Perro polar argentino

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Perro polar argentino
Simba02.jpg
Nombres alternativos
Argentine Polar Dog
País de origen
Flag of Argentina.svg Argentina
Clasificación y estándar de la raza
Esta raza de perro está extinta

El perro polar argentino (PPA) es una raza canina extinta, desarrollada por el Ejército Argentino para equipar sus bases antárticas en funciones de transporte. El PPA fue un cruce de Husky Siberiano, Alaskan Malamute, Groenlandés y Spitz Manchuriano. Se extinguió en 1994 como consecuencia de su repatriación al continente en cumplimiento de la normativa del Tratado Antártico de Protección del Ambiente (TAPMA).

Origen[editar]

La necesidad de desplazarse rápidamente, a bajo costo y con seguridad, motivó a un equipo de más de treinta suboficiales enfermeros veterinarios argentinos del Ejército, comandados por Héctor Martín y Félix Daza Rodríguez, a desarrollar una raza canina capaz de arrastrar grandes cargas a través de largas distancias, fácil de criar y mantener y capaz de cumplir funciones operativas similares a las de los transportes mecánicos a orugas.

En el origen del PPA se encuentran las principales razas árticas de trabajo, y la formación de su base genética y la estabilización de su estándar insumieron a los militares 31 años de trabajo. Capacitados especialmente para la marcha o "mushing" con trineos, esos perros se deslizaban con facilidad sobre superficies nevadas o heladas indistintamente. Con la identificación de Argentina como país bicontinental comenzó en la década de 1950 la exploración y conquista de la Antártida y el consiguiente deseo de llegar al Polo Sur con la bandera celeste y blanca. El general Hernán Pujato trajo los primeros perros de trineo desde Alaska y Groenlandia comenzando así los cruzamientos.

LA TEORIA DE DARWIN VINCULADA AL PPA.

"Al considerar el origen de las especies, es totalmente comprensible que un naturalista, reflexionando sobre las afinidades mutuas de los seres orgánicos, sobre sus relaciones embriológicas, su distribución geográfica, sucesión geológica y otros hechos semejantes, llegué a la conclusión de que las especies no han sido creadas independientemente, sino que han descendido, como variedades, de otras especies". Charles Darwin,se expresa de esta forma en "El Origen de las Especies", página 56. Para continuar diciendo: "Como de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, que se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y de ser así naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma". Sostiene que: ".... la selección natural produce casi inevitablemente gran extinción de formas de vida menos perfeccionadas y conduce a lo que he llamado divergencia de caracteres".Parece muy interesante citar otros párrafos: "Cuando comparamos los individuos de la misma variedad o subvariedad de nuestras plantas y animales cultivados más antiguos, una de las primeras cosas que nos impresionan es que generalmente difieren más entre sí que los individuos de cualquier especie en estado natural; y si reflexionamos en la gran diversidad de plantas y animales que han sido cultivados y que han variado durante todas las edades bajo los más diferentes climas y tratos, nos vemos llevados a la conclusión de que esta gran variabilidad se debe a que nuestras producciones domésticas se han criado en condiciones de vida menos uniformes y algo diferentes de aquellas a que ha estado sometida en la naturaleza la especie madre. Hay, pues, algo de probable en la opinión propuesta por Andrew Knight, de que esta variabilidad puede estar relacionada, en parte, con el exceso de alimento. Parece claro que los seres orgánicos, para que se produzca alguna variación importante, tienen que estar expuestos durante varias generaciones a condiciones nuevas, y que, una vez que el organismo ha empezado a variar, continúa generalmente variando durante muchas generaciones".Mas adelante dice: "Hasta donde puedo yo juzgar después de prestar mucho tiempo atención a este asunto, las condiciones de vida parecen actuar de dos modos directamente, sobre todo el organismo o sobre ciertas partes sólo, e indirectamente, obrando sobre el aparato reproductor. Respecto a la acción directa, debemos tener presente que en cada caso, como el profesor Weismann ha señalado hace poco y como yo he expuesto incidentalmente en mi obra sobre la Variation under Domestication, hay dos factores, a saber: la naturaleza del organismo y la naturaleza de las condiciones de vida. El primero parece ser, con mucho, el más importante, pues variaciones muy semejantes se originan a veces, hasta donde podernos juzgar, en condiciones diferentes; y, por el contrario, variaciones diferentes se originan en condiciones que parecen ser casi iguales. Los efectos en la descendencia son determinados o indeterminados. Se pueden considerar como determinados cuando todos, o casi todos, los descendientes de individuos sometidos a ciertas condiciones, durante varias generaciones, están modificados de la misma manera. Es sumamente difícil llegar a una conclusión acerca de la extensión de los cambios que se han producido definitivamente de este modo. Sin embargo, apenas cabe duda por lo que se refiere a muchos cambias ligeros, como el tamaño, mediante la cantidad de comida; el color, mediante la clase de comida; el grueso de la piel y del pelaje, según el clima, etc"."La variabilidad indeterminada es un resultado mucho más frecuente del cambio de condiciones que la variabilidad determinada, y ha desempeñado, probablemente, un papel más importante en la formación de las razas domésticas. Vemos variabilidad indeterminada en las innumerables particularidades pequeñas que distinguen a los individuos de la misma especie y que no pueden explicarse por herencia, ni de sus padres, ni de ningún antecesor más remoto. Incluso diferencias muy marcadas aparecen de vez en cuando entre los pequeños de una misma camada y en las plantitas procedentes de semillas del mismo fruto. Entre los millones de individuos criados en el mismo país y alimentados casi con el mismo alimento, aparecen muy de tarde en tarde anomalías de estructura tan pronunciadas, que merecen ser llamadas monstruosidades; pero las monstruosidades no pueden separarse por una línea precisa de las variaciones más ligeras. Todos estos cambios de conformación, ya sumamente ligeros, ya notablemente marcados, que aparecen entre muchos individuos que viven juntos, pueden considerarse como los efectos indeterminados de las condiciones de vida sobre cada organismo dado, casi del mismo modo que un enfriamiento obra en hombres diferentes de un modo indeterminado, según la condición del cuerpo o constitución, causando toses o resfriados, reumatismo o inflamación de diferentes órganos".Explica prolijamente Darwin que: "Las leyes que rigen la herencia son, en su mayor parte, desconocidas. Nadie puede decir por qué la misma articularidad en diferentes individuos de la misma especie o en diferentes especies es unas veces heredada y otras no; por qué muchas veces el niño, en ciertos caracteres, vuelve a su abuelo o abuela, o un antepasado más remoto; por qué muchas veces una particularidad es transmitida de un sexo a los dos sexos, o a un sexo solamente, y en este caso, más comúnmente, aunque no siempre, al mismo sexo. Es un hecho de cierta importancia para nosotros el que particularidades que aparecen en los machos de las castas domésticas, con frecuencia se transmiten a los machos exclusivamente, o en grado mucho mayor. Una regla mucho más importante, a la que yo espero se dará crédito, es que, cualquiera que sea el período de la vida en que aparece por vez primera alguna peculiaridad, ésta tiende a reaparecer en la descendencia a la misma edad, aunque, a veces, un poco antes. En muchos casos, esto no puede ser de otra manera; así, las particularidades hereditarias en los cuernos del ganado vacuno solamente podían aparecer en la descendencia cerca del término del desarrollo; de particularidades en el gusano de la seda se sabe que aparecen en la fase correspondiente de oruga o de capullo. Pero las enfermedades hereditarias y algunos otros hechos me hacen creer que la regla tiene una gran extensión, y que, aun cuando no exista ninguna razón manifiesta para que una particularidad haya de aparecer a una edad determinada, no obstante, tiende a aparecer en la descendencia en el mismo período en que apareció por vez primera en el antecesor. Creo que esta regla es de suma importancia para explicar las leyes de la embriología. Estas advertencias están, naturalmente, limitadas a la primera aparición de la particularidad, y no a la causa primera que puede haber obrado sobre los óvulos o sobre el elemento masculino; del mismo modo que la mayor longitud de los cuernos en los hijos de una vaca de cuernos cortos con un toro de cuernos largos, aunque aparece en un período avanzado de la vida, se debe evidentemente al elemento masculino.

Habiendo aludido a la cuestión de la reversión, debo referirme a una afirmación hecha frecuentemente por los naturalistas, o sea, que las variedades domésticas, cuando pasan de nuevo al estado salvaje, vuelven gradual, pero invariablemente, a los caracteres de su tronco primitivo. De aquí se ha argüido que no pueden sacarse deducciones de las razas domésticas para las especies en estado natural. En vano me he esforzado en descubrir con qué hechos decisivos se ha formulado tan frecuente y tan osadamente la afirmación anterior. Sería muy difícil probar su verdad: podemos con seguridad sacar la conclusión de que muchísimas de las variedades domésticas más marcadas no podrían quizá vivir en estado salvaje. En muchos casos no conocemos cuál fue el tronco primitivo, y, así, no podríamos decir si había ocurrido o no reversión casi perfecta. Sería necesario, para evitar los efectos del cruzamiento, que una sola variedad únicamente se hubiese vuelto silvestre en su nueva patria. Sin embargo, como nuestras variedades ciertamente revierten a veces, en algunos de sus caracteres, a formas precursoras, no me parece improbable que, si lográsemos naturalizar, o se cultivasen durante muchas generaciones, las varias razas, por ejemplo, de la col, en suelo muy pobre -en cual caso, sin embargo, algún efecto se habría de atribuir a la acción determinada del suelo pobre-, volverían en gran parte, o hasta completamente, al primitivo tronco salvaje. Que tuviese o no buen éxito el experimento, no es de gran importancia para nuestra argumentación, pues, por el experimento mismo, las condiciones de vida han cambiado. Si pudiese demostrarse que las variedades domésticas manifiestan una enérgica tendencia a la reversión -esto es, a perder los caracteres adquiridos cuando se las mantiene en las mismas condiciones y en grupo considerable, de modo que el cruzamiento libre pueda contrarrestar, mezclándolas entre sí, cualesquiera ligeras desviaciones de su estructura-; en este caso, convengo en que de las variedades domésticas no podríamos sacar deducción alguna por lo que toca a las especies. Pero no hay ni una sombra de prueba en favor de esta opinión: el afirmar que no podríamos criar, por un número ilimitado de generaciones, nuestros caballos de tiro y de carrera, ganado vacuno de astas largas y de astas cortas, aves de corral de diferentes castas y plantas comestibles, sería contrario a toda experiencia.Dijo en cap: LA LUCHA POR LA EXISTENCIA. De dos animales caninos en tiempos de escasez puede decirse verdaderamente que luchan entre sí para dirimir quién obtendrá alimento y vivirá. Las luchas agonísticas entre lobos, para obtener comida, sirven para demostrar quien es el más fuerte y el más hábil, y, consecuentemente, al comer mejor, sigue siendo el más fuerte, y, por tanto es quien mantiene su supremacía, y su alto nivel en la escala social. También vence a la hora de reproducirse. Solo el lobo alfa es quien consigue a las lobas de alta situación de dominancia, y con ello la mayor parte de la descendencia. De esta forma consiguen que el conjunto de la manada mantenga el aspecto más apto para sus necesidades depredadoras. Mantienen el aspecto, habilidades y constitución lobera, aunque adaptables gradualmente al biotopo al que les toca vivir. Los menos hábiles, y menos fuertes, no se reproducen, y no digamos a los "diferentes”, que incluso llegan a morir jóvenes. Caracteres de las variedades domésticas; dificultad de la distinción entre variedades y especies; origen de las variedades domésticas a partir de una o de varias especies. Cuando consideramos las variedades hereditarias o razas de las plantas y animales domésticos, y las comparamos con especies muy afines, vemos generalmente en cada raza doméstica, como antes se hizo observar, menos uniformidad de caracteres que en las especies verdaderas. Las razas domésticas tienen con frecuencia un carácter algo monstruoso; con lo cual quiero decir que, aunque difieren entre sí y de las otras especies del mismo género en diferentes puntos poco importantes, con frecuencia difieren en sumo grado en alguna parte cuando se comparan entre sí, y más aún cuando se comparan con la especie en estado natural, de que son más afines. Con estas excepciones -y con la de la perfecta fecundidad de las variedades cuando se cruzan, asunto para discutido más adelante-, las razas domésticas de la misma especie difieren entre sí del mismo modo que las especies muy afines del mismo género en estado natural; pero las diferencias, en la mayor parte de los casos, son en grado menor. Esto ha de admitirse como cierto, pues las razas domésticas de muchos animales y plantas han sido clasificadas por varias autoridades competentes como descendientes de especies primitivamente distintas, y por otras autoridades competentes, como simples variedades. Si existiese alguna diferencia bien marcada entre una raza doméstica y una especie, esta causa de duda no se presentaría tan continuamente. Se ha dicho muchas veces que las razas domésticas no difieren entre sí por caracteres de valor genérico. Puede demostrarse que esta afirmación no es exacta, y los naturalistas discrepan mucho al determinar qué caracteres son de valor genérico, pues todas estas valoraciones son al presente empíricas. Cuando se exponga de qué modo los géneros se originan en la naturaleza, se verá que no tenemos derecho alguno a esperar hallar muchas veces en las razas domésticas un grado genérico de diferencia.

Al intentar apreciar el grado de diferencia estructural entre razas domésticas afines, nos vemos pronto envueltos en la duda, por no saber si han descendido de una o de varias especies madres. Este punto, si pudiese ser aclarado, sería interesante; si, por ejemplo, pudiese demostrarse que el galgo, el bloodhound, el terrier, el spaniel y el bull-dog, que todos sabemos que propagan su raza sin variación, eran la descendencia de una sola especie, entonces estos hechos tendrían gran peso para hacernos dudar de la inmutabilidad de las muchas especies naturales muy afines -por ejemplo, los muchos zorros- que viven en diferentes regiones de la tierra. No creo, como luego veremos, que toda la diferencia que existe entre las diversas castas de perros se haya producido en domesticidad; creo que una pequeña parte de la diferencia es debida a haber descendido de especies distintas. En el caso de razas muy marcadas de algunas otras especies domésticas hay la presunción, o hasta pruebas poderosas, de que todas descienden de un solo tronco salvaje.

Se ha admitido con frecuencia que el hombre ha escogido para la domesticación animales y plantas que tienen una extraordinaria tendencia intrínseca a variar y también a resistir climas diferentes. No discuto que estas condiciones han añadido mucho al valor de la mayor parte de nuestras producciones domésticas; pero ¿cómo pudo un salvaje, cuando domesticó por vez primera un animal, conocer si éste variaría en las generaciones sucesivas y si soportaría o no otros climas? La poca variabilidad del asno y el ganso, la poca resistencia del reno para el calor, o del camello común para el frío, ¿han impedido su domesticación? No puedo dudar que si otros animales y plantas, en igual número que nuestras producciones domésticas y pertenecientes a clases y regiones igualmente diversas, fuesen tomados del estado natural y se pudiese hacerles criar en domesticidad, en un número igual de generaciones, variarían, por término medio, tanto como han variado las especies madres de las producciones domésticas hoy existentes.

En el caso de la mayor parte de las plantas y animales domésticos de antiguo, no es posible llegar a una conclusión precisa acerca de si han descendido de una o varias especies salvajes. El argumento con que cuentan principalmente los que creen en el origen múltiple de nuestros animales domésticos es que en los tiempos más antiguos, en los monumentos de Egipto y en las habitaciones lacustres de Suiza encontramos gran diversidad de razas, y que muchas de estas razas antiguas se parecen mucho, o hasta son idénticas, a las que existen todavía. Pero esto hace sólo retroceder la historia de la civilización y demuestra que los animales fueron domesticados en tiempo mucho más antiguo de lo que hasta ahora se ha supuesto. Los habitantes de los lagos de Suiza cultivaron diversas clases de trigo y de cebada, el guisante, la adormidera para aceite y el lino, y poseyeron diversos animales domesticados. También mantuvieron comercio con otras naciones. Todo esto muestra claramente, como ha señalado Heer, que en esta remota edad habían progresado considerablemente en civilización, y esto significa además un prolongado período previo de civilización menos adelantada, durante el cual los animales domésticos tenidos en diferentes regiones por diferentes tribus pudieron haber variado y dado origen a diferentes razas. Desde el descubrimiento de los objetos de sílex en las formaciones superficiales de muchas partes de la tierra, todos los geólogos creen que el hombre salvaje existió en un período enormemente remoto, y sabemos que hoy día apenas hay una tribu tan salvaje que no tenga domesticado, por lo menos, el perro.

El origen de la mayor parte de nuestros animales domésticos, probablemente quedará siempre dudoso. Pero puedo decir que, considerando los perros domésticos de todo el mundo, después de una laboriosa recopilación de todos los datos conocidos, he llegado a la conclusión de que han sido amansadas varias especies salvajes de cánidos, y que su sangre, mezclada en algunos casos, corre por las venas de nuestras razas domésticas. Por lo que se refiere a las ovejas y cabras no puedo formar opinión decidida. Por los datos que me ha comunicado míster Blyth sobre las costumbres, voz, constitución y estructura del ganado vacuno indio de joroba, es casi cierto que descendió de diferente rama primitiva que nuestro ganado vacuno europeo, y algunas autoridades competentes creen que este último ha tenido dos o tres progenitores salvajes, merezcan o no el nombre de especies. Esta conclusión, lo mismo que la distinción específica entre el ganado vacuno común y el de joroba, puede realmente considerarse como demostrada por las admirables investigaciones del profesor Rütimeyer. Respecto a los caballos, por razones que no puedo dar aquí, me inclino, con dudas, a creer, en oposición a diversos autores, que todas las razas pertenecen a la misma especie. Habiendo tenido vivas casi todas las razas inglesas de gallinas, habiéndolas criado y cruzado y examinado sus esqueletos, me parece casi seguro que todas son descendientes de la gallina salvaje de la India, Gallus bankiva, y ésta es la conclusión de míster Blyth y de otros que han estudiado esta ave en la India. Respecto a los patos y conejos, algunas de cuyas razas difieren mucho entre sí, son claras las pruebas de que descienden todas del pato y del conejo comunes salvajes.

La doctrina del origen de nuestras diversas razas domésticas a partir de diversos troncos primitivos ha sido llevada a un extremo absurdo por algunos autores. Creen que cada raza que cría sin variaciones, por ligeros que sean los caracteres distintivos, ha tenido su prototipo salvaje. A este paso, tendrían que haber existido, por lo menos, una veintena de especies de ganado vacuno salvaje, otras tantas ovejas y varias cabras sólo en Europa, y varias aun dentro de la misma Gran Bretaña. ¡Un autor cree que en otro tiempo existieron once especies salvajes de ovejas peculiares de la Gran Bretaña! Si tenemos presente que la Gran Bretaña no tiene actualmente ni un mamífero peculiar, y Francia muy pocos, distintos de los de Alemania, y que de igual modo ocurre con Hungría, España, etc., y que cada uno de estos países posee varias castas peculiares de vacas, ovejas, etc., tenemos que admitir que muchas razas domésticas se han originado en Europa, pues ¿de dónde, si no, pudieron haber descendido? Lo mismo ocurre en la India. Aun en el caso de las razas del perro doméstico del mundo entero, que admito que descienden de diversas especies salvajes, no puede dudarse que ha habido una cantidad inmensa de variaciones hereditarias, pues ¿quién creerá que animales que se pareciesen mucho al galgo italiano, al bloodhound, al bull-dog, al pug-dog o al spaniel Blenheim, etc. -tan distintos de todos los cánidos salvajes- existieron alguna vez en estado natural? Con frecuencia se ha dicho vagamente que todas nuestras razas de perros han sido producidas por el cruzamiento de unas pocas especies primitivas; pero mediante cruzamiento podemos sólo obtener formas intermedias en algún grado entre sus padres, y si explicamos nuestras diversas razas domésticas por este procedimiento tenemos que admitir la existencia anterior de las formas más extremas, como el galgo italiano, el bloodhound, el bull-dog, etc., en estado salvaje. Es más: se ha exagerado mucho la posibilidad de producir razas distintas por cruzamiento. Muchos casos se han registrado que muestran que una raza puede ser modificada por cruzamientos ocasionales si se ayuda mediante la elección cuidadosa de los individuos que presentan el carácter deseado; pero obtener una raza intermedia entre dos razas completamente distintas sería muy difícil. Sir J. Sebright hizo expresamente experimentos con este objeto, y no tuvo buen éxito. La descendencia del primer cruzamiento entre dos razas puras es de carácter bastante uniforme, y a veces -como he observado en las palomas- uniforme por completo, y todo parece bastante sencillo; pero cuando estos mestizos se cruzan entre sí durante varias generaciones, apenas dos de ellos son iguales, y entonces la dificultad de la labor se hace patente".Para empezar a hablar de adaptación hay que partir por definir este concepto, es por eso que decimos que adaptación es: es el proceso por el cual el organismo se va haciendo capaz de sobrevivir en determinadas condiciones ambientales. Esta capacidad de supervivencia se transmite de generación en generación a través de caracteres hereditarios que permiten aumentar la capacidad de supervivencia de los individuos. Debemos recordar que Hay 3 tipos de adaptaciones: Morfológicas: Ocurre la aparición de una estructura anatómica nueva o la modificación funcional de una estructura previamente existente, provocada genéticamente, como respuesta a una cierta presión de selección que actúa sobre los individuos reproductores. Fisiológicas: Ocurre un cambio en la frecuencia de los alelos responsables de la producción de cierta sustancia, como respuesta a una cierta presión de selección que actúa sobre los individuos reproductores. Etológicas: Ocurre la aparición de un rasgo de comportamiento innato, provocado genéticamente, o la modificación efectiva de un rasgo de comportamiento innato preexistente, como respuesta a una cierta presión de selección que actúa sobre los individuos reproductores. Las aves y los mamíferos son los únicos seres con mecanismos reguladores de la temperatura interna, que se mantiene constante a pesar de grandes fluctuaciones de la externa. Estos animales termostáticos se denominan homeotermos (sangre caliente) por contraste, los peces, anfibios, reptiles y todos invertebrados son poiquilotermos (sangre fría), puesto que su temperatura es casi la misma que la del ambiente. La adaptación consiste en un ajuste del organismo al medio ambiente, del órgano a sus funciones, tienen como efecto poner al ser vivo en equilibrio con el medio, con las circunstancias. La adaptación se manifiesta en todos los niveles del organismo, tanto en las funciones como en los comportamientos innatos. Desde otro punto de vista, la adaptación se considera como una variación heredada o una combinación de características heredadas que aumentan las probabilidades del organismo para sobrevivir y reproducirse en determinado ambiente.

Una especie se puede definir como una población o grupo de poblaciones formadas por individuos que, en su hábitat natural son potencialmente capaces de cruzarse. La capacidad de cruzamiento se interpreta como una evidencia de que tales individuos tienen, genéticamente, una estrecha relación y esto demuestra un alto grado de parentesco. Los diversos individuos que componen una especie varían enormemente por las diferencias de edad, sexo o de cualquier otro factor. Veamos ahora como Johann Mendel entiende sobre la misma cuestión:

Los estudios de Mendel, retomados a finales del siglo, demostraron lo que Darwin insinuó vagamente en cierta época, que la herencia es particular, no combinada. Sean o no los descendientes, formas intermedias entre sus dos padres, ellos heredan y transmiten partículas hereditarias separadas; que hoy en día denominamos genes. Un individuo hereda o no un gen específico de uno de sus padres. Esto mismo puede aplicarse a los padres, por tanto un individuo puede también heredar o no un gen específico de uno de sus abuelos. Cada uno de sus genes procede de uno de sus abuelos y, antes de ello, de uno particular de sus bisabuelos. Este argumento puede ser aplicado repetidamente a un número indefinido de generaciones. Los genes únicos y separados se distribuyen de forma independiente a través de las generaciones como en las cartas en una baraja, en lugar de combinarse como los ingredientes de un puré. Esto marca la diferencia de la plausibilidad matemática de la teoría de la selección natural. Si la herencia es particular, la selección natural puede actuar. Como establecieron por primera vez el matemático británico G. H. Hardy y el científico alemán W. Weinberg, no existe una tendencia propia de los genes a desaparecer del “conjunto” de genes. Si lo hacen será debido a procesos fortuitos, o a la selección natural porque algo relativo a dichos genes influye en la probabilidad de que los individuos que los posean sobrevivan y se reproduzcan. La versión moderna del darwinismo, denominada neodarwinismo, está basada en esta idea. Esta fue elaborada entre los años 1920 y 1930 por los genetistas R. A. Fisher, J. B. S. Haldane y Sewall Wright, y consolidada con posterioridad en la década de los años cuarenta en la síntesis conocida como Neodarwinismo. La revolución reciente experimentada por la biología molecular iniciada en la década de los años cincuenta, ha reforzado y confirmado, más que modificado, la teoría de los años 1930 y 1940. La teoría genética moderna de la selección natural puede resumirse en lo siguiente: los genes de una población de animales o plantas que se entrecruzan sexualmente constituyen un “conjunto” de genes. Los genes compiten en este “conjunto” de la misma manera que las moléculas primitivas que se reproducían lo hacían en el “caldo” primitivo. En la práctica, la vida de los genes del “conjunto” de genes transcurre o asentándose en cuerpos individuales que ellos ayudan a construir, o transmitiéndose de un cuerpo a otro a través del espermatozoide o del óvulo en el proceso de la reproducción sexual. Ésta mantiene los genes mezclados y el hábitat a largo plazo de los genes es el “conjunto” genético. Cualquier gen que se origina en él es resultado de una mutación u error aleatorio en el proceso de copia de los genes. Una vez que se ha producido una mutación nueva, ésta puede extenderse a través del “conjunto” genético por medio de la mezcla sexual. La mutación es el origen último de la variación genética. La reproducción sexual y la recombinación genética debida al cruzamiento, muestran que la variación genética se distribuye con rapidez y se recombina en el “conjunto” genético. Es probable que de cualquier gen de un “conjunto” genético existan varias copias que procedan de la misma mutación, o de mutaciones paralelas independientes. Por consiguiente, se puede decir que cada gen tiene una frecuencia en el “conjunto” de genes. Mientras que algunos genes, como el del albinismo, son genes raros en él, otros son habituales. La adaptación consiste en un ajuste del organismo al medio ambiente, del órgano a sus funciones, tienen como efecto poner al ser vivo en equilibrio con el medio, con las circunstancias. La adaptación se manifiesta en todos los niveles del organismo, tanto en las funciones como en los comportamientos innatos. Desde otro punto de vista, la adaptación se considera como una variación heredada o una combinación de características heredadas que aumentan las probabilidades del organismo para sobrevivir y reproducirse en determinado ambiente.

Características y capacidades[editar]

En las especies biológicas, los individuos presentan características con cierto rango de variabilidad. Dentro del conjunto de posibilidades, algunos rasgos se ajustan mejor al ambiente y perduran, es decir, son adaptativos. Dentro de la especie, los rasgos adaptativos se seleccionan a lo largo del tiempo a través de la reproducción de los individuos. En las nuevas generaciones, los rasgos persisten, y los no adaptativos tienden a desaparecer. Este proceso se llama reproducción diferencial y es la base del mecanismo evolutivo denominado selección natural, porque ocurre de forma espontanea a lo largo de la historia evolutiva. Respecto a las líneas generales buscadas desde un principio podemos afirmar que se trató de formar un animal corpulento y de respetable peso (60 kg el macho y 52 la hembra), el PPA estaba bien protegido contra las bajas temperaturas mediante su triple pelaje, que incluía capa de lana, pelo propiamente dicho y subpelo, además de una capa adiposa subcutánea de 2 cm de espesor. Nuestros perros polares presentaban en su boca cuatro dientes caninos o colmillos muy afilados que les servian para desgarrar, incisivos que les permitían cortar, y molares para moler o triturar. Por esta razón podían desgarrar la carne con tanta facilidad.Estos animales carnívoros cazadores, de gran temperamento sabían ganarse las caricias de los encargados de jauría.

Su capacidad tractora de trineo duplicaba la de cualquiera de las razas que le dieron origen. Un tiro de 11 PPAs podía arrastrar un trineo cargado con 1,1 t a 35 km/h (en terreno llano) y a 50 km/h en pendientes de 45º a favor, en ambos casos sin descansar durante 6 h seguidas.

Su temperatura normal de trabajo era de -70 °C, y se ha documentado que se encontraban de visita y esperaron tranquilamente en el exterior de la base soviética Vostok el día en que se registró el récord mundial histórico de frío (-89,3 °C).

Los PPAs cumplían la vital función de ayudar a los soldados a evitar las grietas, trampas mortales en aquellas latitudes. Eran capaces de detectarlas por medios que no han sido desentrañados, aunque se ha sugerido que el olfato cumpliera alguna función en el fenómeno.

Eran asimismo capaces de intuir o predecir las tormentas, ayudando a evitar salidas fallidas. Su sentido de la orientación era excelente, incluso durante grandes tormentas. Eran muy confiables en las operaciones de rescate, y capaces de transitar por caminos no consolidados o sobre capas de hielo delgado, incapaces de soportar el peso de los tractores oruga.

Los perros polares argentinos podían sacrificarse y utilizarse como alimento para hombres o perros como recurso de supervivencia.

En 1965, estando ya consolidada la raza, el coronel Jorge Edgar Leal los seleccionó especialmente para su Expedición al Polo Sur de manera terrestre. Con la misión de sacrificio, cinchar, jorobarse y sufrir, le acompañaron formando en hileras delante de los trineos para elegir la subida al Plató Polar, una muralla de muchos metros de altura, empinada y resbaladiza, que significaba el obstáculo más difícil de sortear. Una vez alcanzada la meta los perros no siguieron con ellos hasta la meta, les esperaron allí para el regreso, habiendo cumplido su misión.

Alimentación y cuidados[editar]

Los PPAs se alimentaban una vez por día (el doble que los huskies siberianos), pero eran igualmente muy apreciados por ser su mantenimiento incomparablemente inferior al costo del gasoil de los tractores capaces de desplazar iguales cargas. No se les daba de beber, ya que ingerían nieve. El alimento suministrado a los primeros padres traídos por Pujato para comenzar la raza era el Pemmican, una tableta preparada con carne pulverizada, grasa y cereales que aportaba proteínas por la carne vacuna utilizada, calorías por la grasa y vitaminas por la variedad de bayas. La ventaja del concentrado alimenticio es que se podía almacenar por mucho tiempo y empleaba poco volumen de depósito. El origen del alimento se da cuando los aborígenes canadienses enseñan su uso a los peleteros franceses de la Hudson Bay Company que interpretaron la palabra pemmican como "lengua de búfalo seca", razón que podemos tomar para inferir que estaba hecho de esa carne en el Continente Americano. Los encargados de jauría en las Bases Antárticas mezclaban el alimento con los restos de comidas de las dotaciones, eso permitió que el Perro Polar Argentino se criará bien robusto y más alto que sus razas originarias.

Hacia 1967 los perros perfectamente adaptados a las temperaturas antárticas comenzaron a rechazar el pemmican cuya fórmula había sufrido alguna alteración y ante la posibilidad del rechazo y la consiguiente baja de peso de los perros, se comenzó a utilizar un alimento convencional preparado en su versión premiun que se llevaba en bolsas de 20 kilos y se estoqueaba en los galpones antárticos hasta su utilización, tratando siempre de mezclarlo con el alimento humano sobrante de las cocinas. Hoy los veteranos encargados de esas jaurías comentan lo dificultoso que resultaba el acarrear aquellas bolsas de Dogui hasta su ubicación desde los barcos abastecedores, siempre a hombro y sobre la nieve. En cuanto a cuidados especiales a los perros en realidad no los había, los veterinarios destacados ó en su defecto los médicos de las Bases se encargaban de los partos, lastimaduras, quebraduras, etc. La principal causa de muerte era por pelea, ya que la raza se mostraba muy agresiva con sus congéneres. Se daban también fallecimientos por edad avanzada de los ejemplares vinculados a neumonías,afecciones gastrointestinales, por ingerir carne de foca que solían trasmitir bacterias, o por tomar agua de las nieves contaminadas por heces de pingüinos.

Ejemplares famosos[editar]

El más recordado de los perros polares argentinos, un ejemplar llamado "Poncho", se destacó en la historia polar argentina por su increíble capacidad de avisar a los hombres que frente a ellos se encontraba una grieta oculta. En una oportunidad, además, guió con toda precisión a un equipo de rescate hasta los sobrevivientes de un accidente de aviación, que fueron recuperados en su totalidad. [1]

También podemos citar a Simba , al perro guía del General Hernán Pujato, llamado Negro y al perro guía del General Víctor Hugo Figueroa, llamado Hipo.

El TAPMA[editar]

El Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente, convenio asociado al Tratado Antártico del que la Argentina es firmante, dispuso explícitamente el retiro de todos los perros polares argentinos del continente austral por considerárselos "especie exótica". La fecha límite para la evacuación del PPA se fijó para el 1 de abril de 1994, y la Argentina decidió cumplir con esta obligación, trasladando toda su dotación de PPAs al continente americano.

Controversia respecto del Tratado[editar]

Entre los motivos que el TAPMA invocaba para expulsar a los perros de la Antártida se contaba una conclusión del Scientific Committee on Anctartic Research que daba cuenta de que los perros presuntamente "transmitían el moquillo a las focas". Se daba cuenta, además, de que los cánidos "depredaban las pingüineras" y de que "albergaban en su pelaje parásitos capaces de alterar el equilibrio ecológico de la Antártida".

Sin embargo, se ha determinado que la enfermedad de Carré, distemper o moquillo canino, no se transmite a los pinnípedos ni a ninguna otra especie diferente de Canis lupus. Las focas tienen su propia versión del virus, como los gatos (Panleucopenia felina) y los monos (catarro de Fisher), pero no existe la infección cruzada interespecífica. Los registros de las bases antárticas argentinas donde se criaban y mantenían los PPAs (San Martín y Esperanza) conservan sus registros oficiales de inmunización, y ello demuestra que todos los ejemplares fueron vacunados como marca la ley, esto es, dos dosis al cachorro y un refuerzo anual para todos los adultos, incluyendo la revacunación anual para hembras gestantes que impide la infección de los ejemplares neonatos. Las expediciones temporarias (es decir, sin base permanente) provistas de perros estaban obligadas a seguir también este plan. La efectividad del mismo se demuestra en el hecho de que, durante el período operativo del PPA en la Antártida (1951-1994), no se registró ni un solo caso de moquillo en las bases argentinas ni de ninguna otra nacionalidad, concluyéndose que la enfermedad nunca estuvo presente en el continente.

En sentido inverso, las únicas enfermedades evidenciadas por los perros antárticos consistían en parasitosis y dermatitis transmitidas a los cánidos por pingüinos y focas.

Respecto de la depredación de focas y pingüinos, las fuentes citadas al pie afirman que, si bien puede alguna vez algún perro haber devorado a un pingüino, ello solo sería beneficioso, ya que habría ayudado a controlar la grave superpoblación que esas aves sufren en sus sitios de reproducción antárticos. Respecto de las focas, es impensable que los perros atacaran a animales diez veces más pesados que ellos.

El equilibrio del ecosistema antártico, en realidad, se vio perjudicado con la expulsión de los perros polares argentinos, ya que debieron ser reemplazados por tractores a combustibles fósiles, con la consiguiente carga de contaminación y residuos que esto conlleva.

Como última consideración, se ha argumentado que las poblaciones humanas en el Ártico siempre han poseído perros, y jamás se ha conseguido demostrar que cánido alguno haya contagiado ni perjudicado en modo alguno a los animales salvajes de la región.

Evacuación al continente[editar]

Argentina no denunció el TAPMA pero, como firmante, ejerció su derecho de votar en contra de la expulsión del PPA. Mas, sometida a la voluntad de la mayoría, decidió retirar sus perros en dos etapas: los 58 ejemplares existentes fueron divididos en dos grupos de 30 y 28 animales y trasladados desde la Antártida Argentina al territorio argentino de la sudamericana isla Grande de Tierra del Fuego también incluida en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

El primer gobernador de esa provincia, José Arturo Estabillo, nombra al PPA Monumento Natural Provincial en 1993 y se realiza la Carrera de sleds dogs, oportunidad en que se mezcla a diferentes razas tiradoras de trineos con nuestros PPA.

Falta de inmunidad, muerte y extinción[editar]

Luego de 43 años de trabajo continuo en la Antártida y sin contacto alguno con otros perros, el PPA había perdido la inmunidad natural a las enfermedades comunes en los perros.

De los 30 componentes del primer grupo trasladado a Ushuaia y a Mendoza, 28 murieron durante el primer año, haciéndose imposible el cruzamiento y reproducción de los sobrevivientes puesto que ambos eran machos.

La mayoría de los componentes del segundo embarque corrieron la misma suerte, y los escasos sobrevivientes fueron dispersados y entregados a familias adoptivas muy alejadas unas de otras. Estos animales sufrieron cruzamientos con ejemplares extraños a la raza, y así la genética del Perro Polar Argentino se fue diluyendo entre la de la población canina fueguina. Hoy en día se la considera extinta, aunque se habla de un ejemplar vivo (2008) que puede llegar a demostrarse como PPA puro.

Referencias[editar]

  • Maida, Juan Carlos - Fòrmica Horacio. El Perro Polar Argentino, su historia. Edición de la Junta de Historiadores del Río de la Plata. Bs. As. 2014.

Enlaces externos[editar]