Política de Rusia

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El Kremlin desde el río Moscova

Desde que obtuvo su independencia tras la disolución de la Unión Soviética a finales de 1991, Rusia ha afrontado importantes retos en su esfuerzo por crear un sistema político después de casi setenta y cinco años de régimen soviético. Por ejemplo, las figuras políticas más destacadas en el poder legislativo y en el poder ejecutivo planteaban visiones opuestas en relación a la dirección política de Rusia y los instrumentos gubernamentales que debían utilizarse para alcanzarlas.

El conflicto alcanzó su culmen en septiembre y octubre de 1993, durante la crisis constitucional rusa de 1993, cuando el Presidente Borís Yeltsin usó la fuerza militar para disolver el parlamento y convocó nuevas elecciones legislativas. Este acontecimiento marcó el final del periodo constitucional de Rusia iniciado por la Constitución de la RSFS de Rusia de 1918 y finalizado por la muy enmendada Constitución de la RSFS de Rusia de 1978 (en:Russian Constitution of 1978). En diciembre de 1993 se aprobó mediante referéndum una nueva constitución, la Constitución de la Federación de Rusia, que creaba una presidencia fuerte e introducía, por primera vez en Rusia, el principio de separación de poderes.

Con una nueva constitución y un nuevo parlamento que representaba a los diversos partidos y facciones, la estructura política rusa comenzó a mostrar signos de estabilización. Sin embargo, los rusos continuaban el debate sobre el futuro de su sistema político, en el que la democracia de estilo occidental y el autoritarismo eran las alternativas más consideradas. El período de transición se extendió hasta mediados de la década de 1990, el poder del gobierno nacional continuó desvaneciéndose mientras las regiones ganaban concesiones políticas de Moscú. Aunque la disputa entre el ejecutivo y el legislativo se resolvió en parte gracias a la nueva constitución, ambos poderes continuaron representando visiones básicamente opuestas del futuro de Rusia. El ejecutivo era el centro de las reformas y la cámara baja del parlamento, la Duma Estatal, un bastión de comunistas y nacionalistas contrarios a dichas reformas.

Contexto histórico[editar]

La Unión Soviética se conformó oficialmente mediante el Tratado de Creación de la URSS en diciembre de 1922, firmado por la RSFS de Rusia y otras tres repúblicas: RSS de Ucrania, RSS de Bielorrusia, y la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia (una entidad que incluía a Armenia, Azerbaiyán y Georgia). El tratado de unión fue incorporado a la primera Constitución soviética, promulgada en 1924. En teoría, las fronteras de cada subunidad se trazaron para incorporar el territorio de una nacionalidad específica. La constitución dotaba a las nuevas repúblicas de soberanía, aunque se suponía que habían delegado la mayor parte de sus poderes soberanos al poder soviético central. La soberanía se manifestaba formalmente por la existencia de banderas, constituciones y otros símbolos estatales, y por el derecho de las repúblicas, constitucionalmente garantizado, a la secesión. Rusia era la mayor de las repúblicas tanto por territorio como por población. Los rusos étnicos dominaban la política y el gobierno soviéticos; también dominaban la administración local.

A causa de la dominación rusa en todos los asuntos de la unión, la RSFS de Rusia no consiguió desarrollar algunas de las instituciones de gobierno y administración que fueron típicas de la vida pública en las demás repúblicas: un partido comunista en el ámbito de la república, una academia rusa de ciencias y delegaciones rusas de los sindicatos, por ejemplo. Cuando las nacionalidades titulares de las otras catorce repúblicas comenzaron a invocar sus derechos a finales de la década de 1980, los rusos étnicos también empezaron a pedir la creación o fortalecimiento de instituciones específicamente rusas en la RSFS de Rusia. Algunas medidas tomadas por el dirigente soviético Mijaíl Gorbachov (en el gobierno entre 1985 y 1991) también animaron a las nacionalidades de las repúblicas de la unión, incluyendo a la RSFS de Rusia, a reafirmar sus derechos. Estas medidas incluían la glásnost, que hizo posible la discusión abierta de reformas democráticas y problemas largo tiempo olvidados como la contaminación. La glásnost también trajo reformas constitucionales que condujeron a la elección de nuevas asambleas legislativas en las repúblicas con sustanciales bloques de parlamentarios partidarios de la reforma.

En Rusia, una nueva asamblea llamada Congreso de los Diputados del Pueblo de la RSFS de Rusia, fue elegida el 4 de marzo de 1990 en unas elecciones libres y competitivas. Mientras el Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética el 15 de marzo eligió a Mijaíl Gorbachov Presidente de la Unión Soviética. En mayo, el Congreso de la RSFS de Rusia eligió a Borís Yeltsin Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la RSFS de Rusia. Borís Yeltsin en su día había sido un protegido de Gorbachov, pero había sido apartado de la dirección del partido debido a la naturaleza radical de sus propuestas reformistas. El 12 de junio de 1990, el Congreso de la RSFS de Rusia declaró la soberanía estatal de Rusia (véase en:Declaration of State Sovereignty of the Russian Soviet Federative Socialist Republic), es decir, la primacía de las leyes rusas sobre las del gobierno central soviético. Durante 1990-1991, la RSFS de Rusia reafirmó su soberanía estableciendo sucursales en la república de organizaciones como el Partido Comunista, la Academia de Ciencias de la URSS, las emisoras de radio y televisión, y el Comité para la Seguridad del Estado (KGB). En 1991, Rusia creó una nueva oficina gubernamental, la presidencia, siguiendo el ejemplo de Gorbachov, que había creado una presidencia de la Unión Soviética para sí mismo en 1990. Rusia celebró unas elecciones que conferían legitimidad popular al cargo, mientras que Gorbachov se había hecho elegir por el parlamento soviético. A pesar de los intentos de Gorbachov para que el electorado no votara a Yeltsin, éste fue elegido en junio de 1991, venciendo cómodamente con más del 57% de los votos.

Yeltsin utilizó el cargo de Presidente de Rusia para defender la soberanía de Rusia y el Nacionalismo ruso, y que su legitimidad como presidente era mayor debido al fracaso del golpe de estado intentado por al línea dura del partido y el Ejército contra Gorbachov en agosto de 1991. Los dirigentes del golpe habían intentado derrocar a Gorbachov para detener su plan de un tratado de confederación que creían que haría hundirse a la Unión Soviética. Yeltsin se opuso a los golpistas y defendió ante la opinión pública que el poder volviera a Gorbachov. La oposición de Yeltsin al golpe provocó que elementos en los ministerios del poder que controlaban a los militares, la policía y el KGB se negaran a obedecer las órdenes de los golpistas. La oposición dirigida por Yeltsin junto a la falta de resolución de los golpistas ocasionó que el golpe fracasara a los tres días.

Tras el fracaso del golpe, Gorbachov se encontró un panorama diferente, con un Yeltsin que controlaba de facto gran parte del a veces recalcitrante aparato administrativo soviético. Aunque Gorbachov volvió a su puesto de presidente de la Unión Soviética, los acontecimientos comenzaron a desbordarlo. Las actividades del Partido Comunista fueron suspendidas. La mayoría de las repúblicas de la unión declararon su independencia, aunque parecía que algunas estaban dispuestas a unirse en la imprecisa Confederación de Estados diseñada en el tratado de Gorbachov. Las repúblicas bálticas obtuvieron la independencia completa y recibieron reconocimiento diplomático por parte de muchos Estados. El declinante gobierno de Gorbachov reconoció la independencia de Lituania, Letonia y Estonia en septiembre de 1991.

A finales de 1991, el gobierno de Yeltsin asumió el control del presupuesto, pasando por encima del gobierno de Gorbachov. Rusia no proclamó su independencia, y Yeltsin creía que se podía establecer alguna forma de confederación. En diciembre, una semana después de que la república de Ucrania aprobara su independencia mediante referéndum, Yeltsin y los dirigentes de Ucrania y Bielorrusia su reunieron para crear la Comunidad de Estados Independientes (CEI). En respuesta a las llamadas de las repúblicas de Asia Central y otras solicitando su admisión, se celebró otra reunión el 21 de diciembre, en Alma-Ata, con vistas a una CEI ampliada. En esa reunión, las partes declararon que el tratado de 1922 que había creado la Unión Soviética quedaba anulado y que por tanto la URSS había dejado de existir. Gorbachov anunció oficialmente la decisión el 25 de diciembre. Rusia obtuvo reconocimiento internacional como sucesor de la Unión Soviética, recibiendo el asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en otras organizaciones regionales e internacionales. Los Estados de la CEI acordaron que Rusia se hiciera cargo de las embajadas soviéticas y de otras propiedades en el extranjero.

En octubre de 1991, durante el período de luna de miel tras la resistencia al golpe de estado, Yeltsin convenció a la asamblea de que le autorizara poderes ejecutivos especiales durante un año para poder implementar sus reformas económicas. En noviembre de 1991, nombró un nuevo gobierno en el que él tomaba las funciones de primer ministro, puesto que mantenía hasta el nombramiento de Yegor Gaidar en junio de 1992.

Durante 1992 Yeltsin y sus reformas fueron criticadas por antiguos miembros y cargos del Partido Comunista, nacionalistas y otros sectores que querían que las reformas en Rusia se detuvieran o ralentizaran. El parlamento bicameral fue convirtiéndose en el centro de esta oposición. La cámara alta era el Congreso de los Diputados del Pueblo (CDP) y la cámara baja el Sóviet Supremo. La cámara baja estaba encabezada por Ruslán Jasbulátov, que se convirtió en el principal adversario de Yeltsin. Según la Constitución de 1977, el parlamento era el órgano supremo del poder en Rusia. Después de que Rusia creara el cargo de Presidente en 1991, la división de poderes entre ambos poderes era poco clara.

Aunque Yeltsin consiguió frenar la mayor parte de los ataques a su programa de reforma cuando el CDP se reunió en abril de 1992, en diciembre sufrió una significativa pérdida de sus poderes ejecutivos especiales. El CDP le ordenó dejar de nombrar administradores en las localidades y también la práctica de nombrar inspectores locales (llamados representantes presidenciales). Yeltsin también perdió el poder de emitir decretos especiales en relación a la economía, pero retuvo su poder constitucional de promulgar decretos de acuerdo con las leyes existentes. Cuando su intento de confirmar a Yegor Gaidar como primer ministro fue rechazado, Yeltsin nombró a Víktor Chernomyrdin, que fue aprobado por el parlamento porque era económicamente más conservador que Gaidar. Tras negociaciones entre el parlamento y Yeltsin, ambas partes acordaron celebrar un referéndum nacional para que el pueblo determinara la división básica de poderes que debía existir entre el poder legislativo y el ejecutivo.

Sin embargo, a principios de 1993 se produjo tensión entre Yeltsin y el parlamento sobre la pregunta del referéndum y el reparto del poder. A mediados de marzo de 1993, en una sesión de emergencia del CDP se rechazaron las propuestas de Yeltsin sobre el reparto de poder y se canceló el referéndum. Yeltsin se dirigió directamente a la nación para anunciar un régimen especial, bajo el que asumía poderes extraordinarios a la espera de los resultados de un referéndum para una nueva constitución, que se celebraría junto con las siguientes elecciones legislativas. El Tribunal Constitucional declaró el anuncio contrario a la constitución y Yeltsin rectificó.

A pesar del cambio de opinión de Yeltsin, se celebró una segunda sesión extraordinaria del CDP, en la que se discutieron medidas de emergencia para defender la constitución, incluyendo la destitución del presidente. Aunque el proceso de censura fracasó, el CDP planteó nuevos términos para un referendo popular. La versión del referéndum propuesta por la asamblea preguntaba si los ciudadanos tenían confianza en Yeltsin, aprobaban sus reformas, apoyaban elecciones presidenciales y legislativas adelantadas. Según los términos del CDP, Yeltsin necesitaría el apoyo del 50% de los que podían votar, y no sólo de los que participaran en el referéndum, para evitar la elección presidencial anticipada. El 25 de abril de 1993, los rusos no le otorgaron ese nivel de apoyo, aunque una mayoría de los votantes apoyaron la política de Yeltsin y demandaron nuevas elecciones legislativas. Yeltsin consideró los resultados, que fueron un duro golpe para el prestigio del parlamento, un mandato para que él continuara en el poder.

En junio de 1993, Yeltsin decretó la creación de una convención especial de carácter constitucional para examinar el borrador de constitución que él había presentado en abril. Esta convención fue designada para pasar por encima del parlamento, que estaba elaborando su propio borrador constitucional. Como se esperaba, ambos proyectos contemplaban puntos de vista opuestos en cuanto a la relación legislativo-ejecutivo. La convención, que incluía a delegados de las principales organizaciones sociales y políticas de las 89 jurisdicciones subnacionales, aprobó un borrador de compromiso en julio de 1993, borrador que incorporaba algunos aspectos del borrador de parlamento. Sin embargo, el parlamento no aprobó el proyecto.

A finales de septiembre de 1993, Yeltsin respondió al impasse en las relaciones legislativo-ejecutivo repitiendo su anuncio de referéndum constitucional, pero esta vez al anuncio le siguió la disolución del parlamento y el anuncio de nuevas elecciones legislativas en diciembre, desencadenando la Crisis constitucional rusa de 1993. El CDP se reunió de nuevo en sesión urgente, confirmó al vicepresidente Aleksandr Rutskói como presidente, y votó la destitución de Yeltsin. El 27 de septiembre, unidades militares rodearon la sede legislativa (conocida popularmente como la Casa Blanca), pero 180 diputados se negaron a abandonar el edificio. Al día siguiente, bajo la dirección del Ministro de Defensa, Pável Grachov, varios tanques dispararon a la Casa Blanca y fuerzas militares ocuparon el edificio y el resto de la ciudad.

El 3 de octubre, Yeltsin escogió una solución radical para zanjar su disputa con el parlamento: ordenó a los tanques bombardear la sede del parlamento para desalojar a sus oponentes. Mientras Yeltsin tomaba la decisión inconstitucional de disolver la asamblea, Rusia se acercaba al punto de mayor riesgo de conflicto desde la revolución de 1917.

Características de la decadencia del sistema soviético[editar]

El economista egipcio Samir Amin, identifica las siguientes características para definir la decadencia del sistema soviético desde los últimos años del secretario Leonid Brézhnev hasta su posterior disolución con Mijaíl Gorbachov: Primero, la sociedad de la URSS había perdido su conciencia política unificadora para competir por oficinas o grupos de empresas en el marco de la economía soviética, es decir, se había transformado en un sistema corporativista[1]​. Segundo, el poder, de naturaleza autocrática, era disputado por los representantes de los bloques corporativos[2]​. Este corporativismo con su consiguiente lucha por los recursos además acentuaba los regionalismos en el interior de la URSS. Tercero, estancamiento e incapacidad del sistema para salir de la autocracia y permitir la democratización de su gestión política y apertura de espacios mercantiles[3]​. Cuarto, la URSS ocupaba un puesto periférico en la economía global, especializado en la exportación de materias primas[4]​. Y quinto, el carácter militar y político de la URSS como una superpotencia global. El final de la URSS supuso en los años inmediatamente posteriores un avance del poder de los EEUU en el que había sido espacio de influencia soviético, especialmente en los países en vías de desarrollo[5]​.

Política exterior durante los años de Borís Yeltsin[editar]

Una de las principales preocupaciones del Kremlin en los primeros meses tras la disolución de la URSS fue la de organizar unas FFAA propiamente rusas. Dichas FFAA se organizarían con parte del equipo heredado de las Fuerzas Armadas Soviéticas. Esa reorganización incluía tomar control efectivo de todo el arsenal nuclear, en parte diseminado por territorios que en ese momento ya eran países independientes[6]​. En 1993 fue publicado el primer documento donde se definía la el concepto de Política Exterior de Rusia, con el objeto de ocupar el vacío dejado por la extinta URSS. Los objetivos nacionales definidos en dicho documento fueron: preservar la independencia, la integridad territorial, la soberanía, la construcción de un país democrático, la defensa de la economía de mercado y la seguridad[7]​.

Conflictos internacionales de la era Yeltsin[editar]

En los años 90, el principal desafío al que tuvo que enfrentarse la federación fue las dos guerras libradas con Chechenia, territorio que declaró la independencia unilateral en 1991, poco antes de la disolución de la URSS[8]​. Otros conflictos de carácter secesionistas con participación rusa fueron los de Transnistria, Nagorno Karabaj, Osetia del Sur y Abjasia[9]​. Desde el desmoronamiento del Imperio otomano en los Balcanes a lo largo de los siglos XIX y XX, la posición de Rusia había sido la de apoyar a los pueblos eslavos de ese territorio como a los serbios[10]​. Durante el desmembramiento de Yugoslavia, Yeltsin se tuvo que enfrentar a un dilema entre esa solidaridad eslava con la intervención de la OTAN a causa de la masacre de Srebrenica. Sería con la intervención en Kosovo en 1999 cuando se produzca la ruptura con Occidente después de ocho años de acercamientos con los EEUU[11]​. La política exterior de los años de Yeltsin, mal planificada y ejecutada, padeció los problemas políticos internos del gobierno ruso de esos años, con frecuentes cambios de ministros y luchas políticas por el poder[12]​. A finales de 1996 se planteó una reducción de los efectivos en las FFAA rusas en torno a 1.200.000 efectivos con el objetivo de reducir costes. Coincidiendo con esta reestructuración, se fijaron los nuevos objetivos para la Seguridad Nacional en 1997[13]​. Las relaciones e influencia de la federación en su entorno geopolítico quedó definido a finales de los años 90 de la siguiente manera: Las repúblicas Bálticas quedaron fuera de la influencia de Moscú. La Bielorrusia de Aleksandr Lukashenko quedó como aliada. Armenia y las repúblicas de Asia Central quedaron con una postura cercana a Rusia. Azerbaiyán adoptó una postura ambivalente[14]​. La política exterior de Rusia de los 90 tuvo tres etapas: de 1991 a 1993, etapa de definición de estrategias generales asumiendo la nueva realidad de Rusia, de 1994 a 1999, etapa donde se precisaron los intereses en Seguridad Nacional, y de 1999 en adelante, con el retorno de Rusia a la escena internacional en un mundo multipolar[15]​. Coincidiendo con el cambio de siglo, unos elevados precios del petróleo permitieron al país iniciar una recuperación económica, coincidiendo además con la consolidación de China, India e Irán como socios importantes[16]​. Henry Kissinger, en su libro Diplomacia (1994), puso de relieve que la ayuda ofrecida por EEUU a Rusia tras la disolución de la URSS no tuvo en cuenta las consecuencias en la región de una Rusia recuperada: «si un programa internacional de ayuda a Rusia, posterior a la Guerra Fría, alcanza su objetivo, la creciente fuerza de Rusia tendrá consecuencias geopolíticas en toda la vasta periferia del ex Imperio ruso»[17]​.

El papel de Rusia en el mundo[editar]

Marcel de Haas, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de los Países Bajos, señala cuatro principios tradicionales en la política exterior de Rusia: el miedo a los extranjeros, la búsqueda de la seguridad, el sentimiento de superioridad histórica (donde Moscú es considerada la "tercera Roma") y el servilismo hacia el Estado[18]​. De acuerdo con Vladimir Baranovsky, profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, existen en la actualidad tres concepciones rusas de la identidad del país como actor internacional[19]​:

Rusia como una gran potencia mundial, en ruso derzhava, defendida por los llamados derzhavniki, quienes consideran que Rusia debe ocupar una posición como polo de poder en la esfera intencional. El poder, además de un recurso, estaría ligado a la propia personalidad de la nación. No reconocer este estatus de gran potencia sería interpretado como una amenaza. Ha sido la escuela de pensamiento más frecuente tras el final de la URSS en 1991. Desde comienzos del siglo XXI, Rusia ha ido desarrollando una estrategia que ha unido el tradicional poder duro, con el poder blando, con la creación de medios de comunicación de carácter internacional como RT o Sputnik[20]​.

Rusia como centro de una civilización euroasiática, es decir, una entidad singular no definida totalmente ni con Europa ni con Asia, que englobaría a todos los territorios poblados por eslavos ortodoxos. Se trata de una corriente heredada de las corrientes eslavófilas y paneslavistas del pasado. Esta corriente se puede subdividir en cuatro enfoques: El primero, limitado a aspectos económicos, entendería que Rusia debe tener como socios preferentes en materia comercial a los países ligados a su esfera por cercanía geográfica y cultural. El segundo incluiría su deber de preservar la paz y la seguridad en dicha zona. El tercero iría más allá y trataría de impedir la inclusión de Ucrania, Georgia y otros países considerados como su zona de influencia en estructuras de seguridad Occidentales. Y finalmente, el cuarto, es conocido como movimiento neoeuroasianista, que defiende la recuperación de los valores eslavos tradicionales en oposición a la influencia Occidental unido a una política internacional imperialista[21]​.

Rusia como una entidad europea. Esta corriente entiende a Rusia no solo como una nación europea, sino como un país Occidental que busca integrarse en sus mismas estructuras económicas y políticas. Desde 1991 hasta 1996 fue la postura oficial de Rusia durante la etapa de Yeltsin. El ministro de asuntos exteriores ruso en esos años fue Andréi Kozyrev, acusado por nacionalistas y comunistas de otorgar demasiadas concesiones a Occidente en el contexto del conflicto entre el Kremlin y la oposición[22]​. Las posiciones occidentalistas han perdido apoyos en los últimos años. Sin embargo, Dmitri Medvédev, presidente de la federación entre los años 2008-2012, impulsó diversas políticas de desarrollo y aperturismo del país con Occidente[23]​.

El Poder Ejecutivo[editar]

La Constitución de 1993 creó un ejecutivo dual que consistía en un presidente y un primer ministro, pero en el que el presidente es la figura dominante. La presidencia fuerte de Rusia se compara a veces a la de Charles de Gaulle (en el período 1958-1969) durante la Quinta República Francesa. La constitución le concede muchas prerrogativas de modo específico, pero muchos de los poderes de los que dispuso Yeltsin se desarrollaron ad hoc.

El Parlamento[editar]

El parlamento, de 628 miembros y llamado Asamblea Federal, consta de dos cámaras: la Duma Estatal (cámara baja) de 450 miembros, y el Consejo de la Federación (cámara alta) de 178 miembros, que representa a los territorios que componen el país. El órgano legislativo ruso fue establecido por la constitución aprobada por referéndum en diciembre de 1993. Según la constitución rusa, los diputados elegidos en diciembre de 1993 eran de transición porque cumplían un mandato de sólo dos años. En abril de 1994 los legisladores, funcionarios y cargos gubernamentales y muchos prominentes hombres de negocios y líderes religiosos firmaron un Acuerdo Cívico propuesto por Yeltsin, comprometiéndose a no utilizar la violencia ni a invocar elecciones presidenciales o legislativas anticipadas durante el período de transición de dos años. También se comprometían a no intentar reformar la constitución. Este acuerdo y el recuerdo de la violenta confrontación entre el parlamento anterior y las fuerzas del gobierno, tuvieron cierto éxito en la labor de suavizar la retórica política durante los dos años siguientes.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Amin, 2015, p. 101.
  2. Amin, 2015, p. 103.
  3. Amin, 2015, p. 105.
  4. Amin, 2015, p. 106.
  5. Amin, 2015, p. 107.
  6. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 21.
  7. Light, Margot (2015). «Russian Foreign Policy Themes in Official Documents and Speeches: Tracing Continuity and Change». Russia’s Foreign Policy (en inglés). springer.com. 
  8. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 22.
  9. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 23.
  10. Hall, 2010, p. 2.
  11. Felkay, Andrew (2002). Yeltsin's Russia and the West. Praeger Publishers. p. 189. ISBN 978-0275965389. 
  12. Sakwa, Richard (2008). Russian Politics and Society. Routledge. p. 121. ISBN 978-0415415286. 
  13. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 27.
  14. Donaldson, Robert H; Nogee, Joseph L (2009). The Foreign Policy of Russia: Changing Systems, Enduring Interests (Primera edición). Routledge. p. 223. ISBN 978-0765622808. 
  15. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 28.
  16. Kanet, Roger (2007). Russia: Re-Emerging Great Power (Primera edición). Palgrave Macmillan. ISBN 978-0230543041. 
  17. Kissinger, 1996, p. 192.
  18. de Haas, Marcel (2010). Russia's Foreign Security Policy in the 21st Century: Putin, Medvedev and Beyond (Primera edición). Routledge. p. 3. ISBN 978-0415477307. 
  19. Baranovsky, Vladimir (Jul., 2000). Russia: A Part of Europe or Apart from Europe?. Oxford University Press. pp. 443-458. 
  20. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 38.
  21. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 39.
  22. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 40.
  23. López Jiménez y Morales Hernández, 2017, p. 41.

Bibliografía[editar]

  • Amin, Samir (2015). Rusia en la larga duración. El viejo topo. ISBN 978-84-16288-71-7. 
  • López Jiménez, José Ángel; Morales Hernández, Javier (2017). La política exterior de Rusia: Los conflictos congelados y la construcción de un orden internacional multipolar. ISBN 978-84-9148-473-8. 
  • Hall, Richard C. (2010). Balkan Breakthrough. The Battle of Dobro Pole 1918. Indiana University Press. ISBN 978-0-253-35452-5. 
  • Kissinger, Henry (1996). Diplomacia. Ediciones B. ISBN 84-406-6137-1.