Quismondo

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Quismondo
Municipio de España
Bandera quismondo.jpg
Bandera
Escudo Quismondo.jpg
Escudo
Quismondo ubicada en España
Quismondo
Quismondo
Ubicación de Quismondo en España.
Quismondo ubicada en Provincia de Toledo
Quismondo
Quismondo
Ubicación de Quismondo en la provincia de Toledo.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Castile-La Mancha.svg Castilla-La Mancha
• Provincia Bandera de la Diputación de Toledo.svg Toledo
• Comarca Torrijos
• Partido judicial Torrijos
Ubicación 40°06′23″N 4°19′42″O / 40.106388888889, -4.3283333333333Coordenadas: 40°06′23″N 4°19′42″O / 40.106388888889, -4.3283333333333
• Altitud 548 msnm
• Distancias 50,2 km a Toledo
67 km a Madrid
Superficie 15 km²
Fundación Ver texto
Población 1594 hab. (2014)
• Densidad 106,27 hab./km²
Gentilicio Quismondano, na
Código postal 45514
Pref. telefónico 925
Alcalde (2008) José Eugenio del Castillo (PP)
Sitio web Sin web oficial
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Quismondo es una población española de la provincia de Toledo en la comunidad de Castilla-La Mancha.

Toponimia[editar]

Quismondo es un topónimo con fama de raro, el primer intento serio de encontrarle un significado se debió a Fernando Jiménez de Gregorio,[1] para este estudioso de la provincia de Toledo el topónimo estaría formado por dos vocablos: quir de origen ligur y mondo de origen visigodo, el primero significaría peña y el segundo haría referencia al propietario de esa tierra o labranza. La fusión de ambos vocablos daría el nombre de Quirmondo del que derivaría el actual nombre de Quismondo y que vendría a significar peña protegida. Sin embargo esta interpretación tiene dos importantes hándicaps: por una parte, en el término municipal de Quismondo no existe ninguna peña, y por otra, no hay base alguna, documental o arqueológica, que relacione lejanamente a los ligures con este lugar.

Bastante más verosímil es la propuesta de Jairo Javier García Sánchez, para quién «Quismondo es un antropónimo de evidente origen germánico… (que)…respondería…a un étimo[2] *Witimundus,[3] de igual manera que otros topónimos o antropónimos del ámbito gallego-portugués como Guizamonde, Guisamonde, Quizamondo, Queiximonde, etc».[4] De hecho Quismondo deja de ser un topónimo excéntrico cuando lo relacionamos con otros similares localizados en ambas mesetas: Rezmondo en la provincia de Burgos, Remondo en la de Segovia …,[5] incluso en la provincia de Toledo -en las cercanías de El Romeral- existe un Casar de Remondo.[6] Todos ellos son antropónimos que tienen su origen en el noroeste peninsular desde donde se expandieron acompañando al proceso repoblador cristiano asociado a la Reconquista.

La primera referencia explícita que existe sobre Quismondo data de 1195 y se encuentra en un documento fechado en 1211 relativo a un acuerdo de las villas de Maqueda y Escalona sobre el establecimiento de los límites entre ambos concejos.[7] Por tanto Quismondo ya existe a finales del siglo XII, pero ¿cuándo se funda?, ¿cuándo y cómo adquiere su nombre? Las fuentes (documentales, arqueológicas y toponímicas) no proporcionan una respuesta categórica a esos interrogantes pero sí un relato, a modo de respuesta factible, que se remonta al siglo X (ver más abajo el epígrafe «Origen» del capítulo «Historia»).

Aunque el actual término municipal de Quismondo debió estar ya poblado durante el periodo andalusí,[8] la conquista de Toledo por el rey Alfonso VI en 1085 y la reacción almorávide subsiguiente, debieron precipitar la huida de sus moradores hacia el sur, acompañando a la mayoría de la población autóctona hispanomusulmana asentada en el territorio que se extiende entre los ríos Alberche y Tajo. Tras la definitiva incorporación de esta zona a la monarquía cristiana, lo que hoy es Quismondo, quedó integrado en el alfoz de Maqueda. Aunque en este ámbito concejil la repoblación se inició en fechas muy tempranas, este proceso no empezará a consolidarse hasta el segundo decenio del siglo XII, coincidiendo con la remisión de la actividad bélica en esta zona, pero será con Alfonso VII, que fijará la frontera en la lejana Sierra Morena, cuando la repoblación adquiera un mayor vigor, impulsada por la política de donaciones emprendida por el propio monarca.

Aunque la actividad repobladora de Alfonso VII se realiza en el periodo comprendido entre los años 1142 y 1156[9] sabemos, por Los Cartularios de Toledo,[10] que entre el 28 de abril y el 6 de mayo de 1146 el rey dona, para su repoblación, varias «villas» y territorios del ámbito nororiental del alfoz de Maqueda.[11] Dado que es, precisamente, en ese sector donde se localiza lo que hoy es Quismondo, es muy probable, por tanto, que su territorio formara parte de alguna donación realizada en esos momentos.

Por otra parte existe otro acto registrado documentalmente que también nos aporta información relacionada con fundación de Quismondo: La aldea de Vicente Patiño, que había recibido el nombre de su propietario, es vendida por la viuda de éste en el año 1181.[12] Esta aldea, hoy desaparecida, se localizaba en el sector septentrional del actual término municipal de Quismondo y muy cercana, a escasos 3 kilómetros, de su actual núcleo de población (la descripción de su ubicación en el propio documento de compraventa es muy precisa al respecto, también ese lugar conserva un revelador topónimo: arroyo de la Patiña, incluso, en los márgenes de dicho curso se han recogido fragmentos de materiales constructivos y cerámicos de cronología medieval[13] ). Esta proximidad geográfica, junto al hecho de que Quismondo y Vicente Patiño sean antropónimos de origen gallego, permite deducir, no solo que sus respectivos beneficiarios impusieran sus nombres a sus propiedades, sino que, muy probablemente, lo hicieran simultáneamente en el contexto de un acto de donación o adjudicación. El hecho de que en el año 1181 todavía viviera la viuda del fundador de la aldea de Vicente Patiño hace verosímil que la fecha de la fundación de esta aldea, y por ende la de Quismondo, tuviera lugar 35 años antes, en torno al año 1146, cuando las fuentes documentales registran las donaciones de tierras a las que nos hemos referido en este ámbito geográfico.

Se puede concluir que, muy probablemente Quismondo, como Vicente Patiño (como muchos otros que han dejado su impronta en la toponimia de los lugares, en el contexto de la Reconquista y la repoblación), fuera un soldado o repoblador (o ambas cosas de forma consecutiva) de origen gallego que recibió por donación del rey Alfonso VII (o por adjudicación del concejo de Maqueda), hacia mediados del siglo XII, pero muy probablemente en 1146, una propiedad que, seguramente, todavía conservara algunas modestas y pequeñas edificaciones, vestigios de una alquería hispanomusulmana, y algunas tierras de labrantío y a cuyo conjunto le puso su nombre: aldea de QUISMONDO, una aldea que existió como tal bajo la jurisdicción de Maqueda hasta 1640, año en el que el rey Felipe IV la otorga el privilegio de villazgo.[14]

Símbolos[editar]

El Escudo de Quismondo fue aprobado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por decreto publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) el 15 de septiembre de 1987, de acuerdo con el Dictamen de la Real Academia de la Historia en la forma siguiente:

«Escudo cortado: Primero, de oro, álamo de sinople, acompañado de otros dos, de menor altitud. Segundo, de gules, cuatro crucetas de sable puestas 2-1-1. A timbre Corona Real Cerrada.»

La Bandera de Quismondo fue otorgada por la Consejería de Administraciones Públicas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por orden publicada en el DOCM de 24 de abril de 2002 con la siguiente descripción:

«Bandera de proporción 1:1,5, terciada al asta, de gules el tercio al asta, de oro los dos tercios restantes t centrada en el campo de oro, figura de un álamo de sinople acompañado de dos de menor altitud en proporción 3:4.»

Geografía[editar]

Ubicación[editar]

Quismondo con sus 15,43 km2 de superficie es uno de los 20 municipios más pequeños de la provincia de Toledo, geográficamente se ubica en el centro del sector noroccidental de la provincia, en la comarca de Torrijos, en la intersección de las coordenadas geográficas: 40º 6’ 21” latitud y 4º 19’ 24” longitud, a una altitud de 548 metros sobre el nivel del mar. Se encuentra en el punto kilométrico 67 de la A-5, a 67 kilómetros de Madrid, 46 de Toledo y 55 de Talavera de la Reina. Su término tiene forma de triángulo invertido y limita al norte con el municipio de Escalona, al este con el de Santa Cruz de Retamar y al oeste y sur con el municipio de Maqueda.

Orografía[editar]

Quismondo presenta un paisaje de formas suaves y onduladas combinado con zonas completamente llanas. Su término municipal se asienta sobre un suelo cuyas características litológicas favorecen la agricultura, ya que predominan los materiales blandos o no consolidados, (del tipo de arcillas y margas), que dan lugar a suelos relativamente profundos.[15]

El límite norte de Quismondo lo constituye una antigua vía de comunicación, anterior a la constitución del municipio como tal, el llamado Cordel del Talavera o Cordel del Hormigos, que establece el límite entre dos paisajes diferenciados: el abrupto de los Montes de Alamín del norte frene al llano y ondulado del sur.

Hidrografía[editar]

Hidrológicamente, el aporte de agua superficial en Quismondo es escaso y procede de dos cursos, uno al norte, formado por los arroyos de Prada y de la Patiña, y otro al sur, el arroyo de Aljama, ambos cauces, afluentes del Arroyo Grande, han dispuesto de caudales permanentes hasta fechas recientes, salvo épocas de estiaje excepcionalmente secas. Otros arroyos con caudales más intermitentes son, al norte, Arroyo de Zapateros y al sur los arroyos de Alzapiernas y de la Canaleja. Por último, un importante aporte de agua se ha obtenido en Quismondo tradicionalmente por perforaciones (pozos), que dan acceso a los acuíferos subterráneos.[16]

Entorno natural[editar]

La vegetación clímax de Quismondo y de su entorno fue el encinar,[17] bosque que en un pasado prerromano llegó a mantener a sociedades no completamente agrícolas y en las que la bellota era uno de los componentes principales de su base alimenticia. Un paulatino proceso de quema, tala y roturación fue sustituyendo el encinar por campos de cultivo, en su mayor parte, aunque hoy queden todavía un número escasos de estos ejemplares. Por otra parte, en las escasas zonas de riberas se desarrollan especies como el olmo común, árbol muy resistente, que forma alamedas mixtas con los álamos, acompañadas de sauces, cañaverales y juncales. El olmo es una especie actualmente en regresión, consecuencia de reducción de su hábitat natural, y la afectación de plagas y enfermedades a las que se encuentra sometido. Por último, un tercer elemento característico de vegetación autóctona lo constituye un matorral compuesto por jaras, brezos, romero, escobas, etc.

Climatología[editar]

El clima de Quismondo, como municipio ubicado en la Meseta meridional, se caracteriza por veranos cálidos y largos e inviernos rigurosos. Por lo que respecta a las temperaturas medias mensuales, las máximas, registradas normalmente en Julio, no sobrepasan los 35º y las mínimas, que se encuentran próximas a los 0ºC, se registran en diciembre o enero. No obstante, no es infrecuente que se alcancen máximas absolutas por encima de los 40º y mínimas absolutas de -7ºC. En cuanto a precipitaciones, la media de lluvia supera los 400 mm, con un máximo en febrero y un mínimo en los meses de julio y agosto. Concretamente la estación más lluviosa es el invierno seguida de la primavera, aunque con poca diferencia sobre el otoño. El verano, sin embargo, es muy seco aunque con esporádicas tormentas. El régimen de lluvia es regular y no son habituales grandes aguaceros. Estas características hacen que el clima de Quismondo se pueda catalogar como continental-semiárido.[18]

Las condiciones climáticas de la Meseta meridional, propiciadas por su altitud y latitud, favorecen un sistema agrario basado en el cultivo tradicional del cereal con presencia de viñedo y olivo. Por otra parte, las características litológicas y topográficas del territorio van a permitir que el suelo destinado al cultivo agrícola, se encuentre en torno al 90% de su superficie.[19] Estos suelos tienen unas características físicas, de textura y estructura que les permiten retener agua todavía a comienzo de los periodos de sequía, aunque son poco fértiles, y deficitarios en materia orgánica, nitrógeno, fósforo.[20] Estas carencias de los suelos se ven agravadas con la poca y mala distribución de la pluviometría.[21]

En resumen, las aptitudes climatológicas y de suelos de Quismondo y su entorno, aunque potencialmente podrían acoger un gran número de cultivos, distan de ser idóneas para la agricultura. Por eso, en 1986, el Consejo de las Comunidades Europeas catalogó la comarca de Torrijos como zona desfavorecida, considerando, entre otras circunstancias, la escasa fertilidad de la tierra.[22] Si bien se trata de una catalogación general, la zona no es uniforme y existen espacios realmente fértiles, sobre todo, en las proximidades de algunos ríos y arroyos, que han permitido, en épocas anteriores, fases de expansión demográfica por la zona o, en los momentos adversos, han cumplido una función de refugio poblacional.

Historia[editar]

Origen[editar]

La fundación de Quismondo[23]

Quismondo: Mapa vestigios arqueológicos

En Quismondo, como en la gran mayoría de las pequeñas localidades españolas, no existe ninguna fuente histórica que haga referencia a su fundación, solo a través de la toponimia y la arqueología se puede obtener algo de información sobre el cuándo, el cómo y el por qué surge Quismondo. Por lo que respecta a la toponimia, los nombres más antiguos que se conservan en el municipio son los de origen árabe: Azarcones, Alcarabán y Aljama. De ellos, al menos el último está vinculado al periodo hispano-musulmán. En realidad se trata de un hidrónimo: arroyo Aljama que, como arroyo de Gualavisa (ambos afluentes del arroyo Grande), son de los pocos nombres de imposición árabe que han pervivido en el entorno de Quismondo. Por su parte, la información arqueológica procede de los trabajos de prospección llevados a cabo en el año 2008 en el municipio para la elaboración de su Carta Arqueológica y consiste básicamente, como también ocurre en los municipios circundantes[24] , en material constructivo y cerámico.

A escasos 4 kilómetros al sur de Quismondo discurre el arroyo Grande, en cuyas riberas abundan restos cerámicos de muy diversas épocas, vestigios de una prolongada ocupación humana que llega hasta fechas recientes pero que se remonta al Calcolítico. Esta secuencia arqueológica, sin embargo, no se encuentra en Quismondo, donde la cronología de sus restos no va más allá de la Edad Media, esa ausencia de vestigios anteriores no se debe a la casualidad sino a una ocupación más tardía, debido a la escasa presencia de aguas superficiales en su suelo, una gran limitación para las sociedades agrícolas antiguas. Concretamente los fragmentos cerámicos más antiguos recogidos en el término municipal de Quismondo (en su mayor parte pequeños y rodados por efecto de la acción de los agentes atmosféricos y del laboreo) conservan restos de vidriado en colores verdes, melados y amarillos, un elemento cronológicamente revelador, ya que la cerámica vidriada es reintroducida en la España musulmana avanzada la segunda mitad del siglo IX[25] . Tampoco es casual que en Quismondo estos restos cerámicos se localicen en zonas que han conservado nombres árabes, como ocurre en el entorno del arroyo Aljama, esta circunstancia no solo redunda en la complementariedad de la información proporcionada por la toponimia y la arqueología, sino que además estaría indicando que el inicio del poblamiento de Quismondo se produce cuando este territorio se integraba en al-Andalus. Otra interesante aportación de la modesta información arqueológica de Quismondo se encuentra en la distribución de sus yacimientos, ya que éstos presentan una clara disposición «vertical» (ver mapa: vestigios arqueológicos; en este mismo epígrafe), a ambos lados de un camino que cruzó de norte a sur lo que hoy constituye el término municipal, camino que en la actualidad, pese a que se ha borrado parte de su recorrido, conserva su continuidad en ambos sentidos: hacia el norte se adentra 10 kilómetros en los montes de Alamín y llega hasta las ruinas del castillo homónimo, ubicadas en un promontorio en la orilla sur del río Alberche; hacia el sur el camino cruza el arroyo Grande por el despoblado de San Silvestre, transita 35 kilómetros por la comarca de Torrijos y llega hasta la ciudad de Toledo. Por tanto, a partir de la información expuesta se puede concluir que el camino en cuestión, catalizador de los primeros asentamientos de Quismondo, ya existía en el siglo X y era la vía más directa de comunicación entre Toledo, capital de la Marca Media, y la medina y fortaleza de Alamín. En definitiva, el encinar primigenio que cubría el suelo de Quismondo se había ido abriendo a un espacio habitado en una zona cada vez más militarizada. Para entender las causas de tal transformación hay que remontarse a principios del siglo VIII:

En el año 711 un ejército musulmán, compuesto por árabes y bereberes, pone fin al reino visigodo en la Península Ibérica, al año siguiente toma Toledo, la capital del reino, sin apenas resistencia y cinco años después la práctica totalidad del territorio peninsular se encuentra bajo el dominio del Islam. Casi inmediatamente, las fuentes musulmanas se van a referir a este territorio con el término de al-Andalus.

Este nuevo estado establecerá, en el 719, su capital en Córdoba y en el año 756 Abd al Rhaman I pacifica el territorio y proclama el Emirato Independiente de Córdoba, para esas fechas los contingentes musulmanes se habían replegado al sur del Sistema Central, que se configura, con sus 400 kilómetros de longitud y sus 1500 metros de altitud, como el límite septentrional de al-Andalus en su zona central. Al norte de esta formidable muralla natural, queda fuera de control un territorio yermo, expuesto y de difícil defensa. No obstante, al-Andalus es la entidad política hegemónica en la Península Ibérica y la que ocupa mayor extensión. Mientras, en el confín de la franja septentrional de la península, se empiezan a gestar entidades políticas de pequeño tamaño, herederas de la sociedad cristiana hispano-visigoda alto-medieval.

Hasta mediados del siglo IX el Emirato se podía sentir razonablemente seguro dentro de sus fronteras, manteniendo a raya a sus declarados enemigos del norte contra los que lanzaba regulares aceifas. Sin embargo en el transcurso de los siguientes decenios la situación se irá tornando más inestable en la zona central de la frontera septentrional: la Marca Media andalusí. Si bien las entidades políticas del norte, los reinos cristianos, no suponen todavía una amenaza seria, sí causan alerta acciones como las emprendidas por Ordoño I (850-866), que ensancha las fronteras del Reino de Asturias repoblando localidades importantes como Tuy, Astorga, León y Amaya, y osa, además, llevar a cabo acciones bélicas contra el Emirato, ocupando transitoriamente Coria y prestando apoyo militar a la rebelión de los toledanos frente al poder central cordobés. Pero es el estado de rebeldía de Toledo lo que más alarma al Emirato cordobés. El emir Muhammad I (852-886) se empleó en sofocar la rebelión toledana cuando ésta alcanzaba enormes proporciones territoriales, y quiso atajar la inestabilidad de la zona estableciendo una red de fortificaciones destinada tanto a neutralizar a los toledanos como a reforzar la frontera septentrional; para ello, durante la segunda mitad del siglo IX, se emprende la reconstrucción de Talavera, se funda Madrid y Peñafora en la línea de frontera y también se funda Calatrava, a sur de Toledo. Alamín surgirá como consecuencia de ese plan, su fundación no lo recogen las fuentes que nos han llegado, pero sí lo mencionan por primera vez en el año 930[26] . En esa fecha, bajo el califato de Abd al-Rahman III (912-961), la Marca Media era un territorio fuertemente militarizado y a las fortalezas mencionadas se unirán otras como Talamanca, Canales, Calatalifa, Olmos y Huecas.

A principios del siglo X ya se erigía la fortaleza de Alamín sobre el Alberche y se encontraba abierto el camino que la comunicaba con Toledo, un camino cada vez más transitado debido a la escalada militar que se vivía en esta zona de frontera por la amenaza que suponía la expansión de los reinos cristianos del norte. Alamín alcanzará su mayor relevancia durante la Taifa de Toledo, periodo en el que la fortaleza ejercerá la función de ribat, a donde acudirán voluntarios dispuestos a defender el Islam y a practicar la guerra santa.

A nivel más local y merced al contingente de residentes y combatientes que terminará acogiendo, Alamín contribuirá al desarrollo económico y al crecimiento demográfico del territorio que se extiende entre el Alberche y el Tajo, en la misma medida que lo hace la serie de innovaciones que se incorporan a las labores agrícolas, en especial la generalización, a partir del siglo X, de un artilugio hidráulico que permite explotar los acuíferos subterráneos: la aceña o noria de sangre, que accionada por tracción animal permite extraer a la superficie aguas subterráneas. La instalación de estos ingenios en el territorio que hoy constituye Quismondo permitirá aumentar considerablemente la disposición de recursos hídricos, dando a su suelo una capacidad productiva desconocida hasta entonces.

Aunque en las fuentes árabes la información relativa al poblamiento rural es muy escasa, sí se refieren a la alquería como la comunidad rural más elemental, y ésta debió ser la forma en la que aparecieron los primeros asentamientos de población en Quismondo: pequeñas comunidades constituidas por unas cuantas familias que ponían en explotación agrícola el territorio inmediato a su asentamiento. Teniendo en cuenta la disposición de los yacimientos de Quismondo no es arriesgado establecer el proceso de ocupación de su territorio. Como ya se ha mencionado en varias ocasiones, a escasa distancia al sur de Quismondo discurre el arroyo Grande, cuyas riberas acogieron, durante milenios, asentamientos de población. Uno de los puntos con mayor concentración de restos arqueológicos y que muestra una de las ocupaciones más antiguas e ininterrumpidas es el actual despoblado de San Silvestre. Es muy probable que este lugar fuera el principal foco difusor de población que empezó a asentarse en lo que hoy es el término municipal de Quismondo ya que el arroyo Aljama, donde se localiza el yacimiento más meridional del término, se encuentra a tan solo a 2 kilómetros de distancia, también cabe la posibilidad de que este primer asentamiento tuviera su origen en un asentamiento existente en la misma ribera del Aljama, probablemente desde la Alta Edad Media, localizado al oeste. Con independencia del origen, es fácil imaginar como una o varias familias van a terminar fundando una pequeña alquería en la confluencia del camino al que nos hemos venido referido, con el arroyo Aljama y poner en explotación agrícola el territorio circundante aprovechando, no solo las aguas del arroyo, sino también los abundantes acuíferos subterráneos existentes por medio de las novedosas aceñas. Tampoco es difícil de imaginar cómo nuevos grupos de familias se irán desplazando hacia el norte, siguiendo el camino y fijando nuevos asentamientos, favorecidos, no solo por la productividad agrícola que otorgan las aceñas al territorio, sino también por la demanda de productos agrícolas que exige Alamín, a tan solo 10 kilómetros de distancia y sin que exista, en ese espacio, ningún otro núcleo de población.

Las fuetes no permiten establecer una cronología más precisa para la secuencia de fundaciones de las primeras alquerías en el término de Quismondo, pero sí permiten deducir que sus primeros moradores se expresaban en árabe, asistían a la mezquita y no incluían entre sus alimentos ni el cerdo ni el vino…

Cinco o seis generaciones después de su fundación estas primeras alquerías en suelo quismondano van a recibir el impacto de la guerra, en el año 1085 el rey castellano-leonés Alfonso VI conquista Toledo, probablemente años antes ya había conquistado Maqueda y Alamín, y este territorio pasará definitivamente a la órbita cristiana, lo que obligará a la totalidad o mayoría de los residentes a abandonar sus casas, sus tierras y sus posesiones definitivamente y dirigirse hacia el sur, acompañando el repliegue de la España musulmana. Los años venideros fueron de alta inestabilidad en la zona, las razias almorávides castigaron casi anualmente este territorio, que, por una parte, dificultaba enormemente el proceso repoblador que intentaba consolidad la monarquía cristiana y, por otra, forzaba la expulsión de los escasos residentes musulmanes que se habían resistido a marcharse. Como consecuencia de ello, es muy probable que los primeros decenios del siglo XII estas primigenias alquerías quismondanas permanecieran prácticamente abandonadas, habrá que esperar al impulso repoblador de Alfonso VII, que adquiere especial vigor en la década de los 40, cuando el monarca procede a donar numerosas alquerías y labrantíos de éste territorio, para que Quismondo vuelva a acoger nuevos residentes, mayormente colonos procedentes del norte peninsular como se expone en el capítulo de la toponimia.
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Los almorávides y los almohades siguieron atacando. Así, el Rey Alfonso VIII, en el año 1201 entrega Maqueda y las aldeas de su alfoz a la Orden de Calatrava, para que dicha orden las defendiera, Quismondo quedó adscrita al Régimen de Abadengo Calatravo.

La presencia de esta Orden Militar en el municipio dejó una antigua devoción a San Benito, se ha mantenido durante muchos siglos.

En el año 1434 pasó a los dominios de Don Álvaro de Luna.

El día 12 de enero de 1469, mediante Cédula real, Don Fernando de Aragón, con el consentimiendo de su prometida Doña Isabel de Castilla, entregó la villa de Maqueda y las aldeas de su tierra a Don Gutierre de Cárenas, para agradecer las gestiones que hizo para que los futuros Reyes Católicos, pudieran conocerse y así contraer matrimonio. En esta posición de Señoría Jurisdiccional, Quismondo permaneció hasta el año 1811.

Desde el siglo XV, Quismondo inició un camino de crecimiento. Hay noticias de que en este siglo se hicieron los edificios de la ermita dedicada a San Sebastián y la capilla de San Benito. La población, también por estas fechas decidieron celebrar puntualmente cada 14 de septiembre la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En el año 1576 algunos vecinos de Quismondo contestaron a un cuestionario que mandó realizar el Rey Felipe II. Fueron llamadas "Relaciones del Rey Felipe II", y son una rica fuente de información de la vida social, religiosa, económica y administrativa. Estos documentos se conservan en el monasterio de El Escorial.

Era Concejo Abierto con un único alcalde, al ser todos sus habitantes "pecheros". Su iglesia dedicada a Santa María de la Asunción era regida por dos sacerdotes. También hay documentos en el Archivo Histórico Provincial de Toledo sobre la adquisicón por parte de la Parroquia de varias obras de arte de estilo renacentista: un retablo dedicado a San Benito (año 1555)y una imagen de Santa Marina (1582), hechos por el entallador toledano Rafael de León y su yerno Luis de Villoldo; y también un órgano renacentista (1596), que vende a la Parroquia Melchor Miranda, organista de la Catedral de Toledo. Estas obras de arte de la época ya han desaparecido.

Durante este siglo Quismondo se mantuvo sobre los 500 habitantes, vivían de la agricultura (cereales) y la viña.

Llegado el siglo XVI, varios quismondanos marcharon al Nuevo Mundo, a tierras de México y Río de la Plata.

QUISMONDO EN EL CAMINO DE SANTIAGO: Según el "Repertorio de Todos los Caminos de España", escrito por Juan de Villuga en 1546 (Real Acdemia de la Historia, Registro 1101)el Camino Real, que cruza Quismondo (desde Novés hacia Escalona)era ruta obligada de Toledo a Valladolid, de Sevilla a León y desde Alicante a Santiago de Compostela.

En el año 1599, el municipio fue asolado por una epidemia de peste bubónica, causó la muerte a gran número de vecinos. En estos momentos tan angustiosos, los habitantes de Quismondo se encomendaron a San Roque, actualmente su Patrón. Mediante un voto de la población, decidieron celebrar su fiesta cada 16 de agosto y construir una ermita en su honor que fue inaugurada en el año 1632 (ver Voto a San Roque de 1632)

Corría el año 1643 cuando inauguraron una fuente-abrevadero para todos que abastecía de "agua potable y de buena calidad". En dicha fuente fue tallado un escudo, muy desgastado actualmente, que podría ser muy bien el de los Duques de Maqueda.

En el año 1671 se amplia la iglesia. La Torre mudéjar del siglo XVI se conservó y ha conseguido llegar hasta nuestros días. Se bendicen varias campanas y se hace la capilla dedicada a San Pedro, que se conoce como "el Votillo de San Pedro".

El siglo XVIII fue próspero para Quismondo. Su número de habitantes se amplía bastante (eran 160 vecinos en el año 1751) y la Parroquia organiza un buen número de cofradías. En 1772, por 2.971 reales, los artistas napolitanos Blas Geno y Francisco Marsilia hacen en plata una Custodia y una Cruz parroquial. Había ya maestro de primeras letras también. El día uno de noviembre de 1755 se sienten en Quismondo los efectos del terremoto de Lisboa. Según el informe del Ayuntamiento (conservado en el AHN), la torre se "cimbreaba como un árbol", la iglesia y las casas se movían, los pozos se rebosaron y el caño reventó del agua que comenzó a salir. Muchos vecinos sufrieron vómitos, mareos y problemas en la vista. En el año 1788 el pueblo llegaba a tener 872 habitantes, según las relaciones del Cardenal Lorenzana.

Durante la Guerra de la Independencia Quismondo colaboró con 118 fanegas de trigo. Padeció la Batalla de Talavera, por ser lugar de paso hacia Madrid. En la finca del Quiribú (La Compánza) murió fusilado por las tropas francesas un joven quismondano de 23 años, llamado Victorio López Romero. Era guerrillero, y se enterró con todos los honores en la Capilla Mayor de la Parroquia.

El 3 de octubre de 1812, las autoridades y vecinos de Quismondo juraban la primera Constitución Española, con gran solemnidad y en medio de festejos populares.

Las medidas desamortizadoras de los gobiernos de mediados del siglo XIX hicieron desaparecer algunos objetos de plata con gran valor artístico.

En el año 1885 Quismondo sufrió una grave epidemia de cólera, causando la muerte a 101 vecinos entre el 14 de junio y el 18 de septiembre (en agosto fallecieron 55 personas). Murieron familias enteras: el 37,62% niños y el 55,44% mujeres.La edad media de las víctimas del cólera en Quismondo fue de 32,4% años.

En el año 1900 la población de Quismondo subió hasta 1405 habitantes, y en el año 1930 creció hasta 1970. La Guerra Civil también hizo mella en esta pequeña localidad.

Comenzando la década de 1960 empieza a bajar la población del lugar, emigrando la gran mayoría hacia Madrid, pasando de 1758 habitantes en el año 1960 a 559 que llegó a ser en el año 1975.

Varios hijos ilustres de Quismondo hay que destacar en el siglo XX: en el mundo de los toros, nace un 4 de agosto Domingo González Mateos "Domingo Dominguín" (iniciador de la saga) y el gran picador Domingo Rodríguez "Rubio de Quismondo".

También dos eclesiásticos: El Padre Miguel del Castillo, misionero en el Congo durante muchos años, y Don Mariano Esteban Caro, Coronel Capellán del Ejército de Tierra, que en el año 1993 publicó un libro sobre la historia de Quismondo.

Poseen una dehesa pequeña y unos prados. Actualmente es tierra de labranza, las casas carecen de sobrados. Su pequeña producción vinícola es de gran calidad, se incluye en la denominación de origen Méntrida. Goza de clima seco, siendo muy agradables en su temperatura las estaciones de primavera y otoño.

Demografía[editar]

Gráfica de evolución demográfica de Quismondo entre 1900 y
Fuente Instituto Nacional de Estadística de España - Elaboración gráfica por Wikipedia

Monumentos y lugares de interés[editar]

  • Ermita de San Roque
  • Caño
  • Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
  • Pilones de agua

Fiestas[editar]

Fiestas patronales[editar]

Desde la fundación de su parroquia, fue su titular Nuestra Señora de la Asunción, celebrándose su fiesta el 15 de agosto. Desde el año 1559 fue proclamado Copatrono San Roque (su fiesta se celebra el 16 de agosto), como agradecimiento por haber librado a la población de una epidemia de peste bubónica.

Hay testimonio de que en los primeros años del siglo XVII las fiestas patronales de Quismondo se celebraban con gran solemnidad en lo religioso y con múltiples festejos populares, entre ellos, fuegos artificiales y actuación de bandas de música, e incluso teatro.

Las fiestas patronales se celebran con gran entusiasmo y participación de sus fieles seguidores y vecindario. Se prolongan durante una semana teniendo dos noches de fuegos artificiales, corridas de toros y otras atracciones y acontecimientos, siendo los actos religiosos en honor a Nuestra Señora de la Asunción y del glorioso San Roque el centro de las fiestas.

El Tinaní[editar]

El Tinaní es una fiesta entrañable arraigada profundamente en el corazón de los quismondanos.

Las melodías de su música, los símbolos y ceremonias nos hablan de que es una fiesta que viene celebrándose desde muy antiguo en Quismondo.

Celebrándose cada Domingo de Resurrección, desde hace muchísimo tiempo, cuatro jóvenes y un niño realizan una serie de ceremonias en honor de Cristo Resucitado y de su Madre la Virgen María, siendo acompañados por la música de la dulzaina castellana y los redobles del tambor. La música interpreta dos melodías, el "pasacalles", la que acompaña las ceremonias y el "baile de la bandera". Son melodías sencillas y repetitivas. Parece tratarse de dos danzas circulares para ser bailadas. Estructuradas musicalmente de la época del Renacimiento.

Los personajes que representan el Tinaní son: el "Abanderado", el "Alcalde", el "Mochiller" y los "dos Alabarderos".

El "Abanderado" es el joven más fuerte del grupo. Lleva la Bandera y está encargado de "bailarla" en honor del Resucitado. La bandera es la roja y gualda española, que lleva la imagen del Cristo Resucitado en el centro, bordado.

El "Alcalde" es el personaje principal. Se distingue por el bastón. Lleva el Mochiller (el niño) de la mano, realiza las ceremonias y reverencias del Tinaní.

El "Mochiller"´, único niño del grupo. La palabra es autóctona, parece que se deriva de "mochil" (muchacho que en su mochila trae los encargos de los mozos en el campo).

Los "dos Alabarderos" que llevan alabardas de flores y campanillas. Están encargados de dar escolta al Alcalde y a la bandera.

Curiosidades[editar]

Como curiosidad destaca el nacimiento del torero Domingo González Mateos "Dominguín", abuelo del famoso cantante español Miguel Bosé.

Otra curiosidad es que en la antigüedad, el 18 de junio, en víspera de Santa Marina, la susodicha era invocada contra el pulgón. Se ve que en el siglo XVI hubo una epidemia de este insecto que afectó a las cosechas y los vecinos del pueblo invocaron a la santa que oyó sus ruegos.

Aparece en diversas publicaciones, entre otras “Mi gente”, publicado por Pepe Domínguez, familiar del torero antes nombrado, cuyo comienzo es como sigue: «Quismondo no estaba en el mapa. Pueblecito de la provincia de Toledo situado en la carretera general de Extremadura a 67 kilómetros de Madrid, era en esos años un pueblo agrícola pobre, muy pobre, con una jurisdicción muy pequeña; las escasas tierras estaban la mayoría en manos de unas pocas familias, los ricos del pueblo, que eran ricos, si se comparaban sus posesiones con las del resto de los habitantes del lugar, pero su forma de vivir difería no en mucho de los demás: los demás casi no vivían, vegetaban, en una lucha tenaz y sudorosa por conseguir el pan suyo de cada día.» Otra publicación es “Veinte años y un día” de Jorge Semprún basa sobre un trágico acontecimiento acaecido en la localidad entre realidad y ficción.

Notas y referencias[editar]

  1. Jiménez de Gregorio, Fernando (1966). Diccionario de los pueblos de la provincia de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII: poblacion, sociedad, economía, historia (Vol. II edición). Toledo: Diputación Provincial. p. 293. ISBN 84-00-05452-0. 
  2. Raíz o vocablo de que procede otro (RAE)
  3. Quismondo es un antropónimo todavía en uso en los siglos XI y XII, que deriva de un vocablo germánico anterior, cuya formación original, en torno a los siglos VII y VIII, sería, Witimundus, y que tras un paulatino proceso de castellanización irá derivando a Wizmonde, Guismonde, Guismondo, y Quismondo
  4. García Sánchez, Jairo Javier (2004). Toponimia mayor de la provincia de Toledo: (zonas central y oriental). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos. p. 294-295. 
  5. García Sánchez, Jairo Javier (2007). Atlas toponímico de España. Madrid: Arco Libros, S.L. p. 56-61. 
  6. García Sánchez, Jairo Javier. Toponimia mayor [...], op. cit.,. p. 294-295. 
  7. González, Julio (1960). El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Escuela de Estudios Medievales. p. 541-546. 
  8. Chico Arroyo, José Luis (2011). «Quismondo en el Horizonte». En del Castillo Fernández-Pacheco, José Eugenio; González Peinado, Carmen. Quismondo: Un paseo por su historia. Toledo: Diputación Provincial; Fundación Caja Castilla la Mancha. p. 36-51. 
  9. Olstein, Diego Adrián (2006). La era mozárabe: los mozárabes de Toledo (siglos XII y XIII) en la historiografía, las fuentes y la historia. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. p. 92. 
  10. Hernández, Francisco J. (1985). Los cartularios de Toledo : catálogo documental. Madrid: Ceura; Fundación Ramón Areces. 
  11. Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique (1996). La villa de Maqueda y su tierra en la edad media: evolución de un concejo toledano desde el realengo hasta el final del señorio calatravo (siglos XI-XV). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos. p. 145. 
  12. Ibid., p.59.
  13. Chico Arroyo. «Quismondo en el Horizonte». p. 67-68. 
  14. González Peinado, Carmen; Chico Arroyo, José Luis (2011). «Quismondo: de Aldea a Villa». En del Castillo Fernández-Pacheco, José Eugenio; González Peinado, Carmen. Quismondo: Un paseo por su historia. Toledo: Diputación Provincial; Fundación Caja Castilla la Mancha. p. 76. 
  15. Horra Ruiz, José Luis de la. «Aspectos biogeográficos en relación con la problemática agraria de la comarca de Torrijos (Toledo)». Tesis Doctoral. Madrid: Universidad Complutense.1992. http://eprints.ucm.es/2345/, p. 415.
  16. Ibíd., p. 415
  17. Se trata de una especie vegetal muy resistente, adaptada a condiciones climatológicas adversas y a suelos diversos, tolera mal la humedad y puede alcanzar edades superiores a los 500 años.
  18. Horra Ruiz, José Luis de la. «Aspectos biogeográficos […]», op. cit., pp. 233-238.
  19. Ibid., p. 383.
  20. Ibíd., p. 416.
  21. Ibíd., p. 419.
  22. Ibíd., p. 420.
  23. Basado en: Chico Arroyo, José Luis. «Quismondo en el Horizonte»
  24. Maqueda, Santa Cruz del Retamar y Escalona
  25. La cerámica vidriada más antigua que aparece en la Península Ibérica es la romana, aunque no llega a tener una gran difusión espacial y temporal. Será a finales del siglo IX cuando esta técnica sea reintroducida por los musulmanes y comience a expandirse. La bibliografía sobre la cerámica vidriada islámica es amplia, solo como ejemplo se mencionan los siguientes trabajos: Juan Zozaya Stabel-Hansen, «Arquitectura y control del territorio en la frontera septentrional de al-Andalus», en Cuando las horas primeras: en el milenario de la batalla de Calatañazor (Universidad Internacional Alfonso VIII, 2004), 269. Francisco Melero García, «El vertedero medieval de Cártama, Málaga: las cerámicas de los pozos de época emiral y califal», Arqueología y territorio medieval, n.o 16 (2009): 34. María Isabel Álvaro Zamora, «La cerámica andalusí», Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, n.o 22 (2007): 340.
  26. Abū Marwān Ḥayyān ibn Khalaf Ibn Ḥayyān, María Jesús Viguera, y Federico Corriente, Crónica del califa Abdarraḥmān III An-Nāṣir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V) (Anubar, 1981), 210-215.

Bibliografía[editar]

  • Álvaro Zamora, María Isabel. «La cerámica andalusí». Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, nº 22 (2007): 337-70.
  • Chico Arroyo, José Luis. «Quismondo en el Horizonte». En Quismondo: Un paseo por su historia, dirección y coordinación: José Eugenio del Castillo Fernández-Pacheco y Carmen González Peinado. Toledo: Diputación Provincial;Fundación Caja Castilla la Mancha, 2011.
  • Esteban Caro, Mariano. "Quismondo, Ocho Siglos de Historia" (ISBN 9788460464228). Puebla de Montalbán, 1993.
  • García Sánchez, Jairo Javier. Atlas toponímico de España. Madrid: Arco Libros, S.L., 2007.
  • ———. Toponimia mayor de la provincia de Toledo: (zonas central y oriental). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos, 2004.
  • González, Julio. El Reino de Castilla en la época de Alfonso VIII. Textos (Escuela de Estudios Medievales), 25, 26 y 27. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Escuela de Estudios Medievales, 1960.
  • González Peinado, Carmen, y José Luis Chico Arroyo. «Quismondo: de Aldea a Villa». En Quismondo: Un paseo por su historia, dirección y coordinación: José Eugenio del Castillo Fernández-Pacheco y Carmen González Peinado. Toledo: Diputación Provincial; Fundación Caja Castilla la Mancha, 2011.
  • Ḥayyān, Abū Marwān Ḥayyān ibn Khalaf Ibn, María Jesús Viguera, y Federico Corriente. Crónica del califa Abdarraḥmān III An-Nāṣir entre los años 912 y 942 (al-Muqtabis V). Anubar, 1981.
  • Hernández, Francisco J. Los cartularios de Toledo : catálogo documental. Monumenta ecclesiae toletanae historia. Serie I. Regesta et inventaria historica. Madrid: Ceura ; Fundación Ramón Areces, 1985.
  • Horra Ruiz, José Luis de. «Aspectos biogeográficos en relación con la problemática agraria de la comarca de Torrijos (Toledo)». Tesis Doctoral. Madrid: Universidad Complutense.1992. http://eprints.ucm.es/2345/, 1992.
  • Jiménez de Gregorio, Fernando. Diccionario de los pueblos de la provincia de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII: población, sociedad, economía, historia. Vol. II. Publicaciones del Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos. Serie I. Monografías 12, 21. Toledo: Diputación Provincial, 1966.
  • Melero García, Francisco. «El vertedero medieval de Cártama, Málaga: las cerámicas de los pozos de época emiral y califal». Arqueología y territorio medieval, nº 16 (2009): 33-52.
  • Olstein, Diego Adrián. La era mozárabe: los mozárabes de Toledo (siglos XII y XIII) en la historiografía, las fuentes y la historia. Estudios históricos y geográficos 135. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2006.
  • Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique. La villa de Maqueda y su tierra en la edad media: evolución de un concejo toledano desde el realengo hasta el final del señorio calatravo (siglos XI-XV). Toledo: Instituto de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1996.
  • Zozaya Stabel-Hansen, Juan. «Arquitectura y control del territorio en la frontera septentrional de al-Andalus». En Cuando las horas primeras: en el milenario de la batalla de Calatañazor, 259-84. Universidad Internacional Alfonso VIII, 2004.

Enlaces externos[editar]