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Rita de Casia

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Santa Rita de Cascia

Pintura al óleo de Miguel Cabrera
Culto público
Beatificación 1626 por Urbano VIII
Canonización 24 de mayo de 1900 por León XIII
Festividad 22 de mayo
Atributos Rosa, espina en la frente, crucifijo, corona de espinas, abejas y vid
Venerada en Iglesia católica
Patronazgo Causas imposibles, casos difíciles, matrimonios en conflicto, viudas, madres, personas enfermas y víctimas de abuso
Santuario Basílica de Santa Rita de Cascia
Información personal
Nombre secular Margherita Lotti
Nombre religioso Santa Rita de Cascia
Nacimiento c. 1381
Roccaporena, Estados Pontificios
Fallecimiento 22 de mayo de 1457
Cascia, Estados Pontificios

Santa Rita de Cascia (Roccaporena, c. 1381-Cascia, 22 de mayo de 1457), nacida como Margherita Lotti, fue una religiosa agustina italiana venerada como santa por la Iglesia católica. Viuda antes de ingresar en el monasterio de Santa María Magdalena de Cascia, su figura quedó vinculada a la reconciliación familiar, la vida penitente y la devoción a la Pasión de Cristo. Fue beatificada por Urbano VIII en 1626 y canonizada por León XIII el 24 de mayo de 1900.[1]

Su festividad se celebra el 22 de mayo. Es conocida popularmente como la «santa de las causas imposibles» y es considerada patrona de los casos difíciles, de los matrimonios en conflicto, de las viudas, de las madres y de las personas que sufren enfermedades o situaciones de violencia. Sus atributos iconográficos más frecuentes son la rosa, la herida en la frente, el crucifijo, la corona de espinas, las abejas y la vid. Sus restos se conservan en la Basílica de Santa Rita de Cascia, en Cascia, importante centro de peregrinación en la región italiana de Umbría.

Biografía

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Margherita Lotti nació hacia 1381 en la aldea de Roccaporena, cercana a Cascia, en la actual región italiana de Umbría. Según la tradición, era hija de Antonio Lotti y Amata Ferri, matrimonio conocido por ejercer labores de mediación y reconciliación entre familias enfrentadas.

Desde joven manifestó su deseo de ingresar en la vida religiosa, pero sus padres concertaron su matrimonio con Paolo Mancini, con quien tuvo dos hijos, Giangiacomo Antonio y Paolo Maria.[2] La tradición hagiográfica describe a su esposo como un hombre violento y de carácter difícil, cuya actitud Rita soportó con paciencia y profunda religiosidad, influyendo progresivamente en su conversión.

Tras varios años de matrimonio, Paolo Mancini fue asesinado en el contexto de las disputas y venganzas entre familias características de la época. Rita perdonó públicamente a los responsables y trató de impedir que sus hijos buscaran venganza. Según la tradición, ambos murieron jóvenes a causa de una enfermedad antes de poder involucrarse en la disputa familiar.

Viuda y sin obligaciones familiares, Rita solicitó ingresar en el monasterio agustino de Santa María Magdalena de Cascia. Inicialmente fue rechazada, probablemente debido a las tensiones derivadas del asesinato de su marido y a su condición de viuda.[3] Finalmente, tras lograr la reconciliación entre las familias enfrentadas, fue admitida en el monasterio alrededor de 1417, donde profesó como religiosa agustina.

Durante su vida conventual destacó por su dedicación a la oración, la penitencia y la atención a las personas pobres y enfermas. La tradición sostiene que recibió un estigma en la frente relacionado con una espina de la corona de Cristo, episodio que se convirtió en uno de los elementos más característicos de su iconografía.

Rita de Cascia, Manuel Navarro
Rita de Cascia, obra de Manuel Navarro

Estigma en la frente

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Según la tradición hagiográfica, durante una oración ante un crucifijo en 1432, Rita recibió en la frente una herida producida por una espina de la corona de Cristo.[2] Este episodio fue interpretado como un estigma asociado a la Pasión de Jesucristo y se convirtió en uno de los rasgos más característicos de su iconografía.

La herida permaneció abierta durante años y, según la tradición, le provocaba intensos dolores y un fuerte olor, motivo por el cual Rita evitaba aparecer en público.[3] Algunas narraciones devocionales afirman que, en determinados momentos, la herida desprendía fragancia de rosas como signo de santidad.

En los últimos años de su vida sufrió una grave enfermedad que la mantuvo postrada en cama. Durante este período, la herida de la frente habría comenzado a cerrarse gradualmente, mientras Rita continuaba dedicada a la oración y asistida por las religiosas del monasterio.

Las rosas de Rita

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La rosa es uno de los símbolos más asociados a santa Rita. Según la tradición, durante su matrimonio acostumbraba ayudar a las personas pobres de manera discreta. Una leyenda relata que, en cierta ocasión, mientras llevaba pan oculto entre sus ropas para repartirlo entre personas necesitadas, su esposo la interrogó sobre lo que transportaba. Al mostrar el contenido, el pan se habría transformado milagrosamente en rosas.[3] Episodios similares aparecen también en las tradiciones hagiográficas de Isabel de Portugal y Diego de Alcalá.

Otra de las tradiciones más difundidas se sitúa en los últimos días de vida de Rita. Encontrándose enferma en el convento, recibió la visita de una familiar procedente de Roccaporena. Rita le pidió que le llevara una rosa del jardín de su antigua casa. A pesar de ser pleno invierno, la visitante encontró una rosa florecida y se la entregó a la religiosa.[2] Este episodio pasó a simbolizar la esperanza, la gracia divina y la intercesión de la santa en las causas consideradas imposibles.

Por este motivo, santa Rita suele representarse iconográficamente con rosas en las manos o a sus pies. En numerosas iglesias dedicadas a la santa, especialmente las vinculadas a la Orden de San Agustín y a la Orden de Agustinos Recoletos, es tradicional bendecir rosas el 22 de mayo, día de su festividad.

Las abejas de Santa Rita

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La tradición hagiográfica de santa Rita incluye diversos relatos relacionados con abejas, convertidas con el tiempo en uno de sus principales símbolos iconográficos. Según la tradición, poco después de su bautismo, un enjambre de abejas blancas entraba y salía de la boca de la niña sin causarle daño alguno.[2] El episodio fue interpretado posteriormente como signo de pureza y santidad.

Otra versión de la leyenda afirma que un campesino, al observar el enjambre sobre la niña, intentó apartar las abejas pese a tener una herida en el brazo. Según el relato tradicional, la lesión sanó milagrosamente en ese mismo instante.

La devoción popular también relacionó estas abejas con unas pequeñas abejas murarias que habitan en los muros del antiguo monasterio agustino de Cascia, donde vivió Rita. Estas abejas, conocidas popularmente como «abejas de Santa Rita», aparecen tradicionalmente durante el período comprendido entre la Semana Santa y la festividad de la santa, el 22 de mayo.[4]

En el siglo XX, la beata María Teresa Fasce impulsó en Cascia diversas obras benéficas inspiradas en la simbología de las abejas y la idea de comunidad y trabajo. Entre ellas destacó la denominada «Colmena de Santa Rita», fundada en 1938 para la atención y educación de menores en situación de vulnerabilidad.

Muerte

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Restos de santa Rita conservados en la Basílica de Santa Rita de Cascia, en Cascia, Italia.

Rita murió en el monasterio agustino de Cascia el 22 de mayo de 1457.[2] Según la tradición, tras su fallecimiento su cuerpo desprendía una intensa fragancia y comenzaron a atribuirse milagros y curaciones a su intercesión, lo que contribuyó rápidamente a la expansión de su devoción popular en Umbría y posteriormente en el resto de Italia.

Los restos de la santa se conservan en la Basílica de Santa Rita de Cascia. La tradición católica considera su cuerpo como incorrupto, aunque diversos estudios realizados en época contemporánea han constatado un avanzado estado de momificación y deshidratación.[4]

Desde el siglo XV, la tumba de santa Rita se convirtió en un importante lugar de peregrinación y veneración religiosa.

Canonización

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El culto popular a Rita de Cascia comenzó poco después de su muerte y se difundió rápidamente por distintas regiones de Italia debido a la fama de santidad y a los milagros atribuidos a su intercesión.[4]

Fue beatificada por el papa Urbano VIII el 19 de octubre de 1626.[2] El impulso definitivo a su causa estuvo vinculado al cardenal Fausto Poli, secretario privado del pontífice y natural de la región de Cascia.

Posteriormente, el papa León XIII la canonizó el 24 de mayo de 1900 en la Basílica de San Pedro. Desde entonces, su festividad litúrgica se celebra cada 22 de mayo.

Durante el siglo XX, la devoción a santa Rita se expandió notablemente por Europa y América, especialmente como intercesora en causas consideradas difíciles o imposibles.

Patronazgos

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Templo de Santa Rita de Cascia en Chihuahua, construido en 1731.

Santa Rita de Cascia es considerada patrona e intercesora en diversas causas relacionadas con las situaciones difíciles y desesperadas. Tradicionalmente es invocada por:

  • Las causas imposibles
  • Los casos difíciles y desesperados
  • Las personas enfermas
  • Las heridas y enfermedades
  • Los matrimonios en conflicto
  • Las viudas
  • Las madres
  • La familia
  • Las víctimas de abuso
  • La reconciliación y la paz

Italia

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La principal devoción a santa Rita se concentra en Cascia, donde se encuentra la Basílica de Santa Rita de Cascia, construida entre 1937 y 1947 sobre el antiguo monasterio agustino de Santa María Magdalena.[4] El santuario alberga los restos mortales de la santa y constituye uno de los principales centros de peregrinación religiosa de Umbría.

Otro importante lugar de veneración es Roccaporena, aldea natal de Rita, donde se conservan diversos espacios vinculados a su tradición biográfica, como la casa donde habría nacido, el huerto de las rosas y el llamado «Scoglio di Santa Rita», peñasco utilizado tradicionalmente como lugar de oración y retiro espiritual.

España

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La devoción a santa Rita se difundió ampliamente en España a partir de los siglos XIX y XX, especialmente a través de las comunidades agustinas y de la religiosidad popular. Es conocida tradicionalmente como «la santa de las causas imposibles» o «abogada de los casos difíciles», siendo frecuente la celebración de novenas, procesiones y bendiciones de rosas el 22 de mayo, día de su festividad.

Existen numerosos templos, capillas y altares dedicados a la santa en distintas regiones del país, destacando especialmente su veneración en Andalucía, Galicia, Cataluña y la Comunidad de Madrid. Entre los principales centros de culto se encuentran la iglesia de Santa Rita de Madrid, la iglesia de Santa Rita de Sevilla y diversos santuarios vinculados a la Orden de San Agustín y a la Orden de Agustinos Recoletos.

En la cultura popular española, santa Rita también aparece asociada al conocido refrán «Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita», expresión utilizada coloquialmente para referirse a algo entregado o concedido que no debe devolverse. Esta asociación popular carece de reconocimiento litúrgico o doctrinal por parte de la Iglesia católica.

México

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En México, santa Rita es venerada ampliamente como «abogada de las causas difíciles» o «de los casos imposibles». Su culto se difundió durante el período virreinal y alcanzó especial arraigo en distintas regiones del país, particularmente en el norte y centro de México.

Uno de los principales centros históricos de devoción es el Templo de Santa Rita de Cascia de Chihuahua, construido en 1731 y considerado uno de los templos más antiguos de América dedicados a la santa.[5]

La antigua festividad religiosa celebrada en torno al templo evolucionó con el tiempo hasta convertirse en la actual Feria de Santa Rita, una de las celebraciones populares más importantes del estado de Chihuahua. Entre las tradiciones gastronómicas asociadas a esta festividad destacan las denominadas «empanadas de Santa Rita».[6]

La devoción a santa Rita también está presente en numerosas parroquias y santuarios mexicanos, donde el 22 de mayo se celebran procesiones, novenas y bendiciones de rosas en honor a la santa.

Argentina

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En Argentina, santa Rita goza de una importante devoción popular, especialmente en el nordeste y noroeste del país. Es patrona de la localidad de Puerto Tirol, en la provincia del Chaco,[7] así como de la ciudad de Esquina, en la provincia de Corrientes.[8]

También es especialmente venerada en Chilecito, en la provincia de La Rioja, donde el principal templo dedicado a la santa fue declarado santuario diocesano en 1989.

En la provincia de Salta, se conserva una reliquia de la santa en la parroquia de Santa Rita de Cascia de la ciudad de Salta.[9]

Cada 22 de mayo se celebran en distintas ciudades argentinas peregrinaciones, procesiones y bendiciones de rosas en honor a la santa, considerada intercesora de las causas difíciles e imposibles.

Honduras

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En Honduras, santa Rita es patrona del municipio de Santa Rita, en el departamento de Yoro. La parroquia local conserva una pequeña imagen de la santa tallada en madera de cedro, tradicionalmente atribuida al presbítero Manuel de Jesús Subirana, misionero catalán muy vinculado a la evangelización del país durante el siglo XIX.

La festividad de santa Rita se celebra cada 22 de mayo con procesiones, actos religiosos y actividades populares organizadas por la comunidad parroquial y las autoridades locales.

Referencias

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  1. Chiron, Yves (2003). La verdadera historia de santa Rita: abogada de las causas perdidas. Madrid: Ediciones Palabra. p. 9. ISBN 978-84-8239-788-7. «Sin discusión, santa Rita es una de las santas más veneradas en el mundo entero; "la santa más popular junto a san Antonio de Padua" ha declarado Juan Pablo II.»
  2. 1 2 3 4 5 6 «Santa Rita de Cascia». Vatican News.
  3. 1 2 3 «Santa Rita de Cascia». EWTN.
  4. 1 2 3 4 «Santuario de Santa Rita de Cascia». Monasterio de Santa Rita de Cascia.
  5. «¿Por qué celebramos en Chihuahua a Santa Rita de Cascia?».
  6. «Empanadas de Santa Rita».
  7. «Puerto Tirol y Santa Rita se preparan para recibir a una multitud de peregrinos». Diario Norte.
  8. El Litoral (ed.). «Esquina celebra hoy sus fiestas patronales en honor a Santa Rita».
  9. «Reliquia de Santa Rita en la parroquia».

Enlaces externos

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