Primero sueño

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Una de las primeras ediciones de los poemas sorjuaninos, que incluye el Primero sueño. (Madrid, 1714).

El Primero sueño es el poema más importante, según la crítica, de Sor Juana Inés de la Cruz. De acuerdo al testimonio de la poetisa, fue la única obra que escribió por gusto. Fue publicado en 1692, como parte del tomo primero de las obras completas de la monja.

Apareció editado con el título de Primero sueño. Como la titulación no es obra de Sor Juana, buena parte de la crítica duda de la autenticidad del acierto del mismo. En la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz Sor Juana se refirió únicamente al Sueño. Como quiera que sea, y como la misma poetisa afirmaba, el título de la obra es un homenaje a Luis de Góngora y Argote y a sus dos Soledades.[1]

Es el más largo de los poemas sorjuaninos —975 versos— y su tema es sencillo, aunque presentado con gran complejidad. Se trata de un tema recurrente en la obra de Sor Juana: el potencial intelectual del ser humano. Para transformar en poesía dicha temática acude a dos recursos literarios: el alma abandona el cuerpo, a lo que otorga un marco onírico.[2]

Las fuentes literarias del Primero sueño son diversas: el Somnium Scipionis, de Cicerón; Hercules furens, de Séneca; el poema de Francisco de Trillo y Figueroa, Pintura de la noche desde un crepúsculo a otro; el Itinerario hacia Dios, de San Buenaventura y varias obras herméticas de Atanasio Kircher.[3]

El poema comienza con el anochecer del ser humano y el sueño de la naturaleza y del hombre. Luego se describen las funciones fisiológicas del ser humano y el fracaso del alma al intentar una intuición universal. Ante el fracaso, el alma recurre al método deductivo y alude excesivamente al conocimiento que posee la humanidad. Se mantiene el ansia de conocimiento, aunque se reconoce la escasa capacidad humana para comprender la creación. La parte final relata el despertar de los sentidos y el triunfo del Día sobre la Noche.[4]

Análisis[editar]

Retrato de Sor Juana, por Juan de Miranda (circa 1680).

Es la obra que mejor refleja el carácter de Sor Juana: apasionado por las ciencias y las humanidades, rasgo heterodoxo que podría presagiar la Ilustración.[5]​ El final de la obra, en el que el Sol vence a la noche, podría interpretarse como el triunfo de la razón frente a los fanatismos y prejuicios.[6]

La obra contiene gran variedad de símbolos. La sombra, además de representar el paso al sueño, representa el mal. Más adelante, podrán encontrarse sendas alusiones mitológicas, como Acteón, que simboliza el deseo carnal.[7]​ Existen, además, rasgos autobiográficos en el poema, pues los versos 704-780 abordan la "sobriedad intelectual", un tema bastante recurrente en la obra de Sor Juana.[8]

El juicio de Paz sobre el Primero sueño es tajante: "hay que subrayar la absoluta originalidad de Sor Juana, por lo que toca al asunto y al fondo de su poema: no hay en toda la literatura y la poesía españolas de los siglos XVI y XVII nada que se parezca al Primero sueño".[9]

Se trata de la composición filosófica más destacada de Sor Juana, en la que se aprecia el uso de tópicos tan conocidos como el carpe diem horaciano o alusiones a la poesía romana de Cátulo.[10]​ No es improbable que la monja, en su afán de emular a Góngora, haya querido componer un segundo "Sueño", lo que determinaría que esta pieza fuera conocida como "Primero sueño". No se conocen las causas por las que jamás emprendió tal proyecto, aunque la mayoría de los estudiosos da por sentado que sí lo planeó.[11]

La imitación del estilo gongorino marca el lenguaje de todo el poema; aunque, mientras Góngora se expresa en un sentido eminentemente estético y descriptivo, Sor Juana lo hace en forma de un discurso abstracto. Contrario a lo que pudiera parecer, la obra no tiene nada en común con poemas del mismo título escritos por Francisco de Quevedo y Pedro Calderón de la Barca; es absolutamente original en cuanto al tema y a su desarrollo, aunque se nutre de fuentes milenarias.[12]

Existe un consenso más o menos general entre los críticos sorjuanistas para dividir el poema en tres partes desiguales: "El dormir", "El viaje" y "El despertar".[13]​ Ello, según Buxó, se debe al interés de Sor Juana por perpetuar la tradición medieval —continuada por autores renacentistas— acerca de la división tripartita del Universo, que a la vez corresponden a las partes del cuerpo humano.[14]

Entre las más conocidas interpretaciones del poema se encuentra la de Octavio Paz, que afirma al respecto:

Primero sueño no es el poema del conocimiento como un vano sueño sino el poema del acto de conocer. Ese acto adopta la forma del sueño, no en el sentido vulgar de la palabra sueño ni en el de ilusión irrealizable, sino en el de viaje espiritual [...] El viaje —sueño lúcido— no termina en una revelación como en los sueños de la tradición del hermetismo y el neoplatonismo, en verdad el poema no termina: el alma titubea, se mira en Faetón y, en esto, el cuerpo despierta. Épica del acto de conocer, el poema es también la confesión de las dudas y las luchas del Entendimiento. Es una confesión que termina en un acto de fe: no en el saber sino en el afán de saber.

Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, págs. 498-499.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. González Boixo, págs. 56-57.
  2. González Boixo, pág. 58.
  3. González Boixo, págs. 59-62.
  4. González Boixo, pág. 61.
  5. Beaupied, pág. 31.
  6. Beaupied, pág. 37.
  7. Beaupied, págs. 217-220.
  8. Beaupied, págs. 225.
  9. Apud Garza Cuarón, pág. 650.
  10. García Valdés, págs. 30-31.
  11. García Valdés, pág. 32.
  12. García Valdés, pág. 33.
  13. Títulos propuestos por Octavio Paz en Sor Juana y las trampas de la fe.
  14. García Valdés, pág. 34.

Bibliografía[editar]

  • Alatorre, Antonio. Sor Juana a través de los siglos. México: El Colegio de México - El Colegio Nacional - UNAM, 2007.
  • Bravo Arriaga, María Dolores. La excepción y la regla: Estudios sobre espiritualidad y cultura en la Nueva España. México: UNAM, 1997.
  • Buxó, José Pascual. Sor Juana Inés de la Cruz: Lectura barroca de la poesía. México: Renacimiento, 2006.
  • Chávez, Ezequiel. Sor Juana Inés de la Cruz: ensayo de psicología. Barcelona, 1931. 2ª ed., México: Porrúa, 1970.
  • García Valdés, Celsa Carmen. "Introducción" a su ed. de Los empeños de una casa / Amor es más laberinto. Madrid: Cátedra, 2010.
  • González Boixo, José Carlos (ed.). Poesía lírica. Madrid: Cátedra, 1992.
  • Méndez Plancarte, Alfonso. Autos y loas. México: Fondo de Cultura Económica, 1955.
  • Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1982.
  • Perelmuter, Rosa. Los límites de la femineidad en sor Juana Inés de la Cruz. Madrid: Iberoamericana , 2004.
  • Pérez-Amador Adam, Alberto, El precipicio de Faetón. Nueva edición, estudio filológico y comento de Primero Sueno de Sor Juana Inés de la Cruz", Frankfurt, Vervuert, 1996.
  • Pérez-Amador Adam, Alberto, La ascendente estrella. Bibliografía de los estudios dedicados a Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XX, Madrid, Iberoamericana, 2007.
  • Poot Herrera, Sara. Y diversa de mí misma entre vuestras plumas ando: Homenaje Internacional a Sor Juana Inés de la Cruz. México: El Colegio de México, 1993.
  • Rodríguez Garrido, José Antonio. La Carta Atenagórica de Sor Juana: Textos inéditos de una polémica. México: UNAM, 2004.
  • Sabat de Rivers, Georgina. El «Sueño» de Sor Juana Inés de la Cruz: tradiciones literarias y originalidad. Londres: Támesis, 1977.
  • Salazar Mallén, Rubén. Apuntes para una biografía de Sor Juana Inés de la Cruz. México: UNAM, 1978.
  • Soriano Vallés, Alejandro. Aquella Fénix más rara. Vida de Sor Juana Inés de la Cruz. México, Nueva Imagen, 2000.
  • Xirau, Ramón. Genio y figura de Sor Juana Inés de la Cruz. México: El Colegio Nacional, 1997.

Enlaces externos[editar]