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Clodio

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Clodio

Muerte de Clodio en la Via Apia
Información personal
Nombre de nacimiento Publio Claudio Pulcro
Nombre en latín P.Clodius A.f.A.n. Cla. Pulcher Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento c. 92 a. C.
Antigua Roma Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 18 de enero de 52 a. C.jul. Ver y modificar los datos en Wikidata
Bovillae (Italia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de muerte Homicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Politeísta
Familia
Padres Apio Claudio Pulcro
Cecilia Metela
Cónyuge Fulvia Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Publio Claudio
Claudia
Información profesional
Ocupación Político de la Antigua Roma Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
Partido político Populares

Publio Clodio Pulcro (en latín Publius Clodius Pulcher; Roma, 93 o 92 a. C.[1][2]​ – Bovillae, actual Marino, 18 de enero de 52 a. C.)[3]​ fue un político romano de la etapa final de la República.

Perteneciente a la rica familia patricia de los Claudios Pulcros, que contaba entre sus antepasados con personajes ilustres como Apio Claudio el Ciego, fue hijo de Apio Claudio Pulcro y de Cecilia Metela. Se acercó desde joven a la política de mano de la facción de los populares y en varias ocasiones se hizo culpable de actos de subversión y corrupción. Luego de la conjuración de Catilina, en el año 63 a. C., colaboró con el cónsul Marco Tulio Cicerón, quien, sin embargo, testificó en su contra en el 61 a. C., durante el juicio por el escándalo de la Bona Dea, proceso en el que fue absuelto porque los jurados que debían emitir el veredicto fueron sobornados por Craso. Decidido a llevar a cabo su venganza, Clodio fue adoptado por una familia plebeya y cambió la pronunciación de su nombre, Claudio, a Clodio (Clodius en lugar de Claudius en latín), para adaptarlo a la de las clases bajas, como hizo también su hermana Clodia, adoptando la forma popular de su nombre en lugar de Claudia. Así, tras realizar la transitio ad plebem (paso a la plebe), pudo ser elegido tribuno de la plebe para el año 58 a. C. Fue entonces promotor de una actividad legislativa especialmente intensa, propuso y logró aprobar una serie de plebiscitos que, en conjunto, contribuyeron a debilitar al Senado en favor de las asambleas populares.

Concluido su tribunado, la aristocracia senatorial se esforzó por eliminar gran parte de sus reformas, mientras que en torno a Clodio se reunieron bandas armadas (operae) de partidarios suyos, reclutados de entre la plebe urbana, que dieron origen a numerosos disturbios, contribuyendo a crear en Roma un clima generalizado de tensión y violencia política. Clodio, convertido así en figura de referencia de la plebe romana, fue primero edil y posteriormente se presentó como candidato a la pretura para el año 52 a. C., decidido a llevar a cabo un programa revolucionario. Sin embargo, pocos días antes de los comicios electorales, Clodio perdió la vida en un enfrentamiento entre sus hombres y los seguidores de Tito Annio Milón, candidato al consulado para ese mismo año y su enemigo político.

Se casó con Fulvia y tuvo una hija, Claudia, brevemente casada con Augusto. Su figura, una de las más importantes en el contexto de la crisis final de la República romana, fue durante mucho tiempo considerada un símbolo de corrupción y violencia, tal como aparece en numerosas obras de Cicerón.

Biografía

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Orígenes familiares y juventud

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Publio Clodio Pulcro (en latín; Publius Clodius Pulcher) nació como Publio Claudio Pulcro (Publius Claudius Pulcher) en una fecha desconocida; sin embargo, basándose en el cursus honorum que recorrió, es probable que haya nacido entre los años 93 y 92 a. C.[1]​ Por nacimiento pertenecía a la aristocrática gens Claudia, que podía vanagloriarse de un origen remoto y glorioso: esta se remontaba al sabino Attus Clausus, patronus de más de cinco mil clientes, cuyo nombre fue posteriormente latinizado como Appio Claudio. A lo largo de los siglos, numerosos miembros de la gens alcanzaron cargos de especial prestigio; particularmente entre los Claudii Pulchri, diez obtuvieron el consulado y tres la censura.

La gens Claudia, por tanto, dio origen a hombres muy distintos entre sí, aunque los historiadores reconocen en todos ellos un rasgo común: el de mantener una política liberal con el propósito de obtener poder personal, así como un comportamiento altanero y hostil hacia la plebe, del cual solo Clodio supo apartarse.

Sigue siendo desconocida la identidad de la madre de Clodio;[4]​ es probable que perteneciera a la gens Servilia. En el pasado tuvo bastante aceptación la teoría —hoy considerada poco realista— de que se trataba de Cecilia, segunda hija del noble Quinto Cecilio Metelo Balearico.[5]​ El padre de Clodio fue sin ningún tipo de duda Apio Claudio Pulcro, partidario de Sila, quien, tras un largo exilio, ocupó el consulado en el año 79 a. C. y luego fue procónsul en Macedonia, donde derrotó en batalla a varias tribus rebeldes. Clodio tenía además dos hermanos mayores, Apio y Gayo, una hermana mayor, Clodia, y dos hermanas menores del mismo nombre.

El padre de Clodio murió, ya anciano, en el año 76 a. C. , y la gestión del patrimonio familiar recayó sobre los hombros del hermano mayor de Clodio, Apio.[6][7]​ Éste, que ocupó el consulado en el 54 a. C. y murió pocos años después, se comportó de manera particularmente brillante, y logró incluso casar a sus hermanas con personalidades influyentes de la época.

En el 62 o 61 a. C., Clodio se casó con Fulvia.[8]​ Ella, aunque de remotas ascendencias plebeyas, había sido adoptada por el cónsul del 62 a. C., Lucio Licinio Murena, y poseía un patrimonio considerable. Dotada de un carácter autoritario e impulsivo, Fulvia logró someter hábilmente a Clodio,[9]​ pero nunca le faltó su apoyo a lo largo de toda su trayectoria política, permaneciendo siempre fiel a él. La pareja tuvo dos hijos: un varón, Publio Claudio, que alcanzó la pretura alrededor del 30 a. C. y que murió todavía joven debido a los excesos, y una mujer, Clodia Pulcra, que alrededor del 43 a. C. se convirtió en esposa de Octaviano.

Se desconoce el recorrido educativo de Clodio, así como su carácter y su aspecto físico, ya que no se conserva ninguna representación suya. Según Cicerón, el joven Clodio, tras la muerte de su padre, se habría entregado a relaciones incestuosas con sus hermanas y a escandalosos vínculos con ancianos lascivos; sin embargo, el juicio de Cicerón podría haber estado motivado por su intención de desacreditar a su adversario político, por lo que no resulta completamente fiable. Clodio, junto con su hermana mayor, supo reunir a su alrededor un numeroso grupo de amigos, disolutos herederos de las grandes familias aristocráticas, estableciendo relaciones especiales con Cayo Escribonio Curión, Marco Antonio y Cayo Licinio Calvo.

Su carrera militar fue generalmente mediocre, luchando en la tercera guerra mitridática contra Mitrídates VI del Ponto a las órdenes de su cuñado Lucio Licinio Lúculo. Sin embargo, considerándose tratado con poco respeto, instigó una revuelta de los soldados. Otro cuñado, Quinto Marcio Rex, gobernador de Cilicia, le otorgó el mando de su flota, si bien Clodio acabó siendo capturado por los piratas cilicios. Tras su liberación marchó a Siria, donde cerca estuvo de perder la vida durante un motín, del que fue señalado de nuevo como instigador.

A su regreso a Roma en 65 a. C. prosiguió su cursus honorum, procesando a Catilina por extorsión, pero acabó siendo sobornado por este, obteniendo su absolución. No parece haber razones para creer que Clodio estuviera involucrado en la conjura de Catilina de 63 a. C.; en realidad, de acuerdo con Plutarco, prestó ayuda a Cicerón, actuando como uno de sus guardaespaldas.[10]

No obstante, en diciembre de 62 a. C. el escándalo de los misterios de Bona Dea supuso una brecha en la relación entre Cicerón y Clodio. Vestido como una mujer (ya que no se permitía la presencia de hombres en este tipo de misterios), Clodio entró en la casa de Julio César, en ese momento pontifex maximus, cuando los misterios se estaban aún celebrando. En ese momento se especuló con que Clodio se había disfrazado así para intrigar con Pompeya, la esposa de César, con quien tendría una relación. Fue descubierto y llevado a juicio, pero evitó la condena sobornando al jurado.[11]​ Las violentas declaraciones públicas que hiciera Cicerón durante el juicio debieron originar el odio de Clodio hacia el orador, incitándolo a buscar pronta venganza.

Tribuno de la plebe

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A su regreso de Sicilia, donde había sido designado cuestor en 61 a. C., Clodio decidió renunciar a su rango patricial. Tras lograr el consentimiento del Senado, y con la connivencia de César (Suetonio, Caesar, 20), consiguió ser adoptado por un tal Publio Fonteyo, miembro de una rama plebeya de su propia familia en 59 a. C. De esta forma, pudo así optar y conseguir el cargo de tribuno de la plebe, al que no hubiera podido aspirar siendo patricio (10 de diciembre de 59 a. C.).

Su primera acción como tal fue llevar adelante leyes aparentemente calculadas para ganarse el favor popular. Distribuyó grano de forma gratuita una vez al mes, en lugar de ser vendido a bajo precio; después hizo aprobar una serie de medidas que aumentaba el poder de las asambleas populares sobre las que se apoyaba: abolió el derecho a consultar los presagios en un día que hubiese sido declarado como nefasto, para impedir así la asamblea de los comicios, un derecho propio de cada magistrado de acuerdo con la Lex Aelia Fufia; restableció los antiguos clubes y gremios de trabajadores (collegia), asociaciones que se transformaron rápidamente en bandas armadas; y prohibió a los censores la potestad de excluir a cualquier ciudadano para el Senado, o de infligir cualquier castigo a un sospechoso hasta que no hubiera sido acusado públicamente y luego condenado.

Clodio actuó entonces contra Cicerón y Catón el Joven, quien fue enviado a Chipre como pretor para tomar posesión de la isla y del tesoro real. En cuanto a Cicerón, sus propiedades fueron confiscadas por orden de Clodio, su casa en el Palatino derribada, y su terreno puesto a la venta mediante subasta, que adquirió el propio Clodio. La persecución de Cicerón fue un asunto personal para él, quien, no deseando ver su nombre involucrado en este asunto, designó a otros para encargarse de esta tarea.

Adversarios

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Tras la partida de César hacia las Galias, Clodio se convirtió prácticamente en el dueño de Roma con la ayuda de su banda personal, una de las muchas que actuaban en aquel momento en la ciudad. En el año 57 a. C., uno de los tribunos propuso que se le permitiera la vuelta a Cicerón, por lo que Clodio recurrió a la violencia para impedir la aprobación de esta medida. Sus esfuerzos fueron no obstante frustrados por Tito Anio Milón, quien reunió una banda propia lo suficientemente fuerte como para controlar a la banda de Clodio. Furioso, Clodio atacó a los trabajadores que reconstruían la casa de Cicerón con dinero público, asaltando al propio Cicerón en la calle, y prendiendo fuego a la casa del hermano del orador, Quinto Tulio Cicerón. Sólo cesó sus agresiones con la intervención de Pompeyo.

En 56 a. C., mientras desempeñaba el cargo de edil curul, denunció a Milón por violencia pública por haber defendido su casa de los ataques de la banda de Clodio, ataques promovidos incluso cuando Clodio ya ejercía el cargo edilicio. Sin embargo, los procedimientos judiciales iniciados fueron estorbados por violentos disturbios, por lo que pronto fueron dejados de lado.

Muerte

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En el año 53 a. C., mientras Milón era candidato al consulado y Clodio aspiraba a la pretura,[cita requerida] ambos rivales reunieron sus bandas, que se enfrentaron en las calles de Roma, retrasándose así las elecciones. Finalmente, el 18 de enero de 52 a. C., Clodio fue asesinado cerca de Bovillae, en un enfrentamiento con los hombres de Milón, en la vía Apia. Sus enfurecidos seguidores establecieron su pira funeraria dentro de la Curia Hostilia, sede del Senado, incendiando el propio edificio. Milón fue acusado de asesinato (vi, de ambitu e lege pompeia) por Apio Claudio Pulcro el Mayor y Apio Claudio Pulcro el Menor, los dos hijos de Cayo Claudio Pulcro; Apio Claudio Pulcro no parece haber tomado parte en el juicio. Cicerón se prestó a defender a Milón, pero ante la agitación social y política del momento, Milón se ve obligado a huir rápidamente a Marsella. El discurso que se mantuvo, "Pro Milone", es enviado por carta ya en el exilio a Milón, que agradece sus esfuerzos a Cicerón, pero no niega las ventajas de su vida actual en la ciudad costera mediterránea.

Referencias

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  1. a b Fezzi 2008, p.13
  2. F. Ryan (2000). «Das Geburtsjahr des Clodius». Rivista Storica dell'Antichità: 165-169. 
  3. La biografía obra de W. Jeffrey Tatum, titulada The Patrician Tribune: Publius Clodius Pulcher (University of North Carolina Press, 1999); véase p. 33 online para la fecha de nacimiento y pp. 239–240 sobre la fecha y circunstancias de la muerte de Clodio.
  4. Tatum 1999, pp. 248-249.
  5. Fezzi 2008, p. 16.
  6. Varrone, De re rustica, III, 16, 1-2.
  7. Tatum 1999, p. 36.
  8. C.L. Babcock (1965). «The Early Career of Fulvia». American Journal of Philology 86: 1-32. 
  9. Valerio Massimo, Factorum et dictorum memorabilium libri IX, III, 5, 3.
  10. Plutarco, Cicerón, 29.
  11. Cicerón, Cartas a Ático, 1, 16:
    Itaque si causam quaeris obsulutionis
    egestas iudicum fuit et tupitudo
    Si me preguntáis el porqué de esta iniquidad,
    contestaré la necesidad de dinero de los jueces y su falta de honradez.

Bibliografía

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Fuentes clásicas

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  • Cicerón, Ad Atticum (I), Pro Caelio, pro Sestio, pro Milone, pro Domo sua, de Haruspicum Responsis, in Pisonem;
  • Plutarco: vidas de Lúculo, Pompeyo, Cicerón, César;
  • Dión Casio xxxvi. 16, 19, xxxvii. 45, 46, 51, xxxviii. 12-14, xxxix. 6, if, xl. 48.

Historiografía

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  • Moreau, P., Clodiana religio. Un procès politique en 61 av. J.-C. Les Belles Lettres, Paris, 1982
  • Florence Dupont, El asunto Milon, crimen en la via Appia, Denoël, Paris, 1987
  • J. M. DAVID, El patronato judicial en el último siglo de la República romana pp 890-1
  • Tatum, W.J., The Patrician Tribune: P. Clodius Pulcher. Studies in the History of Greece and Rome, University of North Carolina Press, Chapel Hill, 1999
  • Fezzi, L. Il tribuno Clodio, Laterza, Roma-Bari 2008

Véase también

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