Quinta de Bolívar

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Casa Museo Quinta de Bolívar
Entrada de la Quinta de Bolívar.jpg
Entrada de la Casa Museo Quinta de Bolívar
Localización
País Flag of Colombia.svg Colombia
Ciudad Bogotá
Dirección Calle 21 No. 4A -30 Este
Bogotá, Colombia
Información general

Inauguración 28 de noviembre de 1919 (97 años)

Director(a) Elvira Pinzón Méndez
Información visitantes
Sitio web Página del Museo
Coordenadas 4°36′07″N 74°04′19″O / 4.602, -74.072Coordenadas: 4°36′07″N 74°04′19″O / 4.602, -74.072
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La Quinta de Bolívar es una casa-museo de estilo colonial situada en la localidad de La Candelaria, la cual además de su interés arquitectónico es relevante desde el punto de vista histórico por haber servido como residencia de Simón Bolívar en la ciudad de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada, y tras la independencia, de la Gran Colombia.

Historia[editar]

Busto de Simón Bolívar en entrada de la Quinta, Bogotá.

Los orígenes de la Quinta de Bolívar se remontan a 1680, cuando el bachiller Pedro Solís de Valenzuela hizo donación de una porción de tierra a la capellanía de la Ermita de Montserrat. De esta propiedad, la Ermita dispuso hasta el 29 de enero de 1800, cuando el presbítero domiciliario y capellán de la misma, canónigo José Torres Patiño, la vendió al acaudalado comerciante José Antonio Porto carrero, contador principal de la Renta de Tabaco en Santafé, quien inició la construcción de la quinta como casa de recreo, pudiendo disfrutar de su obra hasta 1810, cuando falleció. Sus herederos no pudieron efectuar el mantenimiento adecuado de la quinta, debido a que se encontraban en exilio por ser partidarios de la Corona. Para 1819, la quinta se encontraba en un estado de abandono extremo.

Después de la Independencia, la propiedad fue comprada por el nuevo gobierno independiente como regalo para Simón Bolívar. El Libertador la ocupó por primera vez en 1821 y luego en 1826. Durante este período fue ocupada por un pariente de Bolívar, quien la dejó descuidar nuevamente. Luego, en 1827, regresó el Libertador junto con Manuelita Sáenz, quien convirtió la quinta en lugar más amable para la vida y centro de reuniones políticas de los seguidores de Bolívar.

En 1830, la casa, conocida en ese entonces como la Quinta de Porto carrero, fue traspasada a manos de José Ignaciano París, y durante el resto del siglo XIX tuvo diferentes usos: fue sitio de reuniones de grupos políticos conservadores, colegio de señoritas, casa de salud, fábrica de bebidas y fábrica de curtiembres. En 1922, el Estado la volvió a comprar para su restauración y puesta en funcionamiento de un museo bolivariano.

El 17 de enero de 1974, el Movimiento 19 de Abril sustrajo la espada del Libertador, con la consigna "Bolívar, tu espada vuelve a la lucha".

"Recientemente ha sido restaurada buscando que sus salas y dependencias luzcan como en la época en que el Libertador la habitó. Se pueden visitar los salones de Manuelita, el gran salón, el comedor, el salón de juegos y la alcoba del Libertador. También la despensa, la cocina, los graneros, la alcoba de su ayudante de cámara y fiel servidor, José Palacios, y los bosques,   algunos de cuyos árboles, se afirma, fueron sembrados por el propio Simón."[1]

"A partir del año 1998 la Quinta de Bolívar entra en una etapa de reorganización administrativa que se enmarca en la  formulación de planes estratégicos con sus respectivos enunciados de misión y visión institucional a corto, mediano y largo plazo así como planes de acción anuales estructurados en áreas estratégicas. 

Es por ello que en la actualidad la Quinta de Bolívar se proyecta en su gestión y acciones hacia el año 2010, fecha de  conmemoración del Bicentenario de la Independencia y de los 180 años de la muerte del Libertador Simón Bolívar en Santa Marta, Colombia."[2]

Twitter: @Quintabolivar

Facebook: https://www.facebook.com/quintadebolivar/

Bolívar y su Quinta[editar]

Esta casa perteneció al Libertador Simón Bolívar. Su historia se remonta a 1670, cuando el bachiller Pedro de Valenzuela donó a la ermita de Monserrate 100 varas castellanas de tierra, ubicadas en el sitio llamado La Toma de la Aduana. En 1800, el capellán de Monserrate vendió el predio al contador principal de la renta de tabaco de Santafé, José Antonio Portocarrero. El nuevo dueño construyó una quinta campestre que arregló para agasajar a la esposa del virrey Antonio Amar y Borbón, en su cumpleaños. La familia Portocarrero fue su propietaria hasta el 16 de junio de 1820, fecha en que el gobierno de la Nueva Granada la regaló al Libertador como muestra de gratitud por los servicios prestados a la causa de la independencia.

Bolívar fue propietario de la quinta durante diez años, pero no la habitó mucho por tiempo. En 1821, la ocupó por primera vez en dos ocasiones que coincidieron con el cenit de su gloria: durante el mes de enero, antes de partir a la campaña final de la independencia de Venezuela que culminó en la Batalla de Carabobo; y en octubre del mismo año, antes de partir a la Campaña Libertadora del Sur, el 13 de diciembre.

Cinco años más tarde, en noviembre de 1826, una vez terminada la campaña, Bolívar regresó a Santafé y reasumió la Presidencia de la República. Desde entonces y hasta su partida final en 1830, habitó de manera esporádica este lugar que se convirtió en su refugio luego de sus constantes viajes y del tenso ambiente político.

En 1828, cuando Bolívar vivía momentos críticos, Manuelita Sáenz llegó a la quinta. Se habían conocido años antes, en Quito, y desde entonces surgió un profundo amor entre ambos. Manuelita brindó apoyo apasionado e incondicional al Libertador y a sus amigos, de quienes se convirtió en hábil consejera política. Su presencia transformó la quinta en lugar de fiestas y reuniones. La quinta fue testigo de la celebración de grandes acontecimientos: la instauración de la Gran Colombia y la culminación de la Campaña de Sur.

También se vivieron en ella momentos críticos debidos a los graves sucesos que conmovieron entonces a la República y a la oposición de los enemigos a las ideas bolivarianas, lo cual culminó con su derrota política en la Convención de Ocaña. En esta quinta se refugió el Libertador después del atentado contra su vida ocurrido el 25 de septiembre de 1828 y firmó la negativa a conmutar la pena de muerte a los conjurados por este hecho.

El 28 de enero de 1830, pocos días antes de abandonar la capital, Bolívar traspasó la propiedad a su gran amigo José Ignacio París. Mientras la familia París fue su propietaria y, después, cuando pasó a manos de nuevos dueños, la quinta fue adaptada para cumplir funciones diversas: sirvió de local de Colegio Santa Ana, de casa de salud, de fábrica de pita - bebida similar a la cerveza - y de tenería. Sufrió innumerables modificaciones que significaron la destrucción parcial de su arquitectura original.

En 1918, la Academia de Historia y la Sociedad de Embellecimiento - hoy llamada Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá - propusieron al Estado que adquiriera el inmueble y lo desatinara a ser el Museo Bolivariano.

En 1922, la Nación se convirtió en su propietaria, la adaptó como museo y se encargó de su administración a la Sociedad de Embellecimiento. En 1968, el Ministerio de Obras Públicas asumió el manejo de la quinta. En 1975, la Quinta de Bolívar fue declarada Monumento Nacional.

En 1991, el Gobierno Nacional solicitó a la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá que restaurara la quinta. Luego de más de siete años de trabajo conjunto con la Subdirección Nacional de Monumentos y el Ministerio de Cultura de Colombia, la quinta recuperó el carácter de casa campestre y el aspecto que tuvo cuando el Libertador la habitó.

recuperacion arquitectonica[editar]

A partir del momento en que Bolívar recibió la quinta como obsequio, la casa empezó a ser acondicionada para servir de habitación al entonces Presidente de la República. Aunque el Libertador intervino poco en los arreglos y la decoración, pidió al vicepresidente Santander que se la arreglara, mandó a construir una chimenea, y al parecer, hizo los planos del “Mirador”. Además de hacer habitable la deteriorada casa, Santander emprendió una gran reforma: mandó a construir el “Comedor”.

Durante el proceso de restauración, se encontraron vestigios de pintura: decoración color verde pistacho, figuras fitomorfas, representaciones alusivas a motivos vegetales y figuras geométricas en forma de grecas. Donde fue posible, la pintura mural fue reconstruida. Otro descubrimiento significativo fue la ubicación de la “Cocina”. Los vestigios de hollín, grasa, canal de desagües, hornos y una ventana, que servía para la iluminación y extracción de humo, permitieron reconstruir este lugar, uno de los más antiguos de la quinta. Aquí, como en los demás espacios, se restableció el piso original: tablones de ladrillo puestos a 45 grados.

Hasta antes de la restauración, el aspecto exterior de la casa era producto de las intervenciones de los últimos años, cuando se pretendió “enlucir” la quinta. En ese entonces, se reemplazó la modesta portada por la que hoy vemos, de estilo republicano; se construyó un camellón de acceso rematado en una inapropiada escalinata de piedra que rodeó la vivienda con una baranda en madera. Durante la restauración se construyó la escalinata, y gracias a las evidencias, el pretil posterior, uno de los elementos más utilizados en las casas de campo de la época. Por ello, no será igual a la casa que conocimos hace más de 30 años, pero seguramente se parecerá muchos más a la que albergó al más grande hombre de América, Simón Bolívar.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]