Rafael Lucio Nájera

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Rafael Lucio Nájera
Rafael Lucio. Photograph by Cruces y Cia. Wellcome V0028286.jpg
Rafael Lucio Nájera
Información personal
Nacimiento 2 de septiembre de 1819
Xalapa, Veracruz
Fallecimiento 30 de mayo de 1886 (66 años)
Ciudad de México
Nacionalidad Mexicana
Información profesional
Ocupación Médico
Obras notables Investigaciones sobre la lepra manchada.
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Rafael Lucio Nájera (Xalapa, 2 de septiembre de 1819Ciudad de México, 30 de mayo de 1886) fue un médico, científico y académico mexicano. Estudió una forma de lepra denominada lepra lepromatosa difusa, más tarde denominada lepra de Lucio y Latapí, mientras se desempeñaba como director del Hospital de San Lázaro. Fue un miembro fundador de la Academia Nacional de Medicina de México y director de la Escuela Nacional de Medicina, en donde también impartió diversas cátedras.

Fue uno de los médicos del presidente Benito Juárez y del emperador Maximiliano I. Además fue un coleccionista de arte, lo que lo llevó a escribir una reseña sobre la pintura mexicana en 1864. Falleció en 1886 en la Ciudad de México y fue sepultado en el Panteón del Tepeyac. Un municipio y su cabecera municipal del estado de Veracruz fueron nombrados en su honor.

Biografía[editar]

Rafael Lucio nació el 2 de septiembre de 1819 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, hijo de Vicente Lucio, un comerciante de origen español, y Gertrudis Nájera.[1] Sin embargo, antes de cumplir dos años, su padre falleció.[2] Tras su muerte, su madre se casó con el médico potosino Manuel Salas.[3] Posteriormente, la familia se trasladó a San Luis Potosí, en donde Lucio se interesó en la medicina.[4] Aunque, durante dos años, cursó la carrera de filosofía en el Colegio Josefino Guadalupano.[2]

En 1838, se trasladó a la Ciudad de México e ingresó al Establecimiento de Ciencias Médicas. Cuatro años después, en octubre de 1842, obtuvo el título de médico, tras presentar un examen profesional.[5] Al año siguiente, fue nombrado director del Hospital de San Lázaro (cargo que ocupó hasta el cierre de la institución en 1862), dedicado a la reclusión de pacientes con lepra.[1] En ese momento, la enfermedad era conocida como «mal de San Lázaro»[5] o «Elefanciasis de los Griegos».[6]

En ese lugar se dedicó al estudio de la enfermedad. En 1852,[7] junto a Ignacio Alvarado, publicó el Opúsculo del mal de San Lázaro o elefanciasis de los griegos, en donde describió un tipo de lepra denominada «manchada»,[8] tras la observación de los pacientes durantes varios años.[2] También fue, por nombramiento del gobierno, médico de los alumnos del Colegio Militar.[2]

En 1845, llegó Escuela Nacional de Medicina como profesor adjunto. Dos años después, fue nombrado sustituto en la cátedra de medicina legal y, en 1851, ganó por oposición la de patología.[8] Adjuntamente, impartió diversas cátedras, como las de química y operaciones. También en la Escuela Nacional ocupó diversos cargos administrativos y, entre 1873 y 1874, se encargó de la dirección.[1] Según Francisco Sosa Escalante, que cita a Hilarión Frías y Soto, tras la Batalla de Chapultepec, como médico del Colegio, se ocupó de atender a los heridos. Por estas acciones, recibió una medalla de oro.[9]

Viajo a Europa en los años de 1855 y 1868. En ambas ocasiones, a su regreso puso en práctica lo que había aprendido, especialmente lo relacionado con la cirugía.[8] En octubre de 1870, durante varias semanas, realizó visitas médicas al Palacio Nacional y se ocupó, junto con otros médicos, de cuidar del presidente Benito Juárez. El 18 de julio de 1872. acudió junto con Gabino Barreda a verlo en su lecho de muerte. El mismo día, Lucio, Barreda y Alvarado declararon muerto a Juárez y firmaron su acta de defunción.[10]

Su relación con el emperador Maximiliano I fue muy cercana, ya que trató los padecimientos que el monarca presentaba. El emperador le otorgó la Cruz de la Imperial Orden de Guadalupe en la clase de «oficial».[11] El 30 de mayo de 1886, a la edad de 66 años, falleció en la Ciudad de México.[9] Su cadáver fue sepultado en el Panteón del Tepeyac.[12] En su honor se erigió una estatua en el Paseo de la Reforma, obra de Epitacio Calvo y donada por el estado de Veracruz. Sin embargo, fue robada a inicios de 2011.[13] En Veracruz, diversas calles y colonias llevan su nombre, así como un municipio y su cabecera municipal antes llamada San Miguel el Soldado.[14]

Investigación de la lepra[editar]

Ladislao de la Pascua identificó por vez primera la lepra manchada en 1844, mientras se desempeñaba como director del Hospital de San Lázaro. Cuando ocupó el mismo cargo, Lucio estudió clínicamente la patología. En 1851, publicó, junto a Ignacio Alvarado, sus observaciones en el libro Opúsculo del mal de San Lázaro o elefanciasis de los griegos. El dúo de médicos estudió a 41 pacientes (21 hombres y 20 mujeres) con lepra difusa y 13 (seis hombres y siete mujeres) con una condición caracterizada por «manchas rojas y dolorosas en la piel».[7] En 1889, el gobierno mexicano reeditó el Opúsculo para su exhibición en la Exposición Universal de París.[15]

Más tarde, en 1948, Latapi y Chévez Zamora identificaron la «naturaleza histopatológica del proceso» y «acuñaron el término eritema necrosante o fenómeno de Lucio». La enfermedad se conoce como lepra lepromatosa difusa o lepra de Lucio y Lapatí.[7] Es ocasionada por la bacteria Mycobacterium lepromatosis y se encuentra principalmente en países como México, Colombia y Brazil.[16]

Participación en las Academias de Medicina[editar]

Rafael Lucio participó en la «Academia de Medicina de Mégico (sic)» fundada en 1836 y disuelta en 1841. Más tarde, en 1851, junto a otros 26 médicos, tomó parte en la formación de la llamada «Segunda Academia de Medicina de México». De 1857 a inicios de 1858, año en que desapareció, dirigió esa insititución.[17] En ese periodo, según Aniceto Ortega, fue, junto a Gabino Barreda, introductor de la brayera (Hagenia abyssinica) en México. Además, el 31 de diciembre de 1851, presentó a la Academia las «primicias» de su Opúsculo[18] y, posteriormente, fue uno de los defensores del uso del cloroformo. También participó en discusiones sobre el cáncer.[19]

En febrero de 1864, se constituyó la Comisión Científica, Literaria y Artística de México en París, por órdenes de Napoleón III y con motivo de la Intervención francesa. Poco después, el 30 de abril de 1864 se formó la Sección Médica de la Comisión, después independizada como la Sociedad Médica de México y luego establecida como la Academia Nacional de Medicina de México. En su fundación participaron diez franceses, diez mexicanos, un italiano y un alemán. Su conformación cobra importancia por su «continuidad después de la caída del Imperio» y porque «da cuenta del carácter conservador de la comunidad médica de ese tiempo».[20] [21] [22]

En su primera reunión, realizada en la Casa de Moneda, Lucio fungió como tesorero. Personajes como José Ignacio Durán Segura y José María Vértiz fueron otros de los miembros fundadores.[23] En el Periódico de la Academia de Medicina de México, antecesor de la Gaceta Médica Mexicana, Lucio escribió sobre «patología interna».[24] En los años 1869 y 1880 ocupó la dirección de la Sociedad Médica de México y la Academia Nacional de Medicina, respectivamente.[25] En esos periodos, buscó aumentar el número de socios y suprimir el trabajo escrito que se debía presentar. Sin embargo, esto último no lo logró cumplir.[26] Más tarde, en 1883 publicó en la Gaceta un trabajo sobre la enfermedad de Addison. Tras su muerte, de acuerdo a la tradición, se realizó una velada fúnebre en la que participaron diversos miembros de la Academia.[27]

Coleccionista de arte[editar]

Además de médico, Rafael Lucio fue un coleccionista de arte.[28] Se interesó particularmente en la pintura novohispana. En 1864, publicó el libro Reseña histórica de la pintura mexicana en los siglos XVII y XVIII, que tuvo dos reimpresiones, en 1889 y 1953.[1] Sin embargo, la obra apareció por vez primera en 1863 en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Su colección privada fue considerada «la más valiosa» en esa época. Participó en la clasificación del depósito de cuadros existente en el convento La Encarnación. También se interesó en la pintura europea, especialmente en la española. A Baltazar de Echave Orio lo consideró el fundador de la escuela de pintura mexicana.[29]

Obras[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d Prieto M., Jorge Zacarías (2009). «Don Rafael Lucio y Nájera a 190 años de su nacimiento». Gaceta de la Facultad de Medicina de la UNAM (609): 14. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  2. a b c d Sosa Escalante, Francisco (1886). Elogio fúnebre del ilustre Dr. D. Rafael Lucio. Ciudad de México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento. pp. 9, 22 y 23. Consultado el 14 de febrero de 2016. 
  3. Quijano-Pitman, Fernando (1996). «La lepra de Lucio». Gaceta Médica Mexicana 132 (3): 333-334. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  4. Sosa, 1900, p. 23 y 24
  5. a b Sosa, 1900, p. 24
  6. Rodríguez Rodríguez, Obdulia; Villanueva Ramos, Tere Ivette (2010). «La conquista de México y la lepra». Revista del Centro Dermatológico Pascua 19 (3): 97-101. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  7. a b c Magaña, Mario (2012). «22. Lucio’s Phenomenon». En Enrico Nunzi y Cesare Massone. Leprosy (en inglés). Springer. pp. 241-244. doi:10.1007/978-88-470-2376-5_22. ISBN 978-8-8470-2375-8. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  8. a b c Sosa, 1900, p. 25—27
  9. a b Sosa, 1900, p. 32 y 33
  10. Fajardo Ortiz, Guillermo; Salazar, Alberto (2006). «Médicos, muerte y acta de defunción, Benito Juárez murió de neurosis del gran simpático en 1872». Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México) 49 (4): 172-173. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  11. Martínez Guzmán, Magdalena (2003). «Cuatro médicos personales del Emperador Maximiliano de Habsburgo. 1864-1867». Boletín Mexicano de Historia y Filosofía de la Medicina 6 (1): 17-22. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  12. Vargas, Ángel (29 de abril de 2006). «Por conocer, el invaluable patrimonio artístico del Panteón del Tepeyac». La Jornada. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  13. «Desaparece estatua del corredor de Paseo de la Reforma, DF». Terra Noticias. 17 de enero de 2011. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  14. «Rafael Lucio». Enciclopedia de los Municipios y Delegaciones de México. Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  15. Tenorio-Trillo, Mauricio (1996). Mexico at the World's Fairs: Crafting a Modern Nation (en inglés). Berkeley: University of California Press. p. 149. ISBN 978-0-5202-0267-2. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  16. Magaña, Mario (2012). «11. Lucio-Lapatí Leprosy». En Enrico Nunzi y Cesare Massone. Leprosy (en inglés). Springer. pp. 111-114. doi:10.1007/978-88-470-2376-5_11. ISBN 978-8-8470-2375-8. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  17. Viesca Treviño, 2014, pp. 31, 32
  18. Viesca Treviño, 2014, pp. 37
  19. Viesca Treviño, 2014, pp. 39 y 40
  20. Galeana, Patricia (2011). El Impacto de la intervención francesa en México. Ciudad de México: Siglo XXI Editores. p. 9. ISBN 978-0-5202-0267-2. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  21. Viesca Treviño, 2014, pp. 54
  22. Ramírez Sevilla, Rosaura; Ledesma-Mateos, Ismael (2013). «La Commission Scientifique du Mexique: una aventura colonialista trunca». Relaciones (Zamora: El Colegio de Michoacán). XXXIV (134): 303-347. ISSN 0185-3929. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  23. Rodríguez Pérez, Martha Eugenia (2013). «La Academia Nacional de Medicina de México (1836-1912)». Gaceta Médica de México 149 (5): 569-575. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  24. Rodríguez de Romo, Ana Cecilia (2010). «El Periódico de la Academia de Medicina (1851-1852)». Anales Médicos 55 (1): 46-50. Consultado el 13 de febrero de 2016. 
  25. Viesca Treviño, 2014, pp. 65
  26. Viesca Treviño, 2014, pp. 66
  27. Viesca Treviño, 2014, pp. 82
  28. «Vaso Monito de Obsidiana. Información Reciente». Museo Nacional de Antropología. Instituto Nacional de Antropología e Historia. Consultado el 14 de febrero de 2016. 
  29. Somolinos Palencia, Juan (1980). «El doctor Rafael Lucio y las artes». Gaceta Médica de México 116 (9): 422-428. Consultado el 13 de febrero de 2016. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]