Preventorio de La Sabinosa (Tarragona)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Preventorio de La Sabinosa
Expreventori de la Savinosa 02.jpg
Localización
País España
Ubicación Tarragona
Bandera de Tarragona.svg
España Bandera de España
Coordenadas 41°07′17″N 1°16′52″E / 41.121521, 1.281098Coordenadas: 41°07′17″N 1°16′52″E / 41.121521, 1.281098
Información general
Estado Abandonado
Usos Preventorio
Estilo arquitectura vernácula
Catalogación Bien Cultural de Interés Local y elemento de la Lista Roja del Patrimonio
Declaración 30 de noviembre de 2018
Inicio 1929
Fecha de construcción 1932
Plantas 3
1
Diseño y construcción
Arquitecto Francesc Monravà i Soler

El Preventorio de La Sabinosa es un complejo de edificios ubicado entre las playas de la Rabasada y la Sabinosa en Tarragona. Su construcción comenzó en 1929, bajo el diseño del arquitecto Francesc Monravà i Soler y fue inaugurado en 1932.[1]​ Funcionó como preventorio antituberculoso para niños desde ese año hasta 1936, año en el que fue convertido en hospital de sangre para atender a los heridos del bando republicano que habían participado en la Batalla del Ebro.[1]​ Posteriormente volvió a funcionar como preventorio antituberculoso desde 1946 hasta 1967.[1]​ Después de su cierre como preventorio en 1967, el complejo de edificios quedó destinado como refugio de personas en caso de emergencia o para atender a un gran número de enfermos en caso de que los hospitales quedaran desbordados de pacientes.[1]​ Durante finales de la Década de 1960 acogió a los niños de Valencia que se habían visto afectados por las inundaciones en aquella ciudad y posteriormente durante varios años de la Década de 1970 a las personas que habían perdido sus casas a causa del desbordamiento del Río Francolí.[1]​ Finalmente, el complejo de edificios fue cerrado en 1976.[1]​ En la actualidad se encuentra en estado de abandono.

Historia[editar]

Los terrenos donde se encuentra actualmente el preventorio, fueron donados por Llucià Schmid i Vilardaga a la Casa de la Beneficencia de la Diputación de Tarragona, como así dispuso en su testamento, redactado el 9 de febrero de 1911, dos días antes de morir.[1]​ Los terrenos incluían cinco fincas que se encontraban sobre una península rocosa entre las playas de la Rabasada y la Sabinosa. En 1920, los terrenos fueron cercados.[1]​ En 1927 fue aprobado el proyecto del arquitecto Francesc Monravà i Soler por parte de la Diputación de Tarragona.[1]​ La construcción comenzó en 1929 y el preventorio fue inaugurado en 1932. Durante cuatro años funcionó como preventorio antituberculoso hasta el comienzo de la guerra civil, cuando fue convertido en hospital de sangre, acogiendo a los heridos del bando republicano en la Batalla del Ebro. A día de hoy se pueden encontrar dos de los búnkeres construidos durante la guerra civil en los acantilados que rodean al preventorio.[1]​ En 1941 fue abandonado[1]​ y no fue hasta 1946 cuando volvió a funcionar como preventorio antituberculoso de nuevo. Durante 21 años, llegaron al Preventorio de La Sabinosa centenares de niños sanos desde diferentes regiones de España para evitar el contagio a la tuberculosis, enfermedad que mataba en aquellos momentos a miles de personas en el país.[1]​ En 1967, Francisco Franco ordenó el cierre del preventorio, debido en parte a que la tuberculosis era una enfermedad que se encontraba erradicada. Durante finales de los años 60 acogió a los niños valencianos afectados por las inundaciones de Valencia y durante la primera y parte de la segunda mitad de los años 70 el preventorio se convirtió en un lugar de acogida a las personas afectadas por el desbordamiento del río Francolí, se construyeron barracones alrededor del preventorio a modo de viviendas hasta que fueron trasladados al barrio de La Esperanza de Tarragona.[1]​ En 1976, el preventorio fue cerrado definitivamente.

Características del complejo de edificios[editar]

El preventorio de la Sabinosa estaba formado por dos enfermerías, un pabellón de ingresos, un pabellón central, cuatro colonias escolares, un comedor, un depósito de cadáveres y una portería. La enfermería estaba formada por una terraza, tres dormitorios y varias habitaciones, el pabellón de ingresos estaba formado por dos dormitorios de cuatro plazas, un comedor en estos dos dormitorios y una sección de hidroterapia, el pabellón central estaba formado por los servicios de alimentación, una cocina, una sala de máquinas, una sala de desinfección, una guardería, un ropero y una sala de hidroterapia, cada colonia escolar contaba con cuatro dormitorios dispuestos en dos alas, un lugar cubierto para resguardarse, una sala de hidroterapia y una enfermería, el comedor estaba formado además de lugares comunes del preventorio, como una capilla y un lugar cubierto de recreo para los niños, el depósito de cadáveres se encontraba a la entrada del complejo, estaba formado por una sala de autopsias, un laboratorio, un vestuario y unos lavabos y tenía una capacidad máxima de cuatro cadáveres, la portería, situada cerca de la entrada, tenía una capacidad máxima para acoger a una familia. En total la parcela sobre la que se asienta el complejo de la Sabinosa tiene 77.000 metros cuadrados.[1]

Futuro del complejo de la Sabinosa[editar]

En febrero de 2013, la Diputación de Tarragona y el ayuntamiento comenzaron a iniciar la descatalogación de la finca de La Sabinosa, para impulsar un proyecto que tendrá una clara voluntad de servicio público.[2]​El 20 de diciembre de 2013, el Ayuntamiento de Tarragona, la diputación y el colegio de arquitectos firmaron un protocolo que permitirá la futura explotación de La Sabinosa.[3]​ En marzo de 2015, la Diputación de Tarragona, el Ayuntamiento y el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña aprobaron los trámites para iniciar la descatalogación de La Sabinosa.[4]

Testimonios de maltrato en el preventorio[editar]

Durante septiembre y octubre de 2012 numerosos medios se hicieron eco de casos de maltrato en preventorios españoles, entre los que aparecía la Sabinosa,[5]​ muchos de los antiguos internos que pasaron por allí relataban vejaciones tales como palizas por parte de las cuidadoras, obligación por parte de las cuidadoras a los niños a comerse su propio vómito y pinchazos con tijeras en las yemas de los dedos, además de censurar las cartas que los internos les escribían a los padres contándoles estos hechos, entre otras.[6]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]