Postrimerías

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Las cuatro Postrimerías son, según el Catecismo de la Iglesia Católica, muerte, juicio, infierno y gloria: ni más ni menos que lo que espera después de la vida. Otros sustituyen en esta enumeración el juicio por el Purgatorio. Su iconografía ha inspirado a los artistas frecuentemente (Juan de Valdés Leal, por ejemplo) y a poetas y escritores, como Dante Alighieri en su poema La Divina Comedia.

Muerte
Es en esencia la extinción del proceso homeostático, por ende el fin de la vida; Según el catolicismo, una consecuencia del pecado; termina con nuestra existencia mortal y nos pasa a la inmortal, como es el destino común de los hombres; trae tristeza y debe ser temida, aunque Cristo ha conquistado a la muerte y todos los que mueren en Cristo vivirán con él (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Romanos 6, 5». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). ), (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Romanos 8, 17». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). ), (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «2Timoteo 2, 11». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). )
Juicio
El alma del ser humano es juzgada por su Creador después de la muerte. Debe distinguirse entre el juicio particular y el juicio universal. El primero se refiere al juicio inmediato del alma después de la muerte. Se dicta la sentencia de eterna consecuencia: Infierno o Gloria (paraíso). En caso de necesidad, el alma deberá primero ser purificada antes de entrar a la eterna bienaventuranza, esto es el Purgatorio. Todas las almas del purgatorio pertenecen a los salvados y verán a Dios, sin embargo el estado de condenación del infierno es eterno. El segundo juicio se refiere al Juicio Final en el que se juzgará al mundo entero y se confirmarán las sentencias de Dios, este será al fin de los tiempos (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Mateo 25». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). )
Purgatorio
Purificación necesaria para el paraíso y consiste en un estado intermedio de purificación en que hay diversos grados de expiación de pecados; puede ayudarse con la oración y es una agonía temporal.
Infierno
Sitio donde el gusano no muere (Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Marcos 9, 47-48». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). ), preparado para el Diablo y sus ángeles, donde son el llanto y el crujir de dientes e imperan las tinieblas y el silencio de la ausencia de Dios Casiodoro de Reina; Cipriano de Valera (1909). «Mateo 13, 49-50». Biblia versión Reina-Valera (Wikisource). ); se lo compara a un abismo y a una prisión donde hay aflicción y tormento y se excluye de la presencia de Dios. El fuego del infierno es la retribución del pecado y el castigo por rechazar voluntariamente la gracia de Dios; ahí ya no es posible el arrepentimiento y no hay esperanza posible.
Paraíso
Lugar donde habita Dios y de donde vino y a donde volvió Jesús. Es el hogar de la especie humana y Cristo nos conduce a él, pues es un lugar destinado a toda la humanidad que lo desee. No es fácil de lograr sin esfuerzo y también allí hay grados diversos de felicidad y cosas nuevas.