Omphalotus nidiformis

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Omphalotus nidiformis
Pleurotus nidiformis 1.jpg
Taxonomía
Reino: Fungi
División: Basidiomycota
Clase: Agaricomycetes
Orden: Agaricales
Familia: Marasmiaceae
Género: Omphalotus
Especie: O. nidiformis
(Berk.) O.K. Mill. (1994)
Sinonimia

Omphalotus nidiformis es una especie de hongo de la familia Marasmiaceae. La distribución geográfica se encuentra principalmente en el sur de Australia y Tasmania, pero se informó de su presencia en la India en 2012. Los cuerpos fructíferos (o basidiocarpos) miden aproximadamente 30 cm (12 in) de ancho, tiene forma de embudo o abanico, con sombreros color crema recubiertas con tonos naranja, marrón, púrpura o negro azulado. Las láminas blancas o cremosas se localizan a lo largo del estipe, el cual mide hasta 8 cm (3 in) de longitud y se estrecha en el espesor la base. A su vez, el hongo es saprótrofo y parasitario, y generalmente los basidiocarpos se encuentran creciendo en grupos superpuestos en una amplia variedad de árboles muertos o moribundos.

Descrita por primera vez en 1844, la especie ha sido conocida por varios nombres en su historia taxonómica. El micólogo estadounidense Orson K. Miller, Jr. le asignó su nombre actual en 1994. Su nombre científico deriva del latín nidus, «nido», debido a su «forma de nido». Similar en apariencia a los miembros del género Pleurotus, se consideró previamente como perteneciente a dicho género, y se describó bajo los nombres obsoletos Pleurotus nidiformis o Pleurotus lampas. A diferencia de Pleurotus, O. nidiformis es venenoso; aunque no es letal, su consumo provoca calambres severos y vómitos. Las propiedades tóxicas del hongo se atribuyen a compuestos conocidos como iludinas. Actualmente, la especie pertenece al género cosmopolita Omphalotus, que se caracterizan por tener propiedades bioluminiscentes.

Descripción[editar]

Basidiocarpos con tonos oscuros, en Sídney.
Características micológicas
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Omphalotus nidiformis
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Himenio con láminas
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Sombrero embudado
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Láminas decurrentes
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Pie desnudo
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Esporas de color blanco
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Ecología saprofítica o parásita
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Comestibilidad: venenosa

Los cuerpos fructificantes (basidiocarpos) se pueden encontrar en la madera muerta o enferma.[2]​ Pueden ser vistos por primera vez durante la noche con un resplandor blanquecino pálido en la base de eucaliptos.[3]​ El sombrero tiene un color muy variable, en algunas veces es color crema aunque también se puede encontrar teñido de naranja, marrón, gris, morado o, incluso, en tonos azul-negro. El borde tiene un tono más ligero, en general, cremoso, aunque las presentaciones marrones tienen bordes color canela o marrón. Es frecuente que el centro tenga varios tonos más oscuros,[4]​ y los especímenes más jóvenes suelen ser más oscuros. Al crecer hasta 30 cm (12 in) de diámetro y adoptan una forma de abanico o embudo con márgenes enrollados. Las láminas, de color blanco cremoso, son decurrentes[n. 1]​ y frecuentemente gotean con la humedad;[5]​ llegan a tener hasta 13 mm (0.5 in) de profundidad, ser un poco distantes o con espacios estrechos, y tener un borde liso que se erosiona en la madurez.[6]​ El estipe puede ser central a lateral en el encaje con el sombrero, medir hasta 8 cm (3 in) de largo y estrecharse en la base. La carne fina es blanca cremosa,[5]​ pero puede tener tonos rojizos cerca de la base del estipe. No tiene olor o sabor distintivo. La esporada es blanca.[6]

Las esporas tiene una forma más o menos elíptica, o, con menor frecuencia, un tanto esférica, y tienen dimensiones de 7.5-9.5 x 5-7 μm. Tienen paredes delgadas, inamiloideas (traslúcidas), y una superficie lisa. Cada una cuenta con un apéndice hilar prominente. Los basidios (células productoras de esporas) miden 32-42 x 6-9 μm, tienen cuatro esporas agrupadas como un trébol, con esterigmas de hasta 7 μm de longitud. Los cheilocistidios (cistidios que se encuentran en los bordes de las láminas) son abundantes, y miden 15-40 x 3-6 μm; los pleurocistidios (cistidios en los lados de las láminas) son ausentes. La cutícula del sombrero (pileipellis) comprende una capa fina de hifas de 3-6 μm de ancho, las cuales se entrelazan libremente o con firmeza. Todas las hifas de tienen conexiones de abrazadera.[6]

Bioluminiscencia de las láminas de O. nidiformis
two funnel-shaped white mushrooms
En la luz
mushrooms with glowing green gills in darkness
En la oscuridad

La bioluminiscencia de los cuerpos fructificantes se observa mejor en condiciones de poca luz, cuando los ojos del espectador utiliza la visión nocturna. Las láminas son la parte más luminiscente del hongo, ya que emite una luz verdosa que se desvanece al envecejer. Aunque la intensidad de la luminiscencia es variable,[6]​ el biólogo irlandés William Henry Harvey informó una vez de que era lo suficientemente brillante como para leer por el lente de un reloj.[7]​ No se sabe si el micelio también es bioluminiscente.[8]

Omphalotus nidiformis pueden confundirse con Pleurotus australis (seta comestible), de color marrón y no brilla en la oscuridad.[5]​ La confusión con otra seta comestible similar, Pleurotus ostreatus, común en el hemisferio norte y cultivada comercialmente, ha estado involucrado en un caso documentado por envenenamiento.[9]

Taxonomía[editar]

Ejemplar fotografiado bajo el arbusto Hakea salicifolia.

La especie fue descrita inicialmente en 1844 por el naturalista inglés Miles Joseph Berkeley como Agaricus nidiformis. Berkeley sintió que estaba relacionada con Agaricus ostreatus (ahora Pleurotus ostreatus), pero comentó que era una «especie mucho más magnífica».[10]​ Originalmente fue recogida por el naturalista escocés James Drummond en 1841 en un bosque de Banksia a lo largo del río Swan. Escribió: «Cuando este hongo fue colocada sobre un periódico emitió por la noche una luz fosforescente que nos permitió leer las palabras alrededor de ella, y continuó haciéndolo durante varias noches mostrando un disminución gradual en la intensidad ya que la planta se secó».[11]​ Se recolectó más material cerca de la base de un arbusto (Grevillea drummondii) «enfermizo pero viviente», el cual fue nombrado Agaricus lampas por Berkeley. Señaló que ambas especies eran fosforescentes y estrechamente relacionadas.[12]​ En octubre de 1845, el botánico Ronald Campbell Gunn recogió más material en Tasmania, que Berkeley opinó que diferían de colecciones anteriores en tener láminas más demarcadas y menos decurrentes y un estipe corto, y la nombró Agaricus phosphorus en 1848.[13]​ El micólogo italiano Pier Andrea Saccardo ubicó a los tres taxones mencionados en el género Pleurotus en 1887;[14]​ luego fueron considerados sinónimos de O. nidiformis, aunque el nombre Pleurotus lampas persistió en algunos textos,[1]​ incluyendo la monografía sobre los hongos australianos (1934-1935) por John Burton Cleland.[4]​ En la revisión de la literatura publicada, Jim Willis (botánico australiano oficial de enlace en Victoria) estaba al tanto de la clasificación de Pleurotus olearius por Rolf Singer en el género Omphalotus, pero no llegó a transferir a O. nidiformis, a pesar de que había admitido que fue colocada erróneamente en Pleurotus.[15]​ En una investigación de la especie en 1994, Orson K. Miller, Jr. dio al hongo su actual nombre binomial cuando lo transfirió al género Omphalotus junto a otros hongos bioluminiscentes.[4]

El efecto producido sobre el viajero, cuando de repente en una noche oscura brilla en el bosque, es sorprendente; para una persona familiarizada con este fenómeno, la luz pálida, lívida, y mortal que emana transmite una impresión de algo sobrenatural, y, con frecuencia, no causa el suficiente grado de terror en las mentes débiles, o en aquellos que estén dispuestos a creer en agentes sobrenaturales.

Los epíteto específico nidiformis se deriva de los vocablos latinos nīdus, «nido», y forma, «apariencia» o «forma», por tanto, la unión de ambos significaría literalmente «en forma de nido».[17]Lampas proviene del griego antiguo λαμπας, «antorcha».[18]​ En Australia, los nombres vernáculos incluyen «hongos fantasma» y «hongos resplandeciente de Australia».[19]​ Drummond documentó que los aborígenes locales tuvieron miedo cuando les mostró al hongo luminiscente y gritaron chinga, una palabra local para el espíritu;[3]​ además, Drummond lo comparó con un fuego fatuo.[11]​ Del mismo modo, en la meseta Springbrook, al sudeste de Queensland, los kombumerri creían los resplandores eran sus ancestros y despejaron una zona ampla por respeto.[20]

Varios miembros de Omphalotus con propiedades bioluminiscentes similares aparecen en todo el mundo, se presume que todos son venenosos. Los más conocidos son la seta de olivo (O. olearius) y el tsukiyotake (O. japonicus (Kawam.) Kirchm. & O.K. Mill. (anteriormente conocida como Lampteromyces japonicus (Kawam.) Sing.), que se encuentran en Japón y el este de Asia. Un estudio molecular publicado en 2004 muestró que O. nidiformis está más estrechamente relacionada con O. olivascens, que es abundante en el sur y centro de California.[21]​ Miller señaló que los colores y matices de O. nidiformis se asemejan mucho a los de O. olivascens.[4]

En el laboratorio, los experimentos de reproducción con la especie y otros miembros de Omphalotus han revelado un bajo nivel de compatibilidad (capacidad de reproducirse entre sí y producir híbridos fértiles), lo que sugiere que es genéticamente distinta y ha estado aislada durante mucho tiempo.[22]​ En particular tiene una pobre compatible con O. illudens, por lo que los autores del estudio sugieren que la separación pudo haber sucedido al mismo tiempo que la separación de Gondwana y Laurasia durante el Carbonífero Superio, pero admiten que la falta de registros fósiles hace que sea imposible saber si la especie, o el género incluso, existía en ese momento.[23]

Miller señaló que parecía existir dos formas con diferente color reportadas en toda la distribución geográfica, es decir, una forma de color más cremoso con tonos marrones y grises más oscuros en el sombrero que se oscurece con la edad, y una forma absolutamente marrón con un sombrero de bordes más claros y centro oscuro. Encontró que la forma color crema era fuertemente luminiscentes en el sombrero, estipe y láminas —más brillante que cualquier hongo del género—. La forma marrón era más débil, con su luminiscencia restringida a las láminas. Sin embargo, algunos ejemplares con fuerte luminiscencia en la totalidad del cuerpo se registraron sen etas de color marrón, y los experimentos de laboratorio demostraron todos se cruzaron libremente y produjeron descendencia fértil, lo que llevó a Miller a la conclusión de que se trataba de variantes fenotípicas de un solo taxón.[4]

Distribución y hábitat[editar]

La especie habita en dos distribuciones disjuntas en el sur de Australia. En el sudoeste de Australia Occidental, se ha reportado desde Perth y el sudoeste de Avon Wheatbelt hasta Augusta y al este a lo largo de la costa sur de Esperance.[24]​ En el sureste del continente se encuentra desde la parte oriental de Australia Meridional, donde ha sido reportado en Mount Gambier y la península de Fleurieu, la sierra de Lofty alrededor de Adelaida, los Murraylands, y al norte de la cordillera Flinders y del parque nacional Lincoln en el ápice de la península de Eyre,[25]​ hasta el sudeste de Queensland. También aparece en Tasmania.[5]​ Se puede encontrar en los bosques de eucaliptos y pinos,[26]​ en hábitats tan diversos como los matorrales áridos del parque nacional Wyperfeld y áreas subalpinas del parque nacional Mount Buffalo,[15]​ así como en los parques y jardines urbanos. Los cuerpos fructificantes pueden ser numerosos y habitan en grupos superpuestos sobre la madera muerta.[5]​ Fuera de Australia, se ha informado de su presencia en la isla Norfolk.[27]​ En 2012, se reportó por primera vez en la India, específicamene en Kerala, donde se descubrió creciendo en bajo un tocón de cocotero.[28]

Ecología[editar]

Basidiocarpos creciendo afuera de las fisuras profundas en la corteza de un árbol muerto de Banksia serrata, en Sylvan Grove Native Garden (Picnic Point, NWS).

El hongo es saprótrofo y parasitario, inespecífico en sus necesidades y compatible con una amplia variedad de huéspedes. Entre ellos están los nativos Banksia (incluyendo B. attenuata y B. menziesii[4]​), Hakea, Acacia, Nuytsia floribunda, varios miembros de Myrtaceae[6]​ —incluyendo Agonis flexuosa, especies de Melaleuca[4]​ y, especialmente, Eucalyptus[15]​—, así como de Nothofagus,[29]​ ciertas especies de Casuarina, Allocasuarina fraseriana[4]​ e, incluso, árboles introducidos como los miembros de los géneros Pinus o Platanus.[6]​ Desempeña un papel importante en la descomposición de la madera y el reciclaje de los nutrientes en el suelo.[30]

Los miembros de Omphalotus causan una putrefacción blanca al romper la lignina en sus árboles huéspedes.[21]​ El hongo penetra en el duramen del árbol a través de una fisura en su corteza, ya sea por una rama que cae, daños causados por insectos o muérdagos, o por daños mecánicos de la tala. O. nidiformis se ha implicado en la putrefacción del duramen de varias especies de eucalipto alrededor de Australia, incluyendo el marri (Corymbia calophylla) en el suroeste de Australia Occidental, el gomero manchado (C. maculata) y el roble australiano (Eucalyptus obliqua) en Nueva Gales del Sur, y en E. pilularis, el eucalipto saligna (E. saligna), E. macrorhyncha y la menta de hojas angostas (E. radiata) en Victoria.[31]

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos considera que existe un riesgo moderado a alto por la introducción accidental de O. nidiformis al país en astillas no tratadas de madera de eucalipto procedentes de Australia.[32]​ Hace casi un siglo, John Burton Cleland J. B. Cleland]] y Edwin Cheel sugirieron que, a pesar de que el hongo «no era de gran importancia económica», «sería conveniente erradicarlo con fuego en donde se encuentre».[33]

Varias moscas del género Tapeigaster han sido recogidas de los cuerpos fructificantes, incluyendo T. cinctipes, T. annulipes y T. nigricornis; esta última utiliza los cuerpos fructificantes como huésped para alojar a sus crías.[34]​ Se han observado cuerpos fructificantes en el parque nacional Springbrook atrayendo insectos nocturnos como escarabajos, cucarachas nativas y grillos (Papuastus spp., entre otras), así como caracoles terrestres (Hedleyella falconeri) y babosas (Triboniophorus graeffei), que consumen vorazmente el hongo.[20][35]

Aplicaciones bioquímicas[editar]

La seta no es comestible. Aunque degustación supuestamente es leve,[6]​ comerlo inducirá al vómitos, que generalmente se produce entre 30 min y dos horas después del consumo y dura varias horas. No se presenta diarrea y los pacientes se recuperan sin secuelas duraderas.[36]​ Su toxicidad fue mencionada por primera vez por Anthony M. Young, en su guía Common Australian Fungi (1982).[4]​ El ingrediente tóxico de muchas especies de Omphalotus es un compuesto sesquiterpeno, conocido como iludina S;[37][38]​ junto con la iludina M y un iludosin co-metabolito, han sido identificados en O. nidiformis.[39][40]​ Las dos iludinas son comunes en el género Omphalotus y no se encuentran en cualquier otra seta basidiomiceta.[40]​ Otros tres compuestos adicionales únicos se han identificado en O. nidiformis, y denominados iludinas F, G y H.[41]

Los extractos de varias especies de setas australianas han sido investigadas por la citotoxicidad en las células cancerosas; material procedente de O. nidiformis mostró toxicidad marcada en cultivos celulares de cáncer gástrico (AGS), de colon (HT-29) y de mama independiente de estrógeno (MDA-MB-231).[42]​ El irofulveno o 6-hidroximetilacilfulveno, un compuesto derivado de la iludina S, está pasando por la fase II de ensayos clínicos como una posible terapia para varios tipos de cánceres.[43]​ Extractos del basidiocarpo tienen propiedades antioxidantes y propiedades de eliminación de radicales libres,[n. 2]​ que pueden atribuirse a la presencia de compuestos fenólicos.[28]

Fuentes[editar]

Notas[editar]

  1. En micología, decurrente se refiere a las partes del hongo que se extienden hacia abajo. Se aplica con mayor frecuentemente al himenóforo (parte del basidiocarpo que lleva el himenio, como las láminas o «branquias» de un hongo o los «poros» de un hongo de repisa) cuando están muy unidos y se extienden por el estipe.
  2. En química, un eliminador es una sustancia química añadida a una mezcla con el fin de excluir o desactivar impurezas y productos de reacción no deseados (por ejemplo, el oxígeno), para asegurarse de que no van a causar reacciones desfavorables.

Referencias[editar]

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Bibliografía consultada[editar]

Enlaces externos[editar]