Provincia eclesiástica

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Una provincia eclesiástica es una agrupación de diócesis que existe en ciertas iglesias cristianas. Consta de una arquidiócesis metropolitana y de cierto número de diócesis, conocidas como sedes sufragantes más un Obispado Castrense, el que se encuentra dentro de la Arquidiócesis Metropolitana más Antigua. El arzobispo de la metrópoli es el metropolitano de la provincia.

Historia[editar]

La provincias eclesiásticas al principio se establecieron en el Imperio Romano de Oriente. Los más importantes centros (Antioquía de Siria, Éfeso en la Provincia de Asia, Alejandría en Egipto, Roma en Italia), en los que los misioneros cristianos predicaron el evangelio, fueron respetados como las iglesias madres (de allí la palabra griega metropolitanas) por las comunidades cristianas fundadas posteriormente. Desde la segunda mitad del siglo II, los obispos de los territorios dentro de las mismas áreas geográficas naturales fueron reunidos en asambleas en ocasiones importantes llamados concilios y sínodos y desde el final de ese siglo eran generalmente presididos por el obispo de la capital provincial. La comunicaciones importantes fueron también hechas a través del obispo de la capital. De esta manera, en el Oriente, durante el siglo III el obispo de la metrópolis provincial gradualmente ocupó una cierta posición superior y recibió el nombre de metropolitano.

En el primer Concilio de Nicea (325) esta posición del metropolitano fue reconocida y se les concedió definitivamente derechos sobre los otros obispos y diócesis de las provincias. En la ley canónica oriental desde el siglo IV (Sínodo de Antioquía del 341, canon IX), se tomó como principio que cada provincia civil sea una provincia eclesiástica bajo la dirección suprema del metropolitano, es decir, el obispo de la capital provincial.

Esta división en provincias eclesiasticas no se desarrolló tan temprano en el Imperio Occidental. En África del norte el primer metropolitano apareció durante el siglo IV, el obispo de Cartago fue reconocido como primado de las diócesis del norte de África; los metropolitanos de las provincias separadas gradualmente aparecieron, aunque los límites de esas provincias no coincidían con las divisiones del imperio. Un similar desarrollo se produjo en España, Galia e Italia. Fue sólo después del siglo V que tales desarrollos graduales se acomodaron a las antiguas divisiones del Imperio Romano.

Actualidad[editar]

En la Iglesia católica, la autoridad del metropolitano sobre sus diócesis sufragáneas es muy limitada (por ejemplo, cuando una diócesis queda vacante, un metropolitano católico romano puede nombrar un administrador temporal si el Colegio de Consultores no puede elegir a uno dentro del tiempo límite y si el Papa no ha nombrado un administrador apostólico).

El Código de Derecho Canónico en su canon 431 establece:

1) Para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas, según las circunstancias de las personas y de los lugares, y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los Obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente.
2) Como norma general, no habrá en adelante diócesis exentas; por tanto, todas las diócesis y demás Iglesias particulares que se encuentran dentro del territorio de una provincia eclesiástica, deben adscribirse a esa provincia.
3) Corresponde exclusivamente a la autoridad suprema de la Iglesia, oídos los Obispos interesados, constituir, suprimir o cambiar las provincias.[1]

En la Comunión Anglicana, la iglesia nacional es a menudo considerada una "provincia" por sí misma, sin importar si el que la encabeza porta el título de arzobispo. La Iglesia de Inglaterra divide a este país en dos provincias bajo los arzobispos de Canterbury y de York, y utiliza el término de obispo sufragante no para los obispos de diócesis en las provincias, sino para los obispos auxiliares en cada diócesis.

En las iglesias Ortodoxas y en las iglesias nacionales del Oriente, las provincias eclesiásticas prácticamente han desaparecido.

Referencias[editar]