Rusofobia

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Cartel propagandístico japonés durante la Guerra ruso-japonesa en donde se muestra al Imperio Ruso (actual Rusia) como un pulpo gigante que estrangula con sus tentáculos a todas las naciones de Eurasia.
Revista Puck, 1903

La rusofobia o sentimiento antirruso engloba un amplio espectro de sentimientos vinculados con prejuicios, temores o aversiones hacia Rusia, los rusos, la lengua rusa, la madre Rusia y la cultura rusa. En la política internacional moderna, el término "rusofobia" se utiliza más específicamente para describir asuntos conservados de la época de la Guerra Fría.[1][2]

Muchos prejuicios presentan a menudo elementos de guerra política contra la Unión Soviética, que se siguen viendo en los debates de las actuales relaciones con Rusia. La amplitud de la rusofobia varía considerablemente de un país a otro, y no solo depende de la geografía, sino también de la historia y de otros variados factores. La intensidad de la rusofobia ha evolucionado en diversos países a lo largo de la historia.

Suele ser objeto de disputa si el sentimiento hostil hacia Rusia (tanto en la actualidad como en su pasado) es la consecuencia de una evaluación racional de sus políticas específicas, o bien se trata de un sistema compuesto de creencias y prejuicios estereotipados más allá de las acciones o políticas concretas.

En la segunda mitad de la década del 2010, el gobierno ruso y otros gobiernos afines han llevado a cabo una intensa campaña de denuncia de la supuesta rusofobia en Occidente, alegando la misma como causa de las acusaciones sobre presuntas responsabilidades del gobierno de Putin en sucesos dentro de, entre otros, la Guerra en el Donbáss, la Guerra civil siria, el Brexit, el auge del populismo en países de la Unión Europea y la victoria presidencial de Donald Trump en los Estados Unidos.

Se da la circunstancia que el brusco auge de la utilización del concepto rusofobia por los medios estatales y el Ministerio de Exteriores de Rusia se produjo a partir de 2014, año de la Crisis de Crimea, como herramienta en la guerra de la información.[3]

Historia[editar]

The Museum of Communism.
Cartel en el museo del comunismo de Praga.

Hegel y una parte del idealismo alemán negaban a los eslavos, a los rusos y cualquiera de sus contribuciones a la civilización europea, e incluso el derecho de su cultura y a su gente de una existencia histórica independiente.

"No importa que un inglés llegue a Rusia como un rusófobo y parta de Rusia como rusofílico."
Marqués George Nathaniel Curzon, ex-Virrey de Indias (1899 - 1905) y Ministro Británico de Relaciones Exteriores.

En las décadas de 1930 y 1940, Adolf Hitler y el NSDAP consideraban que la Unión Soviética estaba poblada por esclavos gobernados por amos "judíos bolcheviques". Hitler declaró en Mein Kampf su creencia de que el estado ruso era obra de elementos alemanes en el país y no de los eslavos:

Aquí, el destino mismo parece querer darnos una señal. Al entregar Rusia al bolchevismo, despojó a la nación rusa de esa intelectualidad que anteriormente provocó y garantizó su existencia como Estado. Porque la organización de un estado ruso, la formación no fue el resultado de las habilidades políticas de los eslavos en Rusia, sino solo un excelente ejemplo de la eficacia formadora de estado del elemento alemán en una raza inferior. [4]

Un plan secreto nazi, el Generalplan Ost pedía la esclavización, expulsión o exterminio de la mayoría de los pueblos eslavos de Europa. Aproximadamente 2,8 millones de prisioneros de guerra soviéticos murieron de hambre, maltrato o ejecuciones en sólo ocho meses de 1941-1942.

"La necesidad, el hambre, la falta de consuelo han sido la suerte de los rusos durante siglos. Sin falsa compasión, ya que sus estómagos son perfectamente extensibles. No intente imponer los estándares alemanes y cambiar su estilo de vida. Su el único deseo es ser gobernados por los alemanes. [...] ¡Ayúdense y que Dios los ayude! "
" 12 preceptos para el oficial alemán en el Este ", 1941

El 13 de julio de 1941, tres semanas después de la invasión de la Unión Soviética, el líder de las SS nazis, Heinrich Himmler, le dijo al grupo de hombres de las Waffen-SS:

Esta es una batalla ideológica y una lucha de razas. Aquí, en esta lucha, se encuentra el nacionalsocialismo: una ideología basada en el valor de nuestra sangre germánica y nórdica. ... En el otro lado está una población de 180 millones, una mezcla de razas, cuyos nombres son impronunciables y cuyo físico es tal que uno puede derribarlos sin piedad y compasión. Estos animales, que torturan y maltratan a todos los prisioneros de nuestro lado, a todos los heridos con los que se encuentran y no los tratan como lo harían los soldados decentes, lo verán ustedes mismos. Esta gente ha sido fusionada por los judíos en una religión, una ideología, que se llama bolchevismo ... Cuando ustedes, mis hombres, luchan allá en el Este, están llevando a cabo la misma lucha, contra la misma subhumanidad, las mismas razas inferiores, que en un momento aparecieron bajo el nombre de hunos, en otro tiempo, hace 1000 años en la época del rey Enrique y Otón I, bajo el nombre de magiares, en otro tiempo bajo el nombre de tártaros, y aún en otro tiempo bajo el nombre de Genghis Khan y los mongoles. Hoy aparecen como rusos bajo la bandera política del bolchevismo.[5]

Reivindicación de actitudes hacia Rusia y hacia los rusos[editar]

En octubre de 2004, la Organización Internacional Gallup anunció que, según un sondeo, el sentimiento anti-ruso es relativamente fuerte en Europa, y sobre todo en Occidente. Se constató así que Rusia era, y probablemente es, el país menos popular del G-8 en el mundo occidental.[6]

El porcentaje de la población que tiene una percepción negativa de Rusia era del 62% en Finlandia, 57% en Noruega, 42% en Chequia y en Suiza, 37% en Alemania, 32% en Dinamarca y en Polonia, 23% en Estonia, y 73% en Kosovo.

Incidencia en el mundo[editar]

Ucrania[editar]

Camisetas en ucraniano con mensajes rusófobos.

Las que tienen la caricatura de un hombre con apariencia de cosaco de Zaporozhia dicen: «¡Gracias a Dios que no soy un moscal!».
La camiseta roja en la parte de la imagen dice: «¡Levántate Ucrania, que los moscalí no duermen por una hora!».

El apelativo moscalí es una forma de referirse a los rusos con una connotación negativa; es una adaptación polaca de la palabra moscovali que en idioma turco significa nativo de (el principado de) Moscovia, es decir, moscovita.
Se corresponde con el apelativo ucrainófobo ruso jojlý, jojol en singular.

Polonia[editar]

Los responsables rusos afirman francamente que los sentimientos negativos hacia Rusia están bastante extendidos en Polonia.[7]​ Se publicó en el Civil society transparency and anti-corruption activities en Polonia que numerosos polacos parecen interesados en la política exterior rusa, pues tienen miedo que ese extenso país busque reconstruir su desmembrado anterior imperio bajo una forma diferente.

Países Bálticos[editar]

En las antiguas repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) han tenido lugar degradaciones y traslados a necrópolis de monumentos de la época soviética. Fueron originados por el sentimiento antisoviético que allí se desarrolló a consecuencia de la ocupación de las repúblicas bálticas durante la Segunda guerra mundial en los años 1940-1941 y las posteriores deportaciones masivas de habitantes entre 1944 y 1953.

Referencias[editar]

  1. «Envoy complains Britons mistreat Russians». Reuters. 8 de julio de 2007. Consultado el 30 de julio de 2007. «Aparte del uso frecuente en el los medios de comunicación, el término "rusofobia" se utilizó específicamente por el embajador ruso Yuri Fedótov para describir el nivel de las relaciones ruso-británicas en el año 2007.» 
  2. "The west's new Russophobia is hypocritical - and wrong", The Guardian, June 30, 2006
  3. #PutinAtWar: How Russia Weaponized “Russophobia”. AtlanticCouncil's Digital Forensic Research Lab, 2018
  4. Adolf Hitler, Mein Kampf , Volumen uno - Un ajuste de cuentas, Capítulo XIV: Orientación oriental o política oriental
  5. Stein, George H (1984). The Waffen SS: Hitler's Elite Guard at War, 1939–1945. Ithaca, NY: Cornell University Press. p. 126. ISBN 978-0-8014-9275-4. (requiere registro). 
  6. Mesurar la rusofobia, estudio realizado en 2007 por la sociedad E-generator.ru, con el objetivo de mesurar el grado de rusofobia de los grandes periódicos internacionales (según este estudio, Le Monde sería la publicación más rusofóbica de la prensa francesa, la que se categorizaría en la posición cuarta en el rango internacional (en ruso). Archivado el 9 de mayo de 2007 en Wayback Machine.
  7. Jakub Boratyński

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]