Onneca Fortúnez de Pamplona

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Onneca Fortúnez de Pamplona
Información personal
Nombre de nacimiento Onneca Fortúnez Ver y modificar los datos en Wikidata
Nombre en euskera Oneka Ortitz Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento c. 849 Ver y modificar los datos en Wikidata
Pamplona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento c. 958 Ver y modificar los datos en Wikidata
Pamplona (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Cristianismo e islam Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Fortún Garcés Ver y modificar los datos en Wikidata
Auria de Pamplona Ver y modificar los datos en Wikidata
Cónyuge
Hijos Toda Aznárez de Pamplona Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Cargos ocupados Infante de Navarra Ver y modificar los datos en Wikidata
Seudónimo Durr Ver y modificar los datos en Wikidata

Onneca u Oneca (Íñiga) Fortúnez de Pamplona[1][2]​ (c. 848 – después de 958)[3]​ fue una noble vascona[4]​ del Reino de Pamplona, posteriormente denominado Reino de Navarra. Era hija de Fortún Garcés de Pamplona y su esposa Auria o Oria (Awriya bint Lubb ibn Musa).

Por la época en que nace Onneca la península ibérica se encontraba bajo el dominio de la dinastía musulmana Omeya. Solo los reinos del norte de Asturias y Pamplona y los condados catalanes permanecían cristianos, perpetuando las tradiciones hispanorromanas visigodas. Oneca era miembro de la Casa de los Íñiguez, que hacía honor a su bisabuelo Íñigo Arista, quien había fundado el Reino de Pamplona hacia 824, apenas 25 años antes del nacimiento de Oneca.[5]​ La información sobre la vida de Oneca es parcial. Datos biográficos sobre ella provienen de dos fuentes principales: el Códice de Roda y los relatos de historiadores musulmanes andalusíes, que hacen referencia a Oneca por el nombre árabe Durr (در), que significa "perla".

Onneca es principalmente conocida por haber contraído matrimonio con un príncipe de la dinastía Omeya. Aunque las uniones matrimoniales entre concubinas esclavas cristianas y gobernantes musulmanes eran frecuentes, el caso de Onneca es uno de los pocos ejemplos en los cuales una princesa cristiana contrae matrimonio con la realeza musulmana.[1]​ Este matrimonio generó lazos familiares entre las familias gobernantes cristianas y musulmanas de la península ibérica, conduciendo inicialmente a una colaboración estrecha entre la casa de Íñiguez y los musulmanes Omeyas.[6]​ Los efectos políticos del matrimonio de Oneca se hicieron sentir más allá de su muerte, acaecida en fecha incierta.

Matrimonio con el Emir Abdullah[editar]

La península ibérica a comienzos del siglo X:      Emirato de Córdoba      Reino de Asturias      Reino de Pamplona      Territorios de Banu Qasi

Fortún Garcés padre de Oneca, que era el heredero al trono de Pamplona, fue capturado en el año 860 en el pueblo de Milagro durante una expedición punitiva contra el pequeño reino de Pamplona comandada por Muhammad I, emir musulmán de Córdoba. La expedición asoló el territorio del reino cristiano y las fuerzas musulmanas se apoderaron de tres castillos. Fortun Garcés, apodado al-Anqar (الأنقر) por los musulmanes a causa de ser tuerto, fue llevado a Córdoba, donde permaneció detenido durante dos décadas en un cautiverio dorado.[7]

Onneca acompañó o siguió a su padre a Córdoba, donde se casó con Abdullah (o Abd Allah) el hijo de Muhammad I hacia 862/863. Se desconoce cuándo o cómo llegó a Córdoba. Tal vez fuese capturada junto con su padre, o enviada a acompañar a su padre en la corte en una fecha posterior. Posiblemente Oneca era todavía una adolescente cuando le dio a Abdullah un hijo llamado Muhammad en el año 864.[3]​ Al convertirse en esposa de Abdullah, Oneca pasó a ser llamada Durr, un nombre árabe que significa "perla".[8]​ Según algunas fuentes, se convirtió al Islam.[9][10]​ Además de Muhammad, Oneca y Abdullah fueron padres de dos hijas: al-Baha' y Fátima la joven,[11]​supuestamente tuvieron otro hijo, Zayd ibn Abd Allah, padre de Zaydan ibn Zayd, el Zedán Zada de los libros de linajes portugueses

Hacia 882, luego de permanecer casi dos décadas en Córdoba, Oneca debió regresar a Pamplona con su padre, quien había tomado recientemente posesión del trono, y por tanto abandonó a su marido e hijos musulmanes.[12]

Abdullah se convirtió en emir en 888, y Muhammad, el hijo de Oneca, fue designado heredero al trono. Sin embargo, el 28 de enero de 891 Muhammad fue asesinado por al-Mutarrif, su medio hermano más joven. Existen discrepancias entre los historiadores sobre si al-Mutarrif actuó impulsado por su propia cuenta o si fue instigado por su padre Abdullah. Al-Mutarrif inicialmente no fue ajusticiado, pero nuevamente sospechoso de traición fue decapitado en 895 por orden de su padre. Por lo tanto Abd-ar-Rahman, el hijo de Muhammad que había nacido tres semanas antes del asesinato de su padre, fue quien sucedió a su abuelo Abdullah como emir de Córdoba. Conocido en occidente como Abd-ar-Rahman III, posteriormente se coronó califa.[13]​ Por lo tanto, Oneca fue abuela por parte paterna de Abd-ar-Rahman III, quien heredó de ella y de su madre Muzna, de raíces vascas, rasgos europeos tales como ojos azules y pelo rojizo claro, el cual Abd-ar-Rahman intentó modificar tiñéndose su barba para asemejarse más a un árabe típico.[2][4]

Matrimonio con Aznar Sánchez de Larraún[editar]

Al poco tiempo de regresar a Pamplona, casó con su primo el conde Aznar Sánchez de Larraún, hijo de Sancho Garcés y nieto de García Íñiguez de Pamplona. Tuvieron un hijo y dos hijas, probablemente nacidos entre 883 y 890. Sus hijas, Toda y Sancha, se convertirían en reinas consortes de Pamplona al contraer matrimonio con miembros de la dinastía Jimena, que llegó al poder en el año 905 después de desplazar del trono al padre de Oneca, Fortún Garcés:

  • Sancho, de quien se tienen noticias solamente a través de las genealogías del Códice de Roda, probablemente fallecido siendo joven.[3]
  • Toda Aznárez casó con Sancho I Garcés, uniendo a las casas reales de Íñiguez y Jimena.[14]
  • Sancha Aznárez contrajo matrimonio con el hermano de Sancho Garcés I de Pamplona y quien sería su sucesor Jimeno Garcés. Según el Códice de Roda, fue asesinada en Galias in villa Laco por su hijo García Jiménez, quien después fue asesinado por Ihoannes Belescones et Cardelle Belascones in Salerazo.

Cronologías alternativas[editar]

El Códice de Roda, la única fuente que proporciona información sobre el matrimonio cristiano de Onneca, ubica la unión con su primo Aznar Sánchez de Larraún antes de su casamiento, y como viuda con Abdullah de Córdoba.

Basado en esto, el historiador francés Évariste Lévi-Provençal desarrolló una cronología de la vida de Oneca que sitúa su nacimiento hacia 835. Lévi-Provençal opina que Oneca no acompañó a su padre de regreso a Pamplona en 882, o bien porque ya había fallecido, o porque se había convertido al islam y prefirió quedarse en el harem de Abdullah.[10]​ Sin embargo, esta cronología entraña problemas, ya que implica que los hijos de Oneca y Aznar nacieron antes o muy poco después de la captura de su padre en 860, con lo cual Toda Aznárez, la hija de Oneca, sería sexagenaria para cuando nació su hijo García Sánchez I (que se sabe aconteció en 919 o 922[15]​), y casi una mujer centenaria para cuando realiza su visita a Córdoba en el año 958. Por consiguiente, la mayoría de los historiadores que han estudiado el tema han concluido que el Códice de Roda yerra en cuanto al orden de los dos matrimonios de Oneca.

En una desviación más sustantiva de la genealogía de Roda, el historiador Alberto Cañada Juste sugiere que los desafíos cronológicos son abrumadores, y en lugar de simplemente cambiar el orden de los matrimonios, postula que la identidad de la princesa Onneca de Pamplona que fue a Córdoba para convertirse en Durr y por tanto la abuela de Abd al-Rahman III, ha sido confundida por la fuente de Roda. En lugar de ser Onneca Fortúnez, viuda de Aznar Sánchez de Laron, sugiere que se trataba de otra princesa Onneca de Pamplona, su tía paterna Onneca Garcés, viuda de Aznar Galíndez II, Conde de Aragón.

Legado[editar]

La importancia histórica de Oneca se debe a que ella proporciona una conexión genealógica entre los califas musulmanes de Córdoba y los reyes cristianos de Pamplona,[6]​ como también entre las dos primeras dinastías reales de Pamplona. Mediante su primer matrimonio, Oneca se convirtió en abuela paterna de Abd-ar-Rahman III (o Abderramán) de Córdoba, y por su segundo matrimonio en la abuela materna de García Sánchez I de Pamplona.[16][17]​ Abd-ar-Rahman III fue el antecesor directo de todos los califas Omeyas de Córdoba,[18]​ mientras que la línea ininterrumpida de descendencia de García Sánchez I los convierte en un ancestro directo de la casa real reinante actualmente en España.[19]

Hacia la época en que nace Onneca, la Reconquista estaba comenzando a cobrar impulso.[9]​ Como resultado de este contexto político cargado de religiosidad, las relaciones entre los descendientes musulmanes y cristianos de Oneca a menudo estuvieron marcadas por el conflicto. Su nieto Abd-ar-Rahman III primero derrotó en 920 a Sancho Garcés I de Pamplona, esposo de su tía Toda en la Batalla de Valdejunquera. Su ejército saqueó Pamplona en 924, quemando la catedral.[20]​ En el año 934, mientras Abd-ar-Rahman III se encontraba de campaña por el norte de España, Toda, que ya había enviudado, pactó la paz con él y negoció para que su joven hijo García Sánchez I (del cual ella era regente) obtuviera la confirmación del califa de su título real.[21]​ En este momento el reino de Pamplona era súbdito del califato de Cordóba, Toda había colocado su territorio bajo la protección de Abd-ar-Rahman III.[1]​ Sin embargo, rompió el tratado de paz en 937 al establecer una alianza con Ramiro II de León y el gobernador Tuyibí de Zaragoza, que se había rebelado contra Abd-ar-Rahman III.[22]​ Luego de que el califa los derrotrara, Toda se sometió y acordó respetar el antiguo tratado. A pesar de haber empeñado su palabra, violó el tratado por segunda vez en 939 cuando las tropas de su hijo García Sánchez I de Pamplona participaron en la Batalla de Simancas (también llamada Alhandega) junto con las tropas de Ramiro II de León.[23]​ García Sánchez I y Ramiro II alcanzaron una victoria resonante sobre el ejército de Abd-ar-Rahman III.[24]​ Después de la batalla, se acordó la paz entre el califa y sus adversarios cristianos.[25]​ Sin embargo, los lazos familiares creados por los dos matrimonios de Oneca también dieron lugar a ocasionales gestos de cordialidad y amistad entre los gobernantes cristianos y musulmanes de la península ibérica. Un ejemplo en este sentido tuvo lugar en 958, cuando Toda, la hija de Oneca, buscaba una cura para el problema de obesidad de su nieto leonés Sancho I, problema que era en gran medida la causa de su desplazamiento del trono, dado que lo imposibilitaba de montar a caballo y comandar un ejército.[26][27]​ Puesto que por aquella época Cordóba era famosa por sus médicos, Toda solicitó la ayuda de Abd-ar-Rahman III, quien envió a su médico judío Hasdai ibn Shaprut, el cual prometió curar a Sancho con la condición de que Toda visitara Córdoba.[28]​ Por lo tanto, Toda, acompañada por su hijo García y su nieto Sancho, llegó en el año 958 a Córdoba, donde Abd-ar-Rahman III los recibió en su palacio de Medina Azahara,[28]​ con grandes honores y pompa.[29][30]​ la comitiva de Toda incluía nobles y clérigos.[31]​ La llegada de una reina cristiana a la capital de un califato islámico mejoró el prestigio de Abd-ar-Rahman III ante sus súbditos,[32]​ y es considerado un hito en la historia de la diplomacia medieval.[33]​ El tratamiento médico de Sancho tuvo éxito, y fue «aliviado de su excesiva corpulencia».[34][35]​ El episodio dio lugar a una alianza para mutuo beneficio del califa y sus parientes cristianos.[36]


Referencias[editar]

Bibliografía[editar]