Salvador María Granés

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Salvador María Granés
1894-Salvador-Maria-Granes.jpg
Información personal
Nacimiento 1840
Madrid
Fallecimiento 1911
Madrid
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Periodista y escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Dramaturgia Ver y modificar los datos en Wikidata
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Salvador María Granés (Madrid, 1840 - Madrid, 1911) fue un comediógrafo, periodista y humorista español.

Biografía[editar]

Fue un genial parodiador de los géneros serios del teatro español del siglo XIX. Estudió leyes, pero le tentó la bohemia de los escritores chistosos, desordenados, bebedores y truhanes, y abandonó el oficio por el teatro cómico, género en que se mostró muy prolífico, especialmente en el género del teatro breve o por horas, satirizando y parodiando todo cuanto se le pasó por delante. Su forma preferida fue la zarzuela, y su producción se divide entre obras originales y arreglos de textos franceses. Usó el seudónimo de Moscatel en los periódicos y revistas en que escribía, como La Viña, La Filoxera, Madrid Cómico o Gente Vieja. Llegó a ser director de varias revistas literarias y periódicos cómico-satíricos, como El Iris y La Aurora Literaria.

Su facilidad en la versificación y la parodia le dio mucha fama; combinó cultura, gracia e ingenio. Sus personajes se desenvuelven a través de discursos llenos de agilidad, dinamismo e ingenio, sin caer en los estadios más burdos de la comicidad. Domina la creación de tramas disparatadas sin caer en lo inverosímil. Al contrario, la crítica reconoció en su obra un humorismo inteligente, en que supo fusionar parodia y sátira. Introducía constantes referencias irónicas y satíricas a la realidad circunstancial (histórica, política, económica, social, cultural, teatral...) en la que se daba el estreno; su intención era paródica, pero sabía aprovechar la flexibilidad del género para a través de "morcillas" ocasionales buscar la complicidad del público; su punto más débil eran, sin duda, los cantables, cuyas letras resultan ingenuas leídas sin la música. Su firma era sinónimo de estreno exitoso y alcanzó prestigio entre la crítica; supo como nadie desenmascarar los recursos convencionales y tópicos de las obras que parodiaba y veía con facilidad el lado ridículo de las cosas a la manera del célebre Juan Martínez Villergas, que fue quien supo presentar al descubierto las convenciones y motivos tópicos del Romanticismo.

El habitual cronista del Heraldo de Madrid Alfonso Lapeña trazó en 1925 el pérfil de Salvador María Granés en un artículo gracias a una controvertida anécdota.[1]

Obra[editar]

  • La princesa de Trebisonda
  • El carbonero de Subiza, en colaboración con Miguel Ramos Carrión
  • Dolores... de cabeza, o El colegial atrevido
  • Juanito Tenorio
  • Ni se empieza ni se acaba
  • Dos cataclismos
  • El mojicón
  • El voto del caballero
  • Carmela
  • Guasín
  • La farolita
  • La golfemia
  • La sonámbula
  • Lorencín o el camauzo del cine
  • La Fosca
  • Consuelo... de tontos
  • La de Don sin Din
  • La hija de la mascota
  • El salto del gallego
  • El marsellés,
  • El balido del zulú, con Enrique López Marín
  • El rayo
  • La Sanguinaria
  • El grande hombre de Canillejas

Referencias[editar]

  1. Lapeña, Alfonso (19/5/1925). «A mi esposa no la insulta usted ...». Heraldo de Madrid. p. 4. 

Enlaces externos[editar]