Participación ciudadana

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La participación ciudadana es un conjunto de mecanismos para que la población acceda a las decisiones del sistema de manera independiente sin necesidad de formar parte de la administración pública o de un partido político. La participación ciudadana también se manifiesta a través de las ONG las cuales pugnan (lucha o enfrentamiento especialmente de tipo ideológico) por ciertos temas sociales, sin sustituir en las funciones del gobierno sino evaluando, cuestionando o apoyando las decisiones tomadas (véase:lobby). También puede proponerse a través de la discusión de temas de importancia de los ciudadanos en foros organizados o por otras vías para llegar a un consenso. Esta malo Últimamente, organismos estatales forman consejos ciudadanos para la administración o evaluación de las políticas públicas, formados de ciudadanos interesados y expertos independientes.

En la teoría democrática contemporánea la participación ciudadana tiene la función de moderar o influir en el ejercicio del poder político desde la estructura del Estado mediante la expresión de preferencias y demandas de los diversos sectores de la sociedad.[1]

La participación ciudadana se asocia con mecanismos de democracia directa, por ejemplo iniciativa de ley, referéndum, plebiscito, consulta pública, revocación del mandato,[2] así como la integración de consejos ciudadanos en organismos públicos para el diseño o reorientación de políticas públicas. La participación política en cambio se relaciona con el involucramiento de los ciudadanos en las estructuras formales de acceso y control de las posiciones de poder del Estado (partidos políticos, elecciones, integración del poder legislativo, contienda por el poder ejecutivo). La diferencia fundamental entre participación ciudadana y participación política es que la primera busca influir en la toma de decisiones públicas, mientras que la segunda busca los mecanismos de acceso al control del Estado. 

Algunos autores consideran que las condiciones para la participación ciudadana son: 

  1. El respeto al Estado de Derecho
  2. Acceso a mecanismos institucionales
  3. Acceso a información
  4. Confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas

Los instrumentos de participación ciudadana contribuyen a la democracia por medio de los efectos esperados de:[2]

  1. Mejorar la relación entre gobernantes y gobernados.
  2. Fortalecer el sistema democrático representativo y participativo.
  3. Garantizar derechos políticos y humanos.
  4. Legitimar decisiones gubernamentales.
  5. Consolidar la gobernanza, es decir, lograr que gobierno y sociedad actúen en conjunto.

Problemas teóricos de la participación ciudadana[editar]

Para Alberto J. Olvera la participación supone una serie de tensiones con otros principios teóricos de la democracia, como la representación, con la legitimidad como fundamento del poder político.

La participación de ciudadanos en las decisiones públicas de forma individual o colectiva, (ej. por medio de organizaciones de la sociedad civil) no puede reclamar la representación legítima de la totalidad de los ciudadanos de una comunidad política, solamente "la de ciertos intereses materiales, programáticos, o ideológicos de los actores participantes, quienes sólo pueden apelar a una representación simbólica de causas o intereses generales al intervenir en la esfera pública".[3]

Cuando no se encuentran mecanismos institucionales que permitan la interacción entre demandas ciudadanas y la toma de decisiones por parte del Estado los actores políticos pueden generar un problema de legitimidad desde la perspectiva de los actores civiles o ciudadanos, pues no cuentan con certidumbre o canales adecuados en la interacción con las formas de decisión del poder político formal.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]