Quijote de Avellaneda

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Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quixote de La Mancha
de Alonso Fernández de Avellaneda Ver y modificar los datos en Wikidata
Portada de don quijote(Avellaneda).png
Portada de la primera edición del libro
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1614
Serie
El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha (1605) Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quixote de La Mancha
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Se ha venido llamando Quijote de Avellaneda o, más recientemente Quijote apócrifo,[1]​ a la obra titulada Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quixote de La Mancha, firmada por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas, aunque ya desde el momento de su publicación, se consideró un pseudónimo.[2]

El enigma de la autoría[editar]

El enigma de la identidad de Avellaneda ha sido considerado el mayor arcano de nuestras letras[3]​ por lo que decenas de nombres han sido propuestos:[4]Juan Blanco de Paz, mortal enemigo de Cervantes durante su cautiverio, Pedro Liñán de Riaza (quien, habiendo fallecido, habría visto terminada su obra por sus amigos Baltasar Elisio de Medinilla y Lope de Vega, añadiendo además el ofensivo prólogo contra Cervantes), Fray Luis de Aliaga, Alfonso Lamberto, Gaspar Schöppe, Francisco de Quevedo, Bartolomé Leonardo de Argensola o su hermano Lupercio, Jerónimo de Pasamonte o, últimamente, Cristóbal Suárez de Figueroa, entre otros.[5]

No se ha encontrado ningún personaje homónimo con el nombre de Alonso Fernández de Avellaneda que tenga visos de ser el autor, salvo un tal Alonso Fernández de Zapata, párroco de Avellaneda (Ávila).

Una de las hipótesis plantea que quien lo escribió debió hacerlo entre 1606 y 1609 (no menciona la Expulsión de los moriscos), dejándolo inacabado y sin prólogo, quizá por fallecimiento; debía tener origen aragonés, ya que su lenguaje se esmalta con algunos aragonesismos,[6]​ es culto, quizá clérigo o jurista, relacionado con la Casa de Alba y muy amigo de la orden de predicadores, los llamados dominicos. Era amigo de Lope de Vega y probablemente residió en Toledo y Castilla La Vieja durante algún tiempo. Muchas de estas características cuadrarían con el citado párroco.

Otra hipótesis, propuesta por Martín de Riquer[7]​y sustentada por José Antonio Frago[8]​ y Alfonso Martín Jiménéz,[9]​ sostiene que su autor fue el soldado aragonés Jerónimo de Pasamonte, compañero de milicias de Cervantes en la batalla de Lepanto (1571). En 1593, Pasamonte hizo correr el manuscrito de su autobiografía, conocida como Vida y trabajos de Jerónimo de Pasamonte[10]​en la que, como explica Martín Jiménez, se apropió del comportamiento heroico que Cervantes había tenido en la batalla de Lepanto. Como respuesta a esa usurpación, Cervantes lo satirizó en el pasaje de los galeotes de la primera parte del Quijote, convirtiéndolo en el galeote Ginés de Pasamonte, que es tildado de ladrón y embustero, e insultado gravemente por don Quijote y Sancho. En venganza, Jerónimo de Pasamonte habría escrito el Quijote apócrifo, quejándose en su prólogo de que Cervantes lo había ofendido por medio de "sinónimos voluntarios" (en alusión al nombre y al apellido de "Ginés de Pasamonte" empleados por Cervantes). A juicio de Martín Jiménez, Cervantes reconoció fácilmente al autor del Quijote apócrifo, y en varias de sus obras mostró su convencimiento de que se trataba del aragonés Jerónimo de Pasamonte. Además, en la segunda parte de su Quijote, Cervantes habría imitado el manuscrito del Quijote de Avellaneda, del que se habría servido para componer todos los capítulos de su verdadera segunda parte.[11]

Características[editar]

Argumento[editar]

La obra se inicia con la llegada a la aldea de don Quijote, identificada con el nombre de Argamesilla de la Mancha (probable referencia a Argamasilla de Alba, o bien Argamasilla de Calatrava), de unos caballeros granadinos que se dirigen a Zaragoza a participar en unas justas. Uno de ellos, don Álvaro Tarfe, se hospeda en casa de don Quijote, que ha recuperado la razón y usa su nombre verdadero, Martín Quijada (en la segunda parte de la novela original es Alonso Quijano). Las conversaciones con Tarfe exaltan nuevamente la locura del manchego, quien después de la partida de los granadinos toma la decisión de reanudar su vida aventurera, con el nombre de Caballero Desamorado, porque decide renunciar al amor de Dulcinea del Toboso. Con el propósito de participar en las justas se encamina con Sancho Panza a Zaragoza, pero la pendencia que sostiene con un melonero en Ateca lo hacen detenerse en ese lugar y llegar a Zaragoza cuando ya han concluido las justas. Encuentra, sin embargo, a don Álvaro Tarfe y sus amigos, quienes le hacen objeto de una serie de burlas y le preparan aventuras ficticias. Como resultado de una de ellas parte a Madrid, donde piensa combatir con el gigante Bramidán de Tajayunque, pero antes le ocurren una serie de aventuras en Sigüenza y Alcalá de Henares, en el transcurso de las cuales se une a la pareja una mujerzuela llamada Bárbara, a la que don Quijote identifica como Zenobia, Reina de las Amazonas. En Madrid, los tres personajes son objeto de diversas burlas por parte de los aristocráticos amigos de don Álvaro Tarfe, hasta que finalmente se decide encerrar a don Quijote en el manicomio de Toledo, popularmente conocido como la Casa del Nuncio. Bárbara ingresa en una casa de arrepentidas, y Sancho se queda al servicio de un noble madrileño. La obra termina anunciando una tercera parte, en la cual don Quijote habría de recorrer Castilla la Vieja y visitar Salamanca, Ávila y Valladolid, con el nombre de "Caballero de los Trabajos".

Personajes[editar]

Los personajes de la obra son más ridículos que los de Cervantes[cita requerida] y carecen de su profunda verdad humana;[cita requerida] además, con frecuencia aparecen reducidos a estereotipos.[cita requerida] Sancho Panza es simple y su comportamiento recuerda el de un gracioso de comedia, siendo para el autor imposible reproducir la ironía y el fino humor cervantino;[cita requerida] don Quijote resulta ser solo un loco noble algo petulante.[cita requerida]

Novelas intercaladas[editar]

Al igual que Cervantes, que incluyó en la primera parte del Quijote la historia del Curioso impertinente, sin relación con la acción principal, Fernández de Avellaneda intercaló en su obra dos relatos cortos, al estilo de las Novelas ejemplares: la historia del Rico desesperado y la de Los felices amantes, una sexta parte de la obra. La primera ilustra las terribles consecuencias que se derivan de haber colgado los hábitos.

Ediciones[editar]

El libro tuvo bastante éxito inicial ya que se hicieron dos ediciones en Tarragona en 1614 con la misma portada, la segunda especialmente deturpada por un mayor número de erratas, antes de que la segunda parte de Cervantes arrasara con esta obra.[12]​ No es una mala novela; posee algunas virtudes, si bien no puede compararse a la del genio alcalaíno, especialmente en cuanto a diseño de personajes, humor y estilo.[cita requerida]

Ediciones modernas[editar]

Hasta el siglo XIX y buena parte del XX las ediciones del Quijote de Avellaneda tomaron el texto de la segunda edición de 1614, mucho más deturpado y con más erratas que la primera. En el siglo XX son estimables las ediciones de Martín de Riquer (1972), defensor de la autoría de Jerónimo de Pasamonte,[13]​ pero que sigue el texto de la segunda edición, y, ya más modernamente, Fernando García Salinero (1972),[14]Luis Gómez Canseco (2000), Enrique Suárez Figaredo (2008), Alfredo Rodríguez López-Vázquez (2011) y Milagros Rodríguez Cáceres y Felipe Pedraza (2014).[15]

Referencias[editar]

  1. Denominación puesta de moda tras el descubrimiento de algunos Evangelios Apócrifos en Egipto, o los Manuscritos del Mar Muerto. El término apócrifo se ha empleado en relación con una de las acepciones que ofrece del mismo el Diccionario de la Real Academia Española ("Dicho de una obra, especialmente literaria: De dudosa autenticidad en cuanto [...] a la atribución"), ya que el nombre y los apellidos de "Alonso Fernández de Avellaneda" no son los de su verdadero autor; es decir, que el autor se vale de un seudónimo para ocultar su identidad (según uno de los sentidos que el DRAE otorga al término seudónimo : "Dicho de un autor: Que oculta con un nombre falso el suyo verdadero"). Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «Apócrifo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.  Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «Seudónimo». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  2. Afirma Cervantes en el Prólogo a su Segunda Parte de 1615, "...sabiendo que no se ha de añadir aflición al afligido, y que la que debe de tener este señor sin duda es grande, pues no osa parecer a campo abierto y al cielo claro, encubriendo su nombre, fingiendo su patria, como si hubiera hecho alguna traición de lesa majestad..."
  3. Martín Jiménez, Alfonso, Cervantes versus Pasamonte (Avellaneda):Crónica de una venganza literaria, en Tonos digital. Revista Electrónica de Estudios Filológicos, número VIII, diciembre 2004, ISSN 1577-6921.
  4. Listas de posibles candidatos en el Prólogo de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras por Alonso Fernández de Avellaneda; edición, introducción y notas de Fernando García Salinero, Madrid: Clásicos Castalia, número 41, 1972, ISBN 84-7039-035-X, y en Suárez Figaredo, E., Cervantes, Figueroa y el crimen de Avellaneda, Barcelona, Clásicos Carena: 2004. ISBN 978-84-88944-20-7
  5. Enrique Espín Rodrigo: El Quijote de Avellaneda fue obra del doctor Christoval Svarez de Figueroa (1993),
  6. Lo afirma Cervantes, en el capítulo LIX de la Segunda Parte de 1615,"...el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos..."
  7. Martín de Riquer, Cervantes, Passamonte y Avellaneda, Barcelona, Sirmio, 1988.
  8. José Antonio Frago,El «Quijote» apócrifo y Pasamonte, Madrid, Gredos, 2005.
  9. Alfonso Martín Jiménez,Cervantes y Pasamonte. La réplica cervantina al «Quijote» de Avellaneda, Madrid, Biblioteca Nueva, 2005.
  10. Jerónimo de Pasamonte, Vida y trabajos, ed. de José Ángel Sánchez Ibáñez y Alfonso Martín Jiménez, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015, http://www.cervantesvirtual.com/obra/vida-y-trabajos/.
  11. Vid. Alfonso Martín Jiménez, Las dos segundas partes del «Quijote», Valladolid, Repositorio Documental de la Universidad de Valladolid (UVaDOC), http://uvadoc.uva.es/handle/10324/7092 y Alfonso Martín Jiménez, “Cervantes y Avellaneda (1616-2016): presunciones y certidumbres”, en Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, 92, 2016, pp. 281-299, http://uvadoc.uva.es/handle/10324/20901
  12. El Quijote de Avellaneda no volvería a ser reeditado ya hasta 118 años después, "Vida y hechos del Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha;compuesto por el Licenciado Alonso Fernández de Avellaneda". Parte II. Madrid, a costa de Juan Oliveras, Mercader de libros, Heredero de Francisco Lasso. Se hallará en su casa..., 1732 .
  13. Riquer, M. de, Cervantes, Passamonte y Avellaneda, Barcelona: Sirmio, 1988. ISBN 9788477690078.
  14. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras por Alonso Fernández de Avellaneda; edición, introducción y notas de Fernando García Salinero, Madrid: Clásicos Castalia, número 41, 1972, ISBN 84-7039-035-X.
  15. Segundo tomo de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, ed. de Milagros Rodríguez Cáceres y Felipe Pedraza, Ciudad Real: Diputación Provincial, 2014.


Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]