Palacio de los Condes de Buendía (Dueñas)
| Palacio de los Acuña | ||
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| elemento de la Lista Roja del Patrimonio | ||
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Fachada a la plaza de España del palacio de los condes de Buendía en Dueñas (antes de su hundimiento en 2010) | ||
| Localización | ||
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| Comunidad |
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| Provincia |
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| Ubicación | Dueñas | |
| Dirección | Plaza de España | |
| Coordenadas | 41°52′37″N 4°32′49″O / 41.876930555556, -4.5469222222222 | |
| Información general | ||
| Usos | Palacio | |
| Estilo | Renacentista | |
| Declaración | 14 de enero de 2011 | |
| Construcción | Siglo XV - ? | |
| Dimensiones | ||
| Otras dimensiones | 4842 m² | |
El palacio de los condes de Buendía se encuentra en un alarmante estado de ruina en la localidad palentina de Dueñas, cuyo casco urbano fue declarado conjunto histórico-artístico en 1967. Fue construido por el linaje Acuña en el siglo XV tras recibir el señorío sobre esta villa palentina en 1439. Ejerció, por tanto, como principal residencia de los condes de Buendía en los siglos XV y XVI, convirtiéndose en sede de importantes acontecimientos históricos. Aunque sufrió importantes reformas y adiciones posteriores, la parte mejor conservada se trata precisamente del núcleo original del mismo.
En concreto, ocupa toda una gran manzana. Una de sus fachadas se extiende a lo largo de toda la plaza del Mercado (actual plaza de España), descendiendo hacia el paseo de la Barbacana dando fachada a la calle y plaza de las Tercias (de Isabel la Católica), donde tenía su entrada principal a través de un vano de sillería con arco carpanel que da acceso al patio de armas. Según el catastro, en total suponen 4.759m², de los cuales 4.409 son construidos.
Actualmente, este inmueble cuenta con una protección estructural, lo que supone la protección de su aspecto externo, en su volumen total -sus fachadas y cubiertas-, el ritmo y proporción de huecos y elementos de fachada, la altura de cornisa, las cubiertas, la distribución general tipológica estructural, disposición de accesos, núcleos verticales y sistema estructural básico.
Declarado en estado de ruina en 1998, desde 2011 forma parte de la Lista Roja de Patrimonio Histórico dentro de la categoría de patrimonio civil,[1] debido a su precario estado de conservación. Adquirido en 2019 por el ayuntamiento de la localidad, está pendiente de un proceso de consolidación y restauración.[2][3][4]
Historia: Origen y construcción
[editar]En 1439, Juan II otorgó a Pedro Vázquez de Acuña el señorío sobre la villa de Dueñas, quienes la convirtieron en la cabeza de sus estados señoriales debido a su estratégica ubicación en pleno camino real de Burgos, muy próxima a las ciudades de Palencia y Valladolid. Tras su adquisición, los nuevos señores consideraron que la primitiva fortaleza de Dueñas se encontraba alejada del núcleo urbano y respondía a una función exclusivamente militar debido a su origen defensivo durante la Reconquista en el siglo IX d. C., por lo que no se ajustaba a las necesidades de una residencia señorial. Esta situación hacía necesario que los Acuña exteriorizasen su dominio sobre la población por medio de un edificio que no sólo iba a ser residencia del señor, sino de gran parte de la familia y, especialmente, de los ilustres visitantes a los que había de alojar. Fue sede, por tanto, de importantes acontecimientos históricos no sólo a escala local o regional sino también nacional debido al protagonismo que alcanzó esta familia en los conflictos del reino de Castilla, sobre todo en el reinado de los Reyes Católicos.
Su construcción se inició hacia 1440, el mismo año en el que Pedro Vázquez de Acuña tomó posesión del señorío de Dueñas. Se ha especulado con el hecho de que este solar estuviera ya ocupado anteriormente por una serie de edificios antiguos, entre ellos parte de lo que fuera el antiguo palacio de María de Molina y algunos otros, pero no existe de momento constancia documental o arqueológica.
El conjunto de la edificación en su base es de piedra y luego de mampostería y adobe con entramados de madera, llegando a contar con tres alturas en torno al patio de armas. No obstante, en el palacio hay dos zonas diferenciadas: la original, de fines del siglo XV y principios de la Edad Moderna, articulándose en torno al patio de armas; y las reformas y adicciones posteriores, ya que es un inmueble que fue sometido a numerosas transformaciones y modificaciones a lo largo de los siglos, aunque conservando importantes vestigios de su origen tardomedieval.
En los siglos XV y XVI fue la residencia principal de una de las ramas del linaje Acuña, los condes de Buendía, quienes convirtieron Dueñas en la cabeza de sus estados señoriales desde su adquisición por merced de Juan II en 1439,[5] iniciando su construcción de forma inmediata. Tras el agotamiento dinástico del linaje a finales del siglo XVI, el señorío pasó por enlaces matrimoniales primero a los Padilla, condes de Santa Gadea y adelantados mayores de Castilla, posteriormente a los Sandoval y Rojas, duques de Lerma y Úceda y, finalmente, en el siglo XVII, a los duques de Medinaceli.
El 31 de marzo de 1855, a raíz de las medidas desamortizadoras de Madoz (1855) y la abolición de los mayorazgos el 30 de agosto de 1836 (y, definitivamente, con la ley de Desvinculación de 19 de agosto de 1841), la casa ducal acabó vendiendo la propiedad del inmueble a la familia local de los Cuadros por 55 mil reales en la persona de Tomás de Cuadros, apoderado del duque en la localidad, siendo habitado por distintas familias que lo tuvieron arrendado hasta la década de los 80 del siglo XX.[6]
Declarado en estado de ruina en 1998, en 2002 fue adquirido a los múltiples herederos de la familia Cuadros por el presidente del Grupo Siro, Juan Manuel González Serna.[7] Sin embargo, tras el fracaso de los supuestos proyectos urbanísticos, finalmente ha sido adquirido por el ayuntamiento de Dueñas en octubre de 2019, con el fin de dotarlo de contenido cultural, social y educacional, además de ofrecer nuevos espacios públicos para el uso y disfrute de todos los vecinos.[8]
Descripción
[editar]El Patio de Armas (siglo XV)
[editar]La parte más significativa del inmueble primitivo es el patio de armas.[9] A este núcleo –afectado ya en 1470 por un incendio- se accede por la fachada de las tercias, a través de un vano de sillería con arco carpanel. Dicho patio de armas tiene forma cuadrada, acaso en su origen cerrado en los cuatro lados, aunque actualmente tan sólo se conservan dos alas: la crujía norte, en perfecto estado, y la crujía este, cegada. La crujía sur se encuentra completamente arruinada y la oeste corresponde a la fachada principal, no conservándose hoy en día vestigios de una antigua galería porticada. Asimismo, sorprende que en los restos conservados del palacio no haya sobrevivido ningún símbolo heráldico, pues la profusa utilización de simbología heráldica fue un mecanismo habitual para exteriorizar el poder y dominio de la élite nobiliaria.
Ala norte: dependencias nobles
[editar]Galería porticada: pilares ochavados y alfarje
Ambos tramos de las galerías porticadas -el norte y este, aunque éste actualmente cegado- están formados por seis pilares ochavados, de buena talla y gran esbeltez, que descansan sobre basas cuadradas y rematan en sencillos capiteles con amplias zapatas de madera -conservadas únicamente en el pórtico norte- con forma aquillada, es decir, con forma de proa de navío doble. Se trata de un elemento muy característico de las construcciones palaciegas del siglo XV, con la particularidad de que se tallaron dos proas en cada lado. Aún permanecen los restos de labores agramiladas y sencillas molduras que formaban casetones entre una zapata y otra. Sobre las correspondientes vigas se conserva un alfarje que cubre todo el espacio interior del pórtico norte. Se trata de una pieza bastante sencilla, formada por una larga serie de pares con el papo inferior agramilado y cintas que sostienen la tablazón superior. Seguramente estuvo pintado completamente y aún pueden percibirse en muchas de las tabicas restos de la decoración pictórica, formada por fragmentos de jugosas cardinas góticas en tonos rojizos y grisáceos, todas extraídas de una misma plantilla. Lavado señaló que este alfarje repite modelos renacentistas de comienzos del siglo XVI.
Sobre este pórtico, en la segunda y última planta del inmueble, existía una galería superior abierta al patio de armas que fue cerrada, en alguna intervención posterior, con un entramado de madera y adobe y que también ha acabado hundiéndose en fechas recientes. La forma constructiva, no obstante, coincide con la existente en otros puntos del inmueble, de modo que todo ello se construyó en la misma época y como fruto de una misma intervención difícil de precisar pero seguramente del último tercio del XV o, como mucho, de los primeros años del XVI. Destacaba sobre todo el prominente alero formado por pares o canes tallados en sus extremos o cabezas con la misma forma aquillada que hemos citado en las zapatas del pórtico inferior y que veremos también en las partes altas conservadas del ala este, frente al convento de San Agustín.
Planta baja
La planta baja de la crujía norte fue reformada seguramente en el siglo XIX para su utilización como cochera y establo, por lo que la sencilla estructura de madera y yeso que sirve de techo no es la original, obra sumamente popular y de cronología muy posterior. Cabe destacar que, en este espacio, se conserva en uno de sus muros restos de pinturas y grafitis. Gracias al tipo de letra y —algo menos— al resto de los dibujos, podemos establecer una temprana cronología entre los siglos XV y XVI. Escrito con pigmento rojizo (tal vez óxido de hierro), aparece la frase “mi [dibujo de un corazón atravesado por una flecha] es por ti llagado” y el inicio de una escritura de obligación “sepan quantos esta carta […]”. En ese mismo espacio y mezclándose con las inscripciones aparecen dos personajes en lucha pintados con carbón: puede distinguirse un soldado con yelmo protegiéndose del ataque de otro personaje que blande su espada, con una representación de un castillo (con sus torres, almenas y despiece de sillares) en la parte inferior.
Junto a este espacio nos encontramos una estancia transformada en lagar, con una pila construida en ladrillo que profundiza algo en el subsuelo. Este lagar estaría vinculado a la bodega, que también se conserva pero parece ser posterior. Dicha bodega consta de dos naves en forma de L, construida en cantería con arcos fajones de escaso resalte, conservándose algunas barricas en su interior.
Primera planta: gran salón y alfarje con papel pintado
La primera planta de este ala norte se encuentra dividido en dos espacios, un gran salón rectangular de 14,80 x 6,25 aprox. y otra más reducida, cuadrada, de 6,36 x 6,37 aprox. Ambas se encuentran cubiertas por dos sencillos alfarjes de gruesas vigas a modo de jaldetas (en distinta orientación en cada uno de los sectores) y cintas planas, sin canes ni otro elemento ornamental. No obstante, se observa que contaban con una rica decoración pintada de hojarasca gótica y motivos geométricos que tenía la particularidad de estar ejecutada sobre papel, en vez de tallada sobre la propia madera. Se trata de un hecho verdaderamente extraordinario en este tipo de armaduras y no existen prácticamente otros ejemplos semejantes con las mismas características, a excepción de una de las salas del Palau Aguilar de Barcelona, donde uno de sus techos cubre con un artesonado que cuenta con una decoración pictórica de motivos geométricos y florales que se puede adscribir al renacimiento tardío (finales del siglo XVI).[10]
Aunque la utilización del papel impreso fue una práctica recurrente para el cubrimiento de pequeños objetos (interiores de muebles, instrumentos musicales, etc.), su utilización para la decoración de espacios interiores representa una faceta muy poco conocida, pues los ejemplos conservados no son muy numerosos. Por desgracia, en el caso de Dueñas, no quedan más que pequeños jirones de papel, dado que las cubiertas han sido completamente arañadas con azuelas u otro objeto similar, seguramente dado su mal estado, por un cambio de gusto o de usos del inmueble. Permite, no obstante, recrear la rica decoración con la que contaron estos techos: en concreto, se aprecian motivos circulares en las cintas y cardinas góticas alternando sobre fondo rojo y azul claro.
Calentaban el espacio dos hogares: una gran chimenea en el muro noroeste de grandes proporciones, originalmente rectangular y de arco adintelado, roto posteriormente para ampliarlo; y otro en el muro norte de tamaño más reducido y flanqueado por pilastras cajonadas de tipo clasicista (siglo XVII seguramente)
Segunda planta
Por último, ascendiendo a la segunda planta, se repite la misma fragmentación espacial de sala cuadrada seguida de un gran salón rectangular, al fondo del cual destaca únicamente un gran hogar abierto. En este caso, no obstante, no se conserva la estructura de cubierta original, que fue sustituida por una muy popular. Como hemos indicado, la galería superior abierta a la que abría esta última planta, se ha arruinado recientemente.
Sala dorada: alfarje
Contigua a este espacio de la crujía norte, aparece otra sala que contó también con un rico alfarje que llevó a Lavado Paradinas a identificarla con la famosa Sala Dorada o Sala del Trono, denominada así por José María Quadrado en 1861: “todavía conserva la gran sala pintado el techo de casetones, aunque sin el brillo y la riqueza que le hizo dar el epíteto de dorada, que refleja la riqueza que debió gozar la principal mansión de estos condes".
En este caso, por desgracia, el techo se ha desplomado casi por completo, pero gracias a los escasos restos visibles y a la descripción y fotografía realizadas por Lavado Pardinas sabemos que este alfarje se encontraba decorado a casetones cuadrados en medio de los cuales se dibuja un círculo con formas ovales y decoración muy menuda en colores ocres, negro y rojizo. La tablazón que forman estos casetones lleva una decoración de círculos a la manera de piedras preciosas engastadas y líneas curvas que forman ovoides y cuerdas de circunferencias. Era en el único lugar en el que, además, se conservaba un resto de decoración epigráfica y de la que solo aparecía descifrable en su parte final “E MIO” que colgaba de un armazón de madera superpuesto, pero que también se ha perdido.
Ala este: galería mudéjar
[editar]Galería porticada cegada
Como ya hemos indicado, el pórtico de la crujía este del patio de armas se encuentra cegado por reformas posteriores, por lo que las columnas ochavadas se encuentran embebidas en el muro. Esta compartimentación probablemente se realizó ya en el XIX para incrementar el uso habitacional. En estas habitaciones que se crearon al cerrar el pórtico, algunas secciones se decoraron con papel pintado decimonónico (segunda mitad del XIX) decorado con motivos Toile de Jouy con escenas galantes (reposo en una cacería) entre festones y rocallas de tonos azules.
Al igual que en la panda norte, las habitaciones de la galería superior abierta se han arruinado recientemente, pero en el tejado se aprecia un sistema constructivo semejante al existente en las galerías altas del patio de armas y un mismo tipo y disposición de canes aquillados, que se corresponde a la fecha de construcción del resto del bloque, es decir, del último tercio del siglo XV.
Planta baja
Cabe destacar que, en el interior, se conservan los tres forjados originales que sirven de techo y solado a cada uno de los pisos. En la planta baja encontramos un sencillo alfarje de vigas agramiladas sin solera y con los estribos apoyados en el muro y en pequeños canes de perfil aquillado, semejantes a los que vimos en los aleros y pórtico. Parte de las cintas y tablazón se sustituyeron por ladrillos contemporáneos, conservando una parte de los originales.
Primera planta
El forjado del primer piso repite la misma estructura que el anterior en toda su extensión con un sencillo alfarje que no conserva los canes, ni hay indicios de que los tuviera originalmente. En el muro exterior se aprecian los pies derechos y zapatas rectangulares con los que se fortalecen los paramentos de adobe, siguiendo una práctica de albañilería de amplia tradición, muchas veces relacionada con maestros mudéjares y moriscos.
Segunda planta: alfarje con decoración pintada
Pero, sin duda, el elemento más interesante de este cuerpo de la edificación es el alfarje con decoración pintada que cubre por completo la segunda planta, dividida en dos salas que a buen seguro sirvieron de habitaciones. De nuevo una larga serie de pares agramilados pintados con tonos marrones y rojizos sostiene una estructura de cinta y saetino. La cuidada tablazón se pintó alternando dos motivos aplantillados: el primero —bastante inusual— muestra dos filacterias con un nudo cuadrado al centro donde aparecen los anagramas de Jesús y María con letras góticas (IHS/ MRA) sobre un fondo azulado y rojizo en el que quedan resto de unas flores triples que se han perdido por un problema de fijación del pigmento. La segunda es una claraboya de tracería gótica sobre campo oscuro y perfilados sus contornos con líneas rojizas. Las cintas se pintaron con temple rojo y hojas carnosas retorcidas helicoidalmente en tonos azules y blancos. Los saetinos se decoraron con una serie de triángulos blancos y negros (o puntas de flecha) muy comunes en los artesonados hasta fechas tardías. Las tabicas repiten el mismo modelo aplantillado de alcachofas y cardinas que vimos en las del pórtico norte. Aquí mejor conservadas, van alternando de forma armónica los tonos rojizos y azulados en el fondo o en el interior de los follajes. Finalmente, en las vigas que sirven de estribo aparecen de nuevo grandes ramas de hojas espinosas, tan comunes entre la segunda mitad del siglo XV y comienzos del XVI.
Por último, en la fachada exterior, cabe destacar el alero este de la cubierta, pues se aprecia un sistema constructivo semejante al existente en las galerías altas del patio de armas y un mismo tipo y disposición de canes aquillados, que se corresponde a la fecha de construcción del bloque (último cuarto del s. XV aprox.)
Ala sur
[editar]Se trata de la peor conservada, pues no es más que un amasijo de escombros, donde tan sólo aparecen los restos de los muros que definen su planta, así como la gran fachada pétrea que mira al sur. El muro que cierra este espacio por el norte parece indicar que este era el único ala que no contaba con galería porticada hacia el patio de armas. Asimismo, cuenta con una escalera (actualmente, oculta bajo los escombros) que se ubica en el encuentro entre los alas este y sur. Posiblemente esta escalera fuera fruto de las reformas acometidas en el XVI, ya que fotografías antiguas atestiguan la existencia de una columna toscana.
Ala oeste
[editar]Los restos conservados parecen evidenciar que, en origen, contó con una galería porticada igual a las de las alas norte y este. En este ala se encuentra la puerta principal de acceso al interior del conjunto, formada por un arco carpanel de amplio dobelaje (siglo XVI), así como un pozo, posiblemente histórico, que se situaría en el interior de este soportal. En fechas posteriores, no obstante, parece ser que se eliminó esta galería porticada, ampliando el patio de armas, pues parece que en algún momento de la historia esta parte del edificio llegó a utilizarse como trinquete (juego de pelota).
Dependencias sector norte: fachada de la plaza de España
[editar]Al norte de este primitivo núcleo en torno al Patio de Armas, hacia la antigua plaza del Mercado (hoy, de España), se extienden otras dependencias articuladas en torno a un patio mucho más pequeño que estructura la esquina noroeste. Este espacio es el que más reformas ha sufrido posteriormente, pues seguramente se trate de una adicción o ampliación posterior (aunque temprana, quizás ya en el siglo XVI) del núcleo original del palacio. De hecho, en el subsuelo se conserva la bodega.
Y, así, la fachada abierta a la plaza seguramente responde a una reforma o ampliación de mediados del siglo XVI -al tiempo que la galería renacentista promovida por el V conde de Buendía- y cuenta con una sobria disposición clasicista, con dos cuerpos animados únicamente por la rítmica composición de los vanos, modificada profundamente también en el siglo XIX. En esta fachada se abre también una galería cubierta formada por dos vanos de medio punto desde donde la familia podía participar tanto en las distintas festividades como en el control del mercado y del resto de las actividades urbanas.
En 2021, los estudios arqueológicos llevados a cabo por Arturo Balado han sacado a la luz unas piletas destinadas a la destilación de orujo, seguramente vinculadas a la bodega y lagar próximos. En este caso, esta planta se encontraría bajo el nivel de la calle en la fachada que abre a la plaza de España. En las dos plantas superiores se dispondrían habitaciones actualmente perdidas tras el hundimiento y derribo de 2010-2011.
La Galería renacentista (siglo XVI): casa parroquial
[editar]Por lo que respecta a la parte colindante al convento de San Agustín, actual casa rectoral, su fachada abre a la plaza de España y se trata de una prolongación sin solución de continuidad de la fachada de las dependencias anteriores. Pese a ello, se constituye como una parte independiente que se construyó en el siglo XVI para unir el primitivo núcleo del palacio con el altar mayor de San Agustín. La fachada repite la sobria disposición clasicista del resto de esta fachada, con dos cuerpos animados únicamente por la rítmica composición de los vanos, lo que hace pensar que se construyera de forma coetánea y uniforme.
Fue mandado construir por Fadrique de Acuña, V conde de Buendía. En su codicilo, en 1558, cedía esta nueva vivienda a su tercera mujer, Luisa de Garabito, cuando enviudara, dejándola "[...] las casas que yo he labrado y al presente labro en la mi villa de Dueñas, junto a la capilla maior nueva que se hace del monasterio de Sant Agustín".
Sin embargo, tras su fallecimiento, fue su hijo y sucesor, Juan de Acuña, VI conde de Buendía, quien finalmente construyó en este espacio una galería -como así se denomina en la documentación- que comunicaba el antiguo palacio con la nueva capilla mayor de San Agustín, que también se estaba construyendo en ese momento. Este tipo de galerías se convirtieron en un elemento característico de la arquitectura palaciega de época renacentista y consistían en piezas largas y espaciosas, con muchas ventanas o sostenidas por columnas o pilares, que se utilizaban para comunicar diferentes áreas de un edificio y para pasear y exhibir obras de arte. Su función como galería porticada quedaría corroborada por el hecho de que, en la planta baja de la fachada interior que da al patio o corral trasero, aparece una columnata de orden toscano, hoy emparedada, de muy reducida altura, buena alineación, y escasa escuadría en el maderamen de reparto de cargas. En concreto, estaría formada por 9 columnas de piedra con una altura de 2,24m, incluida la zapata y el durmiente de madera. Se tratan de columnas de piedra muy sencillas, cilíndricas, con una basa y un capitel también de gran sencillez, de orden toscano.
En esta galería se encontraría también la tribuna, estancia que comunicaba a través de una ventana y reja con la capilla mayor del convento de San Agustín, desde donde la familia podía escuchar los oficios divinos sin salir de sus estancias palaciegas y cuyo patronazgo adquirió en 1609 Juan de Acuña, I marqués de Vallecerrato, quien promovió las reformas que se acometieron a finales del siglo XVI y principios del XVII. Pese a ello, la descripción realizada por Zurita del enlace entre Fernando y Germana de Foix en 1506 revela que el palacio debió contar con una completa autonomía respecto al culto divino, pues tuvo lugar “en una sala del palacio ante el altar, a donde se celebraban los oficios divinos, después de haberse celebrado la misa” .
Al no pertenecer a los bienes vinculados al mayorazgo, el VI conde de Buendía legó esta galería como bienes libres a su hijo natural, Juan de Acuña, marqués de Vallecerrato, emparentados posteriormente con los duques del Parque; mientras que los herederos del condado de Buendía, los duques de Medinaceli, serían dueños del núcleo primitivo del palacio original, convirtiéndose por tanto en dos espacios completamente independientes.
Construcciones secundarias
[editar]Por último, se comunicaba con otros edificios de servidumbre por dos pasadizos voladizos de los que se conserva sólo parte de uno, conocido popularmente como la “Puentecilla”. Junto a los espacios habitables, organizados en torno a un patio, el palacio proyectaba hacia construcciones secundarias la actividad económica inherente a un conjunto notable de personas y usos. Además de caballerizas, existe constancia documental de otros servicios como una fragua propia e incluso, ya en época posterior, un cercado en el que se criaban venados. Asimismo, en la parte posterior del palacio, colindante a San Agustín, existe un espacio que pudo ser utilizado como huerta y jardín y que contaría también con edificios secundarios destinados a distintas finalidades (graneros, caballerizas, etc.)
Artesonados y otros elementos decorativos
[editar]Tras el incendio de finales del siglo XV y debido a las nuevas necesidades de la nobleza se acometería en la primera mitad del siglo XVI una importante reforma de la cual, tal y como señala Pedro Lavado Paradinas,[11] sí se habían conservado importantes vestigios como artesonados, puertas, contraventanas y otros elementos que eran, precisamente, los que otorgaban el valor a estos palacios de transición del Gótico al Renacimiento, cuyo esplendor se desplegaba en sus salones interiores a través de la riqueza y suntuosidad de estos elementos decorativos.
Las únicas descripciones de estos artesonados, cuya suerte o paradero actual se desconoce, se las debemos al profesor Lavado Paradinas, quien estudió en los años 70 el arte mudéjar de la Tierra de Campos para su tesis doctoral. Cabe destacar sobre todo el extraordinario artesonado de la llamada Sala Dorada, decorado a casetones cuadrados en medio de los cuales se dibuja un círculo con formas ovales a la manera de piedras preciosas engastadas y líneas curvas que forman ovoides y cuerdas de circunferencias y cuya decoración se servía de colores ocres, negros y rojizos. En el centro de este artesonado seguramente debía existir un escudo de armas, desaparecido, así como en los extremos debía aparecer el lema de la familia, conservándose únicamente el epígrafe “E MIO”.
Otras salas nobles contaban también con ricos artesonados cuya temática decorativa y la técnica observada en la decoración se basa en casetones rectangulares y maderas forradas con piel fina, policromada y dorada, es decir, con cuero repujado y policromado. en realidad, observaciones más recientes han permitido observar que se trata de papel pintado, aunque no quedan más que pequeños jirones de papel pues las cubiertas han sido completamente arañadas con azuelas u otro objeto similar, seguramente dado su mal estado, por un cambio de gusto o por contener elementos heráldicos que quedaron obsoletos. Entre la decoración conservada predominan los motivos vegetales o de “uña de buey”, alternándose algunas con cartelas anudadas en el centro en el que se leen los anagramas “Ma” y “JSH” tan corrientes en la decoración del gótico final y que corresponden a las abreviaturas de María y Jesús.
Por último, destacar la existencia de puertas y contraventanas de madera con decoración floral y de plegados en servilleta o de pergamino, destacando una puerta del siglo XVI con el escudo de los condes de Buendía y una cruz. Documentadas por Lavado Paradinas en los años 70, hoy se encuentran en paradero desconocido.
Estado de ruina (siglo XX)
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Todo el edificio muestra que en su construcción hubo prisa y poco gasto, debido a la coyuntura en la que se edifica, circunstancias agravadas por el descuido posterior, encontrándose actualmente en un lamentable estado de ruina, habiendo sido incluido en la Lista Roja de Patrimonio en peligro de la Asociación Hispania Nostra.[12]
Por todo ello, en 1998, el Ayuntamiento de Dueñas logró que fuera declarado en estado de ruina. El descuido y dejadez posterior aceleró su deterioro, hundiéndose paulatinamente los tejados y perdiéndose los artesonados interiores. En 2002, a pesar de su compra a los múltiples herederos por el presidente del Grupo Siro, Juan Manuel González Serna, con objeto, en principio, de acometer un proyecto de carácter cultural, rápidamente se abandonó dicho proyecto y su estado se fue deteriorando de forma ostensible.[7] En mayo de 2010 se produce el derrumbe de uno de los balcones de la fachada que da a la plaza de España, iniciándose el desmantelamiento de ésta. Las obras, sin embargo, fueron paralizadas por Patrimonio de la Junta de Castilla y León hasta que, tan sólo un año después, el 7 de mayo de 2011, se producía el derrumbe completo de esta fachada, autorizándose ya su derribo y desescombro, procediéndose a su cerramiento con una simple tapia.[13]
En 2012, el Ayuntamiento y su último dueño firmaron un Convenio Urbanístico[14] que pretendía dar utilidad a este inmueble, habiéndose modificado el uso de equipamiento privado a residencial con el objetivo de permitir la construcción de viviendas que habría de respetar la protección estructural que ostenta el inmueble, a cambio de la cesión del Patio de Armas al Ayuntamiento para su uso como un espacio o plaza pública.[15] En 2017, tras agotarse los plazos estipulados en dicho Convenio sin haberse llevado a cabo ninguna intervención, la situación ha revertido a la situación original. En el ínterin, con el paso de los años, el edificio se ha seguido hundiendo irremisiblemente, por lo que en la actualidad prácticamente se ha convertido en un solar. Finalmente, tras el fracaso de los supuestos proyectos urbanísticos, fue adquirido por el Ayuntamiento de Dueñas en octubre de 2019.
En abril de 2026 se inician las obras de consolidación del palacio, como fase inicial para su futura reconversión en centro educativo (un instituto), consiguiendo compatibilizar la recuperación del patrimonio arquitectónico con una nueva función pública. [16]
Acontecimientos históricos
[editar]Siglo XV: los Reyes Católicos y la construcción del Estado Moderno
[editar]Este palacio, como afirma Caballero Bastardo , “acogió algunas páginas excepcionales de la historia de España y, en cualquier caso, fue residencia, ocasional en algunos momentos y permanente en otros, de reyes, príncipes y alta nobleza”.
Y, así, nada más construirse en 1440, acoge el primer encuentro entre el heredero a la corona de Castilla, el futuro Enrique IV, y su prometida Blanca de Navarra, quien sale a recibirla desde Valladolid, donde tendrá lugar el enlace en septiembre de ese mismo año. No en vano, Pedro Vázquez de Acuña, I conde de Buendía, había participado en las negociaciones de este matrimonio, actuando como embajador de Juan II ante la corte navarra.
En 1464 acoge una reunión de nobles y magnates castellanos que apoyan al infante don Alfonso frente a su hermanastro Enrique IV, entre los que se encuentran los Acuña. Es el arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña, quien concierta el matrimonio entre Fernando e Isabel, por lo que el palacio va a estar estrechamente vinculado a los momentos próximos a este enlace, llegando algunos autores como Gonzalo de Illescas, nacido en la localidad, a defender que dicho matrimonio se produce en Dueñas y no en Valladolid.
Así, el 9 de octubre de 1469, Fernando de Aragón finalizó en Dueñas su viaje desde Aragón para contraer matrimonio con su prima Isabel I de Castilla, quien le espera en Valladolid, teniendo lugar el enlace en el palacio de los Vivero el 18-19 de octubre de 1469. En mayo de 1470, por mayor seguridad, se retiran de nuevo al palacio de los Acuña en Dueñas, donde tiene lugar el nacimiento de su primogénita, Isabel de Aragón, el 2 de octubre de ese año, hasta que en diciembre se trasladaron a Medina de Rioseco (Valladolid), cabeza de los estados señoriales de los Enríquez, almirantes de Castilla. Fue centro neurálgico, por tanto, de este trascendental enlace matrimonial, que permitiría la unión dinástica de los dos reinos peninsulares más importantes, Castilla y Aragón, germen de la creación de uno de los primeros Estados Modernos de Europa, estableciéndose sus principales bases gracias a las reformas acometidas a lo largo de este importante reinado.
Siglo XVI: residencia de ilustres personajes
[editar]En 1502, tras el fallecimiento de los príncipes Juan (1497), Isabel (1498) y Miguel de la Paz (1500), se alojaron en él Juana I y Felipe I en su primer viaje a Castilla, donde acudieron para ser jurados como herederos de la Corona, ceremonia que tuvo lugar en la catedral de Toledo el 22 de mayo. Además, durante la regencia de Fernando, a pesar de la tradicional fidelidad de la villa a su causa, acogió una reunión de nobles que se oponían a la presencia del rey aragonés en Castilla. Pese a ello, tras la muerte de Isabel en 1504, Fernando eligió de nuevo el palacio de su primo Juan de Acuña para celebrar la ceremonia de las velaciones de su matrimonio con Germana de Foix el 22 de marzo de 1506, con quien se había casado por poderes a raíz del Tratado de Blois.
Proclamado rey de Castilla en 1517, alojó en varias ocasiones al Emperador Carlos V, constatada su presencia en 1520, 1523, 1527, 1539 y, finalmente, en su viaje de retiro a Yuste en 1556. Entre el 26 y el 28 de agosto de 1592, Felipe II pasó por Dueñas camino de Aragón en la llamada "Jornada de Tarazona", tal y como narra el cronista holandés Enrique Cock:
“Su majestad fue en Dueñas muy bien recibido del conde de Buendía, su sumiller de corps, y le hizo el gasto los tres días en los cuales fue a visitar una abadía, llamada San Isidoro, de la orden de San Benito, que está en la dicha ribera del Pisuerga, un poco más arriba donde el río Carrión entra en él, en lugar bien placentero y comarca de mucha caza y pesca. Dueñas es villa de hasta mil y quinientos vecinos, cabeza del Estado del conde de Buendía. Está asentada en un otero muy alto en la misma ribera occidental del río, donde se descubre mucha tierra río arriba y abajo. Tiene una buena puente de piedra y al lado izquierdo, en un cerro bien alto, una fortaleza. La comarca es de muchos bosques, por lo cual hay infinita caza, y por razón de las riberas, abundancia de pesca. También tiene mucho pan y algunos vinos tintos”.
El asentamiento de la Corte en Madrid en 1561 por Felipe II alejó el centro político de la Meseta Norte y de las ciudades y villas castellanas, donde se había encontrado hasta entonces. La nobleza, por su parte, también se trasladó y asentó en la Corte, cerca del rey, abandonando paulatinamente los palacios de sus villas señoriales. En el caso de Dueñas, además, en 1592 murió sin sucesión legítima el VI conde de Buendía, Juan de Acuña y Acuña, pasando el título por enlaces matrimoniales primero a los Padilla, condes de Santa Gadea y adelantados mayores de Castilla, luego a los Sandoval y Rojas, duques de Lerma y Uceda y, finalmente, en el siglo XVII, a los duques de Medinaceli, que actualmente mantienen el título, a quienes la familia local de los Cuadros compraron el inmueble en el siglo XIX, en 1855.
Aunque alejados de su señorío, por su posición en pleno camino real de Burgos, será constante el paso de personajes ilustres que se servirán del inmueble para su alojamiento a su paso por la villa y todavía en estos siglos fue protagonista de algunos acontecimientos históricos: en él se alojó Felipe III junto a su mujer y sus hijos en 1602 y 1603, cuando la Corte se volvió a establecer en Valladolid, en 1621 el duque de Uceda ordenaba que se recibiera al príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra, en su viaje de vuelta a Inglaterra tras el fracaso de sus negociaciones para su matrimonio con la hija de Felipe IV, quien también llegó a pasar por la localidad en 1660 a su regreso de la firma de la llamada Paz de los Pirineos. En 1664, el IX duque de Medina Sidonia fue desterrado de la Corte por su participación en el levantamiento de Andalucía en 1641, por lo que, para su exilio, alquiló al adelantado mayor de Castilla sus casas de Dueñas, donde muere a los pocos días de llegar, el 4 de noviembre de 1664. En los siglos XVIII y XIX, la localidad fue todavía testigo del tránsito de importantes figuras, aunque de forma más puntual, como ocurre con la reina María Luisa Gabriela de Saboya en 1706, los reyes de Etruria en 1801, el infante Carlos María Isidro en 1808, José I Bonaparte en 1811 y 1813, el príncipe Maximiliano de Sajonia, suegro de Fernando VII, quien también pasó por la localidad junto a su mujer María Josefa Amalia de Sajonia en 1828.
Abandonado por sus señores, se convertirá en la residencia de los alcaldes mayores o corregidores, máxima autoridad del concejo municipal, nombrados directamente por los señores, hasta que en el siglo XIX fue vendido por los duques de Medinaceli. Adquirido por la familia local de los Cuadros, sufrió importantes reformas para adaptarlo a usos residenciales a través de su compartimentación interna y apertura de nuevos vanos (puertas, ventanas, chimeneas, etc.). Y, así, hasta la década de los ochenta del siglo XX estuvo arrendado a diferentes familias, en que fue abandonado definitivamente.
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ Ficha Palacio de los Acuña, condes de Buendía
- ↑ Las ruinas del Palacio de los Buendía de Dueñas hablarán: estudio arqueológico y lectura estratigráfica de los muros (Palencia en la Red, 24/06/2021)
- ↑ Un palacio para el pueblo en Dueñas (Diario Palentino, 07/03/2023)
- ↑ Dueñas planea abrir el instituto en el Palacio de los Buendía tras su rehabilitación (El Norte de Castilla, 15/03/2023)
- ↑ http://bibliotecadigital.rah.es/dgbrah/es/consulta/registro.cmd?id=46890 Archivado el 1 de enero de 2017 en Wayback Machine..
- ↑ Archivo Ducal de Medinaceli, Adelantamiento de Castilla, Leg.1.
- 1 2 https://apd2010.files.wordpress.com/2018/10/palacio-un-hogar-para-reyes.jpg
- ↑ Diario Palentino de 31 de octubre de 2019: https://www.diariopalentino.es/noticia/Z2EB2E638-AAA5-B763-0E37826400DAEC42/201910/Duenas-compra-el-Buendia-al-que-dara-uso-social-y-cultural
- ↑ La descripción de los restos conservados del palacio se basan fundamentalmente en la descripción realizada por Ramón Pérez de Castro en "Estudio e interpretación de los restos del palacio de los condes de Buendía en Dueñas (Palencia). Memoria histórico-artística" (Diciembre, 2021)
- ↑ Papel pintado. El Museu Picasso en el Castillo de Prangins, Suiza. Consultado el 18 de noviembre de 2025
- ↑ Lavado Paradinas, 1977
- ↑ http://listarojapatrimonio.org/ficha/palacio-de-los-condes-de-buendia/
- ↑ https://www.elnortedecastilla.es/v/20110608/palencia/comienza-desescombro-parte-palacio-20110608.html
- ↑ https://duenas.es/files/downloads/2012/08/CONVENIO-URBANISTICO-GRUPO-SIRO-SA.pdf
- ↑ https://www.diariopalentino.es/noticia/ZE367C8A1-D5FA-8FB7-B0811536D521B546/20120817/due
- ↑ González, Adrián García (9 de abril de 2026). «El Palacio de los Buendía de Dueñas inicia su recuperación para uso público y futuro instituto». El Norte de Castilla. Consultado el 13 de abril de 2026.
Bibliografía
[editar]- Lavado Paradinas, Pedro José (1977). «Carpintería y otros elementos típicamente mudéjares en la provincia de Palencia, partidos judiciales de Astudillo, Baltanás y Palencia». Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 38: 5-234. ISSN 0210-7317.
- Pérez de Castro, Ramón; Pájares González, Álvaro; Lavado Paradinas, Pedro (2021). Estudio e interpretación de los restos del palacio de los condes de Buendía en Dueñas (Palencia). Memoria histórico-artística. Junta de Castilla y León.
- Urrea, Jesús (1996). Arquitectura y Nobleza. Casas y palacios de Valladolid. Valladolid: IV Centenario Ciudad de Valladolid.
- Urrea, Jesús (2002). Casas y Palacios de Castilla y León. Valladolid: Junta de Castilla y León.
Enlaces externos
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