Purismo lingüístico

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El purismo o proteccionismo lingüístico es una actitud o tendencia que rechaza las aportaciones lexicales y gramaticales procedentes de otras lenguas; suele sumarse este rechazo a todo lo que es considerado incorrecto (vulgarismos, coloquialismos, dialectismos, etc.) en relación a la lengua normativa.

Purismo lingüístico en diversas lenguas[editar]

El purismo del idioma español[editar]

En cuanto al castellano (español), el purismo se establece claramente a partir del siglo XVIII con la intención de preservar la considerada «perfección del idioma» a la cual se habría llegado (según los puristas) durante el Siglo de Oro.

La creación de la Real Academia Española tuvo su cometido inicial en un intento netamente purista que reaccionaba positivamente ante el exceso de la influencia del francés y los inicios de la influencia del inglés. Un purista diría que «influencia» es incorrecto, y que debe decirse «influjo»; sin embargo, difieren los matices de ambos vocablos.

El purismo rechazó muchas expresiones del castellano (y de otras lenguas españolas) consideradas arcaicas, dialectales, rústicas, groseras...; contra esto, y principalmente en busca de la recuperación de conceptos «arcaicos» del castellano surgió, por su parte, el casticismo.

La pugna entre el purismo y el casticismo no se ha resuelto plenamente, si bien desde 1956 los trabajos de Dámaso Alonso y Menéndez Pidal promovieron una nueva perspectiva en relación al sentido y al valor de las transformaciones lingüísticas y los usos dialectales en el idioma español.

Purismo lingüístico en islandés[editar]

Purismo lingüístico en otras lenguas[editar]