Sancho de Castilla (arzobispo de Toledo)

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Sancho de Castilla

Escudo de la Archidiócesis de Toledo.svg
59º Arzobispo de Toledo
Primado de España
Canciller Mayor de Castilla
11 de marzo de 1251-27 de octubre de 1261
Predecesor Gutierre Ruiz de Olea
Sucesor Domingo Pascual
Información religiosa
Ordenación episcopal 1259
Información personal
Nacimiento 1233
Fallecimiento 27 de octubre de 1261 (28 años)
Padres Fernando III de Castilla y Beatriz de Suabia

Escudo de Sancho de Castilla.svg
Escudo de Sancho de Castilla

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Sancho de Castilla, (1233 - 27 de octubre de 1261) fue un infante de Castilla, arzobispo de Toledo entre 1259 y 1261 y Canciller de Castilla. Era hijo de Fernando III el Santo y de su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia.

Orígenes familiares[editar]

Hijo de Fernando III, rey de Castilla y León, y de su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia, era por parte paterna nieto de Alfonso IX de León y de Berenguela, reina de Castilla, que renunció al trono que había recibido por la muerte de su hermano, Enrique I de Castilla, siendo ambos hermanos hijos del rey Alfonso VIII de Castilla. Por parte materna era nieto de Felipe de Suabia, rey de Romanos y duque de Suabia, y de Irene Ángelo, hija de Isaac II Ángelo, emperador del Imperio Romano de Oriente.

Fueron sus hermanos, entre otros, Alfonso el Sabio, rey de Castilla y León, Fadrique de Castilla, ejecutado en 1277 por orden de su hermano Alfonso X el Sabio, Felipe de Castilla y Suabia, arzobispo de Sevilla, Enrique de Castilla el Senador y Manuel de Castilla, padre de Don Juan Manuel.

Biografía[editar]

El infante Sancho de Castilla nació en 1233. Su abuela, la reina Berenguela, madre de Fernando III, encomendó su crianza, al igual que la del infante Felipe de Castilla y Suabia, hermano del infante Sancho, al arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, quien le concedió un beneficio eclesiástico en la Catedral de Toledo y posteriormente, una canonjía.[1]​ Posteriormente, fue enviado a París junto con su hermano, el infante Felipe. Allí, ambos estudiaron en la Universidad de París, recibiendo lecciones de San Alberto Magno, quien fue profesor de Santo Tomás de Aquino.[2]

En octubre de 1250, el infante Felipe de Castilla fue nombrado, por el papa Inocencio IV, Administrador Perpetuo de la archidiócesis de Toledo[3]​ El cargo de Administrador de una diócesis era concedido frecuentemente a los infantes o a los miembros de la familia real que, habiendo sido designados para ocupar una sede episcopal, aún no habían alcanzado la edad suficiente para ser consagrados obispos. Posteriormente, era habitual concederles el título de obispo electo, hasta que alcanzaban la edad suficiente dispuesta por el Derecho Canónico para poder regir una diócesis.[1]​ En 1258, siendo arzobispo electo de Toledo, dispensó, mediante documento otorgado en Brihuega el 23 de julio, del pago del tributo conocido como la "Luctuosa", a los canónigos, racioneros y capellanes de la Catedral de Toledo. Dicho tributo era percibido por los prelados a la muerte de un clérigo, y se debía entregar al mismo un caballo o mula de las que hubiesen pertenecido al difunto, aunque el tributo exigido variaba de unas diócesis a otras. En algunas los prelados percibían joyas o cabezas de ganado.[4]​ Posteriormente, durante el pontificado de Alejandro IV, fue consagrado como Arzobispo de Toledo, en 1259.[3]

Estuvo presente en las Cortes de Sevilla de 1261, donde se originó un incidente entre el infante Sancho de Castilla y el arzobispo de Sevilla, Raimundo de Losana, cuando el infante Sancho hizo su entrada en la ciudad de Sevilla, en diciembre de 1260, con la cruz arzobispal alzada, lo que fue considerado por el arzobispo Raimundo de Losana como una descortesía y como una amenaza a su autonomía episcopal.[5]​ No obstante, el infante Sancho dejó constancia en una carta, fechada el 9 de diciembre de 1260 en Toledo, de que no había sido su intención ignorar los derechos del arzobispo Raimundo, ni menospreciar sus prerrogativas.[5]

El arzobispo Sancho de Castilla falleció el 27 de octubre de 1261,[3]​ a los 28 años de edad y fue sucedido en la sede primada de Toledo por el arzobispo Domingo Pascual.

Sepultura[editar]

Fachada principal de la catedral de Toledo.

Existe controversia sobre el paradero final de los restos del infante Sancho de Castilla, pues en dos lugares diferentes se asegura que el infante recibió sepultura. Uno de ellos es la Catedral de Toledo, y el otro, el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos, fundado por el rey Alfonso VIII de Castilla, y lugar de sepultura de numerosos miembros de la realeza castellana.

Ciertas fuentes[¿quién?] aseguran que a su muerte, el infante recibió sepultura, como arzobispo que había sido de su diócesis, y como miembro de la familia real castellana, en la Capilla de Santa Cruz de la Catedral de Toledo, lugar de sepultura de otros miembros de la realeza, tales como Alfonso VII de León o Sancho III de Castilla, y en cuyo recinto se levantó posteriormente el actual presbiterio de la Catedral de Toledo, demoliendo para ello la capilla. No obstante, el padre Enrique Flórez afirmaba en el siglo XVIII que los restos del infante Sancho estaban sepultados en la Capilla del Sepulcro de la Catedral de Toledo, situada debajo del presbiterio de la catedral.[2]

Por otra parte, el historiador Ricardo del Arco y Garay, autor de la obra Sepulcros de la Casa Real de Castilla, asegura que los restos del infante-arzobispo se encuentran en el presbiterio de la Catedral de Toledo, en una hornacina sin estatua yacente, en el lado de la Epístola, junto al sepulcro del rey Sancho IV el Bravo,[3]​ cuya tumba se descubrió intacta en 1947, durante unas excavaciones efectuadas en la catedral. No obstante, durante dichas excavaciones arqueológicas, aunque fueron examinados todos los sepulcros reales del presbiterio de la catedral toledana, no aparecieron los restos del infante-arzobispo Sancho de Castilla, así como tampoco aparecieron los del infante-arzobispo Sancho de Aragón, hijo de Jaime I de Aragón, ni los del rey Sancho II de Portugal, siendo éstos últimos los buscados, a fin de poder ser devueltos a su país.[6]​ No obstante, sí que fueron encontrados los restos mortales, momificados, de Sancho IV.

En el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas de Burgos se conserva un sepulcro de piedra, en el que según la tradición del monasterio yacían los restos de Alfonso X el Sabio, sepultado en la Catedral de Sevilla junto a sus progenitores, o bien los de un obispo, siendo este último el infante Sancho de Castilla. En dicho sepulcro aparece esculpida la siguiente inscripción:

ERA MCCXLVII O DOMINUS NUNIUS X DIES KAL. AUGUSTI EN LEONI FERIA V[7]

Según dicha inscripción, en dicho sepulcro debió ser sepultado un individuo llamado Don Nuño, que debió fallecer en la ciudad de León en el año 1209. No obstante, no se ha podido comprobar la existencia histórica de dicho personaje, ni el motivo por el que habría recibido sepultura entre los reyes e infantes sepultados en las Huelgas.[7]Manuel Gómez-Moreno Martínez, autor de la obra El Panteón Real de las Huelgas de Burgos, sostenía que dicho sepulcro habría estado colocado en un principio en el pórtico del templo, y, posteriormente, habría sido trasladado al interior de la iglesia del monasterio y reutilizado para sepultar en él a otro individuo.[3]​ Ricardo del Arco, sin embargo, considera improbable que un sarcófago en el que ya había recibido sepultura un individuo, fuera reutilizado para sepultar en él a un arzobispo de Toledo, hijo del rey Fernando.[3]

Cuando en la década de 1940 fueron examinados los sepulcros del Monasterio de las Huelgas, se comprobó que en dicho sepulcro yacía el esqueleto de un adulto joven, pues tenía poco desarrolladas las muelas del juicio, lo que concordaría con la edad del infante Sancho en el momento de su muerte, pues contaba con 28 años de edad.[8]​ Por otra parte, pudo comprobarse que el sepultado en las Huelgas de Burgos sería probablemente un prelado, pues la calavera del difunto apareció girada hacia el altar de la iglesia.[8]

Ancestros[editar]


Predecesor:
Gutierre Ruiz Dolea
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Arzobispo de Toledo
Primado de España

1251-1261
Sucesor:
Domingo Pascual

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Salazar y Mendoza, Pedro de; Soria Mesa, Enrique; Carrillo, Alonso (1998). Universidad de Granada, ed. El origen de las dignidades seglares de Castilla y León (1ª edición). Granada. ISBN 84-338-2453-8. 

Enlaces externos[editar]