Reforma de Nikon

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Nikita Pustosviat. Debate sobre la Fe (en presencia del patriarca Joaquín y la zarevna Sofía Alekséievna, el 5 de julio de 1682). Pintura de Vasili Perov (1880-81).

La Reforma de Nikon fue, en Rusia, la nueva redacción de libros de cánones y litúrgicos ordenada en 1654 por el patriarca Nikon, a fin de acercar a la Iglesia ortodoxa rusa la Iglesia ortodoxa griega, primando el papel intervencionista del Estado en los asuntos eclesiásticos. La orden de quemar libros viejos provocó una fuerte resistencia entre los creyentes y parte del clero, iniciándose así el cisma de los viejos creyentes (o raskólniki, del ruso raskol o cisma), acaudillados por el protopapa Avvakum.

Contexto[editar]

Pierre Pascal, historiador de los orígenes del Raskol, sitúa su origen en el Período Tumultuoso, en el siglo XVI. Se han buscado en vano causas exteriores pero, según Pascal, «estas interpretaciones han fracasado, debido a que hay que reconocer en el Raskol un origen puro y profundamente religioso».

De hecho, la Iglesia rusa cambió mucho a partir del fin de la Edad Media y su peso llegó a ser dominante en el mundo ortodoxo después de la caída de Constantinopla en 1453. Moscú autoproclamó su autocefalía en 1448 y los rusos desconfiaban cada vez más de la Iglesia griega: ¿no habría castigado Dios los vicios de los griegos dejando que Constantinopla fuera capturada por los turcos? Moscú, metrópolis libre y firme en su tradición ortodoxa, ¿no tiene la vocación de sustituir a Constantinopla? Es así como Moscú se impuso progresivamente en las mentes como la "Tercera Roma" y como los grandes príncipes de Moscovia obtuvieron el título de "Zar", variante eslava de César. La idea de una "Tercera Roma", sin embargo, jamás fue admitida formalmente por la Iglesia ortodoxa y los metropolitas rusos pidieron para ellos el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Pero en la conciencia popular, como en el bajo clero, esta idea alimentó violentas controversias sobre el futuro religioso de Rusia.

Por un lado, algunos preconizaron una estrecha alianza de la iglesia y la monarquía, así como una conservación de los grandes dominios del clero, el cual practicaba la caridad e instruía. Pensaron que el Principado de Moscú debía esforzarse en crear en la tierra el reino de Dios y que una monarquía muy ligada a la Iglesia era beneficiosa. Su líder fue el abad Iósif de Volokolamsk.

Enfrentados a ellos y liderados por un asceta, el starets Nil de Sora (1433-1508), otros creyeron que una estrecha alianza entre la Iglesia y el zar daría lugar a una subordinación del clero al poder político y predicaron la pobreza monástica y la fidelidad a Constantinopla.