Rodolfo de Habsburgo (príncipe heredero de Austria)

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Rodolfo de Habsburgo
Príncipe heredero de Austria, Hungría y Bohemia
Mayerling14.jpg
Rodolfo de Habsburgo hacia 1889.
Información personal
Nacimiento 21 de agosto de 1858
Laxenburg Flag of the Habsburg Monarchy.svg Imperio austríaco
Fallecimiento 30 de enero de 1889
(30 años)
Mayerling Flag of Austria-Hungary (1869-1918).svg Imperio austrohúngaro
Entierro Cripta Imperial de Viena
Familia
Dinastía Casa de Habsburgo-Lorena
Padre Francisco José I de Austria
Madre Isabel de Baviera
Cónyuge Estefanía de Bélgica
Descendencia Isabel María de Austria
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El Archiduque Rodolfo de Habsburgo-Lorena, príncipe heredero de Austria, Hungría y Bohemia (Viena, 21 de agosto de 1858-Mayerling, 30 de enero de 1889) fue el único hijo varón del emperador Francisco José I y su esposa la emperatriz Isabel de Baviera.

Datos biográficos[editar]

La familia imperial en el palacio de Gödöllő (Hungría). De izquierda a derecha, Rodolfo, Francisco José, Isabel, Valeria y Gisela (litografía de Vincenz Katzler de 1871).

Ni que decir tiene que el futuro emperador recibió en todo momento una educación dirigida a convertirlo en digno sucesor de su padre y continuador de la Casa de Habsburgo-Lorena. Pero Rodolfo tenía el temperamento artístico de su madre, era un redomado mujeriego y, en política, simpatizaba con las ideas liberales y los movimientos nacionalistas húngaros. Además, su boda en 1881 con la princesa Estefanía de Lieja, hija del rey Leopoldo II de Bélgica, fue una farsa, por lo que Rodolfo nunca renunció a sus aventuras amorosas, especialmente desde que en 1888 conoce a María Vetsera, una bella aristócrata de origen húngaro, de la que no se separa hasta su muerte.

«Cartas de despedida»

Al parecer, días antes, Rodolfo escribe una serie de misivas de tono especialmente macabro:

Sé muy bien que no era digno de ser vuestro hijo.

A su madre, Isabel de Baviera.

Ya estás libre de mi presencia y la calamidad que soy.

A su esposa, Estefanía de Bélgica.

A Valeria, su hermana pequeña, de la que se despide con un hermético:

Muero a pesar mío.

Se ha hablado incluso de otras dos cartas: en la dirigida a su ayuda de cámara Johann Loschek, le rogaría que lo enterrasen junto a María en el monasterio de Heiligenkreuz; en la segunda, a Szügenyi, un amigo húngaro, explicaría los motivos que lo llevaban a quitarse la vida y que podrían resumirse en que no le quedaba otra salida.

La madrugada del 30 de enero de 1889, fue hallado muerto en su dormitorio del pabellón de caza de Mayerling, junto a su amante la baronesa de Vetsera (de apenas 18 años), si bien las circunstancias del magnicidio siguen siendo una incógnita en nuestros días.

Versión oficial de la muerte

En el protocolo de autopsia firmado por el doctor Hofmann el 1 de febrero de 1889, se afirma escuetamente que la bóveda craneana estaba «rota». Al día siguiente, se rectifica diciendo que «la bala había entrado por la sien izquierda y salido por la derecha, abriendo una herida apenas visible».

El día 4, el corresponsal de Le Figaro en Viena asegura que «no se ha encontrado el proyectil». Dos días después, escribe:

Decididamente, en Hofburg no quieren decir la verdad. Han tenido que renunciar a la primera versión de la muerte natural por apoplejía, cosa que nadie creyó nunca, y se aferran ahora a la teoría del suicidio.

Por último, el día 9, el embajador de Alemania informa a Bismarck de que «las heridas no están en los lugares indicados oficialmente. El cuerpo presenta otras heridas. El revólver que se encontró cerca del lecho del Kronprinz, un Bulldog, no le pertenecía y los seis cartuchos habían sido disparados».

Conspiración política

Pero hay más. Si se tiene en cuenta que Rodolfo era diestro, resulta muy extraño que se disparase con la mano derecha en la sien izquierda, si verdaderamente quería suicidarse.

Frederic Wolf, un carpintero residente cerca de Mayerling, dijo que su padre, carpintero como él, fue llamado «para poner orden en el pabellón de caza dos días después del drama»; que la habitación parecía «el escenario de una auténtica batalle campal»: muebles rotos, impactos de bala, huellas de sangre por todas partes…; para acabar destacando que «tuvo que cambiar hasta el suelo de madera».

Varios testigos afirmaron que la mano derecha de Rodolfo había sido cercenada de un sablazo, lo que se intentó disimular con un guante relleno de gutapercha.

Francisco José mandó un telegrama a León XIII para que el cadáver de Rodolfo recibiera sepultura eclesiástica, lo que el Vaticano denegó habida cuenta de que, en aquel primer momento, solo se hablaba de suicidio. El emperador envió entonces un segundo telegrama en el que explicaba al Papa la verdad sobre la muerte de Rodolfo: su asesinato por cuestiones políticas. El Papa dio inmediatamente su permiso.

El 11 de marzo de 1983, la otrora emperatriz Zita (18921989), en una entrevista concedida al Kronen Zeitung de Viena, declara: «Se han escrito muchas leyendas. Lo que se ha contado se limita a sospechas e hipótesis. La verdad es que el archiduque Rodolfo fue asesinado y que este asesinato fue político. En nuestra familia, siempre hemos sabido la verdad, pero Francisco José hizo jurar a todos los que estaban al corriente del crimen que nunca dirían nada». Afirma que los asesinos venían «en parte» del extranjero. En noviembre, durante una conversación con el historiador austriaco Eric Feigl, publicada en el mismo diario, la anciana aristócrata afirma rotundamente que el asesino del archiduque fue «Georges Clemenceau», director entonces del diario La Justice.[1] [2]

Potestades[editar]

Predecesor:
Francisco José I
(1848-1867)
Príncipe heredero de Austria Sucesor:
Carlos I de Austria
Predecesor:
Francisco José I
Príncipe heredero del trono austrohúngaro Sucesor:
Carlos I de Austria, IV de Hungría y III de Bohemia

Distinciones honoríficas[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • BLED, JEΑN-PAUL (1989). Rodolphe et Mayerling. Fayard. 
  • CARS, JEΑN des (2004). Rodolphe et le secret de Mayerling. Perrin. 

Enlaces externos[editar]