Operación Félix

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El HMS Argonauta navegando próximo al Peñon de Gibraltar. La colonia de Gibraltar permitía a los británicos controlar el Mar Mediterráneo y mantener separadas a la flota italiana de la flota alemana.

La Operación Félix era el nombre para un plan hispano-alemán propuesto para tomar Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial. Fue programado para el 10 de enero de 1941 pero nunca fue ejecutado. Los detalles del plan fueron supuestamente discutidos en Hendaya en octubre de 1940, en el coche del ferrocarril de Hitler, en la frontera de España con la Francia ocupada. La operación nunca llegó a realizarse debido al fracaso en las negociaciones diplomáticas con España.[1]

Contexto histórico[editar]

Después de la rendición de Francia a Alemania en junio de 1940, Hermann Göring aconsejó a Adolf Hitler ocupar España y el Norte de África antes de invadir Gran Bretaña. Ese mismo mes, antes de la firma del armisticio con Francia, Heinz Guderian también defendió la toma de la plaza de Gibraltar por su posición estratégica como base naval. Guderian llegó incluso a urgir a Hitler a posponer el armisticio hasta que pudiera atravesar España con dos divisiones Panzer, tomando Gibraltar, e invadiendo posteriormente las posesiones francesas en el Magreb. El general Alfred Jodl, jefe del OKW, presentó un plan a Hitler para aislar a Gran Bretaña de sus posesiones orientales (India, África Oriental y Australia) mediante la conquista de Gibraltar, el Norte de África y el Canal de Suez en vez de invadir las Islas Británicas.

El 12 de julio de 1940, el OKW encargó la planificación a un grupo especial. El 22 de julio, el almirante Wilhelm Canaris y jefe de la Abwehr con conocimientos expertos en España, viajó con varios oficiales alemanes a Madrid, España, donde mantuvieron contactos con el Jefe del Estado Francisco Franco y el general Juan Vigón, su Ministro de Guerra. También pasaron varios días en Algeciras haciendo un reconocimiento de la zona y la forma de atacar Gibraltar. A la vuelta en Alemania presentaron sus conclusiones en las que afirmaban que el gobierno español estaba poco dispuesto a entrar en guerra. Sin embargo, empezaba a conocerse que Canaris era un traidor y recomendó a Franco no unirse al Eje. El equipo de Canaris determinó que para la toma de Gibraltar sería necesario un asalto terrestre apoyado por combate aéreo, con al menos dos regimientos de infantería, tres batallones de ingenieros y 12 regimientos de artillería. El informe declaraba que sin un cañón pesado de asalto de de 15 pulgadas no se podría tomar Gibraltar. Cuando la información llegó al Mariscal de Campo Wilhelm Keitel añadió otra apreciación personal: Si los alemanes eran capaces de tomar Gibraltar, incluso con la cooperación de España, los británicos podrían desembarcar fácilmente en Marruecos y el África Occidental Francesa.[2]

El 18 de julio, el jefe del Estado español, Francisco Franco reclama Gibraltar. Él no esperaba que los británicos accedieran a la reclamación y estuvieran dispuestos a negociar con el único objetivo de mantener a los alemanes lejos del tema.

En agosto, Canaris se reune con el cuñado de Franco, Ramón Serrano Súñer, quien estaba a punto de convertirse en Ministro de Asuntos Exteriores. Canaris urgió a Súñer a que convenciera a Franco de permanecer fuera de la guerra. Poco después Franco mandó a Súñer a Berlin a reunirse con Hitler para ver cuales eran las ideas del gobierno alemán. Cuando Súñer se encontró con Hitler el 16 de septiembre, el Führer no le presionó para que España entrara en la guerra, quizás debido a que planeaba reunirse directamente con Franco muy pronto.

Canaris se reunión con Franco por el mismo tiempo y le advirtió que si España se unía al Eje, las islas españolas -incluida parte de la España peninsular- corría el riesgo de un ataque británico. Conociendo el miedo que Franco tenía a una invasión hostil alemana si rechazaba el plan, Canaris le informó que Hitler estaba planeando la invasión de Rusia y no tenía intención de atacar la Península Ibérica de momento. Canaris también sorprendió a Franco al admitir que estaba convencido de que Alemania no podía ganar la guerra.

El 8 de agosto, mediante confidencias en secreto con Canaris, Franco presentó unos términos extravagentes para su cooperación al embajador alemán en España, Eberhard von Stohrer. Las condiciones para que España se uniera a la causa de Hitler incluían Gibraltar y el Marruecos Francés. La Alemania Nazi debía comprometerse a dar asistencia militar y económica en forma de trigo y combustible a la maltrecha economía española. Además la tropas alemanas primero debían invadir las Islas Británicas en una invasión a gran escala.

Esto provoco que Hitler enviara a Canaris a España de nuevo en un esfuerzo por convencer a Franco que se uniera al Eje y disminuyera sus ostentosas demandas. Por el contrario, Canaris le recordó nuevamente a Franco que era una locura unirse al bando que estaba condenado a perder la guerra.

El 24 de agosto, Hitler aprobó un plan general para atacar Gibraltar. El 23 de octubre se reunió personalmente con Franco en Hendaya, Francia y propuso que España entrara en la guerra en enero de 1941. Gibraltar sería tomado por unidades especiales de la Wehrmacht que deberían atravesar la Península Ibérica. Franco sin embargo rechazó la oferta, enfatizando en la necesidad de apoyo militar y económico al país. Hitler además consideró una ofensa la duda que expresó Franco a la posibilidad de una victoria alemana. Franco señaló que incluso si las Islas Británicas eran invadidas, la flota británica podría continuar luchando con el apoyo canadiense y estadounidense.

En mayo de 2012 el MI6 revela unos documentos secretos en los que se da a conocer que generales militares de Franco fueron sobornados para no entrar en la guerra, por lo que no sólo Canaris intervino para desmotivar al régimen a intervenir.[3] Samuel Hoare, por entonces Ministro de Asuntos Exteriores británico intervino en la operación, en la que Winston Churchill estaba de acuerdo.

La negociación[editar]

Wilhelm Canaris, representante de la Alemania Nazi en España, se cree que fue quien desanimó a Franco a entrar en la guerra. Pocos años después intentaría asesinar a Hitler en la Operación Valquiria.

Las exigencias de Franco a la hora de llevar a cabo la ofensiva fueron:

  • 400.000–700.000 toneladas de trigo.
  • Todo el combustible requerido para el ejército español.
  • Todo el equipo del que careciese el ejército español.
  • Artillería, avión, y las tropas especiales para la conquista de Gibraltar. Además, Franco pretendía que Alemania le entregase los territorios africanos franceses de Marruecos y Orán, Guinea, posiblemente el Rosellón y la Cerdaña y «ayudar a España a conseguir una revisión de la frontera al oeste del Río de Oro 100 kilómetros hacia el este» (dentro del Sáhara español).

En el libro Auge y caída del Tercer Reich, de William L. Shirer, se menciona que, según los «papeles del diplomático Galeazzo Ciano», existía un pequeño debate: quizás el dictador español exigía demasiado a Hitler para que España entrase en la operación, o si él actuaba deliberadamente fijando al dictador alemán el precio exageradamente alto. También, Wilhelm Canaris, que retransmitió secretamente la información a Franco sobre los planes alemanes, pudo haber convencido a Franco para que no aceptase las demandas de Hitler.

Operación Félix[editar]

Hitler asignó la operación a Walther von Reichenau (en la imagen) que a su vez dirigiría a dos cuerpos, uno con el objetivo de tomar Gibraltar y otro para cubrir los flancos.

A pesar de todos los problemas, los líderes del ejército alemán procedieron a preparar una operación a gran escala para invadir Gibraltar. Con el sobrenombre de Operación Felix, la misión consistía en introducir dos cuerpos alemanes en España atravesando los Pirineos. El primero de esos cuerpos, al mando del general Ludwig Kübler cruzaría la Península Ibérica y asaltaría Gibraltar, mientras que el otro, comandado por el general Rudolf Schmidt se dedicaría a asegurar los flancos. El apoyo aéreo vendría dado por un caza y dos bombarderos en picado. El máximo comandante de la misión fue a asignado al Mariscal de Campo Walther von Reichenau. El plan también contemplaba provisiones para ocupar las posesiones españolas en el Norte de África: Marruecos Español, Río de Oro y las Islas Canarias, cuyos puertos serían usados como bases para los u-boats alemanes.[4]

El 12 de noviembre, Hitler firmó la Directiva nº18 que establecía las "medidas políticas para inducir la pronta entrada de España en la guerra" y "El objetivo de la intervención alemana en la Península Ibérica (llamada Felix) era expulsar a los ingleses del Mediterráneo Occidental". También se menciona la posible invasión de Portugal (aliado histórico de Gran Bretaña) y la ocupación posible de las Azores y Madeira.

El 5 de diciembre, Hitler se reúne con el Alto Mando Alemán y decide requerir el permiso de Franco para que las tropas alemanas atraviesen la frontera el 10 de enero de 1941. Se planeó que el General Jodl fuera a España a hacer los preparativos para el ataque tan pronto como Canaris consiguiera el acuerdo con Franco. Canaris se reunió con Franco el 7 de diciembre y le volvió a insistir en que no entrara en la guerra, aunque Alemania había pedido a Canaris que lo convenciera de lo contrario. Franco respondió que España no era capaz de mantener al ejército alemán, debido a los recortes y la escasez de alimentos y víveres, la destrucción de infraestructuras y la situación de la población después de la guerra civil. También expresó su temor a que el ataque a Gibraltar desembocara en una contraofensiva británica que desembocara en la invasión de las Islas Canarias y las otras posesiones españolas de ultramar.

Después de recibir el informe de Canaris, Hitler decidió cancelar la Operación Felix. Su desacuerdo se reflejó en una carta posterior a Mussolini en la que dijo: "Me temo que Franco está cometiendo el mayor error de su vida".[5]

En las primeras semanas de 1941, se hicieron nuevos esfuerzos sin éxito por los embajadores de Berlín y Roma para animar al gobierno español a cambiar su posición. Franco respondió negativamente a otra petición de Hitler de unirse a la guerra, recibida el 6 de febrero, usando como pretexto la situación precaria de la economía española y su ejército debido a la guerra civil brutal sufrida entre 1936 y 1939. El Ministro de Asuntos Exteriores Alemán, Joachim von Ribbentrop dijo a Hitler que en su opinión Franco nunca tuvo ninguna intención de unirse a la guerra.

En febrero de 1941, el OKW anunció a los oficiales que la Operación Félix estaba cancelada por el momento, y que las tropas enmarcadas dentro de la operación quedaban libres para ser utilizadas en cualquier otro lugar.

Más información[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Exordio. «Operación Félix (10-1-1941)».
  2. Waller, John H. (1996). The Unseen War in Europe. I.B. Tauris. pp. 155. ISBN 1860640923. 
  3. Manuel Morales. El País (ed.): «Desclasificados los papeles sobre sobornos del MI6 británico a militares de Franco».
  4. Zabecki, David T. (1999). World War II in Europe: An Encyclopedia. Taylor & Francis. pp. 1481. ISBN 0824070291. 
  5. Preston, Paul (1995). The Politics of Revenge: Fascism and the Military in Twentieth-century Spain. Routledge. pp. 69–70. ISBN 0415120004.