Aves del Estínfalo

En la mitología griega, las aves del Estínfalo o aves estinfálidas (en griego antiguo: Στυμφαλίδες ὄρνιθες) eran unas bestias prodigiosas que Heracles tuvo que ahuyentar y cuya labor constituye el sexto de los doce trabajos.[1] Estas aves eran antropófagas[2] y disparaban sus plumas a modo de flechas.[3] Las que consiguieron escapar huyeron hacia la ‘isla de Ares’, en el mar Negro, donde fueron encontradas tiempo después por los argonautas.[4][5]
Mito
[editar]En Apolodoro
[editar]Apolodoro dice que en la ciudad de Estínfalo, en Arcadia, había un lago llamado Estinfálide, oculto por abundante vegetación, donde se habían refugiado innumerables aves, temerosas de ser presa de los lobos. Heracles no sabía cómo hacerlas salir de la espesura, pero Atenea le proporcionó unos crótalos de bronce, dádivas de Hefesto, y él entonces, haciéndolos sonar en una montaña próxima al lago, espantó a la aves, que incapaces de soportar el ruido alzaron el vuelo atemorizadas y de esta manera Heracles las asaeteó.[1]
En Diodoro Sículo
[editar]Diodoro Sículo refiere que Heracles llevó a término este trabajo fácilmente, con habilidad e inteligencia. En efecto, una innumerable multitud de aves al parecer pululaba por allí y destruía los frutos de los campos circundantes. Dado que era imposible dominar a estos animales valiéndose de la fuerza, debido a lo extraordinario de su número, la empresa requirió una inteligencia ingeniosa. Por ello construyó unos crótalos de bronce con los que produjo un ruido impresionante que espantó a los animales; y finalmente, gracias a la persistencia del estruendo, logró reducirlos con facilidad y limpió de ellos el lago.[6]
En Pausanias
[editar]Pausanias, por su parte, dice que el desierto de Arabia cría, entre otros animales salvajes, a las aves llamadas estinfálidas, tan feroces para el hombre como los leones y los leopardos. Estas vuelan contra los que van a cazarlas y los hieren y los matan con sus picos. Todo lo que llevan los hombres de bronce y de hierro lo perforan las aves. Pero si tienen un vestido de espeso corcho, los picos de las estinfálidas se quedan presos en el vestido de corcho, del mismo modo que las alas de los pájaros pequeños quedan enganchadas en la liga. Estas aves son por su tamaño como una grulla y se parecen a los ibis, pero tienen picos más fuertes y no torcidos como estas. Han existido siempre aves estinfálidas, como sucede con los halcones y las águilas.[7]
Referencias
[editar]- 1 2 Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica II 5, 6
- ↑ Pausanias: Descripción de Grecia VIII 22, 4
- ↑ Higino: Fábulas, 30
- ↑ Apolonio de Rodas: Argonáuticas II, 1030-1057
- ↑ Con la «isla de Ares» cabe la posibilidad que se esté haciendo referencia a la Isla Giresun
- ↑ Diodoro Sículo: Biblioteca histórica IV 13, 2
- ↑ Pausanias: Descripción de Grecia VIII 22, 4—6
Enlaces externos
[editar]
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre las Aves del Estínfalo.
- HIGINO: Fábulas (Fabulae).
- 20: Las Estinfálides (Stymphalides).
- Texto inglés en el sitio Theoi.
- Texto latino en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).
- Ed. de 1872 en Internet Archive: texto latino en facsímil electrónico.
- Texto inglés en el sitio Theoi.
- 30: Los doce trabajos de Hércules mandados por Euristeo (Herculis athla XII ab Eurystheo imperata).
- Texto inglés en Theoi.
- Texto latino en el sitio de la Bibliotheca Augustana.
- Ed. de 1872 en Internet Archive: texto latino en facsímil electrónico.
- Texto inglés en Theoi.
- 31: Anexos de lo mismo (Parerga eiusdem).
- Texto inglés en Theoi.
- Texto latino en el sitio de la Bibliotheca Augustana.
- Ed. de 1872 en Internet Archive: texto latino en facsímil electrónico.
- Texto inglés en Theoi.
- 20: Las Estinfálides (Stymphalides).