadamente la sexta década del siglo I, tienen dos pasajes que citan a un Santiago. Los Hechos de los Apóstoles, escritos entre el 60 y el 150 d. C.,[18] también describe el período antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. Cuenta con tres menciones de un Santiago. Los Evangelios, con dataciones en disputa van desde aproximadamente el 50 hasta tan tarde como el 130 d. C., describe el período del ministerio de Jesús, alrededor del 30-33 d. C. Menciona al menos dos personas diferentes con nombre Santiago. El autor de la Epístola de Judas señala que él es un hermano de Santiago en el párrafo de apertura de esa epístola.

Las epístolas de Pablo[editar]

Pablo menciona conocer a Jacobo, «el hermano del Señor» (τὸν ἀδελφὸν τοῦ κυρίου), a quien llama un «pilar» (στύλοι) en su Epístola a los gálatas:

Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento. Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia, (...) Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. (...) a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.[19]

Un Santiago es mencionado por Pablo en su primera epístola a los corintios, como aquel a quien Jesús se apareció después de su resurrección:

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.[20]

Hechos de los Apóstoles[editar]

Hay un Santiago mencionado en Hechos, que la Enciclopedia Católica identifica con Jacobo, el hermano de Jesús: «Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar».[21]

Jacobo también es una autoridad en la iglesia primitiva en el concilio de Jerusalén (está citando Amós 9:11-12):

Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: «Después de esto volveré, y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos». Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.[22]

Después de esto, sólo hay una mención más de Jacobo en Hechos, su encuentro con Pablo poco antes del arresto de éste: «Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo. Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos».

Evangelios[editar]

Los evangelios sinópticos, de manera similar a la Epístola a los Gálatas, reconoce un grupo básico de tres discípulos (Pedro, Juan y Jacobo) que tienen los mismos nombres que los dadas por Pablo. En la lista de los discípulos que se encuentran en los Evangelios, dos de ellos se llaman Santiago se mencionan entre los doce discípulos:

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.[23]

El Evangelio de Marcos y el Evangelio de Mateo también mencionar a Jacobo como el hermano de Jesús: «¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él».[24] El Evangelio de Juan no menciona a nadie llamado Jacobo, pero menciona a unos hermanos sin nombre de Jesús como presentes con María cuando Jesús asistió a la boda de Caná (Juan 2:12), y más tarde que sus hermanos no creían en él (Juan 7:5).

Santiago, hijo de María[editar]

A María también se menciona como más tarde la madre de un Santiago, tanto en el Evangelio de Marcos y en el Evangelio de Mateo. La interpretación católica romana, en general, sostiene que este Santiago se identifica con Santiago, el hijo de Alfeo y Jacobo, el hermano de Jesús.[10]

También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé.[25]

Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.[26]

entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.[27]

Otras fuentes[editar]

La Iglesia de Jerusalén[editar]

El fragmento X de Papías (escrito en el siglo II) se refiere a «Santiago el obispo y apóstol».[28] Según Eusebio, la iglesia de Jerusalén escapó a Pella durante el asedio de Jerusalén por el futuro emperador Tito en el 70 y después regresó, con una nueva serie de obispos judíos hasta la revuelta de Bar Kojba en 130. Después de la segunda destrucción de Jerusalén y la reconstrucción de la ciudad como Aelia Capitolina, los obispos posteriores eran griegos.[29] Los datos de Eusebio son confirmados por el reporte del Itinerarium Burdigalense.[30]

Según la tradición ortodoxa, el actual sucesor de Jacobo en la Iglesia de Jerusalén es el patriarca Teófilo III.

Apócrifos paleocristianos[editar]

Algunos evangelios apócrifos dan testimonio del respeto de los seguidores judíos de Jesús tenían para con Jacobo. El fragmento 21 del Evangelio a los Hebreos confirma el relato de Pablo en 1 Corintios con respecto a la aparición de Jesús resucitado a Jacobo, y esto se menciona también en el Evangelio de Tomás (una de las obras incluidas en la biblioteca de Nag Hammadi), respecto a los 12; relata que los discípulos le preguntaron a Jesús: «Los discípulos dijeron a Jesús: ‹Sabemos que usted se apartará de nosotros. ¿Quién será nuestro líder?›. Jesús les dijo: ‹Donde se encuentre, vas a ir a Jacobo el Justo, por cuya causa los cielos y la tierra entraron en existencia›». Epifanio (Panarion 29.4) describe a Jacobo como nazareo.

El pseudoepigráfico Primer Apocalipsis de Santiago, asociado con el nombre de Jacobo menciona muchos detalles, algunos de los cuales pueden reflejar primeras tradiciones: que se dice que tuvo autoridad sobre los doce apóstoles y la iglesia primitiva; este trabajo añade también, un tanto desconcertante, que Jacobo salió de Jerusalén y huyó a Pella antes del asedio romano de esa ciudad en 70 (Ben Witherington sugiere lo que se quiere decir con esto es que los huesos de Jacobo fueron tomados por los primeros cristianos que habían huido de Jerusalén).

El Apócrifo de Santiago, cuya única copia se encuentra en la biblioteca de Nag Hammadi y que pudo haber sido escrito en Egipto en el siglo tercero,[31] relata la aparición post-resurrección de Jesús a Jacobo y a Pedro, que Jacobo afirma, fue registrado en hebreo. En el diálogo, Pedro habla dos veces (3:12; 9:1), pero no entiende a Jesús. Sólo a Jacobo se dirige por su nombre (6:20), y es el más dominante de los dos.

El Evangelio de Santiago (o «Evangelio de la infancia de Santiago»), una obra del siglo segundo, también se presenta como escrito por Jacobo, una señal de que su autoría se prestaría autoridad, y también lo hacen varios tratados en los códices encontrados en Nag Hammadi.

Relación con Jesús[editar]

Los hermanos de Jesús (Jacobo, así como Judas, Simón y José) se nombran en Mateo 13:55, Marcos 6:3 y en otros lugares. El nombre de Jacobo siempre aparece primero en las listas, lo que sugiere que él era el mayor de entre ellos.[32] En el pasaje de las Antigüedades judías de Josefo (20.9.1), el historiador judío describe a Jacobo como «el hermano de Jesús, llamado el Cristo».

La interpretación de la frase «el hermano del Señor» y expresiones similares se divide entre los que interpretan la frase de forma literal y los que (católicos, ortodoxos orientales y algunos protestantes) presuponen la virginidad perpetua de María y, por tanto, no aceptan una interpretación absolutamente literal.

Medio hermano más joven, hijo de María y José[editar]

Según una hipótesis, María y José como judíos celosos pudieron haber tenido más hijos después de que María dio a luz a Jesús, con lo que Jacobo sería un hermano de Jesús. El Nuevo Testamento dice que Jesús fue milagrosamente concebido y nació de una virgen, y Jesús es referido como el «hijo primogénito» de María, por lo que Jacobo y los otros llamados hermanos de Jesús podrían haber sido hermanos menores.[33] [34] [35] [36] [37] [38]

Sin embargo, el reporte de Lucas de la visita de José, María y Jesús al templo de Jerusalén cuando Jesús tenía 12 años no hace referencia a sus hermanos. Robert Eisenman, sin embargo, opina que Lucas, como un seguidor cercano del cristianismo gentil paulino, trató de minimizar la importancia de la familia de Jesús por todos los medios posibles, editando cualquier mención de Jacobo y los hermanos de Jesús fuera del registro del Evangelio.[11]

Medio hermano más joven, hijo de María y un segundo marido[editar]

Una variante de esta es presentado por James Tabor,[32] quien argumenta que después de la temprana muerte y sin hijos de José, María se casó con Cleofás, a quien acepta como un hermano menor de José, de acuerdo con la ley del levirato. De acuerdo con este punto de vista, Cleofás engendró a Jacobo y los hermanos posteriores, pero no a Jesús.

John Dominic Crossan sugirió que Jacobo era probablemente el hermano mayor de Jesús.[39]

Hermanastro mayor, hijo de José de un matrimonio anterior[editar]

Jerónimo afirma en su tratado La Virginidad Perpetua de María Santísima que el término primogénito se utiliza para referirse a cualquier descendiente que abrió el vientre, más que sin duda implica otros niños.[40]

El Protoevangelio de Santiago dice que María estaba desposada con un familiar mayor con el fin de preservar su virginidad y que José ya tenía hijos. En este caso, Jacobo era uno de los hijos de José de su matrimonio anterior y, por tanto, hermanastro de Jesús.

Un argumento que apoya este punto de vista es que hubiera estado en contra de la costumbre judía de Jesús para dar a su madre al cuidado de Juan (que no está en absoluto sospechoso de ser un pariente de sangre de Jesús) si María tuvo otros hijos vivos. Esto se debe a que el hijo mayor sería asumir la responsabilidad de su madre tras la muerte de su marido.[41] Así que cualquiera de los otros hijos de María deberían haber asumido esta responsabilidad si existieran, por lo tanto, el argumento está en contra de una relación directa de hermano natural.

Además, el arameo y hebreo tendían a utilizar circunloquios para señalar las relaciones de sangre; se afirma que sólo llamar a algunas personas «hermanos de Jesús» no habría implicado necesariamente la misma madre.[42] Más bien, algo así como «hijos de la madre de Jesús» habría sido utilizado para indicar una madre común. Los estudiosos y teólogos que afirman este punto que Jesús fue llamado «hijo de María» en lugar de «un hijo de María» en su ciudad natal (Marcos 6:3).[10]

Primo, hijo de una hermana de María[editar]

Se afirma que Jacobo, junto con los otros nombrados «hermanos» de Jesús, podrían haber sido primos de Jesús. Esta afirmación se justifica por el hecho de que los primos también fueron llamados «hermanos» y «hermanas» en la lengua materna de Jesús, el arameo, que, como el hebreo bíblico, no contiene una palabra para primo.[43] Por otra parte, las palabras griegas adelphos y adelphe no se limitaron a su significado literal completo de hermano o hermana de la Biblia, ni eran sus plurales.[42] Este uso es todavía común en Grecia y otras culturas de los Balcanes. La tradición de considerar primos como hermanos, o hermanas, es todavía evidente en la mayoría de las culturas orientales; en algunas lenguas, el término primo ni siquiera existe.

Eusebio de Cesarea (c. 275-339) informa de la tradición de que Santiago el Justo era el hijo del hermano de José, Cleofás, y por lo tanto era de los «hermanos» (que interpreta como «primo») de Jesús como se describe en el Nuevo Testamento.

Esto se compartida por Jerónimo (c. 342-419) en De Viris Illustribus (En Hombres Ilustres), se dice que Jacobo es el hijo de otra María, mujer de Cleofás, y la «hermana» de María, la madre de Jesús; de la siguiente manera:

Jacobo, que se llama el hermano del Señor, llamado el Justo, el hijo de José de otra mujer, como algunos piensan; pero, como me parece, es el hijo de María, la hermana de la madre de nuestro Señor, la cual Juan hace mencionar en su libro (...).

Jerónimo se refiere a la escena de la crucifixión en Juan 19:25, donde tres mujeres llamadas María (María, la madre de Jesús; María de Cleofás; y María Magdalena) se dice que son testigos. Juan también menciona la «hermana» de la madre de Jesús, a menudo identificada con María de Cleofás, debido a la gramática. María «de Cleofás» es interpretada a menudo como María, «mujer de Cleofás». María de Nazaret y María de Cleofás también no tienen que ser, literalmente, hermanas, a la luz del uso de dichas palabras en griego, hebreo y arameo.[10]

Se sugiere que María de Cleofás es lo mismo que «María, la madre de Santiago el menor y de José», «María la madre de Jacobo y de José» y la «otra María» en los relatos de la crucifixión y post-resurrección de Jesús en los Evangelios sinópticos. Los defensores de esta identificación argumentan que los escritores de los sinópticos habrían llamado a esta María, simplemente, «la madre de Jesús» si ella era, de hecho, la madre de Jesús, dada la importancia de la crucifixión y resurrección de su hijo; también se debe tener en cuenta que la madre de Jacobo y de José se llama «María», mientras que la madre de Jesús es «Mariam» o «Marías» en griego. A estos defensores les resulta poco probable que María se refirió a sus hijos naturales, distintos de Jesús, en un momento tan significativo (Jacobo pasa a ser el hermano de uno de los José, como está escrito en Marcos; o de José, como en Mateo).[42] [44]

La opinión de Jerónimo sugiere una identificación de Santiago el Justo con el apóstol Santiago el Menor; Cleofás y Alfeo se cree que son diferentes versiones griegas del nombre arameo Halpai.[42] A pesar de esto, algunos eruditos bíblicos tienden a distinguirlos; además esto no es un dogma católico romano, aunque es una enseñanza tradicional.

Dado que Cleofás es, según Eusebio, hermano de José de Nazaret (ver arriba) y esta María se dice que es la hermana de María de Nazaret, Jacobo podría estar relacionado con Jesús por la sangre y la ley.[10]

Otras relaciones[editar]

También, Jesús y Jacobo podrían estar relacionados de alguna otra manera, no son estrictamente «primos», a raíz de la aplicación no literal del término griego adelphos y el término arameo para hermano.[42] Según el apócrifo primer Apocalipsis de Santiago, Jacobo no es el hermano terrenal de Jesús, pero si un hermano espiritual[45] que según los gnósticos «recibió conocimiento secreto de Jesús antes de la Pasión».[46]

Vida[editar]

No hay mención de Jacobo en el Evangelio de Juan y las primeras partes de los Hechos de los Apóstoles. Los sinópticos mencionan su nombre, pero no hay más información. Sin embargo, los últimos capítulos de los Hechos de los Apóstoles proporcionan evidencia de que Jacobo fue una figura importante en la comunidad cristiana de Jerusalén.

Pablo además describe a Jacobo por ser una de las personas a las que el Cristo resucitado se mostró (1 Corintios 15:3-8); más adelante en 1 Corintios, Pablo menciona a Jacobo en una manera que sugiere que había estado casado (1 Corintios 9:5); y en Gálatas, Pablo enumera Jacobo con Cefas (más conocido como Pedro) y Juan como las tres «columnas» de la Iglesia (Gálatas 2:9) que ministrarán a los «de la circuncisión» (generalmente judíos y prosélitos judíos) en Jerusalén, mientras que Pablo y sus compañeros ministrará a los «de la incircuncisión» (generalmente los gentiles) (Gálatas 2:12). Estos términos (circuncisos e incircuncisos) generalmente se interpretan en el sentido de judíos y griegos, que era predominante; sin embargo, es una simplificación excesiva como la Provincia de Judea del siglo I, pues también habían algunos judíos que no estaban circuncidados, y algunos griegos (llamados prosélitos o judaizantes) y otros como egipcios, etíopes, y los árabes que lo estaban.

Él parece haber tomado el lugar de Santiago, hijo de Zebedeo, después de su martirio, alrededor del 44 d. C.[17] Cuando Pedro, habiendo escapado milagrosamente de la cárcel, debe huir de Jerusalén debido a la persecución de Herodes Agripa, le pide que se le informe a Jacobo (Hechos 12:17). Cuando los cristianos de Antioquía estaban preocupados sobre si los cristianos gentiles necesitaban ser circuncidados para ser salvos, enviaron a Pablo y Bernabé para conferenciar con la iglesia de Jerusalén. Jacobo era el jefe local de la iglesia más antigua y el líder de la parte más conservadora de los judeocristianos.[17] Jugó un papel destacado en la formulación de la decisión del consejo. Jacobo fue la última figura llamada a hablar, después de Pedro, Pablo y Bernabé; él entregó lo que él llamó su «decisión» (Hechos 15:19 NVI), en el sentido original está más cerca de la «opinión».[47] Él admite estar en contra de la exigencia (Pedro había citado su revelación anterior de Dios con respecto a los gentiles) y proclamó prohibiciones acerca de comer sangre, así como carne sacrificada a los ídolos y la fornicación. Existe la opinión de que «estrangulado» y «sangre» en los textos se refieren a las condiciones de prepucio: parafimosis y frenillo roto, respectivamente.[48] Esto se convirtió en el fallo del Concilio, acordado por todos los apóstoles y los ancianos, y se envió a las otras iglesias por carta. Cuando Pablo llega a Jerusalén para entregar el dinero que elevaron los fieles allí, es a Jacobo con quien él habla, y es Jacobo quien insiste en que Pablo se limpie ritualmente a sí mismo en el templo de Herodes para probar su fe y negar los rumores de la enseñanza de la rebelión contra la Torá (Hechos 21:18 ss.) (un cargo de antinomismo).

Después de la salida de Pedro de Jerusalén, Jacobo dirigió la Iglesia madre de la cristiandad hasta su muerte.[17] A finales del segundo siglo, Clemente de Alejandría registró lo siguiente: «Porque dicen que Pedro, Santiago y Juan, tras la ascensión de nuestro Salvador, como si fuera preferido por nuestro Señor, no persiguieron honores, sino que eligieron a Jacobo el Justo como el obispo de Jerusalén».[49] [50] [nota 1] Debido a esto, Reza Aslan se refiere a Jacobo como el primer Obispo de Obispos.[51]

Jerónimo escribe que después de la Pasión, los Apóstoles seleccionaron a Jacobo como obispo de Jerusalén. En la descripción del estilo de vida ascético de Jacobo, cita en su De Viris Illustribus a Hegesipo, en su quinto libro perdido de sus Comentarios:

Después de los apóstoles, Jacobo el hermano del Señor llamado el Justo fue nombrado jefe de la Iglesia en Jerusalén. De hecho, muchos son llamados Jacobo. Éste era santo desde el vientre de su madre. No bebía ni vino ni sidra, y no comió carne, nunca se rapó o se ungió con ungüento. Sólo él tuvo el privilegio de entrar en el Lugar Santísimo, ya que de hecho no usaba vestimentas de lana sino lino, y fue solo en el templo y oró en nombre del pueblo, de tal manera que sus rodillas tenían la reputación de haber adquirido la dureza de las de los camellos.[52]

Ya que era ilegal para cualquier persona, excepto al Sumo Sacerdote del Templo, entrar en el Lugar Santísimo; e inclusive el Cohen Gadol sólo podía hacerlo una vez al año en Yom Kipur, la cita de Jerónimo de lo escrito por Hegesipo indica que Jacobo era considerado un Sumo Sacerdote. Los Reconocimientos del pseudo–Clemente sugieren esto.[53]

Jerónimo cita al no canónico Evangelio de los Hebreos: «Ahora el Señor, después de haber dado sus ropas de la tumba al criado del sacerdote, se apareció a Jacobo, porque Jacobo había jurado que no iba a comer pan a partir de la hora en la que había bebido la copa del Señor hasta que él lo viera resucitado de los muertos. Y poco después el Señor le dijo: ‹trae una mesa y pan›. E inmediatamente él tomó el pan y lo bendijo, lo partió y se lo dio a Jacobo el Justo, y le dijo: ‹Mi hermano, come tu pan, porque el Hijo del Hombre ha resucitado de entre los muertos›. Y así, él dirigió la iglesia de Jerusalén treinta años, es decir, hasta el séptimo año de Nerón».[49]

El no canónico evangelio de Tomás confirma que Jacobo era un líder importante, declarando, «Los discípulos dijeron a Jesús: ‹Sabemos que usted se apartará de nosotros. ¿Quién será nuestro líder?›. Jesús les dijo: ‹Donde se encuentre, vas a ir a Jacobo el Justo, por cuya causa los cielos y la tierra entraron en existencia›».[54] [55]

La Epístola de Santiago[editar]

La Epístola de Santiago ha sido tradicionalmente atribuida a Santiago el Justo, ya desde el 253,[56] [57] a pesar de que ahora es común que los estudiosos no estén de acuerdo sobre su autoría.[58]

Muerte[editar]

De acuerdo con un pasaje que se encuentra en los manuscritos existentes de las Antigüedades judías de Josefo, (xx.9): «el hermano de Jesús, quien fue llamado Cristo, cuyo nombre era Jacobo» encontró la muerte después de la muerte del procurador Porcio Festo, pero antes de que Luceyo Albinus hubiera asumido (Antigüedades 20,9), que se ha fechado en el 62. El sumo sacerdote Hanan ben Hanan (Anani Ananus en latín) se aprovechó de esta falta de supervisión imperial para reunir al Sanedrín (aunque la traducción correcta del griego synhedrion kriton es «un consejo de jueces») que condenó Jacobo «por el cargo de violar la ley», y luego lo habría ejecutado por lapidación. Josefo informa que el acto de Hanan fue ampliamente visto como poco más que un asesinato judicial y ofendió a una serie de «los que eran considerados los más ecuánimes en la Ciudad, y estrictos en la observancia de la Ley», que fueron tan lejos como para organizar una reunión con Albino al entrar en la provincia con el fin de solicitar su decisión sobre el asunto. En respuesta, el rey Agripa reemplazó a Ananus con Jesús hijo de Damneus.

El Padre de la Iglesia Orígenes, quien consultó alrededor del 248 las obras de Josefo afines al relato de la muerte de Jacobo, escribió que se dio como causa del asedio romano de Jerusalén, algo que no se encuentra en nuestros manuscritos actuales de Josefo.[59] [60]

Eusebio, mientras cita el relato de Josefo, también registra perdidos pasajes que lo contradicen escritos por Hegesipo y Clemente de Alejandría (Historia Ecclesiae, 2,23). Los escritos de Hegesipo varían en algo de lo que informa Josefo, probablemente en un intento de reconciliar los diferentes relatos mediante la combinación de estos. Según Hegesipo, los escribas y los fariseos vinieron a Jacobo en busca de ayuda para sofocar las creencias cristianas. El relato dice:

Vinieron, pues, en un cuerpo a Jacobo, y le dijeron: «Nosotros te rogamos que frenes al pueblo, porque se han extraviado en sus opiniones acerca de Jesús, como si él fuera el Cristo. Te rogamos persuadir a todos los que han venido aquí para el día de la Pascua, en relación con Jesús. Para que todos escuchen tu persuasión; ya que además todo el pueblo dan testimonio de que tú eres justo, y no haces parcialidad a ninguno. Tú, por lo tanto, persuade a la gente a que no se entretenga en opiniones erróneas respecto a Jesús: para todas las personas, y también, para escuchar tu persuasión. Ponte de pie, entonces, en la cima del templo, que desde ese lugar elevado bien puedes ver claramente, y tus palabras pueden ser claramente audibles para todo el pueblo. Porque, a fin de asistir a la Pascua, todas las tribus se han congregado aquí, y algunos de los gentiles».[61] Para consternación delos escribas y fariseos, Jacobo audazmente declaró que «Cristo mismo está sentado en el cielo, a la diestra del Gran Poder, y vendrá sobre las nubes del cielo». Los escribas y fariseos se dijeron luego a sí mismos, «No hemos hecho bien en procurar este testimonio de Jesús. Pero subamos y tirémosle hacia abajo, para que tengan miedo y no le crean».

En consecuencia, los escribas y fariseos:

(...) arrojaron el justo (...) [y] comenzaron a apedrearlo; porque él no fue muerto por la caída; pero él se volvió y se arrodilló, y dijo: «Yo te ruego, Señor Dios nuestro Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

Y, mientras ellos estaban allí, apedreandolo hasta la muerte, uno de los sacerdotes, hijos de Recab, el hijo de Rechabim, cuyo testimonio es señalado por el profeta Jeremías, comenzó a llorar en voz alta, diciendo: «Cesad, ¿qué hacéis? El hombre justo está orando por nosotros». Pero uno de ellos, uno de los lavadores, tomó el palo con el que estaba acostumbrado a escurrir las prendas que teñía, y lo arrojó a la cabeza del justo.

Así sufrió el martirio; y lo sepultaron en el lugar, y el pilar erigido a su memoria aún permanece, cerca del templo. Este hombre era un verdadero testimonio para ambos, judíos y griegos, de que Jesús es el Cristo.

–Fragmentos de las Actas de la Iglesia; en relación con el martirio de Santiago, el hermano del Señor, del libro 5.[61]

El asedio y toma de Jerusalén por Vespasiano retrasaron la selección de Simeón de Jerusalén como sucesor de Jacobo.

Según Philip Schaff en 1904, este relato de Hegesipo «se ha citado una y otra vez por los historiadores como la asignación de la fecha del martirio al 69», aunque cuestionó el supuesto de que Hegesipo da algo para denotar tal fecha.[62] Josefo no menciona en sus escritos cómo fue enterrado Jacobo.

Interpretación moderna[editar]

Los historiadores modernos de las primeras iglesias cristianas tienden a colocar a Jacobo en la tradición del cristianismo judío; mientras que Pablo hizo hincapié en la fe sobre la observancia de la ley mosaica. Se piensa que Jacobo abrazó la posición opuesta. Un corpus comúnmente citado como prueba de ello son los Reconocimientos y las Homilías de Clemente (también conocida como la literatura clementina), versiones de los escritos se han fechado en una fecha tan temprana como el siglo II, donde Jacobo aparece como una figura santa que fue atacado por un enemigo no identificado que algunos críticos modernos piensan que pudo ser Pablo. El estudioso de Jacobo, D.G. Dunn, ha propuesto que Pedro fue el «hombre–puente» entre las dos otras «figuras líderes prominentes»: Pablo y Jacobo el Justo.[63]

Los teólogos cristianos tradicionales han mantenido asimismo que los dos declararon las mismas creencias; los evangélicos afirman que lo dicho por Santiago sobre las obras se refiere a las obras que Dios produce en los cristianos como prueba de conversión (como el mismo Pablo asume que las obras seguirán a la fe). Por otro lado, los teólogos ortodoxos y católicos afirman que Pablo no descarta la importancia de las obras (citando pasajes como Romanos 6 y 8), y que Santiago no se refería a las obras ceremoniales de la Torá (citando el hecho de que en el Concilio de Jerusalén, Jacobo declaró que sólo una pequeña porción de la Torá se debe aplicar a los gentiles conversos).

La controversia del osario[editar]

Primer plano de la inscripción en arameo: «Ya'akov bar Yosef achui d'Yeshua» («Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús»).

En la edición de noviembre de 2002 del Biblical Archaeology Review, André Lemaire de la Universidad de la Sorbona en París publicó el informe que un osario con la inscripción «Ya'akov bar Yosef achui d'Yeshua» («Jacobo, hijo de José, hermano de Jesús») había sido identificado perteneciente a un coleccionista, llamado Oded Golan. El osario fue exhibido en el Museo Real de Ontario en Toronto, Canadá, a finales de ese año; pero el 18 de junio de 2003, la Autoridad de Antigüedades de Israel publicó un informe concluyendo, basándose en un análisis de la pátina, que la inscripción era una falsificación moderna. En concreto, parece que la inscripción ha sido añadida recientemente y hecha para parecer más antigua por la adición de una solución de tiza. Sin embargo, el documental del Discovery Channel Jacobo, el hermano de Jesús muestra el examen de la pátina de la inscripción por el Museo Real de Ontario, el uso de luz ultravioleta de onda larga, y concluyó que no había «nada sospechoso» sobre el grabado, y también Golan saco un documento de 34 páginas defendiendo la autenticidad.[64]

El 29 de diciembre de 2004, Golan fue acusado en un tribunal israelí, junto con otros tres hombres: Robert Deutsch, un experto en inscripciones que enseña en la Universidad de Haifa; el coleccionista Shlomo Cohen; y el distribuidor de antigüedades Faiz al-Amaleh. Se les acusó de ser parte de un anillo de falsificación que había estado operando durante más de 20 años. Golan negó los cargos en su contra. Según la BBC, «cuando la policía tomó a Oded Golan en custodia y buscó su apartamento, descubrieron un taller con una serie de herramientas, materiales y media terminadas ‹antigüedades›. Esta era evidencia de un fraude a una escala mucho mayor de la que había sospechado».[65] Sin embargo, el 14 de marzo de 2012, Golan fue declarado no culpable de todos los cargos de falsificación, aunque con el juez afirmó que esta absolución «no significa que la inscripción en el osario es auténtica o que fue escrita hace 2.000 años» y «que no se ha demostrado en modo alguno que las palabras ‹hermano de Jesús› se refieren necesariamente al Jesús que aparece en los escritos cristianos».[66] [67] Un estudio de 2014 apoyó la autenticidad de los grabados. Se encontró que la pátina en la superficie del osario coincidía con la de los grabados, y que los microfósiles en la inscripción parecían naturalmente depositados.[68]

Festividad[editar]

En la Iglesia Católica Romana, el día de la fiesta de Felipe el Apóstol, junto con la de Santiago el Justo, se observó tradicionalmente el 1 de mayo, el aniversario de la dedicación de la iglesia dedicada a ellos en Roma (ahora llamada la Iglesia de los Doce Apóstoles). El actual calendario ordinario transfiere esta fiesta combinada el 3 de mayo.

En la Iglesia Ortodoxa Oriental, Jacobo es conmemorado como «el Apóstol Jacobo el Justo, el hermano del Señor» y como tal, varios días se asignan a sus fiestas. Sus fiestas son el 23 de octubre, el 26 de diciembre y el siguiente domingo a la Natividad, junto con el rey David y San José, y el 4 de enero entre los Setenta Apóstoles.

En la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos de América y la Iglesia Luterana, Jacobo, hermano de Jesús y mártir es conmemorado el 23 de octubre.

Notas[editar]

  1. Véase también Early Church Fathers y Jerome.

Referencias[editar]

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  4. Ernest Cushing Richardson and Bernhard Pick, eds. (1886), The Ante-Nicene Fathers: The twelve patriarchs, Excerpts and epistles, The Clementina, Apocrypha, Decretals, Memoirs of Edessa and Syriac documents, Remains of the first ages, C. Scribner's Sons, pp. 218-222
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  6. Wilhelm Schneemelcher, Neutestamentarische Apokryphen. In deutscher Übersetzung: 2 Bde., Mohr Siebeck; 1999, Vol. 1, p. 363
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  9. a b Schaff: «Hegesippus, who lived near the apostolic age, in the fifth book of his Commentaries, writing of James, says 'After the apostles, James the brother of the Lord surnamed the Just was made head of the Church at Jerusalem'». «Hegesipo, que vivió cerca de los tiempos apostólicos, en el quinto libro de sus Comentarios, escribiendo sobre Jacobo, dice: ‹Después de los apóstoles, Santiago el hermano del Señor, de sobrenombre el Justo, fue nombrado jefe de la Iglesia en Jerusalén›».
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  12. The brother of Jesus: James the Just and his mission p. 33 Bruce Chilton, Jacob Neusner – 2001 p. 34 «It is unlikely that he restricts his reference to him because he is soon to quote from Hegesippus' account of the ... Another tradition transmitted by Clement made James the Just, Cephas, and John the recipients of secret knowledge».
  13. Haase, Wolfgang. Aufstieg und Niedergang der römischen Welt: (ANRW) : Geschichte 21 -26 p. 801, 1992, «In the latter, which according to Eusebius, Hegesippus knew (HE IV.22.8), no explanation is given for the title; it merely says that the risen Jesus gave bread to ‹James the Just and said to him, My brother› (...)».
  14. Painter, John. Just James: The Brother of Jesus in History and Tradition p. 115, 2005 «Eusebius' language in the earlier summary (2.1.2) suggests that Clement was not the first to do so because the people of old had named James ‹the Just›. He later quotes Hegesippus' account of the martyrdom of James (...)».
  15. Eisenman, Robert, (1996) James the Brother of Jesus, Viking. ISBN 0-670-86932-5
  16. Miller, Robert J., ed. (1994) The Complete Gospels Polebridge Press. ISBN 0-06-065587-9
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  20. 1 Corintios 15:3-8
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