Sanciones contra Irán

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Estudiantes iraníes asaltando la Embajada de los Estados Unidos en Teherán (4 de noviembre de 1979). Este suceso, en el contexto de la Revolución iraní, desembocó en la crisis de los rehenes y en la adopción de las primeras sanciones contra Irán por parte del gobierno de Estados Unidos

Numerosos gobiernos y organizaciones internacionales imponen sanciones contra Irán.[1]​ Tras la Revolución iraní de 1979, Estados Unidos impuso sanciones contra Irán. Impuestas por la Orden Ejecutiva 12170, supusieron la congelación de unos 12000 millones de dólares en activos iraníes, incluidos depósitos bancarios, oro y otras propiedades, y un embargo comercial. Estas sanciones se levantaron en enero de 1981 como parte de los Acuerdos de Argel, que fueron una solución negociada para la liberación de los rehenes de la crisis iniciada en 1979. La administración de Ronald Reagan impuso nuevas sanciones en 1987, acusando al estado iraní de promover el terrorismo y por acciones en los años previos contra buques estadounidenses en el golfo Pérsico. Se ampliaron en 1995 para incluir a las empresas que negociasen con el régimen iraní.[2]

En 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 1696[3]​ e impuso sanciones después de que Irán se negara a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Las sanciones de Estados Unidos se dirigieron inicialmente contra las inversiones relacionadas con el petróleo, el gas y los petroquímicos, junto a las exportaciones de productos refinados de petróleo, así como las relaciones económicas del Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica. Entre los negocios afectados se incluyen las transacciones bancarias y de seguros (incluso con el Banco Central de Irán), envíos, servicios de alojamiento web para empresas comerciales y servicios de registro de dominios.[4]

A lo largo de los años, las sanciones han tenido un mayor impacto en la economía y el pueblo iraníes. Desde 1979, Estados Unidos ha llevado a cabo esfuerzos internacionales para utilizar las sanciones con el fin de influir en las políticas de Irán,[5]​ incluido el programa iraní de enriquecimiento de uranio, que los gobiernos occidentales temen que esté diseñado para desarrollar la capacidad de producir armas nucleares. Irán responde que su programa nuclear es para fines civiles, incluyendo la generación de energía eléctrica y el uso médico.[6]​ Desde que fracasaron las negociaciones nucleares entre Irán y los gobiernos occidentales, se están discutiendo nuevas propuestas para imponer sanciones económicas más fuertes contra Irán.[7]

Véase también[editar]

Referencia[editar]

  1. Haidar, J.I., 2015."Sanctions and Exports Deflection: Evidence from Iran," Paris School of Economics, University of Paris 1 Pantheon Sorbonne, Mimeo
  2. Ariel Zirulnick (24 de febrero de 2011). «Sanction Qaddafi? How 5 nations have reacted to sanctions: Iran». The Christian Science Monitor. 
  3. Security Council demands Iran suspend uranium enrichment by 31 August, or face possible economic, diplomatic sanctions. United Nations. 31 de julio de 2006. 
  4. «31 CFR 560.540 - Exportation of certain services and software incident to Internet-based communications.». Legal Information Institute, Cornell University Law School. United States Statutes at Large. 10 de marzo de 2010. 
  5. Younis, Mohamed (7 de febrero de 2013). «Iranians Feel Bite of Sanctions, Blame U.S., Not Own Leaders». Gallup World. Gallup. 
  6. Michelle Nichols y Louis Charbonneau (5 de octubre de 2012). «U.N. chief says sanctions on Iran affecting its people». Reuters. United Nations. 
  7. Timothy Alexander Guzman (10 de abril de 2013). «New Economic Sanctions on Iran, Washington’s Regime Change Strategy». Global Research.