Rafael de Nogales Méndez
| Rafael de Nogales Méndez | ||
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Rafael de Nogales Méndez con el uniforme otomano de la Primera Guerra Mundial. | ||
| Información personal | ||
| Apodo | Nogales Bey, Chico Méndez, Nevada Méndez | |
| Nacimiento |
14 de octubre de 1877 San Cristóbal, Venezuela | |
| Fallecimiento |
10 de julio de 1937 (59 años) Ciudad de Panamá, Panamá | |
| Causa de muerte | Neumonía | |
| Nacionalidad | Venezolana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar y escritor | |
| Lealtad | ||
| Mandos | Gobernador de la Península del Sinaí, Ramla, Lod y Latrún | |
| Rango militar | General de brigada | |
| Conflictos | ||
| Distinciones | ||
Rafael Ramón Intxauspe Méndez, o Pedro Rafael Inchauspe Méndez, conocido internacionalmente como Rafael de Nogales Méndez (San Cristóbal, Táchira, 14 de octubre de 1877 - Ciudad de Panamá, 10 de julio de 1936 o 1937[nota 1]) fue un militar, espía, escritor y aventurero venezolano.[1] Él mismo rechazaba el término aventurero y prefería catalogarse como un «caballero andante» impulsado por el lema «actuar o morir».[2] Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como general en el ejército del Imperio otomano y fue un testigo occidental clave de los acontecimientos que rodearon al genocidio armenio.
Primeros años y orígenes
[editar]Nacido en San Cristóbal, Estado Táchira, el 14 de octubre de 1877, fue bautizado en la misma población en la Iglesia Parroquial San Sebastián el 19 de marzo de 1878, con raíces en el pueblo tachirense de Seboruco. Rafael de Nogales fue el único hijo varón de Pedro Felipe Inchauspe (o Intxauspe), oriundo de Nutrias, propietario de minas de cobre de Seboruco, cultivos de café en El Abejal y gran accionista del Gran Ferrocarril del Táchira.[3] Su madre, Josefa Méndez Brito, era originaria de Barinas.[3]
Su familia poseía un notable abolengo. Por parte materna, era descendiente del conquistador español Diego de Méndez, escudero que acompañó a Cristóbal Colón en su cuarto viaje.[1][3] Su bisabuela fue Magdalena Díaz de Méndez, matrona barinesa que donó caballos al ejército de Simón Bolívar para la gesta independentista, y estaba emparentado con el arzobispo y prócer revolucionario Ramón Ignacio Méndez. Por la rama paterna, era bisnieto del coronel Pedro Luis Intxauspe, incorporado a la causa patriota en 1821.[3]
Rafael adoptaría más tarde la traducción al español de su apellido vasco «Intxauspe», pasando a llamarse «de Nogales».[3] Tuvo tres hermanas: Magdalena, Pepita (casada con el alemán Paul Gestaker) y Ana María, quien pasaría a ser la condesa de Westerholt al contraer nupcias el 6 de septiembre de 1920 con el conde Max Von Westerholt und Gysenberg.[3]
Su padre contrató a los mejores pedagogos venezolanos y colombianos para dictar cátedra privada a su hijo que, a su vez, estudió en la escuela alemana del Táchira, regenteada por Teodoro Messerschmidt. Siguiendo la tradición de las familias pudientes andinas, abandonó Venezuela alrededor de 1883, a los siete años, para estudiar en diversas academias militares prusianas y belgas.[4] De Nogales se educó en Alemania, Bélgica y España, estudiando filosofía, letras y ciencias en las universidades de Barcelona, Bruselas y Lovaina.[3] Desarrolló un políglotismo extraordinario, llegando a dominar con fluidez el alemán, francés, italiano, ruso, japonés, chino y coreano.[4]
Carrera militar y aventuras
[editar]Intervino en numerosos conflictos bélicos desde finales del siglo XIX. A los diecisiete años se enroló como alférez en la Armada Española y en 1898 participó en la Guerra hispano-estadounidense en Cuba defendiendo la causa española frente a los Estados Unidos. Tras la derrota, logró huir a México, trabajó como vaquero en Arizona y se dedicó a la caza de osos en Nevada (donde utilizó ocasionalmente los seudónimos «Chico Méndez» y «Nevada Méndez»).[4][3] Posteriormente viajó a África del Norte y Pakistán.
En 1901 regresó a Venezuela, teniendo una fuerte discusión en el Palacio de Miraflores con el presidente Cipriano Castro al criticarle su manera despótica de gobernar.[3] Al estallar la Revolución Libertadora en 1902, Castro lo mandó arrestar mientras Nogales se encontraba en un baile en el casino de Macuto, logrando escapar en una lancha vistiendo traje de etiqueta.[3] Pasó por varios países de Centroamérica hasta llegar a Nicaragua, donde lo recibió el presidente José Santos Zelaya y le facilitó todo lo concerniente a una expedición militar para invadir Venezuela. En la goleta Libertad, De Nogales atacó Venezuela por Carazúa, aldea de la Guajira venezolana, combatió contra el general Antonio Dávila y fue derrotado. Herido en una pierna y en un hombro, y padeciendo malaria, se replegó hasta abordar la goleta en el mismo sitio.
Llegó a México, donde gozó de la protección del dictador Porfirio Díaz y se destacó persiguiendo el contrabando de armas con su fuerza policial. En 1903 se trasladó a San Francisco, donde vendió su caballo y sus armas para embarcarse hacia Shanghái.[4] Allí operó como espía para los chinos hasta que fue descubierto y tuvo que huir. Participó en la Guerra ruso-japonesa actuando como espía doble, emborrachando a marinos y mercantes rusos en Vladivostok para sustraerles información y creando una red completa de mapas y cartas topográficas para las operaciones niponas.[4]
Tras perder el interés en el conflicto asiático en 1904, cruzó a Alaska, donde convivió con esquimales cazando ballenas y realizó trabajos de minero y buscador de oro.[4] En 1905 viajó a California y luego regresó a Alaska, donde con sus pocos ahorros compró un potro y un equipo de explorador. Regresó a California con una cantidad de oro, pero se arruinó nuevamente. En esa época conoció a Ricardo Flores Magón, revolucionario mexicano que le sugirió enrolarse en sus filas, periodo durante el cual también se le vincula como contrabandista de armas para Pancho Villa.[4]
Intentó nuevamente organizar el derrocamiento de Castro y, más tarde, de Juan Vicente Gómez. En 1911 entró por la frontera de Ureña apoyado presuntamente por el gobernador del Estado Táchira, Régulo Olivares, quien no le entregó los fusiles prometidos. Tras ser perseguido, logró huir por el río Táchira.[3] Tras rechazar un cargo gubernamental que lo convirtió en enemigo del régimen, se levantó en armas y logró ser gobernador de Apure por casi cuarenta y cinco días. Fracasada definitivamente su sublevación y con precio a su cabeza, se retiró al exilio en la isla de Curazao.[4]
Primera Guerra Mundial
[editar]Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Nogales se encontraba en la isla de Trinidad. Al conocer que Venezuela mantenía su neutralidad, decidió viajar a Europa para buscar acción.[2] Al desembarcar en Calais, intentó alistarse en el ejército francés, que solo le ofreció un puesto en la Legión extranjera y le exigió renunciar a su nacionalidad venezolana. Tras negarse, ofreció sus servicios a Bélgica y a la República de Montenegro, en quienes veía naciones oprimidas y heroicas, siendo sistemáticamente rechazado por no ser ciudadano de un país aliado.[3][2] Después de seis meses de guerra y búsqueda incesante, acudió a la embajada turca en Sofía (Bulgaria), donde gracias a sus vínculos con oficiales prusianos fue aceptado como oficial del ejército otomano, aliado de Alemania.[4][2]
Llegó a Constantinopla y en enero de 1915 comenzó su servicio en el Tercer Ejército Otomano en Erzurum (Anatolia).[2] El mariscal Otto Liman von Sanders, jefe de la misión alemana en Turquía, y el general Fritz Bronsart von Schellendorf, jefe del Estado Mayor otomano, le concedieron un grado de oficial sin exigirle renunciar a su nacionalidad, enviándolo al frente ruso en el Cáucaso. La actuación de Nogales fue tal, que al poco tiempo alcanzó el grado de general de brigada al mando de doce mil soldados, quienes lo bautizaron como «Nogales Bey». En esta posición, logró frenar el avance de las tropas rusas en la frontera norte del imperio y de las tropas británicas en la frontera sur.[4]
Su pericia táctica le valió recibir la Cruz de Hierro de Primera Clase de manos del káiser Guillermo II de Alemania, así como el sable de oro de la Orden de Mejishovon y la estrella de Mechedieh.[3] No obstante, durante su estancia en el frente oriental en la primavera de 1915, fue el único oficial cristiano testigo directo del sitio de Van y de la posterior matanza de la población local armenia.[2] Inicialmente, Nogales había sido crítico con el nacionalismo armenio, considerando que la exigencia de independencia no era justa dado que los armenios representaban apenas el 30 % de la población en dichas provincias, y abogaba por una autonomía.[2] Sin embargo, al presenciar la brutalidad del genocidio armenio, su percepción cambió radicalmente y se sintió decepcionado al ver que las masacres ocurrían bajo la complacencia del mando regular, dirigido por Khalil Bey.[5]
En sus escritos, Nogales describió las masacres y reportó que las autoridades civiles encontraban preferible perpetrar los asesinatos durante la noche con la ayuda de milicias kurdas. Sobre Van relató que los atacantes del barrio armenio no fueron los insurgentes, sino las propias autoridades civiles apoyadas por la turba. Al intentar detener el asalto, el alcalde local le respondió que no hacía más que cumplir una orden inequívoca del gobernador general de exterminar a todos los varones armenios de doce años en adelante.[6] Durante su visita a la isla de Aghtamar en el lago Van, donde se ubica la catedral armenia de la Santa Cruz, descubrió los cadáveres de numerosos sacerdotes asesinados.[7]
El 26 de junio de 1915 visitó Diyarbakir y conversó con su gobernador, Mehmet Reşid, conocido históricamente como el «carnicero de Diyarbakir».[8] Allí fue testigo de nuevas masacres contra la población cristiana provincial.[9][10] Según el relato de Nogales, Reşid le mencionó que había recibido un telegrama directamente del Ministro del Interior, Talat Pasha, con la orden explícita de «Quemar-Destruir-Matar».[10][11]
Pronto comprendió la gravedad de su incómoda situación, presenciando escenas de las que «ningún cristiano debía ser testigo». Nogales solicitó su baja del ejército alegando que había sido secretamente sentenciado a morir por envenenamiento por parte del mando turco por "saber demasiado". Esta afirmación es cuestionada por historiadores como Mehmet Necati Kutlu, quien expone un documento del general Mahmud Kâmil de octubre de 1915 indicando que Nogales no representaba ningún peligro para el Imperio aunque divulgara información tras licenciarse.[12]
Previamente a su salida, sirvió en el frente de Mesopotamia y en el frente de Kut-El-Amara en 1916. Posteriormente se unió al Cuarto Ejército Otomano en el frente de Palestina y Gaza en 1917, donde su contingente derrotó a los británicos. Fue nombrado gobernador militar del Sinaí en Egipto, una provincia ocupada que logró retomar parcialmente, dinamitando los pozos de Bir-Birén y tomando la puerta egipcia, antes de que se le ordenara regresar a Constantinopla.[2] En una ocasión, durante la campaña del Sinaí y Palestina, se cruzó en la frontera con el coronel T. E. Lawrence; ambos se miraron mutuamente en silencio y se separaron sin mediar palabra. A menudo se ha comparado históricamente a Nogales con Lawrence de Arabia por sus periplos paralelos en Oriente Medio.
Tras la derrota del Imperio otomano en octubre de 1918, el cuartel general aliado le otorgó un pasaporte y un salvoconducto oficial que le permitió salir ileso de Constantinopla, gracias a que muchos oficiales británicos lo admiraban por haber salvado la vida de prisioneros de guerra de las torturas y ejecuciones.[2][3] Sin embargo, su actuación militar del lado turco provocó que el presidente estadounidense Woodrow Wilson lo calificara públicamente como «verdugo de Armenia» y prohibiera su ingreso a los Estados Unidos.[2]
Exilio literario en Londres
[editar]Durante los últimos años del régimen gomecista en Venezuela, de Nogales se estableció en Londres, Inglaterra. Se convirtió en una figura habitual del club español de Cavendish Square, adonde acudía de impecable traje de etiqueta y monóculo. En este ambiente intelectual, compartía tertulias con destacados intelectuales de Iberoamérica como Fernando de los Ríos, Ramón Pérez de Ayala, Américo Castro, y los poetas Manuel Altolaguirre y Concha Méndez.[3] El escritor británico Robert Cunninghame Graham y el historiador Lowell Thomas fueron profundos admiradores de su carrera y prologaron sus libros.[3]
Como autor, sus publicaciones generaron gran repercusión internacional. En 1924 publicó en español Cuatro años bajo la Media Luna, adelantándose en dos años a la célebre obra Los siete pilares de la sabiduría de Lawrence de Arabia.[2] La obra fue traducida posteriormente a varios idiomas. El traductor turco del libro, Ismael Hakki, fue sumamente crítico con Nogales, acusándolo de ser «un oficial extranjero sin abolengo que mordía la mano que le prestó la espada». Paradójicamente, el testimonio narrado en sus memorias ha sido instrumentalizado a lo largo del tiempo por ambas partes del conflicto: por los armenios para documentar las sistemáticas masacres que sufrieron, y por los turcos para evidenciar que el accionar militar fue una respuesta a una rebelión armada en la que las milicias armenias también masacraron a civiles musulmanes.[2]
En Londres, la publicación de su libro El saqueo de Nicaragua (donde denunciaba las intervenciones de los marines estadounidenses tras viajar a Centroamérica como corresponsal y entrevistarse con Augusto César Sandino) causó tanto revuelo que el libro fue incautado por el gobierno de Estados Unidos y provocó una demanda multimillonaria de censura en Norteamérica.[3][2]
Pese a su prestigio internacional, el cuerpo diplomático del dictador Juan Vicente Gómez en Europa —encabezado por el embajador Diógenes Escalante— recibió instrucciones oficiales para aislarlo socialmente, tildándolo en memorandos confidenciales de «comunista y peligroso terrorista» en tratos secretos con bolcheviques. Sin embargo, diplomáticos como el cónsul José Eugenio Pérez desestimaron estas acusaciones y abogaron por él ante el propio Gómez, argumentando que de Nogales era un héroe respetado mundialmente y no un agitador armado.[3]
Últimos años y muerte
[editar]Tras la muerte de Juan Vicente Gómez, de Nogales retornó a Venezuela en 1936, a los 58 años de edad, durante el nuevo gobierno de Eleazar López Contreras, con la esperanza de poner sus vastos conocimientos técnicos a disposición del ejército venezolano. No obstante, el nuevo gobierno y los mandos militares veían con desconfianza a una figura de su calibre internacional. En lugar de ofrecerle un cargo de Inspector General, como solicitaban jóvenes militares (entre ellos Emilio López Méndez y José León Rangel) que lo visitaban en Valencia, el gobierno le otorgó un empleo menor y mal remunerado: administrador de la aduana de Las Piedras (estado Falcón).[3]
De Nogales aceptó el cargo debido a su precaria situación económica, pero la humedad del sitio agravó gravemente su artritis, obligándolo a frecuentar los baños termales de Las Trincheras en Carabobo y residir intermitentemente en un hotel alemán en Valencia.[3] Profundamente ofendido y mermado de salud, renunció al puesto. En respuesta, las autoridades lo enviaron al extranjero en una misión burocrática menor para «estudiar» la gendarmería de Panamá.[4][3]
Al llegar a Centroamérica, de Nogales mostraba signos de grave enfermedad, con inflamación en las manos y afectaciones cutáneas. El 7 de julio se sometió a una operación de garganta; sorpresivamente, tres días después amaneció en estado crítico debido a una pulmonía severa complicada con parálisis bulbar. Falleció en el hotel Panamá a las 2:45 p. m. del 10 de julio.[3]
Su final estuvo marcado por el abandono institucional. Los gastos de su embalsamamiento y traslado modesto se cubrieron con el único cheque de 1.615 dólares que guardaba en sus pertenencias.[3] Su cadáver fue repatriado en el vapor de carga Urazio, arribando al puerto de La Guaira el 24 de julio. El gobierno venezolano ignoró completamente el regreso de sus restos mortales; el féretro permaneció abandonado y arrumbado en un rincón del sótano de la aduana rodeado de mercancías durante varios días, sin que la Cancillería lo reclamara.[3]
El abandono de sus restos solo terminó cuando periodistas de los diarios El Heraldo y La Esfera descubrieron el cajón en la aduana y denunciaron públicamente el hecho a finales de julio, evitando que sus restos terminaran en una fosa común. Finalmente, Rafael de Nogales Méndez fue enterrado el 2 de agosto en el Cementerio General del Sur en Caracas. La ceremonia se realizó de forma modesta, sin honores militares y en ausencia del presidente de la República.[3]
Al sepelio asistió el Ministro de Alemania y diversos intelectuales venezolanos que pronunciaron discursos repudiando el ostracismo al que fue sometido. Asimismo, el antiguo emperador alemán Guillermo II, desde su exilio en Holanda, envió una imponente corona de roble y laureles de oro con una tarjeta en pergamino que rezaba: «A Rafael de Nogales Méndez, generalísimo en la gran guerra, uno de los caballeros más valientes y nobles que haya conocido».[4][3][2]
Como autor de prolíficas páginas literarias, De Nogales nunca se inclinó por el análisis emocional de sus actos y resumió de manera lapidaria en sus memorias: «El mundo interior no existe para el hombre de acción».[4]
Obras publicadas
[editar]Rafael de Nogales Méndez plasmó sus múltiples vivencias en diversas obras, algunas escritas originalmente en inglés:
- Cuatro años bajo la Media Luna (1924, reeditado en inglés como Four Years Beneath the Crescent en 1926). Obra clave donde documenta sus experiencias como oficial del Imperio otomano y detalla las atrocidades cometidas contra la población armenia.
- El saqueo de Nicaragua (1928, traducido al inglés como The Looting of Nicaragua).
- Memorias de un Soldado de Fortuna (1932, título original: Memoirs of a Soldier of Fortune).
- Silk Hat and Spurs (1934), escrito originalmente en inglés, cuenta con un prólogo del mariscal de campo Edmund Allenby, quien lo describe en la obra como «un enemigo valiente, y ahora un amigo de confianza».[13]
Véase también
[editar]Notas
[editar]- ↑ Las fuentes difieren sobre el año exacto de su muerte. Mientras buena parte de la historiografía cita 1936, el prólogo biográfico escrito por Ana Mercedes Pérez para sus memorias señala explícitamente y con detalles de prensa que falleció en julio de 1937.
Referencias
[editar]- 1 2 «Rafael de Nogales Méndez, el aventurero venezolano que batalló con el Imperio Otomano en la I Guerra Mundial y que denunció el genocidio contra los armenios». BBC News Mundo. 6 de enero de 2024. Consultado el 7 de enero de 2024.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 «Actuar o morir. La historia de Rafael Nogales Méndez». Desperta Ferro Ediciones. 26 de julio de 2021. Consultado el 28 de marzo de 2026.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 Pérez, Ana Mercedes (2014). «Prólogo». Memorias. Linkgua Ediciones. ISBN 978-8490075036.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 Forn, Juan (16 de noviembre de 2012). «El hombre sin cabeza». Página/12 (Buenos Aires, Argentina). Consultado el 28 de marzo de 2026.
- ↑ Mann, Michael (2005). The Dark Side of Democracy: Explaining Ethnic Cleansing. Cambridge University Press. p. 154. ISBN 978-0-52183130-7. «Yo estaba muy disgustado y desanimado por las numerosas y totalmente injustificadas matanzas a los cristianos, cometidas si no en instancia directa, al menos a través de la complacencia del Comandante en Jefe de nuestro Ejército Expedicionario, Khalil Bey.».
- ↑ Nogales Méndez, Rafael de (2003). Four years beneath the crescent. Traducido por Muna Lee. Londres: Sterndale Classics. ISBN 1903656192.
- ↑ Herrera, Hayden (2003). Arshile Gorky: his life and work (1.ª edición). Nueva York: Farrar, Straus and Giroux. pp. 63-64. ISBN 0374529728.
- ↑ Anderson, Perry (2011). The new old world. Londres: Verso. p. 459. ISBN 978-1-84467-721-4.
- ↑ Akçam, Taner (2007). A shameful act: the Armenian genocide and the question of Turkish responsibility (1.ª edición). Nueva York: Metropolitan Books/Holt. p. 165. ISBN 978-0805086652.
- 1 2 Gaunt, David (2006). Massacres, resistance, protectors: muslim-christian relations in Eastern Anatolia during world war I (1.ª edición). Piscataway, NJ: Gorgias Press. p. 157. ISBN 1593333013.
- ↑ Üngör, Uğur Ümit (2012). The making of modern Turkey: nation and state in Eastern Anatolia, 1913–1950. Oxford: Oxford University Press. ISBN 978-0-19-965522-9.
- ↑ Kutlu, Mehmet Necati (2015). «Un oficial latinoamericano en el ejército otomano y algunos documentos nuevos». 1915 el año más largo del Imperio otomano. Una mirada centenaria (Universidad Nacional de Costa Rica): 25.
- ↑ «WAR ECHOES. Venezuelan's Turkish Reminiscences: Present Customs Minister Aided». The Telegraph (Brisbane). 12 de enero de 1934. p. 3.
Bibliografía
[editar]- Almarza, Pedro (1997). Nogales Bey. San Cristóbal: Diculta. ISBN 980-330-028-8.
- Englund, Peter (2011). La belleza y el dolor de la batalla: La Primera Guerra Mundial en 227 fragmentos. Roca. ISBN 978-84-9918-301-5.
- Jäckel de Aldana, Jasmina (enero-abril de 2000). «¿Del aventurero trotamundos al héroe nacional venezolano?». Estudios de Asia y África (Colegio de México).
- Kutlu, Mehmet Necati (2015). «Un oficial latinoamericano en el ejército otomano y algunos documentos nuevos». 1915 el año más largo del Imperio otomano. Una mirada centenaria (Universidad Nacional de Costa Rica).
- McQuaid, Kim (2010). The Real and Assumed Personalities of Famous Men: Rafael De Nogales, T.E. Lawrence. and the Birth of the Modern Era, 1914–1937. Londres: Gomidas Institute. ISBN 978-1-903656-97-6.
- Nogales Méndez, Rafael de (2015). Cuatro años bajo la Media Luna. Caracas: Fundación Editorial Almuzara. ISBN 978-8416392100.
- Nogales Méndez, Rafael de (1926). Four Years Beneath The Crescent. Londres: Charles Scribner's Sons / Sterndale Classics (Gomidas Institute). ISBN 1-903656-19-2.
- Nogales Méndez, Rafael de (1932). Memoirs of a soldier of Fortune. Nueva York: Garden City Publishing Company, Inc.
- Nogales Méndez, Rafael de (1991). Memorias. Traducción y prólogo de Ana Mercedes Pérez. Caracas: Biblioteca Ayacucho. ISBN 980-276-162-1.
- Pérez, Ana Mercedes (2014). «Prólogo». Memorias. Linkgua Ediciones. ISBN 978-8490075036.
- Quero de Trinca, Mirela (agosto de 2005). «Rafael de Nogales Méndez». Biblioteca Biográfica Venezolana (Caracas: El Nacional).
- Rojo, Violeta (2002). «Memorias de un aventurero venezolano: Rafael de Nogales Méndez». Revista Virtual Contexto (8).