Retablillo de Don Cristóbal

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El retablillo de Don Cristóbal es una farsa para guiñol en un acto escrita por Federico García Lorca en 1930. El título completo de la pieza es: Los títeres de cachiporra. Tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita. Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia.[1] [nota 1]

Argumento[editar]

Don Cristóbal es un adinerado bruto y malencarado, siempre con la cachiporra en mano, que busca una chica joven y guapa para desposarla (casarse con ella). Sus deseos coinciden con los de la madre de Doña Rosita, que aspira a encontrar un buen pretendiente para su hija. Llegados a ese punto, ambos acuerdan llevar a término sus fines, para desgracia del resto de personajes. Rosita, sin embargo, logra engañar a su ya marido y tiene encuentros con sus amantes, hasta dar a luz a cinco hijos, que reclama que son de Don Cristóbal. Éste, enfurecido, la emprende a golpe de porra con madre e hija. Pero ese será solo el principio de una larga trama de despropósitos, cachiporrazos y gritos.

Personajes de la farsa[editar]

  • Don Cristóbal: Viejo verde y adinerado que desea casarse con Rosita.
  • Rosita: Joven de gran belleza, obligada a casarse contra su voluntad.
  • Madre de Rosita: Dispuesta a todo por dinero.
  • Enfermo: Que aspira a ser curado por Don Cristóbal
  • Currito: Amante de Rosita.

Versiones[editar]

En Hispanoamérica[editar]

En Argentina, el primer montaje se realizó en la trastienda del Teatro Avenida de la ciudad de Buenos Aires. Este hecho ocurrió durante el viaje que el poeta realizó entre 1933-1934 y luego de una representación de Bodas de sangre de la compañía de Lola Membrives. El titiritero Javier Villafañe relató así el acontecimiento en sus memorias: “en el escenario del Teatro Avenida se instaló un precario tinglado de guiñol, a la manera popular. Todo fue supervisado por Federico, un grupo de amigos (…) y algunos actores de Lola Membrives, que secundaron a Lorca en el manejo de los muñecos durante la representación. Esto ocurría alrededor de las dos de la mañana (…) Éramos alrededor de cincuenta personas y nos ubicamos en los asientos de adelante para estar más cerca del escenario. Ofrecieron una estupenda e inolvidable exhibición de títeres de cachiporra. (…) Siguieron además improvisaciones y tomaduras de pelo al público, dichas por los muñecos, y no faltaron bromas y cargadas a los críticos teatrales presentes.”[2]

En España[editar]

En 1972, el grupo de teatro independiente Tábano estrenó en Madrid una versión del El retablillo de Don Cristóbal en clave de muñecos humanos o polichinelas, es decir con actores en vez de títeres;[3] se presentó en la Sala Magallanes, local del Teatro Experimental Independiente, llevándolo luego en giras por España y Europa y, animados por Pepe Monleón, director de la revista de teatro Primer Acto, asistieron al Festival de Manizales, en Colombia.[4]

En 1988, José Luis Alonso y Gerardo Vera, antiguos miembros de "Tábano", presentaron un nuevo montaje con actores de carne y hueso: Pepe Lara, Juan José Otegui, Alfonso del Real, Milagros Martín, Pedro del Río y Chari Moreno.[5]

En 1997, Alicia Hermida hizo una versión, también con actores de carne y hueso.[6]

Referencias[editar]

  1. García Lorca, Federico (1963). Obras completas. Madrid, Aguilar S.A. p. 723. 
  2. Javier Villafañe. Antología: obra y recopilaciones, edición de Pablo Medina. Buenos Aires, Sudamericana, 1990.
  3. García Lorca, Federico (1984). «Espejo Retablillo». El Retablillo de Don Cristóbal (escena). Consultado el 28 de enero de 2017. «Fragmento de la representación del "Retablillo" a cargo del Grupo Tábano en la Sala Gayo Vallecano (1978)». 
  4. . «La historia del grupo Tábano en su su 15º aniversario». diario EL País. Consultado el 29 de septiembre de 2013. 
  5. (23 de enero de 1988). «El retablillo de don Cristóbal». diario EL País. Consultado el 18 de febrero de 2011. 
  6. El Retablillo en la la Sala de Columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid. El País 17 de enero de 1997. Consulta revisada en diciembre de 2013

Notas[editar]

  1. Hubo una experiencia titiritera previa el 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, en Granada, en una fiesta privada montada por Lorca, Adolfo Salazar y el artesano, titiritero y artista polifacético Hermenegildo Lanz. En esa ocasión se representó una adaptación lorquiana del cuento andaluz "La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón". (Referido en: Andrés Soria Ortega, "Una fiesta íntima de arte moderno en la Granada de los años veinte", en Lecciones sobre Federico García Lorca (Edición de Andrés Soria Olmedo), Granada, 1986, pp. 149-178, 160-161 y 168-169.)