Pulsos binaurales

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
pulsos binaurales
Para experimentar la percepción de pulsos binaurales, es mejor escuchar este archivo con audífonos a un volumen moderado o bajo (el sonido debe ser facilmente oido, pero no tan fuerte). Nótese que sonido aparece solo cuando es oído con ambos auriculares.
Pulsos binaurales a una altura base de 200 Hz, la frecuencia del pulso va de los 7 Hz a los 12,9 Hz.

Un pulso binaural es una ilusión auditiva percibida cuando dos ondas sinusoidales de tono puro, ambas con frecuencias menores a 1500 Hz, y con un diferencia menor a 40 Hz entre ellas, son presentadas a un oyente de manera dicótica, es decir, una a cada uno de los oidos.[1] Por ejemplo, si un tono puro de 530 Hz se presenta en el oído derecho del sujeto, mientras que uno de 520 Hz se presenta en el oido izquierdo del mismo, el oyente percibirá la ilusión auditiva de un tercero, en adición a los dos tonos puros presentados en cada oído. El tercer sonido es llamado pulso binaural, por lo cual en este ejemplo tendría una altura percibida relacionada a una frecuencia de 10 Hz, siendo ésta la diferencia entre los 530 Hz y 520 Hz de los tonos puros presentados en cada oído.[2]

Historia[editar]

El término "binaural" significa, literalmente, "escuchar con dos oídos", y fue introducido en 1859 para referirse a la práctica de escuchar el mismo sonido a través de ambos oídos, o a dos sonidos discretos, uno en cada oído. No fue hasta 1916 que Carl Stumpf (1848-1936), filósofo y psicólogo alemán, distinguió entre la escucha dicótica, la cual se refiere al estímulo de cada oído con un sonido diferente, y la escucha diótica, la estimulación simultánea de ambos oídos con el mismo sonido.[3] [4]

Tiempo después, aparentemente la escucha binaural se convertiría, sea dicótica o diótica, en el medio por el cual la dirección y geolocalización del sonido son determinadas.[5] [6]

La consideración cientìfica de la escucha binaural comenzó antes de que el fenómeno fuera tan conocido, principalmente con las ideas articuladas en 1792 por William Charles Wells (1757–1817), impresor y médico escocés-americano del Hospital Saint Thomas, Londres. Wells buscó examinar y explicar teoricamente aspectos de la audición humana, incluyendo a la forma en la cual la escucha con dos oídos en vez de uno podría afectar a la percepción del sonido, lo cual procedía de su investigación sobre la visión binocular.[7] [8]

Subsecuentemente, entre 1796 y 1802, Giovanni Battista Venturi (1746 - 1822), médico, erudito, hombre de letras, diplomático e historiador de la ciencia, condujo y describió una serie de de experimentos con el fin de elucidar la naturaleza de la audición binaural.[9] [10] [11] [12] Fue en un apéndice de una monografía a color que Venturi describió experimentos de localización auditiva usando uno de los dos oídos, concluyendo que "la desigualdad entre las dos impresiones, las cuales son percibidas al mismo tiempo por ambos oídos, determina la dirección correcta del sonido".[13] [14]

Sin embargo, ninguno de los contemporáneos a finales del siglo XVII y principios del XIX consideró su trabajo original digno de mención o atención, con la excepción de Sin embargo, none of Venturi's contemporaries at the end of the eighteenth and beginning of the nineteenth centuries considered his original work worthy of citation or attention, with the exception of Ernst Florens Friedrich Chladni (1756–1827), un físico y músico alemán, el cual es apliamente citado como el padre de la acústica. Después de investigar el comportamiento de las cuerdas y láminas vibratorias y examinar la forma en como el sonido parecía ser percibido, Chladni reconoció el trabajo de Venturi's, estando de acuerdo con él de que la habilidad de determinar la localización y la dirección del sonido dependía de diferencias detectadas en un sonido entre ambos oídos, incluyendo la amplitud y frecuencia, subsecuentemente denotadas por el término "diferencias interaurales".[15] [16] [17]

Otras investigaciones históricas significativas en la audición binaural incluyen a aquellas de Charles Wheatstone (1802–1875), un científico inglés cuyas invenciones incluyen a la concertina y el estereoscopio, de Ernst Heinrich Weber (1795–1878), un físico alemán citado como uno de los fundadores de la psicología experimental y de August Seebeck (1805–1849), un científico de la Technische Hochschulehde Dresden, recordado por su trabajo en el sonido y la audición. Como Wells, estos investigadores intentaron comparar y contrastar lo que más tarde sería conocido como audición binaural, con los mismo principios generales de la integración binocular, especificamente los de la mezcla de color binocular. Ellos encontraron que la visión binocularsno seguía las leyes de la combinación de colores desde diferentes bandas del espectro visible. En vez de ello, descubieron que cuando se presentaba un color diferente a cada ojo, ellos no se combinan, sino que a frecuentemente competían por la atención perceptual.[18] [19] [20] [21]

Mientras tanto, Wheatstone conducía experimentos en los cuales presentaba un diapasón diferente a cada oído, declarando:

Es bien conocido que, cuando dos sonidos consonantes se escuchan al mismo tiempo, un tercer sonido resulta de las coincidencias de sus vibraciones, y que este tercer sonido, al cual se le conoce como el armónico de tumba, es siempre equivalente a la unidad, cuando los dos sonidos primitivos son representados por los números enteros más bajos. De acuerdo con esta premisa, selecione dos diapasones cuyos sonidos difieren por un intervalo constante, exceptuando la octava; coloque los costados de sus ramas, mientras están en vibración, cerca de un oído, de tal manera que éstos casi toquen el eje acústico; el armónico de tumba resultante será fuertemente audible entonces, combinado con los otros dos sonidos; coloque después un diapasón a cada oído, y la consonancia será escuchada mucho más rica en volumen, pero no serán percibidas las indicaciones audibles del tercer sonido.[22]

La referencia de Wheatstone a la fusión perceptual de los tonos armónicamente relaciones fue difectamente relacionada a los principios examinados por Wells. Sin embargo, las dos observaciones fueron ignoradas y permanecieron sin mención por los contemporáneos y subsecuentes investigadores alemanes de las décadas siguientes.

Los experimentos de Venturi fueron repetidos y confirmados por Lord Rayleigh (1842–1919), casi setenta y cinco años después.[23] [24] [25] [26] [27] [28] [29] [30]

Otros investigadores de finales del siglo XVIII y principioes del XIX, los cuales fueron contemporáneos a Lord Rayleigh, también investigaron la significancia de la audición binarual. Estos incluyeron a Louis Trenchard More (1870-1944), un profesor de física, a Harry Shipley Fry (1878-1949), un profesor de química, ambos en la Universidad de Cincinnati, a H. A. Wilson y Charles Samuel Myers, ambos profesores de ciencia en el King's College de Londres y a Alfred M. Mayer (1836 - 1897), un físico americano, cada uno de los cuales conducía investigaciones experimentales con la intención de descubir los medios por los cuales los humanos cercioraban de la locación, el origen y la direción del sonido, creyendo que esto era de alguna forma dependiente de la audición dicótica, lo cual se refiere al sonido a través de ambos oídos.[31] [32] [33] [34]

La comprensión de como la diferencia en las señales de sonido entre ambos oídos contribuye al procesamiento auditivo, de tal forma que ésta posibilite la localización y la dirección del sonido, tuvo considerable progresión después de la invención del estetoteléfono diferencial, por Somerville Scott Alison en 1859, el cual acuñó el término 'binaural'. Alison basó su estetófono en el estetoscopio, un invento previo de René Théophile Hyacinthe Laennec (1781–1826).[35]

A diferencia del estetoscopio, el cual tenía solamente una pieza sencilla de fuente de sonid colocada sobre el pecho, el estetófono de Alison tenía dos separadas, permitiendo al usuario escuchar y comparar sonidos derivados de dos locaciones discretas. Esto le permitía al médico indentificar la fuente del sonido a través de la audición binaural. Subsecuentemente, Alison se refería a este invento como el "estetoscopio binaural", describiéndolo como:

…un instrumento que consiste de dos tubos, trompetas o estetoscopios, provistos con tazas recolectoras y pomos, uno para cada oído respectivamente. Los dos tubos son, por conveniencia, mecanicamente combinados, pero se puede decir que están acusticamente separados, dado que se toman precauciones para el sonido, una vez dentro de uno de los dos tubos, no se comunique con el otro.[36] [37]

Neurofisiología[editar]

Oscilación cortical y electroencefalografía (EEG)[editar]

la actividad de las neuronas genera corrientes eléctricas; la acción sincrónicaTde los conjuntos neuronales en la corteza cerebral, la cual comprende grandes números de neuronas, producen oscilaciones macroscópicas, las cuales pueden ser monitoreadas y documentadas graficamente por un electroencefalograma (EEG). Las representaciones electroencefalográficas de éstas oscilaciones son tipicamente denotadas por el término "ondas cerebrales" en el lenguaje común.[38]

Las ondas cerebrales son rítmicas o de actividad electromecánica repetitiva en el cerebro y el sistema nervioso central. Tales oscilaciones pueden ser caraterizadas por su frecuencia, amplitud y fase. El tejido nervioso puede generar actividad oscilatoria alimentada por mecanismos dentro de las neuronas individuales, así como por interacciones entre ellas. Éste también puede ajustar la frecuenciappara sincronizarse con la periodicidad de un estímulo acústico o visual.[39]

La técnica de grabación de la actividad eléctrica neuronal dentro del cerebro desde las lecturas electroquímicas tomadas desde el cuero cabelludo se originó con los experimentos de Richard Caton en 1875, cuyos descubrimientos fueron desarrollados en la electroencefalografía (EEG) por Hans Berger a finales de los años 20.

Bandas de frecuencia de los conjuntos neuronales en la corteza cerebral[editar]

La frecuencia fluctuante de las ondas generadas por la actividad sincrónica de las neuronas corticales, medibles con un electroencefalograma (EEG), via electrodos adjuntos al cuero cabelludo, se categorizan por conveniencia en bandas generales, de acuerdo con la disminuación de la frecuencia, medida en Hertz (Hz) como se indica a continuación:[40] [41]

En adición, dos formas adicionales son frecuentemente señaladas en los estudios electroencefalográficos:

Fue Berger quien describió las bandas de frecuencia Delta, Theta, Alpha, y Beta.

Origen neurofisiológico de la percepción de los pulsos binaurales[editar]

La percepción de los pulsos binaruales se origina en el colículo inferior del mesencéfalo y en el complejo olivar superior del tronco del encéfalo, donde las señales auditivas de cada oído se integran y precipitan impulsos eléctricos a lo largo de vías neuronales a través de la formación reticular, desde el mesencéfalo al tálamo, la corteza auditiva primaria y otras regiones corticales.[43] [44] [45] [46]

Ondas cerebrales y estado mental[editar]

Siguiendo la técnica de medición de las ondas cerebrales de Berger, ha permanecido un consenso ubicuo sobre como las lecturas del electroencefalograma (EEG) representan patrones con forma de onda en el cerebro que pueden ser alterados en el tiempo, y se correlacionan con lo aspectos del estado mental y emocional del sujeto, estatus mental y grado de conciencia y atención.[47] [48] [49] Es, por tanto,ahora establecido y aceptado que las mediciones del electroencefalograma (EEG), incluyendo la frecuencia y la amplitud de las ondas cerebrales, se correlacionan con diferentes estados perceptivos, motores y cognitivos.[50] [51] [52] [53] [54] [55] [56] [57] [58] [59] [60]

Además, las ondas cerebrales se alteran en respuesta a los cambios en los estimulos ambientales, incluyendo el sonido y la música, y mientras el grado y la naturaleza de la alteración es parcialemente dependiente de la percepción individual, de tal forma que el mismo estímulo puede producir cambios diferentes en las ondas y sus lecturas correspondientes en el electroencefalograma en diferentes sujetos, la frecuencia de las ondas cerebrales corticales, como resultado de la medición en el EEG, también se ha demostrado que éstas se sincronizan o entrenan con aquellas de los estímulos externos acústicos o fóticos, con alteraciones que acompañan al estado cognitivo y emocional. Este proceso se conoce como sincronización neuronal o sincronización de ondas cerebrales.

Sincronización[editar]

Significado y origen del término[editar]

La "sincronización" (proveniente de la palabra en inglés entrainment) es un término originalmente derivado de la teoría de sistemas complejos, que denota la forma en como dos o más osciladores independientes y autónomos con ritmos y frecuencias diferentes, cuando son situados en un contexto y a una proximidad donde estos pueden interactuar por tiempo su ficiente, se influyen el uno al otro mutuamente, al grado dependiente de la fuerza de acoplamiento, tal que se puedan ajustar hasta que ambas oscilen con la misma frecuencia. Los ejemplos incluyen a la sincronización mecánica o cíclica de dos secadoras elécricas colocadas en proximidad, así como la biológica, evidente en la iluminación sincronizada de los lampíridos.[61]

La sincronización es un concepto identificado en un principio por el físico holandés Christiaan Huygens en 1665, el cual descubrió el fenómeno durante un experimento con relojes de péndulo: El colocó a cada uno en movimiento y cuando regresó al dia siguiente el balanceo de éstos péndulos se había sincronizado.[62]

Tal sincronización ocurre porque pequeñas cantidades de energía son transferids entre los dos sistemas cuando se encuentran fuera de fase, de tal forma que se produce una retroalimentación negativa. Mientras asumen una relación de fase más estable, la cantidad de energía se reduce gradualmente a cero, siendo el sistema de mayor frecuencia el que se ralentiza, y el de menor el que se acelera.[63]

Por tanto, el término sincronización ha sido usado para describir una tendencia compartida de muchos sistemas físicos y biológicos a sincronizar su periodicidad y ritmo a través de la interacción. Esta tendencia ha sido identificada como especificamente pertinente al estudio del sonido y la música en general, en particular a los ritmos acústicos. Los ejemplos más ubicuos y familiares de sincronización neuromotora a estímulos acústicos es observable en los golpes espontáneos de pies o dedos al pulso rítmico de una canción.

Sincronización exógena[editar]

La sincronización rítmica exógena, la cual ocurre fuera del cuerpo, ha sido identificada y documentada por una variedad de actividades humanas, las cuales incluyen a la forma en como la gente ajusta el ritmo de sus patrones de habla a aquellos del sujeto con el cual se comunican, así como al unísono rítmico de una audiencia aplaudiendo.[64]

Incluso entre grupos de extraños, la tasa de respiración, movimientos motrices y patrones de habla rítmicos han sido observados en sincronización, en respuesta a los estímulos auditivos, tales como una pieza de música con un ritmo consistente.[65] [66] [67] [68] [69] [70] [71] Por otro lado, la sincronización motriz a un estímulo táctil repetitivo ocurre en animales, incluyento a gatos, monos y humanos, con sus variaciones que acompañan a las lecturas de electroencefalograma.[72] [73] [74] [75] [76]

Sincronización endógena[editar]

Ejemplos de sincronización endógena, las cuales ocurren dentro del cuerpo, incluyen a la de los ciclios de sueño-vigilia circadianoahumano a las 24 horas de luz y oscuridad, [77] así como la sincronización de un latido de corazón a un marcapasos.[78]

Sincronización de ondas cerebrales[editar]

Las ondas cerebrales, u ondas neuronales, comparten los componentes fundamentales de las formas de onda ópticas y acústicas, incluyendo la frecuencia, amplitud y periodicidad. Consecuentemente, el descubrimiento de Huygens produjo investigaciones sobre si la actividad eléctrica sincrónica de los conjuntos neurales de la corteza cerebral podía no solo alterarse en respuesta a los estímulos acústicos u ópticos, sino también sincronizar su frecuencia a aquella del estímulo específico.[79] [80] [81] [82]

La sincronización de ondas cerebrales (cuyo término en inglés corresponde a Brainwave entrainment) es un coloquialismo para tal "sincronización neural", el cual es usado para denotar la forma en la que la frecuencia agregada de las oscilaciones producidas por la actividad eléctrica sincrónica en conjuntos de neuronas corticales puede ajustarse para sincronizarse con la periodicidad de un estímulo externo, tal como la frecuencia acústica sostenida percibidad como altura, un patron de repetición regular de sonidos intermitentes, percibido como ritmo o una luz intermitente con ritmo regular.

La frecuencia después de la respuesta y la conducción auditiva[editar]

La sincronización hipotética de las ondas cerebrales a la frecuencia de un estímulo acústico ocurre por medio de la frecuencia después de la respuesta o FFR (Frequency following response por sus siglas en inglés) , también conocida como frecuencia después del potencial o FFP (Frequency Following Potential). El uso del sonido con intención de influir en la frecuencia de las ondas ceberales corticales se conoce como conducción auditiva (auditory driving en inglés).[83] [84]

La conducción auditiva se refiere a la habilidad hipotética de un estimulo auditivo rítmico para "conducir" la actividad eléctrica neural a sincronizarse con éste. Por los principios de tal hipótesis, se propone que, por ejemplo, un sujero que escucha ritmos de batería a 8 pulsos por segundo, será influenciado de tal manera que la lectura del electroencefalograma (EEG) mostrará una activiad en el rango de los 8 Hz, en la banda superior de ondas theta o la banda inferior de ondas alfa.

Pulsos binaurales y sincronización neural[editar]

Uno de los problemas inherentes a cualquier investigación científica conducida para aclarar si las ondas cerebrales pueden sincronizarse con las frecuencia de un estímulo acústico es que los sujetos rara vez scuchan frecuencias debajo de los 20 Hz, el cual es exactamente el rango de las ondas Delta, Theta, Alpha y Beta inferiores o medias.[85] [86] Entre los métodos por los cuales algunas investigaciones han buscado superar el problema se encuentra la medición de las lecturas de electroencefalograma (EEG) de un sujeto mientras él o ella escucha los pulsos binaruales. Posterior a tales investigaciones, surge evidencia significativa para mostrar que tal escucha produce conducción auditiva por la cual los conjuntos de neuronas corticales sincronizan sus frecuencias a aquellas del pulso binaural, con cambios asociados en la experiencia subjetiva reportada de estados emocionales y cognitivos.[87] [88] [89] [90] [91] [92] [93] [94] [95] [96] [97] [98] [99] [100] [101] [102] Es, sin embargo, posible que la causa real de los cambios observados se encuentre en los audífonos, en vez del sonido por si mismo, como fue demostrado en 2002 durante una presentación de la Universidad de Virginia en la Sociedad para la Investigacióne Psicofisiológica. Fue demostrado que los cambios en el EEG no ocurrieron cuando los audífonos electromagnéticos estándar fueron reemplazados por audífonos de conducción de aire, los cuales fueron conectados a un transductor remoto por medio de tubos de goma. Esto sugiere que la base de los efectos de sincronización es electromagnética en vez de acústica.[103]

Pulsos binaurales y música[editar]

Muchos de los reportes antes mencionados se basan en el uso de estímulos auditorios que combinan pulsos binaurales con otros sonidos, incluyendo la música y el habla guiada. Consecuentemente, esto imposibilita la atribuión de cualquier influencia o resultado positivo para el oyente especificamente a la percepción de los pulsos binaurales.[104] Muy pocos estudios han buscado aislar el efecto de los pulsos en los participantes. Sin embargo, los hallazgos iniciales en uno de los experimentos sugiere que escuchar a los pulsos binaurales puede ejercer influencia en los componentes de baja y alta frecuencia de la variabilidad del ritmo caridaco, además de que puede incrementar sentimientos de relajación.[105]

A pesar de este proble, una reseña de descubrimientos de investigaciones sugiere que escuchar música y otros sonidos puede modular la excitación del sistema nervioso autónomo a través de la sincronización de las oscilaciones neuronales. Además, la música en general y los patrones rítmicos, tales como los producidos por la interpretación percusiva, principalmente incluyendo a los tambores, han demostrado ser influyentes en la excitación neuronal de manera ergotrópica y trofotrópica, incrementando y decrementando la actividad respectivamente. [106] Se ha demostrado que dicha estímulación auditiva mejora la función inmunológica, facilita la relajación, mejora el estado de ánimo y contribuye al alivio del estrés.[107] [108] [109] [110] [111] [112] [113] [114]

Mientras tanto, los beneficios terapéuticos de escuchar sonidos y música, sea el resultado atrubuido a la sincronización neural o no, son un principio bien establecido sobre el cual la práctica de la terapia musical receptiva se encuentra fundamentada. El término "terapia musical receptiva" denota un proceso por el cual los pacientes o participantes escuchan múica con la intención específica de obtener beneficio terapéutico, y es un término usado por los terapistas para distinguirlo de la "terapia de música activa", por el cual los pacientes o participantes se involucran en la producción de música instrumental o vocal.[115]

La terapia musical receptiva es una intervención adjunta adecuada para el tratamiento de un cierto rango de condiciones mentales y físicas.[116]

Mientras tanto, los cambios evidentes en las ondas cerebrales producidos por escuchar música, los cuales son demostrables a través de las mediciones del EEG,[117] [118] [119] [120] [121] [122] han contribuido al desarrollode la terapia musical neurológica, la cual utiliza música como una intervención receptiva y activa, para contribuir al tratamiento y administración de desórdenes caracterizados por las discapacidades de las partes del cerebro y el sistema nervioso central, incluyendo accidentes cerebrovasculares, traumatismo craneoencefálico, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Huntington, parálisis cerebral, enfermedad de Alzheimer y autismo.[123] [124] [125]

Estados de conciencia alterados[editar]

Historica y generalmente la música, y especificamente la interpretación percusiva, fue y permanece íntegra a la ceremonia de ritual y la práctica espiritual entre los primeros pueblos y los indígenas y sus descendientes, done es a veces usada para inducir el estado alterado de conciencia o NOSC (Non ordinary state of conciousness en inglés), el cual se cree que es un requisito para la comunicación con las energias espirituales y entes.[126] [127]

Mientras que no hay evidencia científica de la existencia de tal energía o entes, y por tanto de la capacidad del ser humano para comunicarse con ellos, los descubrimientos de algunas investigaciones contemporáneas sugieren que escuchar sonidos rítmicos, en especial a las percusiones, puede inducir a la experiencia subjetiva de un estado alterado de conciencia, con perfiles EEG comparables a aquellos asociados con algunas formas de meditación, mientras que también incrementa la susceptibilidad a la hipnosis.[128] [129] [130] [131] Especificamente, algunas investigaciones muestran que las lecturas del electroencefalograma registradas mientras el sujeto está meditando, son comparables a aquellas mientras la persona escucha pulsos binaurales, caracterizados por la actividad incrementada en las bandas alfa y theta.[132] [133] [134] [135] [136]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. McConnell, P. A., Froeliger, B., Garland, E. L., Ives, J. C., & Sforzo, G. A., Auditory driving of the autonomic nervous system: Listening to theta-frequency binaural beats post-exercise increases parasympathetic activation and sympathetic withdrawal. Frontiers in Psychology, Vol. 5, p2014.
  2. Draganova R., Ross B., Wollbrink A., Pantev C. (2008). Cortical steady-state responses to central and peripheral auditory beats. Cerebral Cortex Vol. 18, 2008, pp1193–1200.
  3. Stumpf, C., Binaurale Tonmischung, Mehrheitsschwelle und Mitteltonbildung, Zeitschrift für Psychologie Vol. 75, 1916, pp330-350.
  4. Wade, N. J. and Ono, H., From dichoptic to dichotic: historical contrasts between binocular vision and binaural hearing, Perception Vol. 34, 2005, pp645-668.
  5. Beyer, R. T., Sounds of Our Times: Two Hundred Years of Acoustics. Mellville, NY: American Institute of Physics, 1998.
  6. Alison, S. S., On the differential stethophone, and some new phenomena observed by it, Proceedings of the Royal Society of London 9,1859, pp196-209.
  7. Wells, W. C., An Essay upon Single Vision with two Eyes: together with Experiments and Observations on several other Subjects in Optics. London: Cadell, 1792.
  8. Wade, N. J., Destined for Distinguished Oblivion: The Scientific Vision of William Charles Wells (1757-1817). New York, NY: Kluwer-Plenum, 2003.
  9. Venturi, J. B., Considérations sur la connaissance de l’étendue que nous donne le sens de l’ouïe,”Magasin Encyclopédique, ou Journal des Sciences, des Lettres et des Arts 3, 1796, pp29-37.
  10. Venturi, J. B., Betrachtungen über die Erkenntniss des Raums durch den Sinn des Gohörs,” Magazin für den neuesten Zustand der Naturkunde 2, 1800, pp1-16.
  11. Venturi, J. B., Riflessioni sulla conoscenza dello spazio, che noi possiamo ricavar dall’udito, in Indagine Fisica sui Colori by G. Venturi (Tipografica, Modena), 1801, pp. 133-149.
  12. Venturi, J. B., Betrachtungen über die Erkenntniss der Entfernung, die wir durch das Werkzeug des Gehörs erhalten,” Archiv für die Physiologie 5, 1802, pp383-392.
  13. Venturi, J. B., Riflessioni sulla conoscenza dello spazio, che noi possiamo ricavar dall’udito, in Indagine Fisica sui Colori by G. Venturi (Tipografica, Modena), 1801, pp. 133-149.
  14. Venturi, J. B., Betrachtungen über die Erkenntniss der Entfernung, die wir durch das Werkzeug des Gehörs erhalten,” Archiv für die Physiologie 5, 1802, pp383-392.
  15. Chladni, E. F. F., Entdeckungen über die Theorie des Klanges. Leipzig : Weidmanns Erben und Reich, 1787.
  16. Chladni, E. F. F., Die Akustik. Leipzig: Breitkopf und Härtel, 1802.
  17. Chladni, E. F. F., Traité d’Acoustique (Paris: Courcier, 1809.
  18. Seebeck, A., Beiträge zur Physiologie des Gehör- und Gesichtssinnes, Annalen der Physik und Chemie Vol. 68, 1846, pp449-465.
  19. Wade, N. J., Destined for Distinguished Oblivion: The Scientific Vision of William Charles Wells (1757-1817). New York, NY: Kluwer-Plenum, 2003.
  20. Wade, N. J., A Natural History of Vision, Cambridge, MA: MIT Press, 1998.
  21. Wade, N. J. and Ono, H., From dichoptic to dichotic: historical contrasts between binocular vision and binaural hearing, Perception Vol. 34, 2005, pp645-668.
  22. Wheatstone, C., Experiments on audition, Quarterly Journal of Science, Literature and Art, Vol. 24, 1827, pp67-72.
  23. Lord Rayleigh, Our perception of the direction of a source of sound, Nature Vol. 7, 1876, pp32-33.
  24. Lord Rayleigh, On Our Perception of the Direotion of a Source of Sound. Proceedings of the Musical Association, Vol. 2, No. 1, 1875, pp75-84.
  25. Lord Rayleigh, Acoustical observations. III. The London, Edinburgh, and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science, Vol. 9, No. 56, 1880, pp278-283.
  26. Lord Rayleigh, On our perception of sound direction, Philosophical Magazine, Series 6, Vol. 13, No. 74, 1907, pp214-232.
  27. Lord Rayleigh, Acoustical notes, Philosophical Magazine, Series 6, Vol. 13, No. 75, 1907, pp316-333.
  28. Lord Rayleigh, Acoustical observations. Philosophical Magazine Series 5, Vol. 3, No. 20, 1877, pp.456-464.
  29. Lord Rayleigh, Acoustical observations, The London, Edinburgh, and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science, Vol. 9, No. 56, 1880, pp278-283.
  30. Lord Rayleigh, Acoustical observations, Philosophical Magazine, Series 5, Vol. 13, No. 82, 1882, pp340-347.
  31. Beyer, R. T., Sounds of Our Times: Two Hundred Years of Acoustics. Mellville, NY: American Institute of Physics, 1998.
  32. More, L. T. and Fry, H. S., On the appreciation of difference of phase of sound-waves, Philosophical Magazine, Series 6, Vol. 13, No. 76, 1907, pp452-459.
  33. Wilson, H. A. and Myers, C. S., The influence of binaural phase differences on the localisation of sounds, British Journal of Psychology, Vol. 2, No. 4, 1908, pp363–385.
  34. Mayer, A. M., Researches in acoustics, Philosophical Magazine, Series 4, Vol. 49, No. 326, 1875, pp352-365.
  35. Laennec, R. T. H., Traité de l'Auscultation Médiate. Paris: Chaudé, 1819.
  36. Alison, S. S., The physical examination of the chest in pulmonary consumption and its intercurrent diseases. British and Foreign Medico-Chirurgical Review 28, 1861, pp145-154.
  37. Alison, S. S., On the differential stethophone, and some new phenomena observed by it, Proceedings of the Royal Society of London 9,1859, pp196-209.
  38. Cooper, R., Winter, A., Crow, H., and Walter, W. G., Comparison of subcortical, cortical, and scalp activity using chronically indwelling electrodes in man. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, Vol. 18, 1965, pp217–230.
  39. Niedermeyer E. and da Silva F.L., Electroencephalography: Basic Principles, Clinical Applications, and Related Fields. Lippincot Williams & Wilkins, 2004.
  40. da Silva, F. H., and van Leeuwan, W., The cortical alpha rhythm in and the depth and surface profile of phase. In Brazier, M. A. B. and Petsche, H., (Eds.), Architectonics of the Cerebral Cortex. New York, NY: Raven Press, 1978.
  41. da Silva, F. H., Neural mechanism underlying brain waves: From neural membranes to networks. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, Vol. 79, 1991, pp81–93.
  42. Deuschl, G., and Eisen, A., Recommendations for the practice of clinical neurophysiology. Guidelines of the International Federation of Clinical Neurophysiology. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology Supplement, 1999.
  43. Smith J. C., Marsh J. T. and Brown W. S. Far-field recorded frequency-following responses: evidence for the locus of brainstem sources. Electroencephalogr. Clin. Neurophysiol. Vol., 1975, pp465–472.
  44. Oster, G., Auditory beats in the brain. Scientific American, Vol. 229, No. 4, 1973, pp94-102.
  45. Swann R., Bosanko S., Cohen R., Midgley R., Seed K. M.,The Brain - A User’s Manual. New York, NY: G. P. Putnam and Sons, 1982.
  46. Draganova R., Ross B., Wollbrink A., Pantev C., Cortical steady-state responses to central and peripheral auditory beats. Cerebral Cortex Vol. 18, 2008, pp1193-1200.
  47. Trzepacz, P. T., and Baker, R. W., The psychiatric mental status examination. Oxford, UK: Oxford University Press, 1993.
  48. Engel, A. K., and Singer, W., Temporal binding and the neural correlates of sensory awareness. Trends in cognitive sciences, Vol. 5, No. 1, 2001, pp16-25.
  49. Varela, F., Lachaux, J. P., Rodriguez, E., and Martinerie, J.,The brainweb: phase synchronization and large-scale integration. Nature Reviews Neuroscience, Vol. 2, No. 4, 2001, pp229-239.
  50. Anokhin, A. P., Lutzenberger, W., and Birbaumer, N., Spatiotemporal organization of brain dynamics and intelligence: An EEG study in adolescents. The International Journal of Psychophysiology, Vol. 33, 1999, pp259–273.
  51. Başar, E., Başar-Eroglu, C., Karakas, S., and Schürmann, M., Brain oscillations in perception and memory. International Journal of Psychophysiology, Vol. 35, 2000, pp95–124.
  52. Burgess, A. P., and Gruzelier, J. H., Short duration synchronization of human theta rhythm during recognition memory. NeuroReport, 8, 1997, pp1039-1042.
  53. Eckhorn, R., Bauer, R., Jordan, W., Brosch, M., Kruse, W., Munk, M., and Reitboeck, H. J., Coherent oscillations: A mechanism of feature linking in the visual cortex? Multiple electrode and correlation analyses in the cat. Biological Cybernetics, Vol. 60, 1988, pp121–130.
  54. Engel, A. K., Konig, P., Kreiter, A. K., & Singer, W., Interhemispheric synchronization of oscillatory neuronal responses in cat visual cortex. Nature, Vol. 252, 1991, pp1177-1179.
  55. Klimesch, W., EEG alpha and theta oscillations reflect cognitive and memory performance: A review and analysis. Brain Research Reviews, Vol. 29, 1999, pp169-195.
  56. Klimesch, W., Schimke, H., & Schwaiger, J., Episodic and semantic memory: An analysis in the EEG theta and alpha band. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, Vol. 91, 1994, pp428-441.
  57. Miltner, W. H. R., Braun, C., Arnold, M., Witte, M., and Taub, E., Coherence of gamma-band EEG activity as a basis for associative learning. Nature, Vol. 397, 1999, pp434-436.
  58. Rodriguez, E., George, N., Lachaux, J., Martinerie, J., Renault, B., and Varela, F., Perceptions shadow: Long-distance synchronization of human brain activity. Nature, Vol. 397, 1999, pp430–433.
  59. Tallon-Baudry, C., Bertrand, O., and Fischer, C., Oscillatory synchrony between human extrastriate areas during visual short-term memory maintenance. Journal of Neuroscience, Vol. 21, No. 15, 2001, RC177.
  60. Tallon, C., Bertrand, O., Bouchet, P., and Pernier, J. (1995). Gamma-range activity evoked by coherent visual stimuli in humans. European Journal of Neuroscience, Vol. 7, 1995, pp1285-1291.
  61. Néda, Z., Ravasz, E., Brechet, Y., Vicsek, T., & Barabsi, A. L., Self-organizing process: The sound of many hands clapping. Nature, Vol. 403, 2000, pp849–850.
  62. Pantaleone, J., Synchronization of Metronomes. American Journal of Physics, Vol. 70, 2002 pp992–1000.
  63. Bennett, M., Schatz, M. F., Rockwood, H., and Wiesenfeld, K., Huygens's clocks. Proceedings: Mathematics, Physical and Engineering Sciences, 2002, pp563-579.
  64. Néda, Z., Ravasz, E., Brechet, Y., Vicsek, T., & Barabsi, A. L., Self-organizing process: The sound of many hands clapping. Nature, Vol. 403, 2000, pp849–850.
  65. Haas, F., Distenfeld, S., & Axen, K., Effects of perceived musical rhythm on respiratory pattern. Journal of Applied Physiology, Vol. 61, No. 3, 1986, pp1185–1191.
  66. Safranek, M., Koshland, G., and Raymond, G., Effect of auditory rhythm on muscle activity. Physical Therapy, Vol. 62, 1982, pp161–168.
  67. Thaut, M.H., Schleiffers, S., and Davis, W.B., Changes in EMG patterns under the influence of auditory rhythm. In Spintge, R. and Droh, R. (Eds.), Music Medicine St. Louis, MO: MMB Music, 1992.
  68. Thaut, M. H., McIntosh, G. C., Prassas, S. G., and Rice, R. R., Effect of rhythmic cuing on temporal stride parameters and EMG patterns in hemiparetic stroke patients. Journal of Neurologic Rehabilitation, Vol. 7, 1993, pp9–16.
  69. Thaut, M., McIntosh, G., Prassas, S., and Rice, R., Effect of rhythmic cuing on temporal stride parameters and EMG patterns in normal gait. Journal of Neurologic Rehabilitation, Vol. 6, 1992, pp185–190.
  70. McIntosh, G.C., Thaut, M.H., and Rice, R.R., 1996. Rhythmic auditory stimulation as entrainment and therapy technique in gait of stroke and Parkinson’s disease patients. In Pratt, R. and. Spintge, R., (Eds.), Music Medicine. St. Louis, MO: MMB Music, 1996.
  71. Condon, W. S., Multiple response to sound in dysfunctional children. Journal of Autism and Childhood Schizophrenia, Vol. 5, No. 1, 1975, p43.
  72. Pompeiano, O., and Swett, J. E., EEG and behavioral manifestations of sleep induced by cutaneous nerve stimulation in normal cats. Archives Italiennes de Biologie, Vol. 100, 1962, pp311–342.
  73. Walter, D. O., and Adey, W. R., Linear and nonlinear mechanisms of brainwave generation. Annals of the New York Academy of Sciences, Vol. 128, 1966, pp772–780.
  74. Namerow, N. S., Sclabassi, R. J., and Enns, N. F., Somatosensory responses to stimulus trains: Normative data. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, Vol. 37, 1974, pp11–21.
  75. Gavalas, R. J., Walter, D. O., Hamer, J., and Adey, W. R., Effects of low-level, low-frequency electric fields on EEG and behavior in Macaca uemestriua. Brain Research, Vol. 18, 1970, pp491–501.
  76. Buzsáki, G., Rhythms of the Brain. New York, NY: Oxford University Press, 2006.
  77. Clayton M., Sager R., and Will U., In time with the music: the concept of entrainment and its significance for ethnomusicology. In European Meetings in Ethnomusicology Vol. 11, 2005, pp3-142.
  78. Cvetkovic D., Powers R., and Cosic I., Preliminary evaluation of electroencephalographic entrainment using thalamocortical modelling. Expert Systems, Vol. 26, 2009, pp320-338.
  79. Will, U., and Berg, E., Brainwave synchronization and entrainment to periodic stimuli. Neuroscience Letters, Vol. 424, 2007, pp55–60.
  80. Cade, G. M. and Coxhead, F., The awakened mind, biofeedback and the development of higher states of awareness. New York, NY: Delacorte Press, 1979.
  81. Neher, A., Auditory driving observed with scalp electrodes in normal subjects. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology, Vol. 13, 1961, pp449–451.
  82. Zakharova, N. N., and Avdeev, V. M., Functional changes in the central nervous system during music perception. Zhurnal vysshei nervnoi deiatelnosti imeni IP Pavlova Vol. 32, No. 5, 1981, pp915-924.
  83. Burkard, R., Don, M., and Eggermont, J. J., Auditory evoked potentials: Basic principles and clinical application. Philadelphia, PA: Lippincott Williams & Wilkins, 2007.
  84. Worden, F.G.; Marsh, J.T., Frequency-following (microphonic-like) neural responses evoked by sound. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology Vol. 25, No. 1, 1968, pp42–52.
  85. Rosen, S. and Howell, P., Signals and Systems for Speech and Hearing. Bingley, UK: Emerald, 2001.
  86. Rossing, T., (2007). Springer Handbook of Acoustics. Berlin, Springer: 2007.
  87. Wahbeh, H., Calabrese, C., and Zwickey, H., Binaural beat technology in humans: a pilot study to assess psychologic and physiologic effects. The Journal of Alternative and Complementary Medicine, Vol. 13, No. 1, 2007, pp25-32.
  88. Becher, A. K., Höhne, M., Axmacher, N., Chaieb, L., Elger, C. E., and Fell, J., Intracranial electroencephalography power and phase synchronization changes during monaural and binaural beat stimulation. European Journal of Neuroscience, Vol. 41, No. 2, 2015, pp254-263.
  89. Solcà, M., Mottaz, A., and Guggisberg, A. G, Binaural beats increase interhemispheric alpha-band coherence between auditory cortices. Hearing research, 2015.
  90. Guruprasath, G., and Gnanavel, S., Effect of continuous and short burst binaural beats on EEG signals. In Innovations in Information, Embedded and Communication Systems (ICIIECS), 2015 International Conference, 2015, IEEE.
  91. Jirakittayakorn, N., and Wongsawat, Y., The brain responses to different frequencies of binaural beat sounds on QEEG at cortical level. In Engineering in Medicine and Biology Society (EMBC), 2015. 37th Annual International Conference of the IEEE, 2015.
  92. Becher, A. K., Höhne, M., Axmacher, N., Chaieb, L., Elger, C. E., and Fell, J. (2015). Intracranial electroencephalography power and phase synchronization changes during monaural and binaural beat stimulation. European Journal of Neuroscience, Vol. 41, No. 2, 2015, pp254-263.
  93. Mihajloski, T. (2015). Characterization of Auditory Evoked Potentials From Transient Binaural beats Generated by Frequency Modulating Sound Stimuli. Doctoral Thesis, University of Miami, 2015.
  94. Becher, A. K., Höhne, M., Axmacher, N., Chaieb, L., Elger, C. E., and Fell, J., Intracranial electroencephalography power and phase synchronization changes during monaural and binaural beat stimulation. European Journal of Neuroscience, Vol. 41, No. 2, 2015, pp254-263.
  95. Vernon, D., Peryer, G., Louch, J., and Shaw, M.,Tracking EEG changes in response to alpha and beta binaural beats. International Journal of Psychophysiology, Vol. 93, No. 1, 2014, pp134-139.
  96. Gao, X., Cao, H., Ming, D., Qi, H., Wang, X., Wang, X., ... and Zhou, P., Analysis of EEG activity in response to binaural beats with different frequencies. International Journal of Psychophysiology, Vol. 94, No. 3, 2014, pp399-406.
  97. Forster, J., Bader, L., Heßler, S., Roesler, O., and Suendermann, D. A., First Step Towards Binaural Beat Classification Using Multiple EEG Devices. In Proceedings of the International Conference on Applied Informatics for Health and Life Sciences, Kusadasi, Turkey, October 2014.
  98. On, F. R., Jailani, R., Norhazman, H., and Zaini, N. M., Binaural beat effect on brainwaves based on EEG. In Signal Processing and its Applications (CSPA), 2013 IEEE 9th International Colloquium, 2013, IEEE.
  99. Kasprzak, C. (2011). Influence of binaural beats on EEG signal. Acta physica polonica, Vol. 119, No. 6A, 2011, pp986-990.
  100. Pratt, H., Starr, A., Michalewski, H. J., Dimitrijevic, A., Bleich, N., and Mittelman, N., Cortical evoked potentials to an auditory illusion: binaural beats. Clinical neurophysiology, Vol. 120, No. 8, 2009, pp1514-1524.
  101. Karino, S., Yumoto, M., Itoh, K., Uno, A., Yamakawa, K., Sekimoto, S., and Kaga, K. (2006). Neuromagnetic responses to binaural beat in human cerebral cortex. Journal of neurophysiology, Vol. 96, No. 4, 2006, pp1927-1938.
  102. Cvetkovic, D., Cosic, I., and Djuwari, D.,The induced rhythmic oscillations of neural activity in the human brain. In Proceedings of IASTED (Biomedical Engineering), 2004.
  103. Chandra Stone, Phyllis Thomas, Dennis McClain-Furmanski, & James E. Horton (2002). "EEG oscillations and binaural beat as compared with electromagnetic headphones and air-conduction headphones", Psychophysiology vol 39, pp. S80
  104. McConnell, P. A., Froeliger, B., Garland, E. L., Ives, J. C., & Sforzo, G. A., Auditory driving of the autonomic nervous system: Listening to theta-frequency binaural beats post-exercise increases parasympathetic activation and sympathetic withdrawal. Frontiers in Psychology, Vol. 5, 2014.
  105. McConnell, P. A., Froeliger, B., Garland, E. L., Ives, J. C., & Sforzo, G. A., Auditory driving of the autonomic nervous system: Listening to theta-frequency binaural beats post-exercise increases parasympathetic activation and sympathetic withdrawal. Frontiers in Psychology, Vol. 5, 2014.
  106. Trost W. and Vuilleumier P., Rhythmic entrainment as a mechanism for emotion induction by music: a neurophysiological perspective. In The Emotional Power of Music: Multidisciplinary Perspectives on Musical Arousal, Expression, and Social Control, Cochrane T., Fantini B., and Scherer K. R., (Eds.), Oxford, UK: Oxford University Press; 2013, pp213–225.
  107. Szabó, C., The effects of monotonous drumming on subjective experiences. Music Therapy Today, Vol. 1, 2004, 2004, pp. 1-9.
  108. Bittman, B. B., Berk, L. S., Felten, D. L., Westengard, J., Simonton, O. C., Pappas, J., and Ninehouser, M., Composite effects of group drumming music therapy on modulation of neuroendocrine-immune parameters in normal subjects. Alternative Therapeutic Health Medicine, Vol. 1, 2001, pp38–47.
  109. Wachiuli, M., Koyama, M., Utsuyama, M., Bittman, B. B., Kitagawa, M., and Hirokawa, K., Recreational music-making modulates natural killer cell activity, cytokines, and mood states in corporate employees. Medical Science Monitor, Vol. 13, No. 2, 2007, CR57–70.
  110. Bittman, B., Bruhn, K. T., Stevens, C., & Westengard, J., and Umbach, P. O., Recreational music-making: A cost-effective group interdisciplinary strategy for reducing burnout and improving mood states in long-term care workers. Advanced Mind Body Medicine, Vol. 19, Nos. 3-4, 2003, p16.
  111. Bittman, B. B., Snyder, C., Bruhn, K. T., Liebfreid, F., Stevens, C. K., Westengard, J., and Umbach, P. O., Recreational music-making: An integrative group intervention for reducing burnout and improving mood states in first year associate degree nursing students: Insights and economic impact. International Journal of Nursing Education Scholarship, Vol. 1, Article 12, 2004.
  112. Walton, K., and Levitsky, D., A neuroendocrine mechanism for the reduction of drug use and addictions by transcendental meditation. In O’Connell, D. and Alexander, C. (Eds.), Self-recovery: Treating addictions using transcendental meditation and Maharishi Ayur-Veda. New York, NY: Haworth, 1994.
  113. Szabó, C., The effects of monotonous drumming on subjective experiences. Music Therapy Today, Vol. 1, 2004, pp. 1–9.
  114. Winkelman, M., Complementary therapy for addiction: Drumming out drugs. The American Journal of Public Health, Vol. 93, 2003, pp647–651.
  115. Bruscia, K., Defining music therapy. Barcelona: Gilsum, NH, 1998.
  116. Grocke, D., and Wigram, T. (2007). Receptive methods in music therapy: Techniques and clinical applications for music therapy clinicians, educators, and students. London, England: Jessica Kingsley, 2007.
  117. Wagner, M. J., Brainwaves and biofeedback. A brief history - Implications for music research. Journal of Music Therapy, Vol. 12, No. 2, 1975, pp46-58.
  118. Fikejz, F., Influence of music on human electroencephalogram. In Applied Electronics (AE), International Conference, 2011.
  119. Ogata, S., Human EEG responses to classical music and simulated white noise: effects of a musical loudness component on consciousness. Perceptual and Motor Skills Vol. 80, No. 3, 1995, pp779-790.
  120. Lin, Y. P., Yang, Y. H., and Jung, T. P., Fusion of electroencephalographic dynamics and musical contents for estimating emotional responses in music listening. Frontiers in Neuroscience, Vol. 8, 2014.
  121. Nakamura, S., Sadato, N., Oohashi, T., Nishina, E., Fuwamoto, Y., and Yonekura, Y., Analysis of music–brain interaction with simultaneous measurement of regional cerebral blood flow and electroencephalogram beta rhythm in human subjects. Neuroscience letters, Vol. 275, No. 3, 1999, pp222-226.
  122. Karthick, N. G., Thajudin, A. V. I., and Joseph, P. K., Music and the EEG: a study using nonlinear methods. In Biomedical and Pharmaceutical Engineering, 2006. Biomedical and Pharmaceutical Engineering, International Conference, Singapore, 2006.
  123. Thaut, M. H., Peterson, D. A., & McIntosh, G. C. (2005). Temporal entrainment of cognitive functions. Annals of the New York Academy of Sciences, 1060(1), 243-254
  124. Thaut, M.,Training manual for neurologic music therapy. Colorado State University: Center for Biomedical Research in Music, 1999.
  125. Thaut, M. H., Neurologic music therapy in cognitive rehabilitation. Music Perception, Vol. 27, No. 4, 2010, pp281-285.
  126. Winkelman, M. (1997). Altered states of consciousness and religious behavior. In Glazier, S., (Ed.), Anthropology of Religion: A Handbook of Method and Theory. Westport, CT: Greenwood Press, 1997.
  127. Rouget, G., Music and Trance: A Theory of the Relations Between Music and Possession. Chicalgo, IL: University of Chicago Press, 1985.
  128. Maurer, R. L., Sr., Kumar, V. K., Woodside, L., and Pekala, R. J., Phenomenological experience in response to monotonous drumming and hypnotizability. American Journal of Clinical Hypnosis, Vol. 40, No. 2, 1997, pp130–145.
  129. Mandell, A., Toward a psychobiology of transcendence: God in the brain. In Davidson, D. and Davidson, R., (Eds.), The Psychobiology of Consciousness New York, NY: Plenum Press, 1980.
  130. Winkelman, M., Shamanism: The Neural Ecology of Consciousness and Healing. Westport, CT: Bergin and Garvey, 2000.
  131. Stevens, L., Haga, Z., Queen, B., Brady, B., Adams, D., Gilbert, J., and McManus, P., Binaural beat induced theta EEG activity and hypnotic susceptibility: contradictory results and technical considerations. American Journal of Clinical Hypnosis, Vol. 45, No. 4, 2003, pp295-309.
  132. Yamsa-ard, T., and Wongsawat, Y., The observation of theta wave modulation on brain training by 5 Hz-binaural beat stimulation in seven days. In Engineering in Medicine and Biology Society (EMBC), 37th Annual International Conference of the IEEE, 2015.
  133. Gifari, M. W., Said, S. M., Lam, J., JALIL, N., and Supriyanto, E. Binaural Beat Entrainment Effect on Prefrontal and Parietal Brain EEG in Theta Frequency. Proceedings of the 11th International Conference on Cellular and Molecular Biology, Biophysics and Bioengineering, 2015.
  134. Pfaff, H. U., Psychophysiological reactivity to auditory Binaural Beats stimulation in the alpha and theta EEG brain-wave frequency bands: A randomized, double–blind and placebo–controlled study in human healthy young adult subjects. Masters Thesis. Universidad Autonoma Madrid, 2014.
  135. Yamsa-ard, T., and Wongsawat, Y., The relationship between EEG and binaural beat stimulation in meditation. In Proceedings of the Biomedical Engineering International Conference (BMEiCON), 2014, IEEE.
  136. Puzi, N. M., Jailani, R., Norhazman, H., and Zaini, N. M. (2013, March). Alpha and Beta brainwave characteristics to binaural beat treatment. In Signal Processing and its Applications (CSPA), 9th International Colloquium, 2013, IEEE.

Bibliografía[editar]

  • Thaut, M. H., Rhythm, Music, and the Brain: Scientific Foundations and Clinical Applications (Studies on New Music Research). New York, NY: Routledge, 2005.
  • Berger, J. and Turow, G. (Eds.), Music, Science, and the Rhythmic Brain : Cultural and Clinical Implications. New York, NY: Routledge, 2011.

Enlaces externos[editar]