Obsidiana

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Obsidiana
ObsidianOregon.jpg
Obsidiana
General
Categoría Mineraloide
Clase Ígneavolcánica (vídrio volcánico)
Fórmula química 70–75% SiO2,
plus MgO, Fe3O4
Propiedades físicas
Color Negro, verde negruzco
Lustre vítreo[1]
Fractura concoidea[1]
Dureza 5–6 Mohs[2]
Peso específico 2,6
Densidad ~2,4[3]
Propiedades ópticas Transparente
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La obsidiana, llamada a veces vidrio volcánico, es un tipo de roca ígnearoca volcánica perteneciente al grupo de los silicatos, con una composición química de silicatos alumínicos y un gran porcentaje (70 % o mayor) de óxidos sílicos. Su composición es parecida al granito y la riolita.

La obsidiana no es un mineral, porque no posee una composición química bien definida. A menudo se le clasifica como un mineraloide. Su dureza en la escala de Mohs es de 5 a 6. Su peso específico es de 2,6. La superficie de rotura es concoidea, es decir, curva.

Su color es negro, aunque puede variar según la composición de las impurezas del verde muy oscuro al claro, al rojizo y estar veteada en blanco, negro y rojo. El hierro y el magnesio la colorean de verde oscuro a marrón oscuro. Tiene la cualidad de cambiar su color según la manera de cortarse. Si se corta paralelamente su color es negro, pero cortada perpendicularmente su color es gris.

La obsidiana es un material duro y quebradizo, y al fracturar tiene bordes muy afilados, una propiedad que se utilizó en el pasado para la elaboración de herramientas de corte y perforación, y en la actualidad de forma experimental como hojas de bisturí quirúrgico.[4]

Origen y propiedades[editar]

Derrubios de obsidiana en Obsidian Dome, California.

... entre las diversas formas de vidrio podemos contar vidrio de Obsian, una sustancia muy similar a la piedra que encontró Obsius en Etiopía.

Plinio el Viejo en Naturalis historia[5]

Naturalis historia, la obra de Plinio el Viejo de Roma, incluye, en su traducción al inglés, algunas frases sobre el tema de vidrio volcánico, denominado «obsian» por su semajanza con una piedra (obsiānus lapis) descubierta por el explorador romano Obsius en Etiopía.[6] [7] [8]

La obsidiana se produce cuando un volcán emite lava félsica que se enfría rápidamente con un crecimiento mínimo de cristales. Se halla comúnmente en los márgenes de los flujos de lava riolítica, conocidos como flujos de obsidiana, donde la composición química (con un alto contenido de silicio) induce una alta viscosidad y grado de polimerización de la lava. La inhibición de la difusión atómica en esta lava altamente viscosa y polimerizada explica la falta de crecimiento de los cristales. La obsidiana es un material duro y quebradizo; al fracturar, tiene bordes muy afilados, una propiedad que se utilizó en el pasado para la elaboración de herramientas de corte y perforación, y en la actualidad de forma experimental como hojas para bisturí quirúrgico.[9]

La obsidiana es semejante a un mineral, pero no es un verdadero mineral porque no es cristalina; además, su composición es más compleja y comprende más que un solo mineral. A veces se le clasifica como un mineraloide. Aunque la obsidiana es generalmente de color oscuro, parecido a rocas máficas como basalto, la composición de la obsidiana es muy félsica. La obsidiana se compone principalmente de SiO2 (dióxido de silicio), por lo general 70% o más. Rocas cristalinas con una composición parecida a la obsidiana incluyen el granito y la riolita. Como la obsidiana es metaestable en la superficie de la Tierra —con el tiempo el vídrio se convierte en cristales minerales de grano fino— no se ha encontrado obsidiana más antigua que el Cretácico. El proceso de descomposición de la obsidiana es acelerado por la presencia de agua.

La obsidiana pura tiene por lo general una apariencia oscura, aunque el color varía dependiendo de la presencia de impurezas. Por ejemplo, hierro y magnesio suelen producir un color marrón oscuro hasta negro. Las muestras casi incolorores son muy raras. En algunas piedras, la inclusión de pequeños cristales de cristobalita blancos, agrupados radialmente en el vidrio negro producen un patrón de manchas o de copos de nieve (obsidiana copo de nieve). También puede contener patrones de burbujas de gas remanentes del flujo de lava, alineadas a lo largo de las capas creadas cuando la roca fundida fluía antes de enfriarse. Estas burbujas pueden producir efectos notables, como un brillo de oro (brillo de obsidiana). La inclusión de nanopartículas de magnetita produce un brillo de arco iris iridiscente (obsidiana arco iris).[10]

Yacimientos[editar]

Glass Mountain, un flujo de obsidiana importante del volcán de Medicine Lake.

Los yacimientos de obsidiana se encuentran en lugares que experimentaron erupciones riolíticas, como los encontrados en Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Australia,[11] Canadá, Chile, Georgia, Grecia, El Salvador, Escocia, Estados Unidos,[12] Oregon[13] Guatemala, Islandia, Italia, Japón, Kenia, México, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Perú, y Turquía.

En el Mediterráneo central, sólo existen cuatro yacimientos de obsidiana: Lipari, Pantelleria, Palmarola y Monte Arci.[14] En la antigüedad las fuentes en el Egeo eran Melos y Gyali.[15]

En Anatolia central —una de las principales fuentes prehistóricas de obsidiana en el Oriente Próximo— los sitios más importantes eran la ciudad de Acigol y el volcán de Göllü Dağ.[16] [17] [18]

Uso prehistórico e histórico[editar]

Punta de flecha de obsidiana.

La primera evidencia arqueológica del uso de obisidiana se descubrió en Kariandusi y otros sitios de la edad Achelense (que comenzó hace unos 1,5 millón de años) y data de 700.000 a. C., aunque el número de objetos hallados en estos sitios era muy limitado en comparación con el Neolítico.[19] [20] [21] [22] [23] El uso de obsidiana en la cerámica del Neolítico en el área alrededor de Lipari resultó ser significativamente más bajo a una distancia equivalente a dos semanas de camino.[15] La obsidiana proveniente de Anatolia se utilizó en el Levante y la región del actual Kurdistán iraquí desde alrededor de 12.500 a. C.[24] La primera evidencia de su uso por civilizaciones tempranas viene de excavaciones en Tell Brak y data de finales del quinto milenio.[25]

La obsidiana fue valorada en las culturas de la Edad de Piedra porque, como el pedernal, podía ser fracturado para producir láminas cortantes o puntas de flecha y de lanza. Al igual que todos los vidrios volcánicos y algunos otros tipos de rocas, la obsidiana se rompe con una característica fractura concoidea. Puede golpearse con piedras duras para modificar su forma. La obsidiana también se pulió para crear espejos rústicos tempranos. Para calcular la edad de los artefactos de obsidiana, los arqueólogos modernos desarrollaron un sistema de datación relativa conocido como datación por hidratación de obsidiana.

Oriente Medio[editar]

Herramientas de obsidiana de Tilkitepe, Turquía, quinto milenio antes de Cristo. Museo de las Civilizaciones de Anatolia.

En el período de El Obeid en el quinto milenio antes de Cristo, se elaboraron cuchillos a partir de obsidiana minado en lo que hoy es Turquía.[26] En el Antiguo Egipto se utilizó obsidiana importada de las zonas del Mediterráneo oriental y las regiones del sur del Mar Rojo. La obsidiana también se utilizó en circuncisiones rituales por su agudez y maniabilidad.[27] En la zona del Mediterráneo oriental se utilizó el material para fabricar herramientas, espejos y objetos decorativos.[28]

También se encontró objetos de obsidiana en Gilat, un sitio en el oeste de Negev en Israel. Ocho artefactos de obsidiana de Gilat que datan de la Edad del Cobre son provenientes de los yacimientos en Anatolia. Mediante el análisis de activación de neutrones (NAA) en la obsidiana encontrada en este sitio se logró revelar rutas comerciales y redes de intercambio desconocidas hasta la fecha.[29]

América[editar]

Máscara de obsidiana del periodo Clásico proveniente de La Herradura, Tlaxcala, México.

El análisis cuidadoso de la obsidiana en una cultura o lugar puede ser de gran utilidad para reconstruir el comercio, la producción, la distribución y con ello comprender los aspectos económicos, sociales y políticos de una civilización. Este es el caso de Yaxchilán, una ciudad maya donde incluso se estudiaron las implicaciones de guerra vinculadas con el uso de obsidiana y sus restos.[30] Otro ejemplo es la recuperación arqueológica de los sitios costeros Chumash en California, que apuntan a la existencia de un vínculo comercial importante con el lejano sitio de Casa Diablo en las montañas de la Sierra Nevada.[31]

Las culturas mesoamericanas usaron profusamente la obsidiana para elaborar herramientas y ornamentos. También la utilizaron para elaborar armas, como las espadas de madera dura con hojas de obsidiana incrustadas en ella, conocidas como hadzab entre los mayas, o macuahuitl entre los aztecas.[32] El arma era capaz de infligir terribles lesiones por combinar las láminas afiladas de la obsidiana con el corte irregular de un arma de sierra.

Bloques y hojas de obsidiana provenientes del sitio maya de Takalik Abaj.

La población nativa de América comercializaba la obsidiana por todo el continente. Como cada volcán, y en algunos casos cada erupción volcánica, produce un tipo obsidiana con características distinguibles, los arqueólogos pueden trazar los orígenes de un artefacto específico. Las mismas técnicas de rastreo permitieron la identificación de obsidiana en Grecia como procedente de Melos, Nisyros o Yiali, islas en el Mar Egeo. Los bloques y hojas de obsidiana se vendieron tierra adentro, a grandes distancias de la costa.[cita requerida]

En Chile se encontraron herramientas de obsidiana provenientes del volcán Chaitén tan lejos como Chan-Chan en Mehuín, 400 km al norte del volcán y también en varios lugares a 400 km al sur del volcán.[33] [34]

Isla de Pascua[editar]

En Rapa Nui (Isla de Pascua) la obsidiana fue utilizada para elaborar herramientas afiladas, como la mataia, y también como material para formar las pupilas de los ojos de las estatuas Moái.[cita requerida]

Uso actual[editar]

Actualmente, algunos cirujanos utilizan cuchillas de obsidiana porque su filo es hasta cinco veces más delgado que el de los escalpelos de acero. Los cortes hechos con las cuchillas de obsidiana son más finos y causan menos daño al tejido orgánico, permitiendo que las heridas quirúrgicas sanen más rápidamente.[35] Aunque en Estados Unidos su uso cirurjico en los seres humanos no ha sido aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA), la obsidiana es utilizado como escalpelo por algunos cirujanos, porque las hojas de obsidiana bien elaboradas tienen un filo mucho más nítido que los bisturís quirúrgicos de alta calidad de acero;[35] el filo de la obsidiana tiene un espesor de tan sólo 3 nanómetros.[36] Incluso el cuchillo de metal más afilado tiene una hoja irregular y dentada cuando se ve bajo un microscopio; en cambio, la hoja de obsidiana sigue siendo suave y uniforme cuando se examina, incluso con un microscopio electrónico.[37]

La obsidiana también se utiliza para fines ornamentales y como piedra preciosa. Tiene la cualidad de tener una apariencia diferente según la manera de cortarse. Si se corta paralelamente su color es negro, pero cortada perpendicularmente su color es gris.[cita requerida]

Desde la década de 1970 se utilizó obisdiana para la fabricación de la base de los tocadiscos, como por ejemplo el modelo SH-10B3 de Technics, de color negro grisáceo.[38] [39]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Obsidian. Mindat.org
  2. Peter Roger Stuart Moorey (1999). Ancient mesopotamian materials and industries: the archaeological evidence. Eisenbrauns. pp. 108–. ISBN 978-1-57506-042-2. 
  3. Geological Survey (U.S.) (1981). Geological Survey (U.S.). The Survey. pp. 185–. 
  4. Brian Cotterell; Johan Kamminga (1992). Mechanics of pre-industrial technology: an introduction to the mechanics of ancient and traditional material culture. Cambridge University Press. p. 127. ISBN 978-0-521-42871-2. Consultado el 9 de septiembre de 2011. 
  5. Pliny the Elder (traducido al inglés por John Bostock, Henry Thomas Riley) (1857). The natural history of Pliny 6. H G Bohn. ISBN 1851099301. 
  6. obsidian. The Concise Oxford Dictionary of English Etymology. Oxford University Press (1996). Retrieved 2011-11-20.
  7. D Harper. obsidian. Etymology online. 2012-06-17
  8. M H Manser. The Facts On File Dictionary of Allusions. Infobase Publishing, 2008, ISBN 0816071055.
  9. Brian Cotterell; Johan Kamminga (1992). Mechanics of pre-industrial technology: an introduction to the mechanics of ancient and traditional material culture. Cambridge University Press. pp. 127–. ISBN 978-0-521-42871-2. Consultado el 9 de septiembre de 2011. 
  10. Nadin, E. (2007). «The secret lives of minerals» (PDF). Engineering & Science, No. 1, 10-20. 
  11. Bonetti, R., P. Di Cesare, A. Guglielmetti, F. Malerba, E. Migliorini, M. Oddone, J. R. Bird, R. Torrence and R. J. Bultitude, 1998. Fission track dating of obsidian source samples from the Willaumez Peninsula, Papua New Guinea and eastern Australia. Records of the Australian Museum 50(3): 277–284. [25 November 1998]. doi:10.3853/j.0067-1975.50.1998.1286
  12. Washington Obsidian Source Map. Obsidianlab.com. Retrieved on 2011-11-20.
  13. Oregon Obsidian Sources. Sourcecatalog.com (2011-11-15). Retrieved on 2011-11-20.
  14. Iain Morley and Colin Renfrew. The Archaeology of Measurement: Comprehending Heaven, Earth and Time in Ancient Societies, Cambridge University Press, 2010 ISBN 0521119901.
  15. a b E Blake, A B Knapp (2005). The Archaeology Of Mediterranean Prehistory. John Wiley & Sons. ISBN 0631232680. 
  16. Prince Mikasa no Miya Takahito. Essays on Anatolian Archaeology, Otto Harrassowitz Verlag, 1993 ISBN 3447033959.
  17. L Romano. 6 ICAANE, Otto Harrassowitz Verlag, 2010 Volume 3 of Proceedings of the 6th International Congress of the Archaeology of the Ancient Near East: 5–10 May 2009 ISBN 3447062177.
  18. P R S Moorey. Ancient Mesopotamian Materials and Industries: The Archaeological Evidence Eisenbrauns, 1999 ISBN 1575060426.
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  20. D Schmandt-Besserat. Volume 3 of Invited lectures on the Middle East at the University of Texas at Austin, Undena Publications, 1979, ISBN 0890030316
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  22. J. D. Fage. The Cambridge history of Africa: From c. 1600 to c. 1790, Part 1050, Cambridge University Press, 1979 ISBN 0521215927
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]