Salvador Benesdra

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Salvador Benesdra
Información personal
Nacimiento 29 de noviembre de 1952
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 2 de enero de 1996
(43 años)
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Nacionalidad argentino
Información profesional
Ocupación Escritor, periodista
Género novela, ensayo
Obras notables El traductor (1998)
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Salvador Benesdra (Buenos Aires, Argentina, 29 de noviembre de 1952ib., 2 de enero de 1996) fue un escritor, periodista y psicólogo argentino.

Autor de dos libros póstumos; su novela El traductor ha sido elogiada por diferentes autores y críticos. En el prólogo que escribió para su reedición, el escritor Elvio Gandolfo la ha calificado como «una de las mejores novelas argentinas que se hayan escrito desde 1810».[1]

Biografía[editar]

Nacido en Buenos Aires el 29 de noviembre de 1952, fue el menor de cuatro hijos de una familia de origen judío sefardí, dueña de una zapatería. No tardó en demostrar tener una inteligencia por encima de la media: fue un políglota prodigioso, llegando a dominar siete idiomas, a pesar de que no habló hasta los tres años, y a los doce ya había leído a Marx y Lenin, afiliándose al Partido Obrero en su adolescencia.[2]

Tras cursar sus estudios primarios y secundarios en el Mariano Acosta y el Colegio Nacional de Buenos Aires, hizo la carrera de Psicología en la UBA, en tres años, entre 1973 y 1976, para después ir a París y Múnich a realizar un posgrado en epistemología genética, que no terminó. Durante su estancia en Europa tuvo sus dos primeros brotes psicóticos; después del segundo fue ingresado en la Maison Blanche, un hospital psiquiátrico parisino, donde organizó un motín con otros internos reclamando mejores condiciones de internación.[2][3]

De regreso en la Argentina en 1979, y después de otro período de internación en una clínica psiquiátrica, se dedicó al periodismo especializado en temas internacionales. Trabajó en La Voz (un efímero medio creado por el grupo armado Montoneros), La Razón (durante el breve período en que fue dirigido por Jacobo Timerman) y finalmente en Página/12, formando parte de la redacción original, que contaba con nombres como Jorge Lanata, Osvaldo Soriano, Horacio Verbitsky o José María Pasquini Durán entre otros. [2]

Fue en los primeros años de la década de los noventa que escribió los dos únicos libros que componen su obra: la novela El traductor y un heterodoxo manual de autoayuda llamado El camino total, subtitulado «Técnicas no ingenuas de autoayuda para gente en crisis en tiempos de cambio». Ninguno de los dos fue publicado en vida del autor.

Por entonces se repitieron los brotes psicóticos; en una ocasión, unos amigos tuvieron que acompañarlo en taxi hasta el Obelisco porque estaba convencido de que había sido robado por extraterrestres.[3][4]

En 1994 presentó El traductor para el Premio Planeta, sin lograr pasar de la etapa de preselección. Volvió a intentarlo en la edición siguiente, y llegó a entrar entre los finalistas, pero no fue premiada. Benesdra intentó probar con otras editoriales, pero todas rechazaron su novela por motivos análogos: su extensión y su densidad de contenido la hacían poco viable en términos comerciales.[4]

Desalentado por el rechazo de su libro, Benesdra decidió pasar los últimos meses de 1995 en la costa uruguaya. Había empezado a escribir una segunda novela, Puntería, donde planeaba abordar el tema de la violencia callejera, usando una prosa menos recargada que en su obra anterior. Un día después de su regreso a Buenos Aires, el 2 de enero de 1996, se arrojó por el balcón de su departamento en un décimo piso, a un mes de haber cumplido 43 años. [3][4]

Semanas antes del suicidio de Benesdra, Elvio Gandolfo, que había sido jurado del Premio Planeta y había votado por El traductor, presentó la novela a una beca de la Fundación Antorchas para editarla, la que le fue otorgada. Con el dinero de la beca, más un aporte de la familia del autor, El traductor fue publicada por la editorial De la Flor en 1998, siendo reeditada por esta misma casa en 2003, y por tercera vez en 2012 por Eterna Cadencia, editorial a cargo de la primera edición de El camino total.[5]​ La reedición de El traductor cuenta con un prólogo de Gandolfo, mientras que El camino total fue prologada por Fabián Casas.[6]

Obra[editar]

Como en los casos de Santiago Dabove o John Kennedy Toole,[4]​ la obra de Benesdra es breve y sólo se publicó póstumamente.

  • El traductor (1998)

Es su única novela. Narra las peripecias de Ricardo Zevi, un ex militante trotskista que trabaja como traductor en Turba, una editorial de izquierda, en el marco de la caída de la Unión Soviética y el comienzo del menemismo en la Argentina. Los conflictos de la novela discurren en dos planos: por un lado, la relación de Zevi con su novia, una adventista a quien conoce al principio de la novela; por el otro, los conflictos gremiales en Turba, que a pesar de su discurso progresista, ha decidido dejar cesante a un empleado, mientras le encargan traducir la obra de un pensador alemán de derecha que defiende la desigualdades sociales como algo positivo y los beneficios de una aristocracia. A menudo se ha leído la novela en clave autobiográfica, y así como Zevi sería un alter ego de Benesdra (judío, políglota, ex militante, con síntomas de neurosis que no tardan en llevarlo a la locura), la editorial Turba sería un trasunto de Página/12, medio del que Benesdra fue despedido en 1995.[3][4][7]

  • El camino total (2012)

Desalentado por el rechazo de su novela e impulsado por la necesidad de ganar dinero,[3][4]​ Benesdra incursionó en el género de los libros de autoayuda, por entonces un mercado en expansión. Basado en conceptos del budismo zen, la meditación y sus lecturas filosóficas, y a contramano de la mayoría de los libros de este tipo, que alientan a evitar el sufrimiento y el malestar, Benesdra pone al dolor como centro de su método de superación, sosteniendo la tesis de que sólo concentrándose en él y abrazándolo se logrará alcanzar un estado de conciencia superior. El bagaje de lecturas y la enorme cantidad de citas incorporadas al texto, que lo hacían poco digerible para el público habitual, le valieron el rechazo de las editoriales; la obra fue publicada más de quince años después.[8]

Referencias[editar]

  1. Elvio Gandolfo, prólogo a Salvador Benesdra, El traductor, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2012, p.14
  2. a b c Luciana Mantero, Benesdra en su neblina Revista La Agenda, Buenos Aires, 9.4.2015
  3. a b c d e Salvador Benesdra, la máquina de pensar paranoias Revista Ñ, 27.12.2012
  4. a b c d e f Mapa de un tesoro oculto Clarín, 30.11.2002
  5. Salvador Benesdra, inédito y reeditado Los inrockuptibles, 30.12.2012
  6. Fabián Casas, El teatro de operaciones mentales de Salvador Benesdra Prólogo a Salvador Benesdra, El camino total, Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2012
  7. Salvador Benesdra: Un profeta desarmado en el horno de los ’90 La izquierda diario, 3.10.2014
  8. Más allá del dolor Página/12, 12.5.2013