Presidente

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Parte trasera de la silla donde se encuentra sentado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la cual lleva una placa con las inscripciones: The Presidente January 20, 2009 (en español: El Presidente 20 de enero de 2009).

Presidente o presidenta[1][2][3]​ (del latín praesĭdens, -entis, ‘el que dirige una reunión’),[4]​ por lo general, es la designación utilizada para identificar a la persona que dirige una reunión, una sesión de trabajo o una asamblea. Actualmente, el término aislado se refiere al funcionario público, electo para un período determinado, que ostenta el poder ejecutivo de un Estado o de una región. Esta fórmula fue incorporada por primera vez en la Constitución de los Estados Unidos y actualmente se utiliza de manera generalizada. Además, sirve para identificar a quien preside determinado órgano público colegiado, como los son en vía de ejemplo, los presidentes respectivos del Congreso (tanto en la Cámara Alta como en la Cámara Baja), Corte Suprema, Tribunal Constitucional y otros.

De la misma manera y por extensión se denomina también, en algunos países, al máximo directivo de empresas privadas, universidades, cámaras empresariales, asociaciones e instituciones de diversa índole, públicas o privadas.

También existe la palabra vicepresidente y su equivalente femenino vicepresidenta, con un rango inmediatamente inferior al del presidente en la jerarquía organizacional.

Etimología[editar]

En la última fase del Imperio romano y la Antigüedad tardía, «presidente» (praeses provinciae) era un título usado para referirse al gobernador de una provincia. Los praesides formaban el nivel más bajo de las gobernaturas provinciales.[5]​ En la imagen, busto del emperador Constancio I, quien durante el reinado de Caro alcanzó el puesto de praeses de la provincia de Dalmacia.

El participio presente activo sustantivado praesĭdens[4]​ (acusativo: praesidentem) significaba ‘que preside; presidente, líder’ y proviene del verbo praesideō, -ēre (‘presidir’). Este se compone de prae- (‘antes, delante’) y sedeō (‘sentarse, estar sentado’). El significado original era ‘estar sentado al frente, proteger’,[6]​ en el sentido de dirigir una reunión o ‘estar situado al frente para proteger a los demás’. Un significado secundario es ‘mandar, gobernar’. Entonces praesĭdens significa ‘el que dirige una reunión’ o ‘gobernador, comandante’.[7]​ A partir de la raíz praesidēre derivan palabras como «presidente», «presidio» y «presea».[8]

Aunque existen dudas con respecto a la variante femenina debido a que los sustantivos terminados en -nte (como «vidente», «gerente», «paciente», «sirviente», «infante», etc.) generalmente son comunes en cuanto al género, la Nueva gramática de la lengua española (2009) de la Real Academia Española (RAE) indica que «las alternancias de -nte/-nta [...] no afectan el significado del sustantivo, sino al sexo de la persona designada»,[9]​ por lo que es válido construir su femenino cambiando la e final por la a para formar «presidenta», voz recogida en el Diccionario de la lengua española[3]​ desde 1803 y que es la forma de uso mayoritaria en español según el Diccionario panhispánico de dudas.[10]​ Por su terminación, presidente también puede funcionar como sustantivo común en cuanto al género y anteponerse el artículo femenino correspondiente («la infante», «la vidente», «la paciente», «la sirviente», «la presidente»).[11][2][12]

Según al RAE, la voz presidenta está documentada en español desde el siglo XV.[10]​ En la quinta edición (1803) del Diccionario de la lengua castellana de la RAE, recogía por separado los lemas presidenta y presidente con las siguientes definiciones:[13]

PRESIDENTA. s. f. La muger del presidente, ó la que manda y preside en alguna comunidad. Praesidis uxor, praeses faemina.

PRESIDENTE. s. m. El que preside, manda y prefiere á otros. Tómese regularmente por el que es cabeza, ó superior de algún consejo, tribuna, ó junta. Praeses, praefectus.

Aunque en el pasado, el término presidenta era empleado principalmente para referirse a la «mujer del presidente» (compárese con el inglés del siglo XIX que utilizaba giros similares como Mrs. President/Mrs. Presidentress como expresiones anteriores a la actual «primera dama»),[14]​ este signficado ha cambiado a finales del siglo XX y principios del XXI por los hablantes que quieren explícitamente expresar que hay mujeres que presiden una reunión, un órgano público, un Gobierno o una sociedad, así como a una jefa de Estado.[15][16]

Historia[editar]

Como se explicó anteriormente, el título presidente proviene del latín prae- ‘antes, delante’ + sedeō ‘sentarse, estar sentado’. Como tal, designaba originalmente al titular o funcionario que preside o se sienta delante de una reunión y se asegura de que el debate se lleve a cabo de acuerdo con las reglas de orden[7]​ (compárese con presidente del Consejo de Administración, speaker), pero actualmente se refiere más comúnmente a un cargo ejecutivo en cualquier organización social. Los primeros ejemplos son de las universidades de Oxford y Cambridge (desde 1464) y el presidente fundador de la Real Sociedad de Londres, William Brouncker, en 1660. Este uso sobrevive hoy en día en el título de cargos como «presidente de la Junta de Comercio» y «lord presidente del Consejo» en el Reino Unido, así como «presidente del Senado» en los Estados Unidos (uno de los roles asignado constitucionalmente al vicepresidente). El sacerdote que oficia en ciertos servicios religiosos anglicanos también se denomina a veces «presidente» en este sentido. Sin embargo, el uso moderno más común es como el título de un jefe de Estado en una república.

Lit de justice celebrado por Carlos VIII de Francia en Vendôme. Los presidentes de las cámaras de los parlamentos están en la fila superior.

En la Francia prerrevolucionaria, el presidente de un parlamento era un poderoso magistrado, miembro de la llamada noblesse de robenobleza de toga»), con considerable autoridad tanto judicial como administrativa. El nombre se refería a su función principal de presidir juicios y otras audiencias. En los siglos XVII y XVIII, los escaños en los parlamentos, incluidas las presidencias, se convirtieron efectivamente en hereditarios, ya que el titular del cargo podía asegurarse de que lo pasaría a un heredero pagando a la Corona un impuesto especial conocido como paulette. Sin embargo, el puesto de premier président («primer presidente») solo podía ser ocupado por nominados del rey. Los parlamentos fueron abolidos por la Revolución francesa. En la Francia moderna, el juez principal de un tribunal se le denomina presidente (président de la cour).

En la inglesa Biblia del rey Jacobo, la palabra presidents también se usa en Daniel 6:2 para traducir el término arameo סָרְכִ֣ין (sā·rə·ḵîn), una palabra de probable origen persa que significa ‘oficiales’, ‘comisionados’, ‘supervisores’ o ‘jefes’. En la traducción española Reina-Valera de 1909 también se traduce como «presidentes».[17]

El primer uso de la palabra presidente para denotar al funcionario de mayor rango de un Gobierno fue durante la Mancomunidad de Inglaterra. Después de la abolición de la monarquía, el Consejo de Estado, cuyos miembros eran elegidos por la Cámara de los Comunes, se convirtió en el gobierno ejecutivo de la Mancomunidad. El Consejo de Estado era el sucesor del Consejo Privado, que anteriormente había estado encabezado por el lord presidente; su sucesor, el Consejo de Estado, también estuvo encabezado por un lord presidente, el primero de los cuales fue John Bradshaw. Sin embargo, el lord presidente por sí solo no era jefe de Estado, porque ese cargo estaba en manos del consejo en su conjunto.

El uso moderno para designar a una sola persona que es el jefe de Estado de una república se remonta directamente a la Constitución de los Estados Unidos de 1787, que creó el cargo de presidente de los Estados Unidos. Los gobiernos estadounidenses anteriores habían sido encabezados por «presidentes» (como el presidente del Congreso Continental o el presidente del Congreso Provincial de Massachusetts), pero estos eran presidentes en el sentido antiguo, sin autoridad ejecutiva. Se ha sugerido que el uso ejecutivo del término se tomó prestado de los primeros colegios y universidades estadounidenses, que generalmente estaban dirigidos por un presidente. Las universidades británicas estaban encabezadas por un funcionario llamado «canciller» (por lo general, una posición ceremonial), mientras que el administrador principal ostentaba el título de «vicecanciller» (cf. cancelario). Pero las primeras instituciones de educación superior de Estados Unidos (como la Universidad Harvard y la Universidad Yale) no se parecían tanto a una universidad de tamaño completo como a uno de sus colegios constituyentes. Varios colegios de la Universidad de Cambridge eran dirigidad por un funcionario llamado «presidente». El director, por ejemplo, del Magdalene College, era llamado «maestro» y su segundo al mando el «presidente». El primer presidente de Harvard, Henry Dunster, había sido educado en Magdalene. Algunos han especulado que tomó prestado el término por un sentido de humildad, considerándose a sí mismo solo como un marcador de posición temporal. El primer funcionario del Yale College, originalmente un «rector» (según el uso de las universidades de Europa continental), se convirtió en «presidente» en 1745.

Un estilo común de dirección para los presidentes, «Sr./Sra. Presidente», se toma de la tradición parlamentaria británica, en la que se hace referencia al presidente de la Cámara de los Comunes como «Sr./Sra. portavoz» (Mr/Mrs. Speaker). Coincidentemente, este uso se asemeja a la antigua costumbre francesa de referirse al presidente de un parlamento como Monsieur/Madame le Président, una forma de tratamiento que en la Francia moderna se aplica tanto al presidente de la República como a los jueces principales. Del mismo modo, los parlamentarios francófonos se dirigen al presidente de la Cámara de los Comunes canadiense como Monsieur/Madame le/la Président(e). En la novela Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos de 1782, el personaje identificado como Madame la Présidente de Tourvel («señora presidenta de Tourvel») es la esposa de un magistrado en un parlamento. El nombre ficticio Tourvel no se refiere al parlamento en el que se encuentra el magistrado, sino más bien, a imitación de un título aristocrático, a su propiedad privada.

Una vez que Estados Unidos adoptó el título de «presidente» para su jefe de Estado republicano, muchas otras naciones siguieron su ejemplo. Haití se convirtió en la primera república presidencial de América Latina cuando Henri Christophe asumió el título en 1807. Casi todas las naciones americanas que se independizaron de España a principios de las décadas de 1810 y 1820 eligieron a un presidente al estilo estadounidense como líder ejecutivo. El primer presidente europeo fue el presidente de la República Italiana de 1802, un Estado cliente de la Francia revolucionaria, en la persona de Napoleón Bonaparte. El primer presidente africano fue el presidente de Liberia (1848),[18]​ mientras que el primer presidente asiático fue el presidente de la República de China (1912).[19]

En los siglos XX y XXI, los poderes de las presidencias han variado de un país a otro. El espectro de poder ha incluido desde presidentes vitalicios y hereditarios hasta jefes de Estado ceremoniales. Los presidentes de los países con forma de gobierno democrática o representativa suelen ser elegidos por un período determinado y en algunos casos pueden ser reelegidos por el mismo proceso por el que fueron designados, es decir, en muchas naciones, elecciones populares periódicas. Los poderes conferidos a tales presidentes varían considerablemente. Algunas presidencias, como la de Irlanda, son en gran medida ceremoniales, mientras que otros sistemas otorgan al presidente poderes decisorios como el nombramiento y destitución de primeros ministros o gabinetes, el poder de declarar la guerra y el de veto sobre la legislación. En muchas naciones, el presidente es también el comandante en jefe de las fuerzas armadas de la nación, aunque una vez más, esto puede variar desde un rol ceremonial hasta uno con una autoridad considerable.

Clasificación[editar]

Sistemas presidencialistas[editar]

Ellen Johnson-Sirleaf (a la izquierda) y George W. Bush, presidentes de Liberia y los Estados Unidos, respectivamente.

En casi todos los Estados con sistema presidencialista de gobierno, el presidente ejerce las funciones de jefe de Estado y jefe de Gobierno, es decir, el presidente dirige el poder ejecutivo del Gobierno. Cuando un presidente no solo es jefe de Estado, sino también jefe de Gobierno, esto se conoce en Europa como presidente del consejo (del francés Président du Conseil), utilizado entre 1871 y 1940 y entre 1944 y 1958 en la Tercera y Cuarta República francesas. En los Estados Unidos, el presidente siempre ha sido tanto jefe de Estado como jefe de Gobierno y siempre ha tenido el título de presidente.

Los presidentes en este sistema son elegidos directamente por voto popular o indirectamente por un colegio electoral o algún otro organismo elegido democráticamente.

En los Estados Unidos, el presidente es elegido indirectamente por el Colegio Electoral compuesto por electores elegidos por los votantes en la elección presidencial. En la mayoría de los estados de los Estados Unidos, cada elector se compromete a votar por un candidato específico determinado por el voto popular en cada estado, de modo que el pueblo, al votar por cada elector, en efecto vota por el candidato. Sin embargo, por diversas razones, es poco probable que el número de electores a favor de cada candidato sea proporcional al voto popular. Así, en cinco elecciones reñidas en los Estados Unidos (1824, 1876, 1888, 2000 y 2016), el candidato con más votos populares perdió la elección.

En México, el presidente es elegido directamente por voto popular para un período de seis años (coloquialemente llamado sexenio). El candidato que obtiene la mayor cantidad de votos es elegido presidente incluso sin mayoría absoluta. Al presidente se le permite servir solo un mandato.

En Brasil, el presidente es elegido directamente por voto popular para un período de cuatro años. Un candidato debe tener más del 50 % de los votos válidos. Si ningún candidato logra la mayoría de los votos, se realiza una segunda vuelta entre los dos candidatos con más votos. Una vez más, un candidato necesita la mayoría de los votos para ser elegido. Además, un presidente no puede ser elegido para más de dos mandatos consecutivos, pero no hay límite en el número de mandatos que puede desempeñar un presidente.

Muchas naciones sudamericanas, centroamericanas, africanas y algunas asiáticas siguen este modelo presidencial.

Sistemas semipresidencialistas[editar]

Un segundo sistema es el sistema semipresidencialista, también conocido como «modelo francés». En este sistema, como en el sistema parlamentario, hay un presidente y un primer ministro; pero a diferencia del sistema parlamentario, el presidente puede tener un poder significativo en el día a día. Por ejemplo, en Francia, cuando su partido controla la mayoría de los escaños en la Asamblea Nacional, el presidente puede operar en estrecha colaboración con el Parlamento y el primer ministro y trabajar hacia una agenda común. Sin embargo, cuando la Asamblea Nacional está controlada por sus oponentes, el presidente puede verse marginado con el primer ministro del partido de oposición ejerciendo la mayor parte del poder. Aunque el primer ministro sigue siendo designado por el presidente, este último debe obedecer las reglas del Parlamento y seleccionar un líder del partido mayoritario de la Cámara Baja. Así, a veces el presidente y el primer ministro pueden ser aliados, a veces rivales; esta última situación se conoce en Francia como cohabitación. Las variantes del sistema semipresidencial francés, desarrollado a principios de la Quinta República por Charles de Gaulle, se utilizan en Francia, Portugal, Rumania, Sri Lanka y varios países poscoloniales que han emulado el modelo francés. En Finlandia, aunque la Constitución de 2000 avanzó hacia una presidencia ceremonial, el sistema sigue siendo formalmente semipresidencialista, y el presidente de Finlandia conserva, por ejemplo, los poderes de política exterior y nombramiento.

Sistemas parlamentarios[editar]

La república parlamentaria es un sistema parlamentario en el que la presidencia es en gran medida ceremonial, ya sea de facto o sin autoridad ejecutiva significativa (como el presidente de Austria) o de jure sin poder ejecutivo significativo (como el presidente de Irlanda), y el poder ejecutivo recae en el primer ministro, quien automáticamente asume el cargo como líder de un partido mayoritario o de una coalición, pero toma juramento del cargo administrado por el presidente. Sin embargo, el presidente es jefe del servicio civil, comandante en jefe de las fuerzas armadas y en algunos casos puede disolver el parlamento. Los países que utilizan este sistema incluyen Austria, Armenia, Albania, Bangladés, República Checa, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, India, Irlanda, Israel, Italia, Malta, Pakistán y Singapur.

Una variación de la república parlamentaria es un sistema con un presidente con poderes ejecutivos (es el jefe de Estado y de Gobierno) pero, a diferencia de un sistema presidencial, es elegido por un Parlamento (no por voto popular) y responde ante él, y se lo denomina presidente. Los países que utilizan este sistema incluyen Botsuana, Nauru y Sudáfrica.

Regímenes dictatoriales[editar]

Suharto (izquierda), Konstantin Päts (centro) y Sadam Huseín (derecha) son ejemplos de líderes dictatoriales que usaron el título de «presidente».

En las dictaduras, el título de presidente lo toman con frecuencia líderes autoproclamados o respaldados por militares. Tal es el caso en muchos Estados: Idi Amin en Uganda, Mobutu Sese Seko en Zaire, Ferdinand Marcos en Filipinas, Suharto en Indonesia y Sadam Huseín en Irak son algunos ejemplos. Otros presidentes en Estados autoritarios han ejercido solo poder simbólico o ningún poder, como Francisco Craveiro Lopes en Portugal y Joaquín Balaguer durante la «era de Trujillo» de la República Dominicana, cuando, en realidad, es leal o es controlado por otros individuos o fuerzas internas o externas.

Presidente vitalicio es un título asumido por algunos dictadores para tratar de asegurar que nunca se cuestione su autoridad o legitimidad, como Alexandre Pétion, Rafael Carrera, Josip Broz Tito y François Duvalier que murieron en el cargo. Kim Il-sung fue nombrado «presidente eterno de la República» después de su muerte; actualmente no hay ningún presidente de la República Popular Democrática de Corea, ya que ese cargo fue abolido en la Constitución vigente yus poderes han sido divididos entre el presidente de la Asamblea Suprema del Pueblo y el presidente de la Comisión de Asuntos Estatales.

Presidencias colectivas[editar]

Solo una pequeña minoría de las repúblicas modernas no tiene un solo jefe de Estado. Algunos ejemplos de esto son:

El Consejo Federal de Suiza, de siete miembros, sirve como jefe colectivo de Gobierno y Estado.

Sistemas de partido único[editar]

El presidente de la República Popular China es el jefe de Estado de ese país. Según la Constitución, la presidencia es un cargo puramente ceremonial con poder limitado. Sin embargo, desde 1993, por convención, la presidencia ha sido ejercida simultáneamente por el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, el máximo líder en el sistema de partido único. Entre 1982 y 2018, la Constitución estipulaba que el presidente no podía desempeñar el cargo en más de dos mandatos consecutivos. Durante la era de Mao no hubo límites de mandato para este cargo. En 2018, se abolieron estas restricciones, pero sus poderes y función ceremonial no cambiaron.

Denominaciones[editar]

Presidente de la República[editar]

En los países con régimen de gobierno republicano, el jefe de Estado o de Gobierno recibe el título de presidente. Normalmente, los jefes de Estado son elegidos por los ciudadanos, el congreso o parlamento por un período inferior a una década (4 a 8 años, según el país).

Los presidentes se pueden distinguir según sus funciones y poderes de la siguiente forma:

  • Cuando cumplen únicamente funciones de jefe de Estado: esta es la forma como funcionan las repúblicas parlamentarias. En dichas formas de gobierno el presidente designa al primer ministro de acuerdo al apoyo del Parlamento y carece de funciones ejecutivas. Solo firma las leyes y decretos aprobados por el Consejo de Ministros y tiene la capacidad de disolver el parlamento, previo acuerdo con el primer ministro. El presidente cumple la función de representar el Estado y las funciones protocolares asociadas. Tiene exactamente el mismo papel que un rey de una monarquía constitucional o parlamentaria, donde lo único que cambia básicamente es el nombre. Son electos por sufragio directo o de forma indirecta por el parlamento o una asamblea electoral formada para dicho propósito. Existen habitualmente en los países que han pasado de una monarquía a una república, y es ese el caso de la práctica totalidad de las repúblicas europeas.
  • Cuando además de las funciones de jefe de Estado, tiene algunas del poder ejecutivo que son de su exclusivo campo de acción o las comparte con el primer ministro: esta corresponde a formas de gobierno semipresidenciales o semiparlamentarias, como en Francia. En estos sistemas, el presidente tiene un importante rol en la dirección de las relaciones exteriores y la defensa nacional, la facultad de convocar a plebiscitos y disolver el parlamento por su iniciativa, y también es el garante del orden constitucional. Por lo general son electos por sufragio universal.
  • Cuando es a la vez jefe de Estado y jefe de Gobierno: en este caso el presidente nombra o designa a todos los integrantes del gobierno en forma exclusiva. Estos regímenes políticos se denominan presidencialistas, en ellos suele existir una clara división de poderes, y los presidentes no tienen la capacidad de disolver el Congreso, aunque suelen ser también colegisladores. Surge en los Estados Unidos (1787) y es la forma de gobierno de las repúblicas del continente americano, salvo en gran parte del Caribe, donde tienen un régimen parlamentario. Son electos por sufragio directo en la mayoría de los países, como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Uruguay y Venezuela, o indirectamente como en Estados Unidos, por medio de un colegio electoral.

Presidente del Gobierno[editar]

En algunos países con monarquía parlamentaria, el primer ministro recibe el título de presidente del Gobierno. Ese es el caso de España.

Presidentes[editar]

Símbolos presidenciales[editar]

Como jefe de Estado, en la mayoría de los países el presidente tiene derecho a ciertos privilegios y puede tener una residencia prestigiosa, generalmente una lujosa mansión o palacio, a veces más de uno (por ejemplo, residencias de verano e invierno o una villa de retiro en el campo) Los símbolos habituales del cargo puede incluir un uniforme oficial, condecoraciones, un sello presidencial, un escudo de armas, una pabellón y otros accesorios visibles, así como honores militares como saludos con armas y fanfarrias, y una guardia presidencial. Un símbolo común es la banda presidencial que usan con mayor frecuencia los presidentes de América Latina y África como símbolo de la continuidad del cargo.[20]

Controversia sobre la forma femenina del título[editar]

El debate en torno a la voz presidenta se remonta a varios siglos. Tomás de Iriarte, en respuesta a una editorial del Diario de Madrid, defendió esta forma femenina allá por 1787:[21]

... tampoco hay duda en que quando pasan á ser substantivos, suelen mudar la e en a, conforme á la índole de nuestra lengua [...]. Así, pues, se dice generalmente, y sin que haya que replicar en contra, Regenta, Asistenta, Intendenta, para denotar las mugeres de los Regentes, Asistentes e Intendentes. En Palacio hay el empléo de Tenienta de Aya [...]. [...] en Cádiz no hay quien no llame Presidenta á la muger del Presidente del Tribunal de la Contratación [...].

Esta controversia se ha extendido a los demás sustantivos terminados en -nte: vicepresidente/vicepresidenta,[22]pariente/parienta, postulante/postulanta,... Los críticos señalan los que el uso es inconsistente: clienta usualmente se usa para referirse a clientes femeninas, pero no *estudianta para estudiantes femeninas; la RAE señala que esta última, por norma, sigue siendo común en cuanto al género hasta que «esté significativamente documentada» en el uso culto: el/la estudiante.[23][24]​ Una discusión similar ocurre en el portugués.[25]

Un argumento recurrente usado por quienes se oponen al uso de este femenino es que si de presidente se forma presidenta, entonces habría que formar los masculinos *presidento, *gobernanto, *gerento...[26]​ Asimismo, insisten en que presidente es el participio activo de «presidir» y que se forma con la raíz de dicho verbo presid- más el también participio pasivo de «ser», que sería *ente (en realidad, tal vocablo es, aunque en desuso, eseyente, no *ente).[27]​ El Diccionario de la lengua española indica que el sufijo -nte «forma adjetivos deverbales, llamados tradicionalmente participios activos» —porque en el español las formas verbales procedentes del participio de presente latino, con terminación en -nte, se han integrado casi por completo en la clase de los adjetivos o en la de los sustantivos—[28][29]​ y que «muchos de estos adjetivos suelen sustantivarse, y algunos se han lexicalizado como sustantivos y han generado, a veces, una forma femenina en -nta: dirigente, dependiente, dependienta».[30]​ Por su parte, la Nueva gramática señala que presidente no se ha formado a partir de presidir, ya que el sustantivo se usó en español, primero como cultismo, un siglo antes que el verbo.[31]

Por otro lado, el asunto ha continuado vigente más allá de los círculos académicos hispanos, avivando los debates sociales y políticos de las últimas décadas con polémicas entre lenguaje no sexista y gramática normativa[32][33][34]​ y entre progresismo y conservadurismo social.[35][36]​ Las constituciones de algunos países, como en la de Ecuador[37]​ y la de Venezuela,[38]​ utilizan la fórmula «presidente o presidenta» para evitar el masculino genérico; esta práctica es rechazada por la RAE como «desdoblamientos» o circunloquios innecesarios.[34][39]​ Recientemente se quiso implementar en la Constitución española de 1978[36]​ y en la propuesta de Constitución Política de la República de Chile de 2022.[40]​ La posición de la RAE es que «presidente de la República», «presidente del Gobierno», etc., son expresiones nominales definidas construidas con masculino genérico y que poseen o no valor inclusivo en función del contexto sintáctico en el que se encuentren, pues «conviene diferenciar lingüísticamente la denominación de todo cargo, órgano, puesto o dignidad de la mención de la persona que los ocupa»:[34]

La lectura predicativa de las expresiones nominales definidas referidas a cargos, puestos o dignidades es también la que prevalece en el texto constitucional. El grupo sintáctico el Presidente del Congreso no significa en nuestra Carta Magna “el varón que ocupe la presidencia del Congreso”, sino “la persona que ocupe la presidencia del Congreso” (o bien “quien ejerza el cargo de Presidente del Congreso”). [...] Es oportuno recordar, además, que los nombres comunes que designan títulos, cargos, puestos o dignidades se pueden aplicar a las mujeres usados en masculino (como en La mujer que ocupa el cargo de Defensor del Pueblo; Ella superó las oposiciones de abogado del Estado) o en femenino (La mujer que ocupa el cargo de Defensora del Pueblo; Ella superó las oposiciones de abogada del Estado). [...]
Lidia Gueiler fue la primera jefa de Estado, aunque interina, en utilizar el título de «presidenta de la República» en documentos oficiales.

Entre las jefas de Estado hispanoamericanas que han usado la denominación «presidenta de la República» en leyes, decretos y actos oficiales están: Lidia Gueiler (interina: 1979-1980),[41]​, Rosalía Arteaga (interina: 1997),[42]Mireya Moscoso (1999-2004),[43]Michelle Bachelet (2006-2010, 2014-2018),[44]Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015; vicepresidenta: 2019-2023),[45]Laura Chinchilla (2010-2014),[46]Jeanine Áñez (interina: 2019-2020),[47]Xiomara Castro (2022-2026)[48]​ y Dina Boluarte (interina: 2022-2023).[49]​ Solamente María Estela Martínez de Perón (interina: 1974-1976; «vicepresidente»: 1973-1974)[50]​ y Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997)[51]​ firmaron como «presidente de la República» durante sus mandatos.

En 2019, en Argentina, el senador nacional José Mayans se dirigió a la titular del Senado, Cristina Fernández de Kirchner, como «presidente» del cuerpo en lugar de «presidenta», que ella misma solicitó.[52]​ A raíz del hecho y del debate comunitario suscitado, una usuaria de la red social Twitter preguntó en el perfil de la Real Academia Española si correspondía decir «presidente» o «presidenta», que le respondió:[53]

En referencia a una mujer, la opción más adecuada hoy es usar la forma «presidenta», femenino documentado en español desde el s. XV y presente en el diccionario académico desde 1803.

Poco después, la senadora nacional Silvia Beatriz Elías de Pérez volvió a insistir en el tratamiento de «presidente» a Fernández de Kirchner, que devolvió el trato llamándola «senador».[54]

Un caso similar tuvo lugar en 2022 con el diputado Javier Milei al dirigirse a la titular de la Cámara de Diputados, Cecilia Moreau, cuando explicó que la palabra presidente «tiene que ver con el acto de presidir un ente, no hay ‘enta’», por lo que la forma femenina no tendría sentido. Luego indicó que, si bien acepta los «desvíos» de la RAE, la Constitución de la Nación Argentina define el cargo con el nombre de «presidente».[22]

En el caso de Brasil, su discurso inaugural e incluso antes de asumir el cargo, Dilma Rousseff (2011-2016) dijo que prefería que la llamaran «presidenta» (en portugués, presidenta), pero desde su elección no hubo una posición oficial sobre el tema, lo que generó cierta confusión.[55][56]​ Aunque la norma cultural del portugués establece presidente como común en cuanto al género, los diccionarios más importantes también registran, casi siempre acompañado de las debidas reservas, el término presidenta.[56]​ Aunque lingüísticamente correcto y por la preferencia de Rousseff, los medios no establecieron ninguna estandarización y desde entonces se han utilizado tanto «la presidente» (a presidente) como «presidenta» en referencia a ella.[57][58]​ Rousseff promulgó la legislación como «la presidenta de la República» (en portugués, a presidenta da República).[59]

Kamala Harris (2021-2025) es titulada «vicepresidenta de los Estados Unidos de América» en la traducción oficial hispana de la Casa Blanca.[60]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «presidente, con minúscula». FundéuRAE. Madrid: Fundación del Español Urgente. 1 de febrero de 2010. Consultado el 16 de octubre de 2020. 
  2. a b «la presidenta, mejor que la presidente». 10 de septiembre de 2014. Consultado el 18 de marzo de 2021. 
  3. a b Real Academia Española. «presidenta». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Consultado el 8 de septiembre de 2016. 
  4. a b Real Academia Española. «presidente». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Consultado el 22 de enero de 2023. 
  5. Radke, Gerhard (1956). «Praeses». Achaios bis Valerius, mit Nachträgen. Realencyclopädie der Classischen Altertumswissenschaft (en alemán) VIII. Stuttgart: Alfred Druckenmüller. pp. 598-614. OCLC 1021076522. 
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  9. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2009). «Nombres de persona, instrumento y lugar (V). El sufijo -nte». Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe. p. 478. ISBN 978-6-070-70653-0. OCLC 997419827. 
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Bibliografía[editar]

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