Pedro González-Bueno

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Pedro González-Bueno

Ministro de Organización y Acción Sindical
31 de enero de 1938-9 de agosto de 1938

Procurador en las Cortes franquistas
1943-1971

Información personal
Nacimiento 12 de enero de 1896
Madrid
Fallecimiento 30 de enero de 1985
Madrid
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político FET y de las JONS
Información profesional
Ocupación Ingeniero de caminos
Distinciones

Pedro González-Bueno y Bocos[n. 1]​ (Madrid, 12 de enero de 1896 - Madrid, 30 de enero de 1985) fue un político e ingeniero de caminos español. Militante monárquico alfonsino, durante la Guerra civil se unió a Falange y ocupó el puesto de Ministro de Organización y Acción Sindical en el primer gobierno de Franco.

Biografía[editar]

Nacido en Madrid el 12 de enero de 1896,[2][3]​ realizó sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza.[4]​ Se graduó como ingeniero de caminos, canales y puertos. Amigo personal de Juan de la Cierva y de José Calvo Sotelo,[5][6]​ formó parte del grupo de personalidades que firmaron el manifiesto fundacional del derechista Bloque Nacional.[7]

Colaboró con el general Emilio Mola en la preparación del golpe de estado que llevó al estallido de la Guerra civil.[6]​ Si bien hasta el estallido de la contienda había sido un monárquico alfonsino,[8]​ posteriormente se adhirió a Falange. En abril de 1937 —tras la promulgación del Decreto de Unificación y el establecimiento de FET y de las JONS—, Franco nombró a González-Bueno miembro del secretariado político[n. 2]​ del nuevo partido. Hombre cercano a Ramón Serrano Suñer,[11]​ en el primer gobierno franquista González-Bueno ocupó la cartera de Organización y Acción Sindical, entre enero de 1938 y agosto de 1939.[12]​ El nuevo departamento ministerial asumía las funciones del antiguo Ministerio de Trabajo.[13]

Considerado un neofalangista,[14]​ era sin embargo despreciado por muchos falangistas «camisas viejas».[n. 3]​ Influido por el fascismo italiano, promulgó el Fuero del Trabajo y dio los primeros pasos hacia el establecimiento de los Sindicatos Verticales.[5]​ También fueron obra suya el establecimiento del Instituto Nacional de la Vivienda y de las Magistraturas del Trabajo.[16]​ No obstante, su forma desordenada de gestionar el ministerio le acabaría dando fama de incompetente.[17]

Tras el final de la contienda cesó como ministro y no volvería a ocupar ningún puesto político de relevancia. Las funciones sindicales fueron asumidas por la nueva Delegación Nacional de Sindicatos de FET y de las JONS, desgajada del difunto ministerio de Organización y Acción Sindical,[18]​ y a cuyo frente quedó el falangista Gerardo Salvador Merino.[19]​ Durante el régimen franquista González-Bueno ocupó otros cargos como miembro del Consejo Nacional de FET y de las JONS, o procurador en las Cortes franquistas. También fue presidente de la Comisión de Trabajo del Instituto de Racionalización del Trabajo[2]​ y miembro del consejo de administración de RENFE,[20]​ compañía de la que llegaría a ser vicepresidente.[21]​ Falleció en Madrid el 30 de enero de 1985.[22]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. En la historiografía su apellido a veces aparece citado como «González Bueno».[1]
  2. Según recogía el texto del decreto, además de González-Bueno, formaban parte del secretariado político: Manuel Hedilla, Ladislao López Bassa, Tomás Domínguez Arévalo, Darío Gazapo, Tomás Ruiz Espejo, Joaquín Miranda, Luis Arellano y Ernesto Giménez Caballero.[9][8]​ Hedilla, sin embargo, no aceptó el nombramiento.[10]
  3. El ministro de justicia, el carlista Conde de Rodezno, lo definió como un «perrito faldero».[15]

Referencias[editar]

  1. Sabín Rodríguez, 1997, p. 47.
  2. a b Bayod, 1981, p. 30.
  3. Bardavío, 1969, p. 24.
  4. Jiménez Landi, 1996, p. 420.
  5. a b Romero Salvadó, 2013, p. 154.
  6. a b Orella Unzué, 2001, p. 160.
  7. Orella Unzué, 2001, p. 128.
  8. a b Gil Pecharromán, 2013, p. 27.
  9. Sabín Rodríguez, 1997, p. 71.
  10. Thomas, 1976, p. 692.
  11. Ranzato, 2006, p. 526.
  12. Urquijo Goitia, 2008, p. 134.
  13. Borrás Betriú, 1999, p. 139.
  14. Orella Unzué, 2001, p. 49.
  15. Casanova, 2010, p. 290.
  16. Lewis, 2002, p. 81.
  17. Lewis, 2002, pp. 81-82.
  18. Thomàs, 1999, pp. 46-47.
  19. Payne, 1999, p. 350.
  20. Comín, 1998, p. 34.
  21. Comín, 1998, pp. 42, 53.
  22. Bardavío y Sinova, 2000, p. 318.

Bibliografía[editar]