Posguerra de la Segunda Guerra Mundial

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La Posguerra de la Segunda Guerra Mundial (1945-1947) es el periodo de la historia que comprende entre el fin de la Segunda Guerra Mundial, que acabó con la victoria de los aliados y la caída del III Reich, la Italia Fascista y el Imperio del Japón, y el comienzo de la Guerra Fría, que enfrentó a la Unión Soviética (Pacto de Varsovia) y a Estados Unidos (OTAN), y que finalizó en 1989 llevó al mundo a la peor situación y también fue la época de Posguerra en la que se inició la Modernización Mundial. Tras La Muerte de Hitler ya se inició una modernización en Europa; se intenta democratizar en Monarquías Constitucionales, o Repúblicas de carácter federal surgirían de los pactos Sovieticos-Estadounidenses antes de entrar en la Guerra Fría. «La guerra fue mala porque se perdieron amigos y familiares, pero la posguerra fue peor a causa del hambre y la pobreza, y de la falta de libertad. Durante este período se formaron los bloques en conflicto durante la Guerra Fría y se produjeron los primeros enfrentamientos aislados, en lugares específicos».[1]

La II Guerra Mundial y la posguerra (1939-1947)[editar]

Durante la guerra, los soviéticos sospechaban que británicos y estadounidenses habían optado por dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, y que forjarían una unión contra los soviéticos (Operación Impensable) una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los aliados, para forzar a la URSS a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la II Guerra Mundial.[2]

Los aliados no estaban de acuerdo en cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra.[3] El modelo estadounidense de «estabilidad» se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense (capitalista), y la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales (como la entonces futura ONU) para arreglar sus diferencias.[4]

Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de las propias fronteras de la Unión Soviética.[5] Este razonamiento nace de la experiencia histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos 150 años.[6] El daño sin precedentes infligido a la URSS durante la invasión nazi (alrededor de 27 millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido[7] ) conminó a los líderes moscovitas a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental soviética, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición de fuerzas hostiles en estos países.[3]

Las conferencias[editar]

Durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra, pero no se llegó a ningún consenso.[8] Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soviéticos ocuparon de facto las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados se mantenían en la Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad, en el que las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses.[9] La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas, y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.[10]

En la Conferencia de Potsdam, iniciada a finales de julio de 1945, emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este;[11] Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías, y el uso de un lenguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco.[12] Durante esta conferencia, Truman informó a Stalin que los Estados Unidos habían creado una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances estadounidenses en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón.[13] Una semana después de finalizar la conferencia, los Estados Unidos lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.


Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Milos Hurtado, Pedro (enero de 2009). Historia y Ciencias Sociales Texto para el Estudiante (2ª edición). Santiago de Chile: MN. p. 65. ISBN 9789562942508. 
  2. Gaddis 1990, pp. 151–153
  3. a b Gaddis 2005, European Territorial Changes chapter, pp. 13–23
  4. Gaddis 1990, p. 156
  5. Gaddis 1990, p. 176
  6. Gaddis 2005, p. 7
  7. "Leaders mourn Soviet wartime dead", BBC News, 9 de mayo de 2005. Consultado el 2 de julio de 2008.
  8. Gaddis 2005, p. 21
  9. Bourantonis, p. 130
  10. Garthoff, p. 401
  11. Byrd, Peter (2003), «Cold War (entire chapter)», en McLean, Iain; McMillan, Alistair, The concise Oxford dictionary of politics, Oxford University Press, ISBN 0192802763, http://books.google.com/books?id=xLbEHQAACAAJ&ei=E45VSJrQO4e4jgGh_oWODA, consultado el 16 de junio de 2008 
  12. Wood, p. 62
  13. Gaddis 2005, pp. 25–26