Obesidad en México

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La obesidad en México esta considerada actualmente como una pandemia, ya que 7 de cada diez personas adultas viven con problemas de exceso de peso. Problema relativamente nuevo, se generalizó en la década de 1980 con la llegada de los alimentos procesados en la mayor parte del mercado de comida mexicana. Previo a esta situación, las condiciones alimenticias se consideraron como bajas y de desnutrición, lo cual continúa siendo un gran problema en varias partes del país.

Historia[editar]

Desnutrición contra sobre alimentación[editar]

Hasta finales del siglo 20 los problemas acerca de la dieta en México se trataban exclusivamente de una cuestión de desnutrición o mal nutrición debidos principalmente a la situación de pobreza.[1][2]​ Y es por ello, que los problemas de obesidad se asocian con la riqueza y salud de las personas, siendo esta última la principal en los niños.[3][4]​ Sin embargo, a pesar de las transformaciones llevadas a cabo en la dieta mexicana así como en la distribución de alimentos, la mal nutrición continúa siendo un grave problema en distintas partes de México.[5]

El factor socioeconómico de la obesidad[editar]

Desde la década de los años 80´s, se han llevado a cabo diversos estudios con la finalidad de identificar los alimentos, comidas o bebidas que conllevan al aumento de peso o la obesidad, siendo los principales sospechosos causantes del crecimiento de tasas de obesidad y sobrepeso en todo el mundo aquellos alimentos que contienen grandes cantidades de azúcares, grasas, además de la comida rápida, refrescos, entre muchos otros sin ser necesariamente los principales responsables de estos padecimientos. Sin embargo, algunos estudios han podido comprobar que cada uno de estos elementos examinados se asocian con el sobre peso y la obesidad (Drewnowski, 2007). Una de las características que poseen estos alimentos es que se venden a un precio relativamente bajo en comparación con las frutas, verduras, zumo y demás comida saludable, por lo que son comprados principalmente por consumidores de bajos ingresos (Drewnowski, 2007).

Los alimentos son los catalizadores de la mayor parte de dolencias y trastornos de la salud, La mala alimentación no solo está asociada con provocar enfermedades como la obesidad, diabetes e hipertensión arterial, sino que también tiene que ver con experimentar fatiga, baja autoestima, bajo rendimiento físico y mental, depresión, ansiedad y atracones. Una dieta rica en grasas (sobre todo saturadas) y sal, se asocia a una mayor probabilidad de padecer enfermedad coronaria, incluso los expertos afirman que una dieta baja en grasas y rica en fibra puede llegar a prevenir enfermedades como cáncer de colon, de mama y del estómago. Una dieta con pocos nutrientes asociados con la fertilidad, pueden causar esterilidad y aumentar el riesgo de aborto.

Para prevenir la obesidad, hace falta proveer al organismo de nutrientes ya que al consumir harinas, azúcares refinados, conservadores, y grasas saturadas ejercemos una presión enorme sobre el hígado, órgano fundamental para la absorción de vitaminas y minerales indispensables para vivir, éste no puede hacer frente a cantidades grandes de grasas y alcohol.

Necesitamos una ingesta equilibrada de vitaminas y minerales básicos a fin de garantizar el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunológico ya que al estar débil somos más propensos a refriados, gripe y mala salud en general.

Es importante saber que la obesidad no solamente significa engordar y acelerar el proceso de envejecimiento, la obesidad es un potenciador de serias enfermedades, que tal vez, no veremos en nuestra juventud, pero que a la larga pueden causarnos tal malestar, al extremo de imposibilitarnos para llevar una vida de calidad e incluso de poder realizar las actividades diarias, es muy importante crear una cultura de enseñanza a las nuevas generaciones a saber nutrirse apropiadamente.

Una revisión de estudios (Dinsa et al) los cuales analizan la relación que existe entre el estatus socioeconómico (SES por sus siglas en inglés) y la obesidad que se presenta entre hombres y mujeres así como en niños de países en pleno desarrollo, se logró encontrar que aquellos países con un ingreso medio-alto como lo es México (México se encuentra dentro de la categoría de países con ingresos medios-altos de acuerdo con el Banco Mundial y el IDH) la situación de obesidad altamente permanente. Mientras que aquellos países con un IDH medio, se observó una relación negativa entre el estatus socioeconómico y la obesidad en las mujeres, lo cual significa que la prevalencia de dicha situación de obesidad va en aumento con la disminución de los ingresos. Esta relación es más visible dentro de aquellos países que se desarrollan bajo una categoría de ingresos altos. Por otro lado, en el caso de los hombres se obtuvieron resultados mixtos y finalmente respecto a los niños se comprobó que existe una relación totalmente positiva entre el estatus socioeconómico y la obesidad.

Una primer explicación a la relación positiva encontrada en los niños, se debe a un cambio en la actividad que realizan durante su tiempo libre la cual se basa de acuerdo a la riqueza que la familia de cada niño posee, ya que aquellos niños que se encuentran dentro de familias con ingresos más elevados éste tiene mayores posibilidades y probabilidades de acceder a los juegos de video y por lo tanto, pasar una mayor parte de su tiempo en ellos, mientras que aquellos niños de familias con ingresos menores no pueden tener acceso a este tipo de lujos, por lo que adoptan actividades con un mayor movimiento físico lo cual requiere de un mayor gasto de energía. En segundo lugar, la negativa relación en las mujeres con ingresos medios en consideración con lo anteriormente mencionado sobre la mayor parte de aquellos productos saludables presenta la disyuntiva si el acceso a los productos y comida menos saludables y de alta densidad energética, así como un menor precio son el punto de referencia para poder explicar adecuadamente los altos niveles de obesidad en México (Dinsa et al).

Referencias[editar]

  1. Popkin, Barry (2004). «La transición nutricional y el cambio mundial hacia la obesidad». Diabetes y Sociedad 49 (3): 38-40. Archivado desde el original el 31 de octubre de 2014. Consultado el 24 de agosto de 2014. 
  2. Barquera, Juan (2004). «Nutrition Transition in Mexico and in other Latin American Countries». Nutrition Reviews 62 (7): 149-157. PMID 15387482. doi:10.1301/nr.2004.jul.s149-s157.  |last1= y |apellido= redundantes (ayuda);
  3. The nutrition transition and obesity: Food and Agricultural Order of the United Nations. (en inglés)
  4. Sobrepeso y obesidad, Gobierno Del Distrito Federal, April 2013 , http://www.who.int/topics/obesity/en/index.html. (en inglés)
  5. "Fat Mexico - Obesity on the rise in Mexico", The Economist. (en inglés)