Oposición al gobierno de Hugo Chávez

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Oposición al gobierno de Hugo Chávez
Flag of Venezuela (1954-2006).png
Bandera
Escudo Nacional de Venzuela. 1954 - 2006.png
Escudo

Sin mapa.svg

Idioma oficial Español
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Manifestación de la oposición a Hugo Chávez durante el Referéndum constitucional de Venezuela de 2007.

Bajo el nombre de oposición al gobierno de Hugo Chávez se aglutina a todos aquellos factores, partidos políticos, asociaciones civiles y religiosas que adversaron al modelo político y económico de la corriente del Socialismo del siglo XXI, que fue impulsado por el fallecido presidente venezolano, quien gobernó el país desde 1999 hasta 2013.

El gobierno de Chávez siempre cuestionó a los medios de comunicación,[1] que consideraba al servicio de la oposición, y que aseguraba estaban "distorsionando" la información.[2] Los medios aludidos declararon ser independientes, y que fueron atacados por transmitir las opiniones de la disidencia.[3] [4]

Las ideologías predominantes dentro de los partidos políticos de oposición son la socialdemocracia (Acción Democrática, Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo, etc), la democracia cristiana (COPEI), el humanismo (Primero Justicia) el progresismo Voluntad Popular, Avanzada Progresista, Movimiento Progresista de Venezuela), socialistas democráticos (MAS, La Causa R); aunque también existen partidos opositores minoritarios de izquierda radical, como Bandera Roja.

Historia[editar]

Surgimiento de la oposición (1992-1998)[editar]

Aparición de Chávez en la escena[editar]

Luego de la crisis económica y social que Venezuela experimentó en los años 1980, la popularidad de los históricos partidos políticos Acción Democrática y COPEI declinó, señalando el próximo fin del denominado período "puntofijista". El expresidente adeco Carlos Andrés Pérez regresó al poder en 1989, con la esperanza de restablecer la "Venezuela saudita", como había sido apodado su primer período de gobierno debido a la bonanza económica y el claro mejoramiento en la calidad de vida de los venezolanos. Sin embargo, las condiciones que encontró Pérez ahora eran muy diferentes a las de su primer gobierno: con casi inexistentes reservas internacionales y con el precio del barril del petróleo tocando mínimos no vistos en décadas, el presidente recurrió a aplicar las políticas de la Escuela de Economía de Chicago, de corte neoliberal, lo que impactó económicamente de forma negativa a la población venezolana, principalmente a la clase media, venía sufriendo desde el "Viernes Negro".[5] [6] Luego de anunciar el pronto aumento del precio de la gasolina, subsidiado fuertemente por el gobierno, se produjeron saqueos y actos vandálicos en el país, especialmente importantes en Caracas, que fueron reprimidos violetamente por el Ejército y la policía, episodio que fue denominado el "Caracazo".

Pérez pronto se fue quedando solo, al dar preferencia a la influencia de tecnócratas en su gobierno, perdió el apoyo de su propio partido Acción Democrática. Al acelerar el proceso de descentralización, al permitir la elección directa de alcaldes y gobernadores, dio oportunidad a que movimientos regionales y partidos excluidos del poder durante décadas tuvieran acceso a recursos y a una cuota del poder. Con el proceso de privatizaciones, se ganó la enemistad de empresarios acostumbrados a hacer negocios con los gobiernos adecos y copeyanos, así como de dueños de medios, y las denuncias de corrupción generalizadas de parte de estos últimos no se hicieron esperar. Pronto le llegó el turno de mostrar su molestia a las Fuerzas Armadas; el 4 de febrero de 1992, Hugo Chávez, junto con otro grupo de oficiales de baja graduación, se alzaron contra el gobierno, y tomaron varios edificios gubernamentales y militares en Venezuela. No obstante, el objetivo principal del golpe del 4 de febrero, el arresto de Pérez, fracasó; Chávez fue rodeado por fuerzas leales al gobierno en el Museo Militar, y se rindió ante la amenaza de bombardeo aéreo.

La primera reacción de los partidos políticos tradicionales se canalizó en el Congreso venezolano, a través de un documento de condena, aprobado de manera unánime y sin discusión, de las acciones de Chávez y sus compañeros, así como un respaldo a la democracia como forma de gobierno; no obstante, con un 74% de rechazo popular a la gestión de Pérez, pronto las acciones de Chávez empezaron a ser analizadas bajo otra óptica por diferentes figuras políticas.[5] Es memorable el discurso del expresidente Rafael Caldera en el Congreso al día siguiente del golpe, transmitido en cadena nacional, razonando las causas del alzamiento:

Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer... El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos... Yo quisiera que los señores jefes de Estado de los países ricos que llamaron al presidente Carlos Andrés Pérez para expresarle su solidaridad en defensa de la democracia, ¡entendieran que la democracia no puede existir si los pueblos no comen!

Rafael Caldera

La voz de Caldera, que había sido interrumpida momentáneamente por la del diputado David Morales Bello ("¡Muerte a los golpistas!"), pronto fue acompañada por la de Arturo Uslar Pietri, quien aunque declaró que el golpe era un "lamentable y doloroso episodio", también responsabilizó al gobierno de Pérez, que "no ha sabido dar respuesta a las principales necesidades y carencias del país".[7] El expresidente Luis Herrera Campíns declaró en noviembre que los golpistas podían "aportar ideas para salir de la crisis", e instó al presidente Pérez a liberarlos; luego, en febrero de 1994, hizo la misma petición al presidente Caldera, que acababa de tomar posesión al ganar las elecciones presidenciales de 1993.[8] Aunque es irreal decir que Caldera ganó esta elección por prometer la liberación de Chávez, se puede reconocer que era una oferta atractiva al electorado, ya que los otros candidatos presidenciales, Oswaldo Álvarez Paz, Andrés Velásquez y Claudio Fermín, este último adeco, se hicieron eco de la misma, prometiendo terminar de excarcelar a los golpistas, que ya habían empezado a ser liberados en el breve gobierno de Ramón J. Velásquez.[8] Varios periodistas, incluyendo a Patricia Poleo, y editoriales de medios impresos siguieron esta corriente, e hicieron la misma solicitud al nuevo presidente.[8] Por lo tanto, no fue sorpresa que Caldera dictara el sobreseimiento de las acusaciones contra Hugo Chávez, siendo éste finalmente liberado el 27 de marzo de 1994.

Durante los primeros años posteriores a su liberación, Chávez se dedicó a cultivar contactos internacionales, pasando gran parte de su tiempo viajando por América y Europa, reuniéndose con personalidades de izquierda, donde destacó una visita a Fidel Castro en diciembre de 1994. En materia nacional, su acción más mediática durante este período fue solicitar a Caldera que disolviera el Congreso y que convocara a una Asamblea Constituyente; además, se abstuvo de participar en las elecciones regionales de 1995 bajo la consigna "Por ahora, por ninguno, ¡Constituyente ya!".[9] Aunque la abstención en estos comicios fue elevada, alrededor del 53.8% para gobernadores, el incremento respecto a la última elección de este tipo fue de sólo 3 puntos porcentuales.[10] La victoria de su compañero golpista, Francisco Arias Cárdenas, quien logró ser electo gobernador del Zulia apoyado por La Causa R y sin el respaldo de Chávez, lo convencieron entonces de que la vía electoral era tangible para la toma del poder.[9] [11]

La primera oposición: el Polo Democrático de 1998[editar]

Gráfica que muestra el desempeño acumulado de AD y COPEI en las elecciones legislativas desde 1958. Las elecciones en 1998 confirmaron la tendencia decayente del bipartidismo adeco-copeyano en los últimos años.

No fue hasta abril de 1997 cuando Chávez obtiene la aprobación de su movimiento político, el MBR-200, para participar en las venideras elecciones presidenciales de 1998, y funda entonces el partido Movimiento Quinta República (MVR).[11] El ahora candidato presidencial no era el favorito de acuerdo a las encuestas, ya que la Miss Universo 1981 y alcaldesa del municipio Chacao Irene Sáez ocupaba el primer lugar. Las otras fuerzas políticas en pugna eran Acción Democrática, otrora el partido más popular, que se debatía en postular a Claudio Fermín o Alfaro Ucero; y Henrique Salas Römer, exitoso empresario y excopeyano carabobeño beneficiado fuertemente por el proceso de descentralización iniciado en 1989. El partido de gobierno, Convergencia, decide no presentar candidato propio, además del desgaste físico y político de su líder, el presidente Caldera, también ha perdido el apoyo de la heterógena base que lo impulsó al poder en 1993. Copei, el segundo partido que dominó durante el "puntofijismo", celebra elecciones internas en mayo de 1998, que son ganadas por la independiente Irene Sáez, al derrotar a Eduardo Fernández.[12]

No obstante, después de mantenerse en primer lugar en las encuestas durante todo 1997, al empezar 1998 Irene Sáez ha empezado a perder terreno ante Claudio Fermín, Salas Römer y Chávez, que le siguen en ese orden.[13] El exmilitar golpista logra en enero finalmente alcanzar el 7.3% de apoyo, superando su promedio histórico hasta entonces, y sigue ascendiendo, llamando la atención de las muchas organizaciones que apoyaron a Caldera en "el chiripero", dando forma a su propia coalición, el "Polo Patriótico"; Chávez pasa finalmente al primer lugar en abril, el mismo mes en que concluye una alianza con el partido Movimiento al Socialismo, que poseía una importante base regional.[14] Por supuesto, ahora Chávez es la principal preocupación para los adecos y otros usufructuarios del sistema existente, quienes se dedican entonces a intentar presentarlo como un líder autoritario, que busca centralizar el poder, ocasionar una guerra civil, y enterrar a la democracia.[15] El controversial discurso de Chávez les proporciona material para esta campaña: ha amenazado con "barrer" y "freír" a los adecos, "borrar" al Congreso si se opone a una Asamblea Constituyente, y dejar de pagar la deuda externa;[16] [17] [18] no obstante, la campaña parece no tener efecto, Chávez sigue subiendo, y los candidatos de Acción Democrática y COPEI, Alfaro Ucero e Irene Sáez, parecen relegados a un tercer y cuarto lugar.[19] Aunque creciendo a un ritmo más lento que Chávez, Salas Römer se empieza a separar de los demás contrincantes, no obstante, la idea de formar un frente opositor unido contra el exmilitar no prospera, en parte porque los partidos esperan que las elecciones parlamentarias y regionales del 8 de noviembre definan el mapa político venezolano.[20]

Los resultados de estos comicios son prueba de que las tendencias electorales en Venezuela han cambiado definitivamente, COPEI no queda ni en el primer ni el segundo lugar, puestos que son ganados por Acción Democrática y el Movimiento Quinta República respectivamente. Con estos resultados, los adecos inicialmente se rehúsan a apoyar a Salas Römer, a pesar de que su candidato no prospera en las encuestas;[21] ceden a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, pero Alfaro Ucero se niega a renunciar, y es expulsado del partido que ayudó a fundar hace casi setenta años.[22] Mientras tanto, Irene Sáez sigue cayendo y una semana antes de las elecciones COPEI le retira su apoyo y se lo otorga al candidato carabobeño, que no parece beneficiarse en algo por esta acción.[23] Salas Römer aclara que acepta el respaldo de AD y COPEI por el objetivo de "frenar a Chávez", y niega que esté pactando con la "partidocracia" que ha criticado tanto.[22] Chávez se muestra confiado ante las maniobras erráticas de sus oponentes, asegura que derrotará a todos los "corruptos" en un sólo día y las encuestas parecen respaldarlo.[16]

Sin sorpresas, las elecciones presidenciales de 1998 proclaman ganador a Chávez, y el frente electoral opositor, el Polo Democrático, se desintegra tan abruptamente como se formó. No obstante, aunque perdieron las presidenciales, las fuerzas políticas no chavistas son mayoría en el Congreso, y representan un obstáculo para la Constituyente de Chávez, ya que éste ha prometido buscar su apoyo para impulsarla.[20] [16]

Durante la fundación del "Estado bolivariano" (1999-2000)[editar]

La Soberanísima vs. el Congreso[editar]

A pesar de que Chávez había prometido buscar el apoyo del Congreso, dominado por la oposición, antes de desencadenar el proceso Constituyente; en su primer día como Presidente, Chávez decretó un llamado a un referéndum para determinarse sí debía elaborarse una nueva Constitución utilizando un método propuesto por él.[16] De acuerdo a declaraciones del momento del jefe de la bancada del MAS, el principal aliado del chavismo en el Congreso, aparentemente ni siquiera ellos habían sido informados de este paso previamente.[24] Una vez más, la oposición fue sorprendida dividida: el partido Copei, Primero Justicia y la excandidata Irene Sáez, que acababa de formar una alianza con el chavismo en Nueva Esparta, apoyaron el decreto;[24] [25] el Proyecto Venezuela de Salas Römer y Acción Democrática (AD) criticaron la manera en que Chávez estaba liderando el proceso, excluyendo a su parecer al Congreso;[24] La Causa R y Convergencia se mostraron cautelosos al desconocer los detalles del proyecto de país que el Presidente planteaba;[24] solamente el Movimiento Apertura del expresidente Carlos Andrés Pérez se opuso completamente a la medida.[24]

Aunque el proceso impulsado por Chávez no estaba planteado en la Constitución de Venezuela de 1961, dos decisiones favorables de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en enero de 1999 allanaron el camino a esta propuesta, la CSJ incluso ratificó la opinión de Chávez de que como el poder Constituyente es un "poder originario", no debe estar sometido a los poderes establecidos en la Carta Magna vigente;[26] el Consejo Nacional Electoral (CNE) dio su visto bueno después de revisar las bases propuestas por el Presidente, y el referéndum se fijó para el 25 de abril. Henry Ramos Allup de AD, criticó entonces el proceder de estos organismos, a los que acusó de presentar una "actitud obsequiosa" hacia el primer mandatario nacional.[24]

La lucha por el Palacio Federal Legislativo (en la imagen) fue uno de los primeros disturbios entre chavistas y opositores, ocurrido el 27 de agosto de 1999, luego de que la Asamblea Nacional Constituyente, controlada por el oficialismo, ocupara el edificio, sede del Congreso de Venezuela, controlado por la oposición.

El Referéndum constituyente de Venezuela de 1999 se realizó bajo un clima de apatía electoral, la abstención fue de 62.4%, y el resultado fue abrumadoramente a favor de los propulsores de la Constituyente, que obtuvieron una votación de 87.8%.[26] Las bases propuestas por Chávez y revisadas por el CNE también fueron aprobadas, aunque con un apoyo ligeramente menor; se descartó entonces un sistema de representación proporcional en la selección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y en su lugar se estableció un sistema de representación directa uninominal personalizado, que dividió al país en dos grandes circuitos nacionales y un circuito electoral por cada estado, un sistema en desuso desde los tiempos de Juan Vicente Gómez.[27] Aunque el objetivo de esto era impulsar a los electores a votar por individuos y no por partidos, el propio partido de Chávez solicitó al CNE permitir incluir sus símbolos y colores en el tarjetón.[26] [28] [29] Ante la negativa del organismo, Chávez impulsó entonces un "kino electoral", que permitía al elector identificar fácilmente cuáles candidatos eran aliados del chavismo.[30]

El resultado de la elección de constituyentes fue la sobrerrepresentación del chavismo en la ANC y una derrota aplastante para la oposición, quien una vez más había acudido dividida a las urnas; con el 65% de los votos, el chavismo obtuvo más del 95% de los constituyentes.[31] Aunque la gran mayoría de los candidatos eran miembros de la sociedad civil, ajenos a los partidos políticos, la falta de unión atomizó sus esfuerzos.[26] De esta manera, el 33% de las fuerzas que votaron por candidatos ajenos a la "llave de Chávez", solamente consiguieron llevar siete constituyentes a las ANC, siendo una de ellos Antonia Muñoz, una chavista disidente que al poco tiempo se reintegró al oficialismo.[26] De esta manera los partidos políticos y las asociaciones civiles quedaron marginados del proceso constituyente, y la función de oposición recayó entonces en las instituciones estatales, donde destaca el Congreso y la CSJ. Luego de este fiasco electoral, AD y Copei experimentaron crisis internas, el primero anunció nuevas elecciones de base para renovar el partido, y la directiva del segundo renunció de inmediato.[32]

A pesar que el chavismo obtuvo el control casi total de la ANC, esto no significó que Chávez no encontró oposición dentro de sus mismos partidarios a varias de sus propuestas para la nueva Constitución.[26] Hubo varias cambios de importancia impulsados por Chávez que inicialmente habían sido descartados por la ANC, y que solamente fueron admitidos bajo la presión directa del Presidente; entre las principales destacan: la inclusión del término "Bolivariano" en el nombre oficial de Venezuela, la supresión de la "segunda vuelta" o balotaje, y la restricción de las competencias tributarias de los estados.[26]

El 25 de agosto estalló abiertamente el conflicto entre la ANC y el Congreso, aprovechando un receso parlamentario, la mayoría oficialista constituyente ocupó el Palacio Federal Legislativo, suspendió la sesiones del Congreso, redujo al mínimo sus comisiones y creó una comisión delegada conformada por 23 congresistas que podían legislar, pero siempre sujetas al veto de la ANC en cuestiones importantes.[26] [33] Congresistas de AD, Copei y Proyecto Venezuela protestaron la medida, que calificaron de un golpe de Estado, y llamaron a una sesión de emergencia en el Palacio Federal, Aristóbulo Isturiz, presidente de la ANC les advirtió que "el pueblo les cerraría el paso" si lo intentaban.[34] El viernes 27 de agosto, los congresistas opositores intentaron entrar al Congreso, pero fueron repelidos por simpatizantes del chavismo, que hirieron a treinta de los primeros cuando intentaban saltar la reja que rodea al edificio.[35] La Iglesia católica medió entre la ANC y el Congreso, pero aunque lograron llegar a un acuerdo, el Congreso continuó reducido a su nuevo papel de comisión delegada, compartiendo el edificio con la Constituyente.[35] En su momento, la opinión pública interpretó las protestas del Congreso como vanos intentos de la desprestigiada clase política tradicional de detener los cambios.[26]

La actual Constitución venezolana fue la bandera política de Hugo Chávez en 1999, que contó con una débil y fragmentada oposición.

Al mismo tiempo que la Soberanísima, como Chávez apodó a la ANC, minimizaba al Congreso, también creó una "comisión de emergencia" para reorganizar al Poder Judicial; debido a una sentencia emitida por la CSJ a inicios de año, la ANC como "poder originario" podía hacerlo.[26] La decisión fue impugnada, pero cuando la presidenta de la CSJ, Cecilia Sosa, se percató que sus compañeros iban a ratificar la decisión de enero, renunció, ya que consideraba que se estaba violando el Estado de derecho con esta decisión:

"Estimo, que al acatar el decreto de la Asamblea Nacional Constituyente que acuerda la emergencia judicial, la Corte Suprema se autodisuelve. (...) Sencillamente, la Corte Suprema de Justicia de Venezuela, se suicidó para evitar ser asesinada. El resultado es el mismo, está muerta". [36]

Cecilia Sosa, presidenta del CSJ.

Aunque en teoría la ANC también tenía la facultad de intervenir el Poder Ejecutivo, las facultades del Presidente, los gobernadores y los alcaldes no fueron tocadas, aunque el partido Patria Para Todos, entonces parte del oficialismo, jugó con la idea de destituir tres gobernadores opositores usando el poder constituyente.[26] [37] [38] Por su parte, Chávez no se opuso a ser ratificado por este organismo, y juramentó de nuevo ante la Constituyente.[26]

Después de más de tres meses de trabajo, la ANC presentó el 19 de noviembre su proyecto de Constitución, que solamente contó con la oposición de cuatro constituyentes: Claudio Fermín, Alberto Franceschi, Jorge Olavarría y Virgilio Ávila Vivas, quienes alegaron que se estaba centralizando el poder y que se iba a formar un estamento militar.[26] [39] Se convocó entonces a un referéndum el 15 de diciembre con miras a aprobar o rechazar el texto. AD, Copei, Primero Justicia, Proyecto Venezuela y Fedecámaras hicieron campaña contra la aprobación de la Constitución; aunque en general estas fuerzas correspondían en que era necesaria una nueva Carta Magna, estaban en completo desacuerdo en el resultado de la Soberanísima, donde su representación había sido simbólica.[40] [41] [42] [25]

El referéndum constitucional de 1999 se desarrolló bajo el mismo clima de apatía que el celebrado en abril, aunque la participación subió a 44.37%, los nuevos votos fueron endorsados a la oposición a la nueva Constitución, ya que el chavismo sufrió pérdidas marginales.[43] [44] Aunque el estado de fragmentación de la oposición partidista, que parecía no haber superado de la derrota de 1998, no permitió que asumieran una campaña entusiasta por el "No", la oposición experimentó un aumento de 142% respecto al último referéndum;[43] [44] [45] no obstante, la mayoría de los venezolanos siguió mostrando desinterés a la lucha entre oficialistas y opositores, a pesar de que lo que estaba en juego era la Carta Magna de su país.[45]

La sociedad civil[editar]

Desde entonces hasta el 2003, los partidos opositores se vieron eclipsados en su lucha contra el gobierno, y cedieron el protagonismo político a diversos sectores de la sociedad civil. Viéndose afectados directamente por las acciones del gobierno, el empresariado, los sindicatos, los medios de comunicación y hasta el clero católico tomaron una actitud opuesta a estas.

Las Megaelecciones[editar]

El siguiente reto electoral de Chávez fueron las Megaelecciones del 2000, estas tenían como objetivo elegir quienes ocuparían todos los cargos de elección popular, que eran más de seis mil.[46] La naciente República Bolivariana pasaba por turbulencias económicas, a pesar de que el precio del petróleo se había triplicado desde la llegada de Chávez, la economía se había hundido 7%, el desempleo había aumentado, y los inversionistas extranjeros se había alejado del país caribeño.[47] No obstante, a pesar de estos problemas y con los partidos políticos tradicionales debilitados, la reelección de Chávez se hacía inminente.[46]

Solamente dos políticos, Antonio Ledezma y Claudio Fermín, ambos exadecos y exalcaldes del Municipio Libertador de Caracas, hicieron públicas sus aspiraciones de competir contra el Presidente, ambos de manera independiente.[48] Inesperadamente, a mediados de febrero del 2000, los otros compañeros de Chávez; Francisco Arias Cárdenas, Jesús Urdaneta y Joel Acosta Chirinos; hicieron una declaración pública dándole un ultimátum a Chávez para que encarcelara a algunos miembros de su gobierno, donde destacaban el presidente del Poder Legislativo, Luis Miquilena y el canciller José Vicente Rangel; ya que aseguraban que tenían pruebas irrefutables que probaban su corrupción.[47] [49] La respuesta de Chávez consistió en criticar a su excompañeros, a quienes recriminó "no haber lavado los trapos en casa".[49]

El 15 de marzo, Arias Cárdenas, apoyado por Urdaneta y Acosta Chirinos, inscribió su candidatura para la elección presidencial; al enterarse, Ledezma retiró la suya, pero Fermín siguió firme.[46] La respuesta de Miquilena fue de calificar de "basura" a quienes abandonaban a Chávez para apoyar a Arias Cárdenas.[50] El nuevo líder opositor no recibió apoyo de AD y Copei, aunque probablemente no lo hubiera aceptado, los partidos que sí lo apoyaron fueron La Causa R y un puñado de pequeños partidos de izquierda. A pesar de que algunos analistas consideraron a Arias Cárdenas más pragmático que Chávez, otros como Eleazar Díaz Rangel declararon que eran básicamente lo mismo.[51]

Las Megaelecciones no llegarían sin problemas, originalmente planteadas para el 28 de mayo, los directores del Consejo Nacional Electoral, designado por la mayoría chavista de la ANC, demostraron ser ineficientes, y a tan sólo dos días de realizarse, el Tribunal Supremo de Justicia las suspendió ya que el CNE aún no estaba listo.[52] Arias Cárdenas convocó a sus partidarios a reunirse frente al CNE para protestar, pero fueron repelidos por un grupo de chavistas, quienes degollaron a una gallina que había sido llevada por los primeros como

Referencias[editar]

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