Pedro Portocarrero (inquisidor general)

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Pedro Portocarrero
Bishop pedro portocarrero by justo sutterman.JPG
Pedro Portocarrero (1600), por Justus Sustermans (Museo de Parma).

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Obispo de Cuenca
1597-1600
Predecesor Juan Fernández Vadillo
Sucesor Andrés Pacheco

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Inquisidor general
1596-1599
Predecesor Jerónimo Manrique de Lara
Sucesor Fernando Niño de Guevara

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Obispo de Córdoba
1593-1597
Predecesor Hernando de Vega y Fonseca
Sucesor Francisco de Reynoso y Baeza

Obispo de Calahorra
1589-1593
Predecesor Antonio Manrique
Sucesor Pedro Manso Zuñiga

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Comisario general de Cruzada
1582-1585
Predecesor Tomás de Astiguieta y Salazar
Sucesor Francisco Dávila y Guzmán
Información personal
Nombre Pedro Portocarrero
Nacimiento c. 1550
Villanueva del Fresno, España
Fallecimiento septiembre de 1600
Cuenca, España

Pedro Portocarrero (c.1550 - 20 de septiembre de 1600), fue un clérigo secular español, obispo de Calahorra, de Córdoba y de Cuenca, e inquisidor general.

Biografía[editar]

De familia noble. Fue hermano del primer conde de Montijo: hijo de Cristóbal Osorio Portocarrero, señor de Montijo, y de María Manuel de Villena su mujer, de los señores de Cheles, dama de la emperatriz Isabel. Y nieto del primer marqués de Villanueva del Fresno.

Fue rector tres veces de la Universidad de Salamanca, canónigo de Sevilla, oidor de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, regente de la Audiencia de Galicia, comisario general de la Santa Cruzada, obispo de Calahorra desde el 20 de marzo de 1589 hasta 1593, obispo de Córdoba desde 1594 y obispo de Cuenca desde 1597.

En 1596 fue nombrado inquisidor general por Felipe II y llevó el cargo con rectitud implacable, haciendo del Santo Oficio una herramienta de temible poder. A la muerte del rey, su sucesor Felipe III, quien no apoyaba a Portocarrero, consiguió una bula de Clemente VIII por la que se hacía necesario que los obispos residieran en sus diócesis, con lo que tuvo que regresar a Cuenca y abandonar su puesto de inquisidor.

Fue gran amigo y protector de fray Luis de León, quien le dedicó tres de sus odas: Virtud hija del cielo; la que comienza: «No siempre es poderosa, / Carrero, la maldad ni siempre atina / la envidia ponzoñosa...», y la famosísima que empieza así: «La cana y alta cumbre / de Illíberi, clarísimo Carrero...».[1]

Obra[editar]

El 8 de enero de 1603 se publicó una Real cédula con las reformas que impuso en la Universidad de Alcalá, tras sus visitas entre 1593 y 1595.[2]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]