Quismondo

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Quismondo
municipio de España
Bandera quismondo.jpg
Bandera
Escudo Quismondo.jpg

Quismondo ubicada en España
Quismondo
Quismondo
Ubicación de Quismondo en España.
Quismondo ubicada en Provincia de Toledo
Quismondo
Quismondo
Ubicación de Quismondo en la provincia de Toledo.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Castile-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
• Provincia Bandera de la Diputación de Toledo.svg Toledo
• Comarca Torrijos
• Partido judicial Torrijos
Ubicación 40°06′23″N 4°19′42″O / 40.106388888889, -4.3283333333333Coordenadas: 40°06′23″N 4°19′42″O / 40.106388888889, -4.3283333333333
• Altitud 548 msnm
• Distancias 50,2 km a Toledo
67 km a Madrid
Superficie 15 km²
Fundación Ver texto
Población 1568 hab. (2015)
• Densidad 106,27 hab./km²
Gentilicio Quismondano, na
Código postal 45514
Pref. telefónico 925
Alcalde (2008) José Eugenio del Castillo (PP)
Sitio web Sin web oficial
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Quismondo es un municipio español de la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.

Toponimia[editar]

Quismondo toma el nombre de su repoblador (ver Repoblación cristiana, siglos XI y XII): de acuerdo con Jairo Javier García Sánchez «Quismondo es un antropónimo de evidente origen germánico…(que)…respondería…a un étimo[1] *Witimundus[2] , de igual manera que otros topónimos o antropónimos del ámbito gallego-portugués como Guizamonde, Guisamonde, Quizamondo, Queiximonde, etc»[3] . Topónimos similares son Rezmondo en la provincia de Burgos, Remondo en la de Segovia…[4] , o Casar de Remondo en la provincia de Toledo[5] , todos ellos antropónimos que tienen su origen en el noroeste peninsular desde donde se expandieron acompañando al proceso repoblador cristiano asociado a la Reconquista.

Obsoleto queda el significado que a este topónimo le asignó Jiménez de Gregorio[6] , para este estudioso de la provincia de Toledo el topónimo estaría formado por dos vocablos: quir de origen ligur y mondo de origen visigodo, el primero significaría peña y el segundo haría referencia al propietario de ese territorio o labranza. Según esta tesis la fusión de ambos vocablos daría el nombre de Quirmondo del que derivaría el actual nombre de Quismondo y que vendría a significar peña protegida. La poca consistencia de esta interpretación se encuentra, por una parte, en la inexistencia de peña alguna en el término municipal de Quismondo (ver Orografía), pero sobre todo en la ausencia de base documental y arqueológica que relacione a los ligures con este ámbito geográfico.

Símbolos[editar]

El Escudo de Quismondo fue aprobado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por decreto publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) el 15 de septiembre de 1987, de acuerdo con el Dictamen de la Real Academia de la Historia en la forma siguiente:

«Escudo cortado: Primero, de oro, álamo de sinople, acompañado de otros dos, de menor altitud. Segundo, de gules, cuatro crucetas de sable puestas 2-1-1. A timbre Corona Real Cerrada.»

La Bandera de Quismondo fue otorgada por la Consejería de Administraciones Públicas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por orden publicada en el DOCM de 24 de abril de 2002 con la siguiente descripción:

«Bandera de proporción 1:1,5, terciada al asta, de gules el tercio al asta, de oro los dos tercios restantes t centrada en el campo de oro, figura de un álamo de sinople acompañado de dos de menor altitud en proporción 3:4.»

Geografía[editar]

Ubicación[editar]

Quismondo con sus 15,43 km2 de superficie es uno de los 20 municipios más pequeños de la provincia de Toledo, geográficamente se ubica en el centro del sector noroccidental de la provincia, en la comarca de Torrijos, en la intersección de las coordenadas geográficas: 40º 6’ 21” latitud y 4º 19’ 24” longitud, a una altitud de 548 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra en el punto kilométrico 67 de la A-5, a 67 kilómetros de Madrid, 46 de Toledo y 55 de Talavera de la Reina. Su término tiene forma de triángulo invertido y limita al norte con el municipio de Escalona, al este con el de Santa Cruz de Retamar y al oeste y sur con el municipio de Maqueda.

Orografía[editar]

Quismondo presenta un paisaje de formas suaves y onduladas combinado con zonas completamente llanas. Su término municipal se asienta sobre un suelo cuyas características litológicas favorecen la agricultura, ya que predominan los materiales blandos o no consolidados, (del tipo de arcillas y margas), que dan lugar a suelos relativamente profundos.[7]
El límite norte de Quismondo lo constituye una antigua vía de comunicación, anterior a la constitución del municipio como tal, el llamado Cordel del Talavera o Cordel del Hormigos, que establece el límite entre dos paisajes diferenciados: el abrupto de los Montes de Alamín del norte frene al llano y ondulado del sur.

Hidrografía[editar]

Hidrológicamente, el aporte de agua superficial en Quismondo es escaso y procede de dos cursos, uno al norte, formado por los arroyos de Prada y de la Patiña, y otro al sur, el arroyo de Aljama, ambos cauces, afluentes del Arroyo Grande, han dispuesto de caudales permanentes hasta fechas recientes, salvo épocas de estiaje excepcionalmente secas. Otros arroyos con caudales más intermitentes son, al norte, Arroyo de Zapateros y al sur los arroyos de Alzapiernas y de la Canaleja. Por último, un importante aporte de agua se ha obtenido en Quismondo tradicionalmente por perforaciones (pozos), que dan acceso a los acuíferos subterráneos.[8]

Entorno natural[editar]

La vegetación clímax de Quismondo y de su entorno fue el encinar,[9] bosque que en un pasado prerromano llegó a mantener a sociedades no completamente agrícolas y en las que la bellota era uno de los componentes principales de su base alimenticia. Un paulatino proceso de quema, tala y roturación fue sustituyendo el encinar por campos de cultivo, en su mayor parte, aunque hoy queden todavía un número escasos de estos ejemplares. Por otra parte, en las escasas zonas de riberas se desarrollan especies como el olmo común, árbol muy resistente, que forma alamedas mixtas con los álamos, acompañadas de sauces, cañaverales y juncales. El olmo es una especie actualmente en regresión, consecuencia de reducción de su hábitat natural, y la afectación de plagas y enfermedades a las que se encuentra sometido. Por último, un tercer elemento característico de vegetación autóctona lo constituye un matorral compuesto por jaras, brezos, romero, escobas, etc.

Climatología[editar]

El clima de Quismondo, como municipio ubicado en la Meseta meridional, se caracteriza por veranos cálidos y largos e inviernos rigurosos. Por lo que respecta a las temperaturas medias mensuales, las máximas, registradas normalmente en julio, no sobrepasan los 35º y las mínimas, que se encuentran próximas a los 0ºC, se registran en diciembre o enero. No obstante, no es infrecuente que se alcancen máximas absolutas por encima de los 40º y mínimas absolutas de -7ºC. En cuanto a precipitaciones, la media de lluvia supera los 400 mm, con un máximo en febrero y un mínimo en los meses de julio y agosto. Concretamente la estación más lluviosa es el invierno seguida de la primavera, aunque con poca diferencia sobre el otoño. El verano, sin embargo, es muy seco aunque con esporádicas tormentas. El régimen de lluvia es regular y no son habituales grandes aguaceros. Estas características hacen que el clima de Quismondo se pueda catalogar como continental-semiárido.[10]
Las condiciones climáticas de la Meseta meridional, propiciadas por su altitud y latitud, favorecen un sistema agrario basado en el cultivo tradicional del cereal con presencia de viñedo y olivo. Por otra parte, las características litológicas y topográficas del territorio van a permitir que el suelo destinado al cultivo agrícola, se encuentre en torno al 90% de su superficie.[11] Estos suelos tienen unas características físicas, de textura y estructura que les permiten retener agua todavía a comienzo de los periodos de sequía, aunque son poco fértiles, y deficitarios en materia orgánica, nitrógeno, fósforo.[12] Estas carencias de los suelos se ven agravadas con la poca y mala distribución de la pluviometría.[13]
En resumen, las aptitudes climatológicas y de suelos de Quismondo y su entorno, aunque potencialmente podrían acoger un gran número de cultivos, distan de ser idóneas para la agricultura. Por eso, en 1986, el Consejo de las Comunidades Europeas catalogó la comarca de Torrijos como zona desfavorecida, considerando, entre otras circunstancias, la escasa fertilidad de la tierra.[14] Si bien se trata de una catalogación general, la zona no es uniforme y existen espacios realmente fértiles, sobre todo, en las proximidades de algunos ríos y arroyos, que han permitido, en épocas anteriores, fases de expansión demográfica por la zona o, en los momentos adversos, han cumplido una función de refugio poblacional.

Historia[editar]

En torno al origen de Quismondo[editar]

La información relativa al origen de Quismondo se encuentra en su toponimia y en sus modestos restos arqueológicos y en ambos casos las fuentes remiten al medievo andalusí[15] , la inexistencia de vestigios de cronología anterior a este periodo se debe a la ausencia de poblamiento estable en su territorio, consecuencia de la enorme limitación que suponía para una sociedad agrícola antigua las pocas e irregulares aguas superficiales que discurrían (y discurren) por su suelo (ver Hidrografía).

Para establecer la cronología del primer poblamiento de Quismondo, tan relevante como las características tecnológicas y tipológicas de los fragmentos cerámicos más antiguos, muchos de ellos vidriados[16] es la distribución espacial de los restos arqueológicos, ya que éstos presentan una disposición lineal (ver mapa: vestigios arqueológicos; en este mismo epígrafe) en torno a un camino que, si bien en la actualidad no existe el tramo que cruza Quismondo, sí se mantiene su prolongación en ambos sentidos: hacia el norte se adentra 10 kilómetros en los montes de Alamín y llega hasta las ruinas del castillo homónimo, ubicadas en un promontorio en la orilla sur del río Alberche y hacia el sur transita 35 kilómetros por la comarca de Torrijos y llega hasta la ciudad de Toledo. En definitiva los restos arqueológicos más antiguos de Quismondo son vestigios de asentamientos distribuidos a lo largo del camino que enlazaba Toledo, capital de la Marca Media andalusí (y posteriormente capital de la Taifa), con la medina y fortaleza de Alamín.

Quismondo: Mapa vestigios arqueológicos

Alamín fue un baluarte defensivo del Estado andalusí, cuya fortaleza se erigía frente a las sierras que forman el Sistema Central, que con sus 400 kilómetros de longitud y 1500 metros de altitud constituían una formidable muralla natural que protegía el sector central del límite septentrional de al-Andalus. A partir de mediados del siglo IX el Emirato había iniciado un programa de fortificaciones, que continuó en el decenio siguiente, para intentar poner fin a la inestabilidad que se registra en este sector a causa, por una parte, del estado de rebeldía de la ciudad de Toledo y por otra de las incursiones militares que se producen en su territorio por parte de los reinos cristianos del norte. Dentro de este programa se erige la medina y fortaleza de Alamín a finales del siglo IX o principios del X y que será mencionada por primera vez por las fuentes árabes el año 930[17] .

Con la pacificación definitiva de la belicosidad toledana a partir del 932, se reforzará la relación y comunicación entre Toledo y Alamín y se intensificará el tránsito por el camino que une ambos núcleos debido a la escalada militar que se vivía en esta zona de frontera por la creciente amenaza que estaba suponiendo la paulatina expansión de los reinos cristianos del norte. Alamín alcanzará su máximo esplendor durante la Taifa de Toledo, periodo en el que la fortaleza ejercerá la función de ribat o rábida[18] , a donde acudirán voluntarios dispuestos a defender el Islam y a practicar la guerra santa.

Con independencia de los factores militares, la función de Alamín irradiará un efecto dinamizador en la economía y demografía de su entorno geográfico, favorecido por las innovaciones que se incorporan a las labores agrícolas a partir del siglo X, muy especialmente la generalización de un artilugio hidráulico que permite explotar los acuíferos subterráneos: la aceña o noria de sangre, que, accionada por tracción animal, extrae las aguas subterráneas para el consumo y el regadío.

La introducción de estos ingenios incrementará notablemente los recursos hídricos del territorio que hoy constituye Quismondo, dando a su suelo una capacidad productiva desconocida hasta entonces, propiciando, en el transcurso del siglo X, la aparición de pequeñas comunidades familiares o alquerías. Estos primeros residentes, procedentes de los asentamientos localizados a uno pocos kilómetros al sur, en el Arroyo Grande, se irán expandiendo hacia el norte siguiendo el camino Toledo-Alamín[19] .

El impacto de la Reconquista[editar]

La relativa estabilidad social y económica de estas primeras alquerías quismondanas se prolongará durante un siglo y cesará súbitamente al recibir el impacto de la guerra. En el año 1085 el rey castellano-leonés Alfonso VI conquista Toledo, probablemente años antes ya había conquistado Maqueda y Alamín, y este territorio pasará definitivamente a la órbita cristiana. Esta nueva situación, dado el antagonismo cultural y religioso que existe entre ambas sociedades, obligará a la mayoría de los residentes en este territorio, de religión islámica, a abandonar sus casas, sus tierras y sus posesiones definitivamente y dirigirse hacia el sur, acompañando el repliegue de la España musulmana. Los años venideros fueron de alta inestabilidad en la zona, las razias almorávides castigaron casi anualmente el territorio comprendido entre el Sistema Central y el río Tajo, que, por una parte, dificultaba enormemente el proceso repoblador que intentaba consolidar la monarquía cristiana y, por otra, forzaba la expulsión de los escasos residentes musulmanes que se habían resistido a marcharse. Como consecuencia de ello, es muy probable que durante los primeros decenios del siglo XII el territorio que hoy constituye Quismondo permaneciera prácticamente abandonado.

Repoblación cristiana, siglos XI y XII[editar]

Tras la incorporación de esta zona a la monarquía cristiana, lo que hoy es Quismondo, quedó integrado en el alfoz de Maqueda. Aunque en este ámbito concejil los intentos de repoblación fueron tempranos, este proceso no se consolidará hasta el segundo decenio del siglo XII, coincidiendo con la remisión de la actividad bélica en esta zona, y será con Alfonso VII, que fijará la frontera en la lejana Sierra Morena, cuando la repoblación adquiera un mayor vigor, impulsada por la política de donaciones emprendida por el propio monarca y aunque su actividad repobladora se realiza en el periodo comprendido entre los años 1142 y 1156[20] sabemos, por Los Cartularios de Toledo[21] , que entre el 28 de abril y el 6 de mayo de 1146 el rey dona, para su repoblación, varias «villas» y territorios del ámbito nororiental del alfoz de Maqueda[22] . Dado que es, precisamente, en ese sector donde se localiza lo que hoy es Quismondo, es muy probable que su territorio formara parte de alguna donación realizada en esos momentos, aunque la primera referencia explícita de Quismondo datara del año 1195, inseta en un documento fechado en 1211 relativo a un acuerdo de las villas de Maqueda y Escalona sobre el establecimiento de los límites entre ambos concejos[23] .

Las aldeas de Quismondo y Vicente Patiño[editar]

Se ha conservado un documento relativo a un acto de compra-venta que aporta información relevante relacionada con la refundación y repoblamiento de Quismondo: La aldea de Vicente Patiño, que había recibido el nombre de su propietario, es vendida por la viuda de éste en el año 1181[24] . Los restos de esta aldea se encuentran dentro del término municipal de Quismondo, 3 kilómetros al norte del actual núcleo de población[25] . Esta proximidad geográfica, junto al hecho de que Quismondo y Vicente Patiño sean antropónimos de origen gallego, permite deducir que ambos impusieron sus nombres a sus propiedades. El hecho de que en el año 1181 todavía viviera la viuda del fundador de la aldea de Vicente Patiño hace verosímil que la fecha de la fundación de esta aldea, y por ende la de Quismondo, tuviera lugar 35 años antes, en torno al año 1146, cuando las fuentes documentales registran las donaciones de tierras en este ámbito geográfico.

La hipótesis más plausible, de acuerdo con la información existente, es que Quismondo, como Vicente Patiño, fuera un soldado o repoblador (o ambas cosas de forma consecutiva) de origen gallego que recibió por donación del rey Alfonso VII (o por adjudicación del concejo de Maqueda), hacia mediados del siglo XII, pero muy probablemente en 1146, una propiedad que conservaría algunas modestas edificaciones, vestigios de una alquería hispanomusulmana, y algunas tierras de labrantío, a cuyo conjunto le puso su nombre: aldea de QUISMONDO[26] .

El establecimiento de la base social y económica de Quismondo, siglos XIII al XV[editar]

A medida que la Reconquista avanzaba hacia el sur las razias almohades se fueron haciendo cada vez más esporádicas al norte del Tajo, y cesaron definitivamente tras la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212. Antes, en la segunda mitad del siglo XII, ya se había reanudado la actividad repobladora en el alfoz de Maqueda[27] , en cuyo ámbito septentrional se establecieron una docena de asentamientos entre los arroyos Grande y Prada, eran pequeñas aldeas, algunas, como la de Vicente Patiño, de muy corta vida[28] , otras prolongaron algo más su existencia y solo perduraron tres núcleos: Maqueda, Santa Cruz del Retamar y Quismondo.

Este periodo conoció distintas crisis demográficas, siendo la más terrible la producida por la Peste negra[29] , que llego a Toledo en el verano de 1349 y aunque se desconoce toda su dimensión, su azote, como el de otras pandemias que siguieron, dejaron honda impronta en la memoria colectiva: en el Quismondo del siglo XVI se seguía recordando pestilencias antiguas[30] .

Después de todos los avatares bélicos, pandémicos y de reorganización territorial, la población de Quismondo a finales del siglo XV no debía llegar a los 100 vecinos, ya que el censo de pecheros de 1528[31] registraba 84 vecinos, lo que suponía aproximadamente 300 habitantes[32] .

Es durante este periodo cuando arraiga en Quismondo un sistema de vida que perdurará en lo esencial hasta bien entrado el siglo XX, basado en la agricultura y en la ganadería, como ocurrirá en casi todo el interior peninsular. El cultivo fundamental de Quismondo lo constituían los cereales, básicamente trigo y cebada, menor presencia debieron tener los viñedos. El sistema de cultivo era básicamente extensivo, con mayor proporción de tierras en barbecho, que eran abonadas por los ganados que pastaban en ellas. Por lo que a la ganadería se refiere hay que atenerse a la información disponible para el alfoz de Maqueda, a este respecto, si bien con anterioridad al siglo XIII debió ser más importante que la agricultura, por el valor que tenía un recurso transportable en una zona de conflicto bélico, posteriormente con la pacificación del territorio, ésta fue perdiendo importancia a favor de la agricultura, documentándose, no obstante, ovejas, cabras, cerdos, bueyes, vacas, caballos y asnos. Por otra parte, en cuanto a recursos naturales, al norte del actual término municipal de Quismondo se extiende el monte de Alamín, que en aquellos siglos, y en los posteriores, mantendrá un entorno fundamentalmente de encinar con presencia de matorral del que los quismondanos pudieron sacar un provecho polivalente: alimento para el ganado; madera para la construcción, la fabricación de aperos para la labranza o herramientas; así como leña y caza[33] .

Si el origen del primer poblamiento que surge en el término de Quismondo se encuentra en el camino que en el siglo X unía Toledo con la fortaleza de Alamín en el contexto de la España musulmana, tres siglos más tarde, en la España cristiana, donde la fortaleza de Alamín ha perdido su función, ese camino es irrelevante, especialmente a partir del despoblamiento de Alamín a inicios del siglo XV. En estos siglos la principal vía de comunicación de Quismondo es con la villa de Maqueda que, además de cabeza del alfoz, era, por su posición estratégica, un importante nudo de comunicaciones en el que confluían los caminos procedentes de Toledo, Talavera y Madrid y permitía el enlace con la Meseta Septentrional. Otros caminos de ámbito local comunicaban Quismondo con las localidades de su entorno.

La sociedad quismondana estaba compuesta básicamente por campesinos, algunos propietarios de escasos bienes y heredades por cuya tenencia debían satisfacer al señor de Maqueda un determinado tipo de servicios o derechos que se convertían en rentas en especie, trabajo o dinero. También estaban sujetos al pago de rentas al monarca. Desde principios del siglo XIV la receptora de las rentas fue la Orden de Calatrava[34] hasta que en el año 1434 la villa de Maqueda y sus tierras pasan al condestable de Castilla Don Álvaro de Luna.

Quismondo en el Siglo XVI: Las Relaciones de Felipe II[editar]

En el transcurso de esta centuria se incrementa la población de Quismondo, alcanzando los 129 vecinos (cerca de 500 hab.), en similar proporción al crecimiento de Maqueda y Santa Cruz del Retamar[35] .

En 1576 Quismondo contesta al cuestionario remitido a la localidad conocido como Relaciones topográficas de los pueblos de España, hechas por orden de Felipe II; y esas respuestas proporcionan una fotografía social y económica del Quismondo del siglo XVI[36] . En esas fechas Quismondo pertenecía al Duque de Maqueda y se encontraba bajo la jurisdicción de la villa de Maqueda, a donde debían acudir los quismondanos para resolver sus asuntos y sus pleitos; el gobierno de la aldea también lo ejercía el corregidor de Maqueda y los alcaldes de dicha villa. Entre su población no había hidalgos, todos eran labradores y trabajadores que vivían casi exclusivamente del cultivo del trigo y de la cebada, que les producía anualmente entre 2500 y 3000 fanegas de cereal al año (entre 140.000 y 160.000 kg/año) y tenían que desplazarse 30 kilómetros, hasta el Tajo, para moler el grano. Excepto de cereal, de casi todo lo demás los quismondanos eran deficitarios, tenían poco ganado porque casi no tenían pastos, el común contaba con una pequeña dehesa y unos pequeños prados, también tenían pocas viñas y debían abastecerse de vino de otros pueblos, tampoco había caza, solo algunas liebres, conejos y perdices; no tenían leña y tenían que comprarla o cogerla de los montes y términos de Villa del Prado y La Torre, aunque sí tenían abundante agua que extraían de pozos. Sus casas eran muy sencillas y solo unas pocas tenían sobrados o doblados, lo que significa que eran solo algunas familias las que generaban algún excedente.

El diezmo les suponía a los quismondanos del XVI en torno a 300 fanegas de cereal (17.000 kg/año), por su parte el aprovechamiento anual del Duque era de 1/3 del diezmo, en torno a 100 fanegas, más 400 maravedíes.

Por lo que a la organización eclesiástica se refiere, Quismondo pertenecía al arciprestazgo de Maqueda y su iglesia parroquial, aunque pequeña, era el edificio más importante de la aldea. Su principal fiesta era La Invención (exaltación) de la Cruz que se celebraba el 14 de septiembre, ese día los quismondanos recorrían descalzos y en procesión las cuatro cruces, que estaban dispuestas alrededor del pueblo y concluida ésta se decía misa mayor y se daba una caridad de pan, vino y queso por voto que se había hecho hacía más de 100 años a causa de una gran pestilencia.

El camino real que unía Madrid con Talavera y que comunica Santa Cruz del Retamar con Maqueda, transitaba a medio kilómetro al sur de Quismondo, por eso el pueblo carece de ventas y bodegones aunque cuenta con un hospital a cargo del concejo para que pernocten pasajeros.

El siglo XVI acabó trágicamente, con una peste que se propagó rápidamente por la Península y llegó a Maqueda el 27 de mayo de 1599 y a Novés y San Silvestre el 17 de junio, por lo que Quismondo resultó afectado en el intervalo de esas fechas[37] .

Quismondo en el Siglo XVII: crisis y villazgo[editar]

La peste solo fue el preludio de un siglo trágico, en 1646 La población quismondana se había reducido a 70 vecinos (260 hab.)[38] , el registro más bajo de toda la serie histórica. Esta crisis demográfica afectó de igual manera a las localidades próximas, siendo especialmente grave el caso de Maqueda que a mediados del siglo XVII había perdido más del 70% de la población que tenía a finales del siglo XVI (aunque no todo el descenso demográfico fue causa de la peste). Son varios los desencadenantes de esta grave crisis: adversidades climatológicas combinadas con plagas recurrentes que provocaron desastres agrarios y malas cosechas y que, a su vez, propiciaron un incremento en el número y la intensidad de epidemias a lo largo del siglo[39] . A ello hay que añadir las frecuentes levas que se suceden durante este siglo para hacer frente a los distintos conflictos que tenía abiertos la monarquía, detrayendo brazos de la agricultura e incidiendo negativamente en la natalidad y en la mortalidad, a lo que se añadía otro efecto pernicioso de la actividad bélica: la imperiosa necesidad de obtener recursos económicos ejerciendo una presión fiscal extraordinaria sobre las poblaciones.

En este deprimido contexto social y económico se encuentra la base de la intensificación de la religiosidad que se vive en el Quismondo del siglo XVII: en 1632 se hizo el Voto a San Roque[40] , posteriormente el 22 de abril de 1637 se funda nuevamente la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio y en 1662 se contaban cinco cofradías[41] .

Quismondo se convierte en villa[editar]

El 20 de marzo de 1640 el rey Felipe IV otorgó el privilegio de villazgo a la aldea de Quismondo eximiéndola de la jurisdicción de la villa de Maqueda. Para la obtención de este privilegio el pueblo se comprometía a pagar un alto coste: 7000 maravedíes por vecino, pero era la manera de librarse de «algunas molestias y vejaciones que le es notorio y reciben de la dicha villa de Maqueda y de las justicias de ella y sus ministros, y por otras causas que se le han significado»[42] . Pese a encontrarse sumidos en una profunda crisis, la necesidad de obtener una mayor autonomía con respecto a la villa de Maqueda compensaba a los quismondanos del enorme desembolso que ello les suponía, aunque su petición se producía en un momento favorable ya que la monarquía se hallaba en la necesidad de obtener recursos económicos para sufragar los distintos conflicto bélicos. Una vez que Quismondo obtuvo el villazgo su alcalde ordinario pudo juzgar en primera instancia juicios civiles y criminales tocantes a su jurisdicción, sin embargo, salvo la primera instancia, las restantes continuaban sin cambio y las apelaciones seguían viéndose por el corregidor o alcalde mayor nombrado por su señor, el Duque de Maqueda, aunque siempre se podía recurrir en última instancia a la justicia del Rey.

Quismondo en el siglo XVIII: recuperación y progreso[editar]

En 1682 Melchor Lorenzo introduce la industria del paño en el vecino pueblo de Novés y en 1744 esta localidad contaba ya con 52 telares[43] . Esta actividad en 1778 daba trabajo a más de 10 lugares del entorno, entre los que se encontraba Quismondo, y ocupaba a más de 1700 personas[44] . Quismondo experimenta un desarrollo económico como no había conocido en fechas anteriores, gracias a ello su población se duplica entre 1717 y 1751, pasando de 80 vecinos (300 hab.)[45] a 173 (650 hab.)[46] . En esas fechas su cabaña ganadera se incrementa considerablemente, el ganado lanar se aproxima a las 4000 cabezas, cuya lana se vendía a Novés para su fábrica «pues aquí nada se gasta»[47] , además hay 900 cerdos, 7 caballos, 73 mulas y 121 asnos[48] . Sin embargo los escasos pastos con los que contaba el municipio no permitían alimentar a semejante cabaña y Quismondo se ve envuelto en numerosos pleitos con instituciones y concejos vecinos precisamente por cuestiones de pastos[49] . Por su parte la agricultura, aunque no experimenta ninguna innovación técnica durante este siglo, sí se diversifica, añadiéndose a la producción tradicional de cereales, leguminosas, aceitunas y miel[50] .

A finales de siglo Quismondo alcanza los 750 habitantes, con una población activa formada mayoritariamente por jornaleros (101), criados (39) y labradores (26)[51] .

Quismondo en siglo XIX: pobreza y desigualdad[editar]

La relativa prosperidad que vivió Quismondo en el siglo XVIII desapareció a principios del XIX con el hundimiento de la industria textil de Novés[52] , y la sucesión de conflictos bélicos contribuyó a agudizar su empobrecimiento, tanto la Guerra de la Independencia como las Guerras Carlistas castigaron con especial intensidad la comarca de Torrijos, que, además de saqueos, sufrió el abandono de sus campos y la imposición de impuestos extraordinarios[53] .

La economía de Quismondo siguió sustentándose en una agricultura tradicional y de subsistencia[54] , que difícilmente podía alimentar a una población que crecía y que había pasado de los 950 habitantes de mediados del XIX[55] a los 1400 de 1900 y a los cerca de 2000 de 1930[56] . Ninguna mejora trajo a Quismondo la abolición del régimen señorial en 1837, de ello solo se benefició una minoría acomodada, la que podía adquirir los bienes de la Iglesia y de los municipios que se subastaban al amparo de las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz[57] ; desamortizaciones que, por otra parte, perjudicaron enormemente a jornaleros y pequeños agricultores al privarlos del ancestral acceso a la explotación de bienes comunales. En Quismondo bienes de titularidad municipal son subastados en 1859[58] . Tampoco la desamortización modificó la estructura de la población activa, que en Quismondo siguió estando formada mayoritariamente por jornaleros y sirvientes (50%), pastores (15%) y labradores (20%, en su mayoría pequeños propietarios)[59] , ni tampoco transformó el régimen de propiedad ni el sistema productivo, ya que los propietarios optaron más por la acaparación de tierras que por mejorar su productividad[60] . Como consecuencia de este proceso Quismondo ofrece una imagen paupérrima a mediados del siglo XIX, donde había «200 casas de escasa comodidad», y contaba con ayuntamiento, cárcel, carnicería, taberna y fragua todo en estado «bastante ruinoso», también tiene una escuela dotada con fondos públicos a la que asisten 40 niños, una iglesia parroquial y «una ermita arruinada con la advocación de San Roque». Su término lo constituye tierra de labor de mediana calidad que produce trigo, cebada, centeno, garbanzos y algarrobas y mantiene ganado lanar[61] .

De la desamortización surgió una sociedad polarizada, antagónica y clasista: frente a una escasa minoría de propietarios/patronos se colocaba una masa de pobres, en su mayor parte analfabetos (en Quismondo lo era el 75% de su población[62] ), cuya tradicional resignación facilitó el establecimiento de una nueva forma de dependencia social: el caciquismo, vinculado, en la comarca de Torrijos, a los apellidos: Benayas, Hierro y Alarcón[63] . El cacique ejercía un control social y electoral a través de una red clientelar formada por las élites locales, de las que salían las agrupaciones de electores. Quismondo contaba con 12 electores en 1864[64] , los que poseían mayores rentas y a los que se les otorgaba el derecho al voto en un sistema electoral basado en el sufragio censitario, que estuvo vigente hasta el año 1890, aunque el caciquismo como sistema perdurará hasta el advenimiento de la II República[65] .

En un contexto de pobreza, injusticia y marginación arraigó en el interior peninsular el fenómeno conocido como bandolerismo. No pocos combatientes de las sucesivas guerras se pasaron a la delincuencia. En la primera mitad del siglo XIX los montes de Alamín cobijarán partidas de bandoleros reclutados en los pueblos de la comarca de Torrijos[66] que asaltarán el correo, la diligencia o a los carreteros que transitaban por el Camino Real de Extremadura, a veces en las proximidades de Quismondo[67] . A parte del bandolerismo, en el propio municipio también se producen otros delitos contra la propiedad[68] , pero no es esto la consecuencia más importante de la desigualdad y la pobreza, el problema más grave fue de salud pública: la malnutrición y las escasas condiciones higiénicas provocaron recurrentes pandemias[69] , en torno a un centenar de quismondanos fallecieron a causa del cólera, cuyo brote más virulento se produjo en el año 1885[70] .

A pesar de esta depresión social y sus consecuencias no se produjeron movilizaciones populares de envergadura en la región castellano-manchega[71] aunque sí motines y revueltas cuando se agudizaban los episodios de hambrunas por desabastecimiento[72] , pero a finales del siglo XIX se empieza a articular un fenómeno que tendrá una enorme repercusión social en el siglo siguiente: el asociacionismo. Será la Iglesia católica la primera institución que potenció la creación de sindicatos mixtos de patronos y obreros, modernizando la actividad laboral, pero con el tiempo no pocos afiliados católicos se fueron pasando a los sindicatos socialistas[73] . Ya a principios del siglo XX empieza a emerger cierta agitación social y en 1904 llegan la primeras reivindicaciones laborales y salariales campesinas a la comarca de Torrijos, en Gerindote, San Martin de Montalbán, Santa Olalla y Fuensalida[74] .

Demografía[editar]

Gráfica de evolución demográfica de Quismondo entre 1900 y
Fuente Instituto Nacional de Estadística de España - Elaboración gráfica por Wikipedia

Monumentos y lugares de interés[editar]

  • Ermita de San Roque
  • Caño
  • Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
  • Pilones de agua

Fiestas[editar]

Fiestas patronales[editar]

Desde la fundación de su parroquia, fue su titular Nuestra Señora de la Asunción, celebrándose su fiesta el 15 de agosto. Desde el año 1559 fue proclamado copatrono San Roque (su fiesta se celebra el 16 de agosto), como agradecimiento por haber librado a la población de una epidemia de peste bubónica.

Hay testimonio de que en los primeros años del siglo XVII las fiestas patronales de Quismondo se celebraban con gran solemnidad en lo religioso y con múltiples festejos populares, entre ellos, fuegos artificiales y actuación de bandas de música, e incluso teatro.

Las fiestas patronales se celebran con gran entusiasmo y participación de sus fieles seguidores y vecindario. Se prolongan durante una semana teniendo dos noches de fuegos artificiales, corridas de toros y otras atracciones y acontecimientos, siendo los actos religiosos en honor a Nuestra Señora de la Asunción y del glorioso San Roque el centro de las fiestas.

El Tinaní[editar]

El Tinaní es una fiesta entrañable arraigada profundamente en el corazón de los quismondanos.

Las melodías de su música, los símbolos y ceremonias nos hablan de que es una fiesta que viene celebrándose desde muy antiguo en Quismondo.

Celebrándose cada Domingo de Resurrección, desde hace muchísimo tiempo, cuatro jóvenes y un niño realizan una serie de ceremonias en honor de Cristo Resucitado y de su Madre la Virgen María, siendo acompañados por la música de la dulzaina castellana y los redobles del tambor. La música interpreta dos melodías, el "pasacalles", la que acompaña las ceremonias y el "baile de la bandera". Son melodías sencillas y repetitivas. Parece tratarse de dos danzas circulares para ser bailadas. Estructuradas musicalmente de la época del Renacimiento.

Los personajes que representan el Tinaní son: el "Abanderado", el "Alcalde", el "Mochiller" y los "dos Alabarderos".

El "Abanderado" es el joven más fuerte del grupo. Lleva la Bandera y está encargado de "bailarla" en honor del Resucitado. La bandera es la roja y gualda española, que lleva la imagen del Cristo Resucitado en el centro, bordado.

El "Alcalde" es el personaje principal. Se distingue por el bastón. Lleva el Mochiller (el niño) de la mano, realiza las ceremonias y reverencias del Tinaní.

El "Mochiller"´, único niño del grupo. La palabra es autóctona, parece que se deriva de "mochil" (muchacho que en su mochila trae los encargos de los mozos en el campo).

Los "dos Alabarderos" que llevan alabardas de flores y campanillas. Están encargados de dar escolta al Alcalde y a la bandera.

Curiosidades[editar]

Como curiosidad destaca el nacimiento del torero Domingo González Mateos "Dominguín", abuelo del famoso cantante español Miguel Bosé.

Otra curiosidad es que en la antigüedad, el 18 de junio, en víspera de Santa Marina, la susodicha era invocada contra el pulgón. Se ve que en el siglo XVI hubo una epidemia de este insecto que afectó a las cosechas y los vecinos del pueblo invocaron a la santa, aunque la desaparición de dichos insectos se debió a un hecho natural y no teológico.

Aparece en diversas publicaciones, entre otras “Mi gente”, publicado por Pepe Domínguez, familiar del torero antes nombrado, cuyo comienzo es como sigue: «Quismondo no estaba en el mapa. Pueblecito de la provincia de Toledo situado en la carretera general de Extremadura a 67 kilómetros de Madrid, era en esos años un pueblo agrícola pobre, muy pobre, con una jurisdicción muy pequeña; las escasas tierras estaban la mayoría en manos de unas pocas familias, los ricos del pueblo, que eran ricos, si se comparaban sus posesiones con las del resto de los habitantes del lugar, pero su forma de vivir difería no en mucho de los demás: los demás casi no vivían, vegetaban, en una lucha tenaz y sudorosa por conseguir el pan suyo de cada día.» Otra publicación es “Veinte años y un día” de Jorge Semprún basa sobre un trágico acontecimiento acaecido en la localidad entre realidad y ficción.

Notas y referencias[editar]

  1. Raíz o vocablo de que procede otro (RAE)
  2. Quismondo es un antropónimo todavía en uso en los siglos XI y XII, que deriva de un vocablo germánico anterior, cuya formación original, en torno a los siglos VII y VIII, sería, Witimundus, y que tras un paulatino proceso de castellanización irá derivando a Wizmonde, Guismonde, Guismondo, y Quismondo
  3. García Sánchez, Jairo Javier (2004). Toponimia mayor de la provincia de Toledo: (zonas central y oriental). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos. p. 294-295.
  4. García Sánchez, Jairo Javier (2007). Atlas toponímico de España. Madrid: Arco Libros, S.L. p. 56-61.
  5. García Sánchez, Jairo Javier. Toponimia mayor [...], op.cit.,. p. 294-295.
  6. Jiménez de Gregorio, Fernando (1966). Diccionario de los pueblos de la provincia de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII: población, sociedad, economía, historia (Vol. II edición). Toledo: Diputación Provincial. p. 293.
  7. Horra Ruiz, José Luis de la. «Aspectos biogeográficos en relación con la problemática agraria de la comarca de Torrijos (Toledo)». Tesis Doctoral. Madrid: Universidad Complutense.1992. http://eprints.ucm.es/2345/, p. 415.
  8. Ibíd., p. 415
  9. Se trata de una especie vegetal muy resistente, adaptada a condiciones climatológicas adversas y a suelos diversos, tolera mal la humedad y puede alcanzar edades superiores a los 500 años.
  10. Horra Ruiz, José Luis de la. «Aspectos biogeográficos […]», op. cit., pp. 233-238.
  11. Ibid., p. 383.
  12. Ibíd., p. 416.
  13. Ibíd., p. 419.
  14. Ibíd., p. 420.
  15. Por lo que a la toponimia se refiere, los nombres más antiguos que se conservan en el municipio son de origen árabe, siendo el más significativo el hidrónimo «arroyo Aljama». Por su parte, los restos arqueológicos consisten, fundamentalmente, en material constructivo y cerámico con restos de vidriado.
  16. La cerámica vidriada más antigua que aparece en la Península Ibérica es la romana, aunque no llega a tener una gran difusión espacial y temporal. Será a finales del siglo IX cuando esta técnica sea reintroducida por los musulmanes y comience a expandirse. La bibliografía sobre la cerámica vidriada islámica es amplia, solo como ejemplo se mencionan los siguientes trabajos: Juan Zozaya Stabel-Hansen, «Arquitectura y control del territorio en la frontera septentrional de al-Andalus», en Cuando las horas primeras: en el milenario de la batalla de Calatañazor (Universidad Internacional Alfonso VIII, 2004), 269. Francisco Melero García, «El vertedero medieval de Cártama, Málaga: las cerámicas de los pozos de época emiral y califal», Arqueología y territorio medieval, n.o 16 (2009): 34. María Isabel Álvaro Zamora, «La cerámica andalusí», Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, n.o 22 (2007): 340.
  17. Abū Marwān Ḥayyān ibn Khalaf Ibn Ḥayyān, María Jesús Viguera, y Federico Corriente, Crónica del califa Abdarraḥmān III An-Nāṣir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V) (Anubar, 1981), 210-215.
  18. Fortaleza militar y religiosa musulmana edificada en la frontera con los reinos cristianos (RAE)
  19. Chico Arroyo, José Luis (2011). «Quismondo en el Horizonte». En del Castillo Fernández-Pacheco, José Eugenio; González Peinado, Carmen. Quismondo: Un paseo por su historia. Toledo: Diputación Provincial; Fundación Caja Castilla la Mancha. p. 45-51.
  20. Olstein, Diego Adrián (2006). La era mozárabe: los mozárabes de Toledo (siglos XII y XIII) en la historiografía, las fuentes y la historia. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. p. 92.
  21. Hernández, Francisco J. (1985). Los cartularios de Toledo : catálogo documental. Madrid: Ceura; Fundación Ramón Areces.
  22. Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique (1996). La villa de Maqueda y su tierra en la edad media: evolución de un concejo toledano desde el realengo hasta el final del señorio calatravo (siglos XI-XV). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos. p. 145.
  23. González, Julio (1960). El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Escuela de Estudios Medievales. p. 541-546.
  24. Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique (1996). La villa de Maqueda y su tierra en la edad media[...], op.cit.,. p. 59.
  25. La descripción de su ubicación en el propio documento de compraventa es muy precisa al respecto, también ese lugar conserva un revelador topónimo: arroyo de la Patiña y en los márgenes de dicho curso se han recogido fragmentos de materiales constructivos y cerámicos de cronología medieval.
  26. Chico Arroyo. «Quismondo en el Horizonte» [...], op.cit.,. p. 52-61.
  27. Para una información más detallada sobre la repoblación de este territorio ver: Enrique Rodríguez-Picavea Matilla, La villa de Maqueda y su tierra en la edad media: evolución de un concejo toledano desde el realengo hasta el final del señorío calatravo (siglos XI-XV), Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1996, 19-25 y; Francisco J. Hernández, Los cartularios de Toledo: catálogo documental, Monumenta ecclesiae toletanae historia. Serie I. Regesta et inventaria historica Madrid: Ceura; Fundación Ramón Areces, 1985, 53-55.
  28. Rodríguez-Picavea Matilla, La villa de Maqueda y su tierra en la edad media, 59-60.
  29. Un resumen de este luctuoso acontecimiento se puede leer en: Julio Valdeón Baruque, «La muerte negra en la Península», Historia 16, nº 56 (1980): 60-66.
  30. Así lo refleja una de las respuestas al cuestionario remitido a la aldea en 1576 conocido como «Relaciones de Felipe II»: «(El 14 de septiembre, principal fiesta que se celebraba en Quismondo, tras oírse misa mayor) …se da una caridad de pan e vino e queso porque este voto ha que se hizo más de 100 años por los hombres buenos antiguos habiendo tenido una gran pestilencia y ansi los presentes lo guardan con gran diligencia y mucha devoción)» Carmelo Viñas y Mey y Ramón Paz Remolar, Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1949, 59-60.
  31. Censo de Pecheros, Carlos I 1528, Estadísticas históricas. Instituto Nacional de Estadística (INE), Madrid: INE, 2008, 361, 364 y 367.
  32. En torno al cociente de conversión de vecinos a habitantes ver: José Camacho Cabello, La población de Castilla-La Mancha: (siglos XVI, XVII, XVIII): crisis y renovación, Toledo: Servicio de Publicaciones, 1997, 81-87. en base a ello aquí se ha aplicado un coeficiente de 3,75.
  33. Rodríguez-Picavea Matilla, La villa de Maqueda y su tierra en la edad media, 99-114.
  34. Ibid., 124.
  35. Censo de Pecheros, Carlos I 1528, Estadísticas históricas. Instituto Nacional de Estadística (INE), Madrid: INE, 2008, 373.
  36. Viñas y Mey y Paz Remolar, Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II, 328-32.
  37. Julián Montemayor, «Una ciudad frente a la peste: Toledo a fines del XVI», En la España medieval, nº 7 (1985): 1116-17.
  38. Claude Larquié, «La province de Madrid en 1646, d’aprês un document contemporain», Melanges de la Casa de Velázquez, nº 3 (1967): 359.
  39. Jordi Nadal, La población española: (siglos XVI a XX), Barcelona: Ariel, 1986, 37.
  40. Mariano Esteban Caro, Voto que el pueblo de Quismondo hizo al Señor San Roque el día 2 de agosto de 1632, La Puebla de Montalbán (Toledo): Gráf. La Puebla, 1992.
  41. González Peinado y Chico Arroyo, «Quismondo: de Aldea a Villa», 70-80.
  42. Ibid., 76-78.
  43. Eugenio Larruga, Memorias Políticas y Económicas sobre los Frutos, Comercio, Fábricas y Minas de España, vol. IX ¿Madrid? Antonio Espinosa, s.a.
  44. Pedro Rodríguez Campomanes, Viajes por España y Portugal, (Viajes y costumbres) Madrid: Miraguano, 2006, 180.
  45. Larquié, «La province de Madrid en 1646, d’aprês un document contemporain», 349.
  46. Catastro de Ensenada, Archivo General de Simancas (AGS) Catastro de Ensenada (CE) Respuestas Generales (RG) Libro (L) 460 fotos 240-252.jpg. http://pares.mcu.es/Catastro/servlets/ServletController?accion=4&opcionV=3&orden=0&loc=11466&pageNum=1
  47. Julio Porres de Mateo, Hilario Rodríguez de Gracia, y Ramón Sánchez González, eds., Descripciones del Cardenal Lorenzana: Archivo Diocesano de Toledo, 1986, 503-4.
  48. Catastro de Ensenada, AGS_CE_RG_L_460_240-252.jpg. http://pares.mcu.es/Catastro/servlets/ServletController?accion=4&opcionV=3&orden=0&loc=11466&pageNum=1
  49. González Peinado y Chico Arroyo, «Quismondo: de Aldea a Villa», 81.
  50. Catastro de Ensenada, AGS_CE_RG_L_460_240-252.jpg. http://pares.mcu.es/Catastro/servlets/ServletController?accion=4&opcionV=3&orden=0&loc=11466&pageNum=1
  51. Censo de 1787 «Floridablanca», Tomo 2, Comunidades Autónomas de la Submeseta del Sur, Madrid: INE, 1987.
  52. y la de toda la región, incapaz de competir con industrias como las de las comarcas del Vallés o de Cameros, mucho más pujantes merced a su mecanización.
  53. Isidro Sánchez Sánchez y Francisco Alía Miranda, Castilla-La Mancha contemporánea (1800-1975), Madrid: Celeste, 1998, 89.
  54. Miguel R. Pardo Pardo, ed., Historia económica de Castilla-La Mancha (siglos XVI - XX), Biblioteca Añil 11, Madrid: Celeste Ed, 2000, 118-19.
  55. Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, vol. XIII, Madrid: Imprenta de D. Madoz, 1849, 351.
  56. INE: Censos de 1857 a 1930. http://www.ine.es/inebaseweb/libros.do?tntp=71807
  57. Esteban Caro, Quismondo, 80-83.
  58. «La Iberia (Madrid. 1854). 4/5/1859, página 4. Hemeroteca Digital. — Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0001192788&page=4&search=quismondo&lang=es.
  59. Esteban Caro, Quismondo, 80-81.
  60. Pardo Pardo, Historia económica de Castilla-La Mancha (siglos XVI - XX), 87-96.
  61. Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, XIII:351.
  62. INE: Censos de 1857 a 1920. http://www.ine.es/inebaseweb/libros.do?tntp=71807
  63. Sánchez Sánchez y Alía Miranda, Castilla-La Mancha contemporánea (1800-1975), 122.
  64. De acuerdo con una noticia aparecido en un diario: «La Nación (Madrid. 1849). 18/11/1864, página 2. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España », http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0026602932&page=2&search=quismondo&lang=es.
  65. Ver: Sánchez Sánchez y Alía Miranda, Castilla-La Mancha contemporánea (1800-1975), 117-25; Pardo Pardo, Historia económica de Castilla-La Mancha (siglos XVI - XX), 83-95.
  66. Ver: «El Clamor público. 24/9/1847, página 2. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», «El Clamor público. 14/12/1849, página 1. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España».
  67. ver «El Correo nacional (Madrid). 4/7/1838, página 4. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0026260913&page=4&search=quismondo&lang=es; «El Español (Madrid. 1835). 8/5/1846, n.o 567, página 1.—Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España », http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003506282&page=1&search=quismondo&lang=es; «El Espectador (Madrid. 1841). 30/5/1847, página 3. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003788190&page=3&search=quismondo&lang=es.
  68. Ver: «La Esperanza (Madrid. 1844). 10/3/1870, página 3. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002511918&page=3&search=quismondo&lang=es; «La Unión Católica. 23/5/1896, página 2. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0004901036&page=2&search=quismondo&lang=es; «El Imparcial (Madrid. 1867). 21/12/1898, página 2. —Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España», http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000801122&page=2&search=quismondo&lang=es.
  69. Pardo Pardo, Historia económica de Castilla-La Mancha (siglos XVI - XX), 74.
  70. Esteban Caro, Quismondo, 88.
  71. Sánchez Sánchez y Alía Miranda, Castilla-La Mancha contemporánea (1800-1975), 101.
  72. Pardo Pardo, Historia económica de Castilla-La Mancha (siglos XVI - XX), 88.
  73. Angel Ramón del Valle Calzado, «Los orígenes del conflicto: El problema de la tierra en Castilla-La Mancha», en La guerra civil en Castilla-La Mancha, 70 años después, ed. Francisco Alía Miranda, Angel Ramón del Valle del Valle Calzado, y Olga Mercedes Morales Encinas, 2008, 226-226.
  74. Ibid., 228-29.

Bibliografía[editar]

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