Rohinyá

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Rohinyá
Map of Rohingya people in Rakhine State.png
Mapa de los rohinyá en el estado de Rakáin
Población total Alrededor de 729 000 (estimación de la ONU, 2009)
Idioma Idioma rohinyá
Religión Islam suní

Los rohinyá o ruangás (en birmano, ရိုဟင်ဂျာ rui hang gya, pronunciado [ɹòhɪ̀ɴd͡ʑà]; en inglés, rohingya) son un grupo étnico nativo de la región, cuando no existía la separación entre Myanmar y Bangladés, que han vivido por siglos en Myanmar (Birmania). La población rohinyá se concentra en dos municipios del estado de Rakáin limítrofes con Bangladés (Maungdaw y Buthidaung), y se extiende por otros tres municipios, Akyab, Rathedung y Kyauktaw. Actualmente viven aproximadamente un millón de rohinyá en el estado de Rakáin (antiguamente Arakán), Myanmar​[1]​. La mayoría de la población del estado de Rakáin es budista o cristiana, con minorías hindú y musulmana.

Los rohinyá hablan idioma rohinyá que es un dialecto diferente del que comúnmente se habla en Myanmar. Son un grupo étnico no reconocido como parte de los 135 grupos étnicos oficiales del país y, desde 1982, se les ha negado la ciudadanía en Myanmar porque el gobierno los considera inmigrantes bengalíes y no birmanos[2]​. Es la minoría más perseguida en el mundo[3]​. No tienen permiso del gobierno birmano para irse del estado de Rakáin, uno de los estados más pobres del país. Tras eventos de violencia y persecución política, que se agudizaron desde el 2012, cientos de miles de rohinyá han decidido irse a otros países por tierra o bote.

Historia[editar]

El sector de Arakán, antes conocido como Rohang (hoy Rakáin), se encuentra ubicado en la parte noroccidental de Myanmar (Birmania), con un cinturón costero de 580 kilómetros en la bahía de Bengala, que limita con Bangladés tanto por tierra como por mar. Según algunos historiadores, los primeros asentamientos musulmanes en Arakán datan del siglo 7 d.C.​ Según Jasmine Chia, hay evidencia de musulmanes viviendo en la región en el siglo 9 d.C.[4]​ Y, según Jacques P. Leider, en el siglo 15 d.C. comienza a emerger una comunidad musulmana.[5]​ No obstante, los budistas locales de Rakáin señalan que los Rohinyá son migrantes de Bangladés, en un proceso que comenzó poco antes de la época colonial británica y que se aceleró durante ésta.

Periodo colonial[editar]

Según Aye Chan[6]​ de la Kanda University of International Studies (Japón), el término Rohinyá fue introducido en un artículo del Guardian Daily del 20 de agosto de 1951 (The Sudeten Muslims de Abdul Gaffar, MP [Member of Parliament] por Buthidaung, Rakáin), pero el “enclave musulmán” en Arakán data del final de la Primera Guerra Anglo-Birmana (1824-1826) que dejó Birmania (hoy Myanmar) bajo control británico. A diferencia de Chan, según Jacques P. Leider, historiador de la École française d'Extrême-Orient (Francia y Rangún, Myanmar), el término Rohinyá fue usado por primera vez a finales del siglo 18 por un médico inglés, Francis Buchanan-Hamilton, asignado al distrito Chittagong[5]​. Para Chan, los rohinyá son los descendientes de los migrantes musulmanes del distrito Chittagong en Bengala Oriental (hoy Bangladés) que ocuparon Arakán bajo la política británica que buscaba repoblar la región luego del dominio despótico de la dinastía Konbaung (1784-1824). La política también favorecía el asentamiento de comunidades de agricultores bengalíes. Chan dice;

«Otro registro colonial entrega un llamativo recuento de los asentamientos de los inmigrantes bengalíes del distrito Chittagong: “Aunque estábamos en Arakán, pasamos muchos caseríos ocupados por pobladores musulmanes o descendientes de los pobladores, y muchos de ellos chittagones” (Walker 1891 [1]: 15)»[6]​. (p. 400)

Fue durante el periodo colonial que, según Chan, los musulmanes de Chittagong se transformaron en la mayoría étnica en Arakán; aun así, el censo étnico/religioso del distrito Akyab (años 1871, 1901 y 1911) en el que se apoya Chan muestra que, para cada uno de los tres años, los arakaneses son más numerosos que los musulmanes [mahometanos] (respectivamente, 171,612 v 58,255 para 1871, 230,649 v 154,887 para 1901 y 209,432 v 178,647 para 1911)[6]​. También durante este periodo el imperio británico le otorgó cierta autonomía religiosa y cultural a las comunidades musulmanas en la región.

Segunda Guerra Mundial[editar]

La relativa paz entre arakaneses —budistas— y musulmanes bengalíes (“Chittagonians”) llegó a su fin con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y en 1948 con la independencia de Birmania del imperio británico. Para Chan, una de las razones de la violencia comunal que se desató fue

«[...] el sistema Zamindary traído por los británicos desde Bengala. Por medio de este sistema los administradores británicos concedieron a los terratenientes bengalíes miles de hectáreas de tierra cultivable en arriendos por noventa años. Los campesinos arakaneses que huyeron del dominio birmano y volvieron a casa después de la anexión británica fueron privados de la tierra que habían poseído por herencia. Tampoco los zamindars (terratenientes) bengalíes querían a los arakaneses como inquilinos en sus tierras»[6]​. (p. 403)

Antes del inicio de la guerra, una generación educada y políticamente activa de jóvenes musulmanes fundó Jami-a-tul Ulema-e Islam, un partido político cuya base ideológica era el Islam. En 1942, durante la guerra, el imperio británico armó a los “chittagones” para «emprender operaciones guerrilla contra los japoneses»[6]​ (p. 406), ya que éstos amenazaban la posición del imperio británico en India. Pero, según Chan, los voluntarios (la Volunteer Force o V Force), en vez de luchar contra los japoneses, arrasaron con los pueblos budistas en Arakán, quemando monasterios y pagodas. Para los musulmanes esta era una cuestión religiosa que implicaba la creación de Dar al-Islam (دار الإسلام, literalmente “casa del Islam”; un país donde el Islam es la religión oficial) o que los arakaneses budistas del norte de Arakán migraran al sur de la región donde eran —y son, aún hoy— mayoría ética y religiosa. El final de la guerra vio la intervención directa de los británicos cuando los japoneses llegaron a la ribera oriental del río Naaf, en el norte de Arakán. A fines de 1944, la ofensiva británica hizo retroceder a los japoneses y las tierras que iban recuperando quedaron bajo el control de la AFO (Anti-Fascist Organization). Pero cuando los británicos capturaron Akyab (hoy Sittwe, capital del estado de Rakáin), en 1944, arrestaron a los guerrilleros arakaneses, que había luchado contra los japoneses, y elogiaron a las V Forces chittagonas.

Independencia del Imperio Británico[editar]

En 1948, la AFO (para entonces la Anti-Fascist and People’s Freedom League o AFPFL) y su líder U Aung San (el padre de Aung San Suu Kyi) lideraron la rebelión que culminó con la independencia de Birmania del imperio británico. Chan dice;

«En los albores de la independencia la mayoría de los musulmanes educados sintieron un abrumador sentimiento de identidad colectiva basado en el Islam, su religión, y en la diferencia cultural y étnica de su comunidad de los budistas birmanos y arakaneses. Al mismo tiempo los arakaneses se volvieron más y más preocupados por su seguridad racial y supervivencia étnica en vista de la cada vez más predominante población musulmana en su frontera»[6]​. (p. 410)

En los dos años previos a la independencia tuvo lugar la rebelión Mujahid. A musulmanes que habían huído de los japoneses y que volvían a sus tierras, no les fue permitido restablecerse. De los más de 200 caseríos que había en Arakán antes de la ocupación japonesa, sólo 60 fueron ocupados por arakaneses luego de la guerra y, de éstos, 44 fueron asaltados por los rebeldes. Miles de arakaneses huyeron hacia los pueblos de Buthidaung y Maungdaw y los caseríos fueron ocupados por los chittagones.

En 1946 se formó el MLO (Muslim Liberation Organization) que, para 1948, cambió su nombre a Partido Mujahid; su líder era Zaffar Kawal, oriundo del distrito Chittagong. El partido envió una carta, escrita en urdu, a la Unión de Birmania (1948-1962), en la que demandaban, entre otras cosas, (1) que las tierras al este del río Naaf fueran reconocidas como el “hogar de los musulmanes de Birmania”, (2) que los “musulmanes de Arakán” fueran aceptados como birmanos, (3) que el urdu fuera reconocido como lengua nacional, y (4) que al Partido Mujahid se le otorgara estatus legal.

Chan enfatiza que en ningún momento los rebeldes se denominaron a sí mismos rohinyá. Las demandas fueron ignoradas por el gobierno y como represalia los rebeldes quemaron todos los caseríos al norte de Maungdaw.

Régimen Militar[editar]

La violencia comunal continuó intermitentemente hasta el golpe de estado del General Ne Win y el AFPFL, en 1962, que puso fin a la Unión de Birmania y dio inicio a una dictadura socialista (la vía birmana al socialismo). Desde 1962 el movimiento rohinyá ha sido clandestino. Chan dice;

«Los sucesivos regímenes militares en Birmania persistieron en la misma política de negar la ciudadanía birmana a la mayoría de los bengalíes, especialmente en la frontera. Se aferraron testarudamente a la Ley de ciudadanía de 1982 que sólo permitía a los grupos étnicos que habían vivido en Birmania desde antes del inicio de la Primera guerra anglo-birmana en 1824 como ciudadanos del país. Por medio de esta ley los musulmanes han sido tratados como extranjeros en la tierra que han habitado por más de un siglo»[6]​. (p. 413-4)

Para Chan, la etnicidad y la religión de los rohinyá son indistinguibles la una de la otra. Durante la Guerra de Liberación de Bangladés (1971), los chittagones —o, para entonces, rohinyá— apoyaron a Pakistán. Luego de la independencia, que acabó con Pakistán Oriental (1955-1971) y dio origen a Bangladés (1971-), el gobierno bengalí repudió a los chittagones; según Chan, este rechazo de Bangladés (donde hoy se encuentra el distrito Chittagong) a los musulmanes de Arakán hizo que éstos tuvieran que insistir en su incipiente identidad como rohinyá.

En 1978, durante el régimen socialista de Ne Win, se llevó a cabo la Operación Rey Dragón (también Operación Nagamin) con el fin de censar la población del norte de Arakán y expulsar a los extranjeros (rohinyá) de Birmania. La operación fue llevada a cabo por el Ministerio de Inmigración y Población y el Tatmadaw (fuerzas armadas). Entre 200,000 y 250,000 Rohinyá fueron violentamente desalojados y huyeron a la frontera, provocando una crisis humanitaria en Bangladés. Ese mismo año, 180,000 Rohinyá fueron repatriados luego de un acuerdo entre ambos países.

Desde 1971, han habido varias organizaciones, paramilitares y no, que han luchado por la causa rohinyá (i.e. el reconocimiento de sus derechos políticos y culturales como etnia por el estado de Myanmar). La RSO (Rohingya Solidarity Organization), activa entre 1982 y 1998, se formó como respuesta a la Operación Rey Dragón (1978). El ARIF (Arakan Rohingya Islamic Front) se formó en 1986, a partir de desertores del RSO y el RPF (Rohingya Patriotic Front, fundado en 1973). El líder del RPF había sido secretario del RLP (Rohingya Liberation Party, 1972-1974) cuyo líder era Zaffar Kawal del Partido Mujahid. En 1998, los remanentes del RSO y el ARIF formaron el ARNO (Arakan Rohingya National Organization), y el RNA (Rohingya National Army), activo entre 1998 y 2001, como su brazo armado. También en 1998 se fundó el RNC (Rohingya National Council). Tanto el ARNO como el RNC tienen su sede en Londres, Reino Unido.

Luego de la disolución de la junta militar en 2011, en 2013, y como respuesta a la nueva ola de violencia comunal que se desató entre budistas (arakaneses) y musulmanes (rohinyá, chittagones) en el norte de Rakáin, se formó el ARSA (Arakan Rohingya Salvation Army) que desde 2016 opera como organización paramilitar.

A partir de mayo de 2012 fueron víctimas de la violencia antimusulmana instigada por el movimiento 969 liderado por el monje budista Ashin Wirathu. Los ataques comenzaron seis días después de que tres hombres rohinyás violaran y asesinaran a una joven budista en el estado de Rakáin. Aunque los acusados fueron detenidos rápidamente —dos fueron condenados a muerte y el tercero se suicidó—, budistas exaltados asaltaron un autobús donde viajaban diez líderes musulmanes que fueron apaleados hasta la muerte, sin que se produjera ninguna detención. Desde entonces se han sucedido los ataques con el resultado de más de trescientas muertes. Además, el Movimiento 969 ha propuesto que se apruebe un ley que prohíba los matrimonios de diferente credo alegando que los musulmanes, cuando se casan con mujeres budistas, las obligan a abrazar el islam según establece la sharia, y ha hecho llamamientos al boicoteo de las tiendas propiedad de musulmanes.[7]

En agosto de 2017 el ejército birmano inició una operación de «limpieza étnica» —así la calificó la ONU— por la que los rohinyás fueron expulsados de sus casas — y quemadas sus pertenencias y tierras— y se vieron obligados a huir al país vecino de Bangladesh, donde fueron acogidos en improvisados y enormes campos de refugiados. Las organizaciones humanitarias desplegadas en la zona calcularon que fueron unas 700.000 las personas afectadas por el éxodo que se produjo en los meses siguientes y que continuaba a principios de 2018. En enero de ese año Human Rights Watch denunciaba que las fuerzas de seguridad birmanas habían derruido al menos 55 aldeas rohinyás. Por su parte el ejército birmano justificó la operación contra los rohinyás como una respuesta a los actos violentos perpetrados por los rebeldes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA).[8]

En noviembre de 2017 los gobiernos de Bangladesh y Birmania llegaron a un acuerdo para la repatriación de los rohinyás a partir de enero de 2018, pero después de esa fecha ningún rohinyá había vuelto, entre otras razones, por la falta de seguridad de que el gobierno birmano respetara sus derechos. Un temor que se vio confirmado cuando se conoció la decisión del gobierno birmano de construir una valla en la frontera con Bangladesh. Por su parte el gobierno de este país propuso asentar a 100.000 de los refugiados ronhinyás en una deshabitada y fangosa isla de la bahía de Bengala.[8][9]

Tras el éxodo iniciado en agosto de 2017, en abril de 2018 quedaban en Birmania alrededor de medio millón de rohingyás, de los que unos 120.000 estaban internados en campos de concentración y varias decenas de miles vivían confinados en sus pueblos, según la ONU.[10][11]

Perspectivas sobre el conflicto Rohinyá[editar]

La perspectiva de la comunidad internacional[editar]

Aunque el país ha realizado progresos en la transición de consolidarse desde una dictadura a una democracia, en la actualidad es el lugar de un conflicto cuyas tensiones entre los rohinyá (musulmanes) y los budistas se han exacerbado. A partir de este conflicto se configuran al menos dos posturas, en primer lugar la del estado Birmano y, en segundo lugar, la de ONGs, Amnistía Internacional, International Crisis Group y distintos medios internacionales que han acusado al estado Birmano de perseguir una minoría étnica[12]​, de llevar a cabo una limpieza étnica[13]​ y de graves atentados contra los derechos humanos[14]​.

Este conflicto tiene sus raíces en el pasado colonial de Myanmar, las políticas, la lucha por los recursos naturales, pero, por sobre todo, en la lucha entre las comunidades budista y musulmana[15]​. Desde la perspectiva de los medios internacionales, las autoridades de Myanmar han confinado a los rohinyá en sus propias villas, lo cual tiene relación con las brutales políticas del estado hacia esta minoría musulmana[16]​. Desde Myanmar las autoridades consideran a esta etnia como inmigrantes ilegales de Bangladés que se asentaron en condiciones precarias en el estado Rakáin, el cual colinda con Bangladés[17]​. Un grupo de países islámicos calificó el trato de Myanmar hacia los rohinyá como "violación grave y flagrante del derecho internacional" en el marco de una llamada para recibir ayuda internacional para resolver esta crisis[17]​​.

Desde el 2012, una seguidilla de disturbios entre musulmanes y budistas han desplazado una cantidad estimada de 140.000 rohinyá, muchos de los cuales se han establecido en campos de refugiados en Bangladés, para escapar de la violencia desatada en el estado de Rakaín​[18]​. Desde Amnistía Internacional se condena el actuar de fuerzas militares, la policia de la guardia fronteriza y vigilantes budistas locales, quienes son acusados de haber protagonizado disturbios en la zona[14]​.

Sobre el conflicto armado interno, desde Amnistía internacional se condena el hecho de que el ejército de Myanmar haya cometido una gran cantidad de violaciones a los derechos humanos contra civiles,entre las cuales se incluye ejecuciones, homicidios ilegítimos, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, tortura y trabajos forzados. También se han registrado eventos en los cuales el ejército ha disparado proyectiles contra grupos étnicos armados, como la Organización de la Independencia Kachin. Sin proveer del suficiente resguardo hacia áreas civiles​[19]​. En mayo de 2018, una mujer de 81 años murió cuando explotó un mortero cerca de su casa en el municipio de Namhkan, al norte del estado de Shan. Según Amnistía Internacional, varias de estas violaciones constituyen crímenes de guerra​[14]​.

Aún así, el estado de Birmania ha negado las acusaciones que lo inculpan de haber violado leyes humanitarias internacionales[14]​. Pero gracias a un reportaje especial realizado por periodistas del sitio Reuters, se ha obtenido evidencia más contundente para evidenciar la participación de las fuerzas paramilitares de Myanmar en el contexto de violencia étnica. El reportaje se titula "Massacre in Myanmar: One grave for 10 Rohingya men", y reune una serie de testimonios que reconstruyen este evento a partir de diferentes actores y testigos, entre ellos solados y aldeanos budistas. En este reportaje aldeanos budistas confiesan haber quemado casas rohinyá, quemar cuerpos y haber matado musulmanes. Estas confesiones demuestran la participación de fuerzas paramilitares en la masacre de Inn Din[20]​.

En agosto de 2017, más de cien militantes y civiles rohinyá murieron como consecuencia de los ataques policiales coordinados. Según el gobierno, la ofensiva militar fue una respuesta proporcionada a la amenaza creciente de “terrorismo islámico” en el estado de Rakaín. Los militares destacaron rápidamente la dificultad para distinguir entre civiles y militantes, pero según Southeast Asia Globe, una serie de informes publicados en línea revelaron que el ejército efectivamente atacó indiscriminadamente a civiles[21]​. La oficina del consejo estatal también ordenó a los medios usar el término "terrorista" en lugar de "insurgente" para describir a los militantes rohinyá[21]​. Tras estos eventos, el manejo de Aung Saan Suu Kyi de la crisis rohinyá ha recibió fuertes críticas de la comunidad internacional[21]​.

Para la comunidad internacional el imperativo de tomar acciones de ha vuelto abrumadora, según la organización independiente International Crisis Group muchos países tienen la intención de apoyar la transición de Myanmar, pero antes los últimos eventos de crimen contra la humanidad y limpieza étnica han desatado una percepción sobre la ineficiencia de la vía diplomática para resolver este conflicto. Para la comunidad Internacional tomar acción desde una postura punitiva podría empujar a Myanmar más cerca de China, pero aun así International Crisis Group recomienda continuar con la ayuda humanitaria para apoyar a los refugiados rohinyá[22]​.

La perspectiva del gobierno birmano[editar]

La postura del gobierno de Myanmar, respecto del conflicto en la región de Arakán (estado de Rakáin) entre budistas y musulmanes (rohinyá), es cercana a la de Jacques P. Leider[5][23]​, de la École française d'Extrême-Orient (Francia y Rangún, Myanmar), Aye Chan[6]​ de la Kanda University of International Studies (Japón), o Jasmine Chia[4]​ de la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

En la breve revisión histórica que hace Chan (ver Historia) está el elemento fundamental con los que el gobierno birmano, y en particular Aung San Suu Kyi, argumenta su posición respecto al conflicto rohinyá, a saber, los Rohinyá no son una etnia, sino una identidad política. O, en palabras de Jasmine Chia, «es evidente que los rohinyá no son una construcción étnica, sino política»[4]​. Es por esta razón –los rohinyá no son una etnia, como los Karen, Shan o Kachin— que Suu Kyi puede decir que «creo que limpieza étnica es una expresión muy fuerte para lo que está pasando»[24]​ y que la respuesta del Tatmadaw (fuerzas armadas) contra la amenaza de “terrorismo islámico” en el estado de Rakáin ha sido adecuada[21]​. Un oficial del ejército dijo que «todos los aldeanos se convierten en insurgentes, lo que están haciendo es como una revolución. No les importa si mueren o no. No podemos distinguir quienes entre ellos son insurgentes»[21]​.

Chia cita a Leider:

«“Al reducir el debate sobre los rohinyá a sus aspectos legales y humanitarios, periodistas en todo el mundo han tomado el enfoque fácil a un asunto complicado… donde cuestiones como etnicidad, historia e identidad cultural son componentes claves de la legitimidad"»[4]​.

El problema, según Chia y Leider, es que el grupo referido como “rohinyá”, es decir, los musulmanes del estado de Rakáin, presentan una diversidad de orígenes étnicos y sociales que hace difícil indicar una identidad más allá de su religión. Además, el reconocer a los musulmanes de Rakáin como rohinyá implicaría enraizar su identidad musulmana en la región, que es justamente lo que está haciendo la comunidad internacional[4]​. Para el gobierno birmano los musulmanes del estado de Rakáin siguen siendo inmigrantes bengalíes (chittagones) como en 1978 durante la Operación Rey Dragón.

Aunque no reconoce a los rohinyá como una minoría étnica (aunque este reconocimiento no implica que no se den conflictos entre minorías étnicas —e.g. Karen, Chin, Mon, etc.— y gobierno), Chia sí reconoce que «es evidente que la propaganda anti-musulmana se ha convertido en una parte común del discurso nacionalista»[4]​ en una sociedad que se mantiene llevada por rumores [rumour driven] luego 49 años de dictadura militar en que los rumores fueron una parte esencial de cómo la gente hacía sentido de lo que ocurría en medio de la censura y la vigilancia del estado[25]​.

Otro elemento de la posición del gobierno birmano respecto del conflicto rohinyá es enfatizar la situación de los budistas del estado de Rakáin (arakaneses). Chía dice que la manera en que la comunidad internacional a abordado la legitimidad de los rohinyá ha hecho que se malentienda la postura de los budistas en la región: «Al otro lado de la tensión política en el estado de Rakáin [...] están los budistas arakaneses quienes están genuinamente temerosos de una (falsa) toma de control musulmana»[4]​. En este punto la perspectiva de Chia difiere de la del gobierno birmano que no duda en invocar una guerra contra el terrorismo islámico en Rakáin[21]​.

Para el gobierno birmano, y en particular Suu Kyi, es difícil ser imparcial en un país con una clara mayoría budista (87.9% v un 4.3% musulmán) y bamar (30+ millones, el 68% de la población, v ~400,000 rohinyá). Según Chia, para que Suu Kyi mantenga legitimidad en Myanmar es entendible que no condene abiertamente un conflicto que podría causar —aún— más violencia. Es más,

«si Sunn Kyi pierde legitimidad con los budistas, no sólo se le cerrarán futuras negociaciones a ella y al NLD [National League for Democracy, el partido gobernante], sino que el proceso de paz mismo será atacado por su aparente partidismo, y con él, todo el proceso de construir la democracia en Myanmar»[4]​.

La posición de Leider respecto del conflicto es menos conciliadora que la de Chia y, por ende, más cercana a las políticas del gobierno birmano. Para Leider

«...rohinyá no es un concepto étnico. Cuando tu argumentas que somos musulmanes y hemos vivido en Rakáin por varias generaciones, nadie puede negarlo. Para mí, rohinyá es un término, una palabra antigua que ha sido reclamada por sobre todo como una etiqueta política después de la independencia de Myanmar»[5]​.

Así mismo Leider dice que la palabra “genocidio” no se condice con la realidad, «creo que “odio” es una término okay que uno puede usar. Pero usar “racismo” siempre presupone un tipo de ideología»[5]​. Leider no cree que exista una ideología detrás del “odio” entre musulmanes y budistas en Rakáin.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Islam, Nurul (5 de octubre de 2008). «Facts about the Rohingya Muslims of Arakan». 
  2. Saw Yan Naing (10 de febrero de 2009). «Unwanted: Dead or Alive». The Irrawaddy (en en inglés estadounidense). 
  3. Beech, Hannah (2 de diciembre de 2017). «‘No Such Thing as Rohingya’: Myanmar Erases a History». The New York Times (en en inglés estadounidense). 
  4. a b c d e f g h Chia, Jasmine (5 de marzo de 2016). «The Truth About Myanmar’s Rohingya Issue». The Diplomat (en inglés estadounidense). 
  5. a b c d e «History Behind Arakan State Conflict». The Irrawaddy (en inglés estadounidense). 9 de julio de 2012. 
  6. a b c d e f g h Chan, Aye (2005). «The Development of a Muslim Enclave in Arakan (Rakhine) State of Burma (Myanmar)». SOAS Bulletin of Burma Research 3(2). 
  7. Zigor Aldama (29 de diciembre de 2013). «El general azafrán». El País. 
  8. a b Isidre Ambrós (25 de febrero de 2018). «"Sobrevivimos con hojas de los árboles"». La Vanguardia. 
  9. «Los rohinyás viven mirando al cielo». La Vanguardia. 22 de abril de 2018. 
  10. «Los rohingyas que han sobrevivido a Birmania afrontan los riesgos del monzón». El País. 12 de abril de 2018. 
  11. «¿De qué huyen los rohingya? ¿Volverán a Myanmar?... claves de la crisis». El País. 12 de abril de 2018. 
  12. Canal, Gabriella (10 de febrero de 2017). «Rohingya Muslims Are the Most Persecuted Minority in the World: Who Are They?». Global Citizen. 
  13. Carothers, Cassie (30 de diciembre de 2016). «Malala and Other Nobel Laureates Accuse Myanmar of Ethnic Cleansing in Open Letter». Global Citizen (en en inglés estadounidense). 
  14. a b c d «Myanmar 2017/2018» (en en inglés estadounidense). 
  15. Momen, Farah (21 de febrero de 2015). «All Lives Matter: Even in Myanmar, Even the Rohingya». Global Citizen (en en inglés estadounidense). 
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  17. a b «Islamic countries call Rohingya crisis 'ethnic cleansing'». The Times of India (en en inglés estadounidense). 7 de mayo de 2018. 
  18. «All Lives Matter: Even in Myanmar, Even the Rohingya». Global Citizen. Consultado el 2018-07-06. 
  19. «MYANMAR: "ALL THE CIVILIANS SUFFER": CONFLICT, DISPLACEMENT, AND ABUSE IN NORTHERN MYANMAR». www.amnesty.org (en en inglés estadounidense). Consultado el 2018-07-06. 
  20. Lone, Wa. «Massacre in Myanmar: One grave for 10 Rohingya men». Reuters (en en inglés estadounidense). 
  21. a b c d e f Southern, Nathan Paul (28 de agosto de 2017). «Myanmar military invokes war on terror as Rakhine violence continues». Southeast Asia Globe (en en inglés estadounidense). 
  22. «Myanmar’s Rohingya Crisis Enters a Dangerous New Phase». Crisis Group (en en inglés estadounidense). 7 de diciembre de 2017. 
  23. Leider, Jacques P. (2013). «Rohingya: the name, the movement and the quest for identity». Nation Building in Myanmar (en inglés estadounidense). Myanmar Egress and the Myanmar Peace Center. p. 204-255. 
  24. Black, Euan (6 de abril de 2017). «Aung San Suu Kyi: ‘Ethnic cleansing is too strong an expression’ for crisis in Rakhine State». Southeast Asia Globe (en en inglés estadunidense). 
  25. McCarthy, Gerard; Menager, Jacqueline (2017). «Gendered Rumours and the Muslim Scapegoat in Myanmar’s Transition». Journal of Contemporary Asia (47(3)). 

Enlaces externos[editar]