Novela negra

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Portada de la revista pulp Black Mask en que escribieron relatos la mayor parte de los escritores que cultivaron la novela negra. Es del año 1929 en que la Gran depresión propició un giro social y existencial dentro de la más aséptica novela policiaca
Portada de Spicy Detective Stories (1935).

La novela negra (francés: Noir) o hard-boiled es, como la definió Raymond Chandler en su ensayo El simple arte de matar (1950), la novela del mundo profesional del crimen. Debe su nombre a que originalmente fue publicada en la revista Black Mask de Estados Unidos y en la colección Série Noire de la editorial francesa Gallimard,[1] pero también al carácter oscuro de los ambientes en que transcurre, lejos de las casas señoriales que ambientaban las novelas policiacas típicas de la época.[1] Otros prefieren la denominación de novela criminal.

El término se asocia a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal y los argumentos son habitualmente muy violentos; la división entre buenos y malos de los personajes se difumina y la mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella.

Características[editar]

Portada de Detective Book (1948).

La novela negra presenta una atmósfera asfixiante de miedo, violencia, injusticia, inseguridad y corrupción del poder político que refleja las primeras décadas del siglo XX en Estados Unidos, cuando la crisis económica desatada tras la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918) y la Gran Depresión de 1929 da lugar a historias policíacas inspiradas por la entrada en vigor de la ley seca (1920-1933) y el subsiguiente desarrollo del crimen organizado y el gansterismo.

Se difunde originalmente a través de revistas en papel barato o pulp a un público trabajador o proletario, por lo que su lenguaje no abunda en florituras, existe una genuina preocupación social, ambientación, descripciones naturalistas, urbanas en ambientes marginales como el hampa y los suburbios, pero también en los aparentemente más vistosos de la corrupción política y moral.

Por otra parte, el desarrollo de la acción es rápido, movido y frecuentemente violento, no tan intelectual e inquisitivo como en la narrativa policiaca inglesa. Al contrario que en ésta, el crimen se devuelve a los ambientes degradados donde se comete más frecuentemente y la resolución del crimen no es un objetivo primordial, sino la elucidación no explícita de su motivación moral. Tanto el detective como los criminales cruzan a menudo la barrera entre el bien y el mal, pero el detective se muestra muchas veces como un personaje fracasado y cínico que termina salvándose apenas por los pelos al final merced a un rudimentario sentido del honor personal.

La motivación o móvil de los crímenes es siempre alguna debilidad humana: rabia, ansia de poder, envidia, odio, codicia, lujuria, etc. Por esto aparece en los diálogos un lenguaje crudo, a menudo el slang callejero, y se da más importancia al desarrollo de la acción que al análisis del crimen, aunque también importa una descripción naturalista y a veces impresionista de la sociedad donde, más que nacen, se hacen los criminales junto a una reflexión, casi siempre no explicitada, del deterioro ético.[2]

Tipología[editar]

Actualmente existen cuatro tipos de novela negra:[2]

  • Novela de acción con el detective como protagonista.
  • Novela desde el punto de vista del criminal.
  • Novela desde el punto de vista de la víctima.
  • Novela desde el punto de vista del juez.

Creadores del género[editar]

Los padres del género son:

  • Carroll John Daly, con su detective Race Williams, creador de los principales estereotipos del género hard boiled desde 1922 e imitado y, quizá, superado por sus seguidores Hammett y Chandler.
  • Dashiell Hammett: Detectives Sam Spade, Nick Charles, y el agente de la Continental. Escribió cinco novelas: Cosecha Roja, El halcón maltés, La maldición de los Dain, El hombre delgado y La llave de cristal. Sus relatos, publicados en la revista Black Mask en los años veinte, han sido recogidos bajo el título genérico de El detective de la Continental. También se han publicado en español bajo los títulos Dinero sangriento y El gran golpe. Fue el primer escritor de novelas policíacas que tuvo en cuenta el estrato social donde más se generaba el crimen, en los bajos fondos, que conocía bien por haber sido detective privado de la agencia Pinkerton. Su estilo es lacónico, impresionista.
  • Raymond Chandler: su detective principal es Philip Marlowe, llevado al cine por Bogart y Robert Mitchum, entre otros. Es el protagonista de El sueño eterno, Adiós, muñeca, El largo adiós y La ventana siniestra (o La ventana alta), La dama en el lago, Playback y La hermana menor (o La hermana pequeña). En sus relatos, publicados en su mayoría en la Dime Detective Magazine, aparecieron otros detectives, John Dalmas y John Evans, que al mezclarse dieron como resultado a Philip Marlowe. Se caracteriza por un estilo irónico y cínico, de frase ingeniosa y ácida.

Representantes destacados del género[editar]

Anglosajones[editar]

  • Jim Thompson es el autor de varias obras maestras entre las que destaca 1.280 almas (Pop. 1280). Su protagonista es un sheriff corrupto y aparentemente paleto del profundo sur de Estados Unidos que oculta su diabólica inteligencia y su psicopatía para conspirar y ganar la reelección contra un hombre honrado, no deteniéndose en todo tipo de tretas y asesinatos para lograrlo. Pese al tema sórdido, su principal característica es el humor. Otros libros: Los timadores, Kill-Out, Texas by the Tail... También es conocido como guionista de cine y a él se deben, por ejemplo, los guiones de Atraco perfecto y Senderos de gloria rodados por Stanley Kubrick; muchas de sus obras han sido llevadas al cite, por ejemplo, Los timadores, por Stephen Frears.
  • Cornell Woolrich, más conocido como William Irish, es el escritor de novela negra más adaptado a otros medios, en especial el cine y la televisión, y según algunos está entre los más grandes del género. Lleva a la novela negra el suspenso y el lirismo de la ciega fatalidad. Excelente creador de ambientes, sus obras, en especial los relatos cortos, suelen poseer harta calidad de página y adoptan con frecuencia el punto de vista de la primera persona.
  • Patricia Highsmith. Su protagonista no es un detective como habitualmente suele suceder, sino el amoral estafador -y asesino ocasional- Tom Ripley (El talento de Mr. Ripley, El juego de Ripley, etc.). Vive de suplantar a las personas que asesina, por lo general desagradables niñatos de rica familia. Es una especie de antihéroe. Highsmith es una escritora muy bien dotada para crear personajes morbosos, perturbados o de turbia psicología y posee un estilo conciso y muy económico, aprendido de Guy de Maupassant.[cita requerida] Crímenes Bestiales es una colección de cuentos protagonizados por mascotas asesinas, por ejemplo hamsters. Siete cuentos misóginos narra asesinatos realizados por mujeres.
  • Chester Himes es un escritor afroamericano y sus detectives, llamados Sepulturero y Ataúd, se mueven por un Harlem tenebroso y hostil intentando sobrevivir. Aunque su especialidad es en sí el género policíaco, en su obra alude contantemente a los problemas raciales que históricamente han existido en los Estados Unidos.
  • James M. Cain. Autor estadounidense. La crítica ha puntualizado que la fórmula básica de la mayoría de las obras de Cain se basa casi siempre en un hombre que cae por culpa de una mujer —la clásica femme fatale—, y se convierte en un criminal y cómplice de ella. Sus novelas más conocidas y adaptadas al cine son El cartero siempre llama dos veces, Pacto de sangre, etc.
  • James Hadley Chase es un buen creador de personajes femeninos, sobre todo del tipo femme fatale y es autor de novelas como No hay orquídeas para miss Blandish y Eva.
  • Erle Stanley Gardner, abogado y escritor estadounidense, aprovechó sus conocimientos jurídicos para hacer protagonista de sus novelas al abogado Perry Mason; publicó también otras novelas del mismo género bajo los pseudónimos A. A. Fair, Kyle Corning, Charles M. Green, Carleton Kendrake, Charles J. Kenny, Les Tillray y Robert Parr.
  • W. R. Burnett es famoso por su novela Little Caesar ("El pequeño César"), sobre el gangsterismo, que fue muy bien acogida y adaptada al cine con Edward G. Robinson en el papel estelar. Tras esto partió a Hollywood, donde trabajó como guionista y adaptador de más de 50 filmes (Scarface, por ejemplo).
  • Stanley Ellin es un maestro del relato corto de misterio. Se inserta en la gran literatura; es un gran estilista y todos sus cuentos poseen una estructura perfecta.
  • Ross Mcdonald es el escritor californiano que creó a uno de los grandes detectives de la novela negra, el detective privado Lew Archer. Pueden citarse sus novelas Dinero negro, El martillo azul o El caso Galton
  • Eric Ambler, británico, cultivó además el guion cinematográfico y destacó en el thriller y la novela de espías. Su novela La máscara de Dimitrios (A coffin for Dimitrios) fue llevada al cine por Jean Negulesco en 1944.
  • Donald E. Westlake, ejerció también como guionista y cultiva ocasionalmente un humor en la literatura policial bastante raro en el género; sus personajes preferidos son John Dortmunder, Parker y Alan Grofield.

Autores modernos[editar]

  • James Crumley, creador de series de novelas sobre los detectives C. W. Sughrue y Milo Milodragovitch. Su principal obra es El último mejor beso.
  • Michael Connelly empezó como reportero criminal, fue finalista del premio Pulitzer y se instaló en la costa oeste. Aclamado por la crítica, su personaje más celebre, protagonista de casi dos decenas de novelas, es el detective Harry Bosch, llamado así en homenaje al pintor medieval flamenco Hieronymus Bosch. Pero también ha iniciado series con el abogado defensor Mickey Haller, pariente de Bosch, y Jack McEvoy.
  • James Ellroy, autor de L. A. confidential, escribió la célebre trilogía Amérika, Jazz Blanco y Mis rincones oscuros. Estuvo en la cárcel y trabajó esporádicamente de caddie, fue vagabundo y adicto a las anfetaminas y a la benzedrina. Divorciado múltiples veces, se le considera actualmente uno de los grandes escritores de novela negra de la costa oeste. Muy característica de sus obras es la aliteración.
  • Evan Hunter o Ed McBain, escritor prolífico, se cambió legalmente de nombre en varias ocasiones. Estuvo en la marina, luego trabajó en una editorial, hasta que empezó a serle más rentable escribir profesionalmente. Es autor de novelas como El atracador o El traficante de drogas, que forman parte de la serie de la Comisaría 87 (87th Precinct), en las que se basan varios guiones de la famosa serie de televisión Canción triste de Hill Street. Murió en 2005, dejando su albacea literaria a su tercera mujer, una yugoslava.
  • Philip Kerr. Es conocida su tetralogía Berlin Noir. Su personaje es Bernhard "Bernie" Gunther, un comisario "prusiano y particularmente puntilloso" (lo que equivale, según los cánones de la novela negra, a un individuo que relativiza los procedimientos legales según personas y circunstancias) y, sobre todo, antinazi, precisamente en los años treinta (postrimerías de la República de Weimar) en los que el nazismo iba calando en gran parte de la sociedad alemana, sobre todo en los estamentos policiales alemanes.
  • Elmore Leonard empezó con westerns y terminó escribiendo novela negra y guiones cinematográficos para cineastas como John Sturges, Quentin Tarantino o Steven Soderbergh entre otros; pueden citarse Un tipo implacable, Almas paganas y Tómatelo con calma.
  • Ian Michael, medievalista y autor de seis novelas policiacas ambientadas en España, publicadas con el seudónimo de David Serafín y traducidas al español en Barcelona por la editorial Grijalbo; su detective es el imperturbable inspector Bernal y algunos de sus títulos son Saturday of Glory, Madrid Underground, Christmas Rising, The Body in Cadiz Bay, Port of Light y The Angel of Torremolinos.
  • Walter Mosley es un profesor universitario muy aclamado por la crítica por sus narraciones, protagonizadas por el detective afroamericano Easy Rawlins; pueden citarse Una muerte roja y El demonio vestido de azul, adaptada al cine.
  • Robert B. Parker: autor de Spencer, Detective privado
  • Craig Russell. Autor escocés que ambienta sus novelas en Hamburgo. Su personaje es el comisario Fabel (Muerte en Hamburgo, Cuento de Muerte, Resurrección).
  • Martin Aloysius West, su principal personajes es Rudy Bambridge, un solucionador de problemas a sueldo de la Mafia. Escribió doce novelas. Las más destacables son El viento y la sangre, Como un sueño prufundo y azul, El corazón de Adam y Demasiado lento.

Europeos[editar]

Españoles[editar]

El género tiene en España a escritores fecundos, muy galardonados y de fama internacional, como Francisco González Ledesma y Manuel Vázquez Montalbán. Entre los más importantes están:

  • Víctor del Árbol, policía y autor de la varias veces premiada La tristeza del samurái (2011), best-seller en Francia, y otras obras.
  • Pedro Avilés, antiguo escritor de sucesos, con Las mariposas sobre la tumba, ¿Quien mató al presidente? y su última obra Arcano.
  • Juan C. Corbolán, con Los despojos del diablo, El sofista, Final Feliz, El contador de arena.
  • Eugenio Fuentes, El interior del bosque, La sangre de los ángeles, Las manos del pianista.
  • Francisco Galván, madrileño, cuya principal obra negra es Cuando el cielo se caiga, ambientada en los últimos días de la Guerra Civil, con la que ganó la cuadragésimo novena edición del premio Ateneo de Valladolid. En 2008 ha publicado Sangre de caballo, una historia de amor y crímenes en el inframundo de los yonquis y el narcotráfico.
  • Luis García Jambrina (Zamora, España, 1960) mezcla novela histórica y novela policaca al estilo de Josephine Tey en sus novelas El manuscrito de piedra y El manuscrito de nieve, ambientadas en la Salamanca de finales del siglo XV, cuyo protagonista es el escritor y abogado real Fernando de Rojas, famoso autor de La Celestina, quien habrá de descubrir la autoría de una serie de crímenes que tienen lugar en esa ciudad.
  • Alicia Giménez Bartlett ha escrito títulos como Ritos de muerte. Es una de las pocas mujeres presentes en el género.
  • Montero Glez. Arturo Pérez-Reverte dijo de él lo siguiente: «Hace párrafos que a veces dan envidia, porque son de esos que salen cuando Dios o el Diablo sonríen y te ponen la mano en el hombro». Algunos de sus libros son: Sed de Champán, Cuando la noche obliga o Al sur de tu cintura.
  • Francisco González Ledesma, barcelonés, Premio Internacional de Novela Negra 2007, ganador del Premio Planeta y muy popular en Francia es, junto a Mario Lacruz y Vázquez Montalbán, el gran introductor de la novela negra en España; escribió novela popular pane lucrando con gran dignidad literaria y de gran amenidad; sabe caracterizar al dedillo ambientes y personajes y conoce profundamente el género.
  • Félix González Modroño (o Félix G. Modroño), vizcaino, creador del personaje de Fernando de Zúñiga, sagaz detective que protagoniza sus, hasta ahora, dos novelas publicadas: La sangre de los crucificados y Muerte dulce, donde se conjuga el género negro y el histórico.
  • José Luis Gracia Mosteo, aragonés, creador de "Barraqueta", un inspector depresivo y sin vocación que entró en el Cuerpo Nacional de Policía para huir del arado y sólo aspira a la jubilación. Autor de El asesino de Zaragoza, desternillante novela donde un psicópata va asesinando a todos los poetas de la ciudad iniciándose una anténtica contrarreloj, y El rock de la dulce Jane, divertidísima sátira de las peores perversiones (necrofilia, pedofilia y moda de la magia negra) con la que ganó el Premio de Novela Villanueva del Pardillo 2005. Conjuga el suspense y el humor con un manejo del argot de las tribus urbanas brillante y sorprendente.
  • Juan Madrid, Nada que hacer, Días Contados, Brigada Central etc. Su detective se llama Toni Romano, y varias de sus novelas han sido llevadas al cine o la televisión siendo él mismo el guionista.
  • Fernando Marías Amondo ganó el premio Nadal. Uno de los títulos más representativos de su vasta obra es La mujer de las alas grises. También escribe guiones cinematográficos.
  • Andreu Martín es autor en castellano y catalán de novelas violentamente transgresoras. Destacan Prótesis, El procedimiento, Bellísimas personas, etcétera. También es guionista de cine y de cómic.
  • Carles Martin Fumadó:, autor en castellano y catalán de novelas negras con gran contenido forense dado que es además médico forense en activo. Destacan Nits y Grabado a fuego.
  • Jorge Martínez Reverte, español, cuyo detective, Gálvez, protagoniza una serie de novelas del género. Por ejemplo, Demasiado para Gálvez. Martínez Reverte además es periodista.
  • Eduardo Mendoza, quien, tras acercarse al género en la experimental La verdad sobre el caso Savolta (1975), creó años después un detective anónimo, habitual huésped del psiquiátrico, que resuelve crímenes en una grotesca Barcelona de finales del siglo XX en El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982) y La aventura del tocador de señoras (2001). Con iguales matices cómicos publica posteriormente El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008), ambientada en la Palestina de tiempos de Jesucristo.
  • Esteban Navarro, español y nacido en la localidad murciana de Moratalla, cuya trilogía del policía nacional Moisés Guzmán han copado la lista de los libros más vendidos.
  • Javier Pérez Fernández, escritor leonés, ganador del Premio Azorín 2006 con la novela La Crin de Damocles una curiosa novela policiaca en la que se enlaza la marginalidad de la República de Weimar en la Alemania agonizante de los años veinte con el nacimiento del nazismo. Tras esta obra publica también La espina de la Amapola, donde de nuevo entrecruza lo histórico, lo político y lo criminal, en una obra de corte realista sobre la financiación de partidos políticos a través de las drogas, la violencia callejera y la presión social.
  • Alexis Ravelo, español, escribe novela negra ambientada en las Islas Canarias. Sus personajes tienden a ser más bien gente del lumpen que se mete en problemas que investigadores. Su principal personaje es un ex marinero de vida turbia llamado Eladio Monroy (Tres funerales para Eladio Monroy y Sólo los muertos). También ha creado un personaje juvenil, Jorge "El Gordo" Castro (Los perros de agosto). Además, está publicando una serie de novelas dedicadas al tema de la iniquidad. Hasta ahora, la primera entrega ha sido La noche de piedra, una historia brutal ambientada en una ciudad ficticia.
  • Rosa Ribas, española, autora de una serie de novelas que transcurren en Fráncfort del Meno (Alemania), protagonizadas por la comisaría hispano-alemana Cornelia Weber-Tejedor. Los volúmenes publicados son Entre dos aguas (2007), Con anuncio (2009) y En caída libre (2011).
  • J. J. Ruiz y Roberto Corroto. De origen español malagueño y madrileño respectivamente, se iniciaron en el género con la novela Lawless Island: Persiguiendo el pasado, primera de una saga que continúa a día de hoy (Lawless Island).
  • Mariano Sánchez Soler, escritor, periodista, colaborador de Tiempo. Muy conocido en los ambientes literarios de Alicante, donde frecuentemente imparte talleres sobre Novela Negra.
  • Lorenzo Silva, autor de una serie de novelas protagonizadas por una pareja de guardias civiles (el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro), entre las cuales podemos citar El lejano país de los estanques (1998), El alquimista impaciente (2000), La niebla y la doncella (2002), Nadie vale más que otro (2004), La reina sin espejo (2005) y La estrategia del agua (2010).
  • David Torres (Madrid, 1966): novelista, poeta y ensayista, ha cultivado el género negro en sus novelas El gran silencio (2003) y Niños de tiza (2008), que tienen como protagonista a Roberto Esteban, boxeador retirado que se ve implicado en oscuras investigaciones policiales en el Madrid corrupto de comienzos del siglo XXI. En la más experimental Punto de fisión (2011) mezcla novela negra, humor y realismo mágico.
  • Andrés Trapiello, Premio Nadal 2003: Los amigos del crimen perfecto.
  • Manuel Vázquez Montalbán: el Chandler español, con su Carvalho cincuentón, voyeur, gastrónomo y que quema libros, su fiel Biscúter, y su novia la prostituta Charo. Empezó a cultivar el género con Yo maté a Kennedy y Tatuaje; siguieron después Los Mares del Sur, Los pájaros de Bangkok, Asesinato en el comité central, Milenio etc.
  • Juan M. Velázquez (San Sebastián, 1964), autor del libro de relatos Secundarios de lujo (2006) y de las novelas Hombres sin suerte (2010) y Algo que nunca debió pasar (2012).

Nórdicos[editar]

  • Arnaldur Indriðason lleva al personaje del inspector islandés Erlendur Sveinsson, un hombre obsesionado por el pasado, a través de la ríspida hostilidad del clima y la naturaleza de Islandia.
  • Camilla Läckberg, es una popular escritora sueca de novelas policíacas. Los libros de Läckberg transcurren en o alrededor de su lugar de nacimiento, Fjällbacka, y sus protagonistas son el policía Patrik Hedströn y la escritora Erica Falck. Sus libros parten siempre de un asesinato, y durante su investigación van saliendo a la superficie los secretos y miserias de sus actores principales, habitantes de Fjällbacka. Sus novelas generalmente dominan la lista de superventas de Suecia.[3]
  • Åsa Larsson, escritora sueca creadora de la abogada Rebecka Martinsson, protagonista de sus obras: Aurora boreal, Sangre derramada (Mejor Novela Negra de Suecia 2004), La senda oscura, Cuando pase tu ira, y Till offer åt Molok.
  • Stieg Larsson, sueco, autor de La Trilogía Millenium, una serie formada por los siguientes títulos: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
  • Henning Mankell, autor sueco, creador del inspector de policía Kurt Wallander. Ha escrito una serie de libros en los que el inspector Wallander es el protagonista. Algunos de sus libros son Asesinos sin rostro, La leona blanca, Los perros de Riga, etcétera.
  • Maj Sjöwall y Per Wahlöö: matrimonio de periodistas y escritores suecos, creadores a partir de 1935, con "Roseanna" de la serie de novelas sobre el inspector Martin Beck, varias de ellas adaptadas al cine. Entre los títulos más destacados están: El hombre en la ventana, Un ser abominable, Muerte de un policía o Los terroristas.

Franceses[editar]

  • Georges Simenon es el creador del comisario parisino Maigret, que resuelve siempre los crímenes poniéndose en el lugar del criminal, ya que conoce muy bien a las personas y es un gran psicólogo. Caracteriza a Simenon un gran dominio de la descripción ambiental, que sabe hacer primorosamente, y una gran habilidad para crear complicidad entre sus personajes y el lector.
  • Fred Vargas, pseudónimo de la escritora, historiadora y arqueóloga francesa Frédérique Audouin-Rouzeau: La tercera virgen, Más allá, a la derecha, El hombre de los círculos azules, Huye rápido, vete lejos.
  • Boris Vian: Publicó, bajo el seudónimo de Vernon Sullivan, cuatro novelas: Escupiré sobre vuestra tumba, Todos los muertos tienen la misma piel, Con las mujeres no hay manera y Que se mueran los feos. Vian aparecía como el traductor de las novelas, y Sullivan, se suponía, era un escritor negro de una intensidad y una sordidez poco usual incluso según los estándares estadounidenses (si se descuenta a Jim Thompson y Chester Himes). Descubierto el engaño, fue condenado por un tribunal a pagar, junto con su editor, una fuerte multa por inmoralidad y a que su libro se retirara de las librerías francesas. Pero desde su aparición las cuatro novelas se convirtieron automáticamente en clásicos. Otras obras "no negras" de Vian son El otoño en Pekín, Jaleosas andadas, El lirio blanco.

Italianos[editar]

  • Andrea Camilleri: el personaje de sus novelas es el comisario Montalbano, siciliano, cuyo nombre es un homenaje a Manuel Vázquez Montalbán. Las obras más conocidas de Camilleri son: El perro de Terracota, La voz del violín, etcétera.
  • Massimo Carlotto, escritor italiano: La verdad del Caimán, El misterio de Mangiabarche, Hasta nunca, mi amor.
  • Donna Leon, escritora estadounidense afincada en Venecia. Su personaje principal es el comisario Brunetti: Vestido para la muerte, La chica de sus sueños, Muerte en la Fenice, Mientras dormían.
  • Leonardo Sciascia, importante autor italiano de posguerra, relee el género en obras que gran calado filosófico y sociopolítico. Tres ejemplos de esto son A cada cual lo suyo, El contexto y El caballero y la muerte.

Otros autores europeos[editar]

  • Friedrich Dürrenmatt, dramaturgo, filósofo y narrador suizo en lengua alemana, escribe originales novelas negras marcadas por la ironía, la psicología y las paradojas del destino. Algunas de ellas son Justicia, El encargo, La promesa, y El juez y su verdugo. Sobre un cuento suyo escribió el guion de El cebo (1958), de Ladislao Vajda, una obra maestra del género.
  • Yasmina Khadra, pseudónimo del escritor argelino en lengua francesa Mohammed Moulessehoul: Trilogía de Argel, Las sirenas de Bagdad, El atentando, lo que el día le debe a la noche etc.
  • Petros Márkaris, autor griego, creador del comisario Jaritos: Defensa cerrada, Suicidio perfecto, El accionista mayoritario, etc.

Hispanoamericanos[editar]

Los escritores de novela negra en Hispanoamérica han tenido un cierto éxito y en algunos casos sus obras han sido llevadas al cine o la televisión. Los siguientes nombres son algunos ejemplos de los autores hispanohablantes más representativos de este género.

Antillanos[editar]

  • Elidio La Torre Lagares, puertorriqueño, novelista y poeta. Sus novelas "Historia de un dios pequeño" y "Correr tras el viento" sitúan al autor como uno de los promotores del "hard-boiled" en su país. Los juegos textuales, la historia y el humor sobresalen entre los recursos narrativos de su obra, en la que también cobra vida un elenco de personajes poco convencionales.
  • Luis López Nieves, puertorriqueño. Gana el Premio Nacional de su país por su novela El corazón de Voltaire (2005) que sorprende por ser la primera novela epistolar escrita enteramente por medio de correos electrónicos. Esta original combinación de novela negra, novela histórica y novela epistolar, indaga sobre la autenticidad del corazón de Voltaire que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. En el proceso, el protagonista descubre secretos que cambian para siempre la historia de Francia.
  • Rodolfo Pérez Valero, cubano. Uno de los pioneros de la literatura policiaca cubana desde que publicó No es tiempo de ceremonias en 1974. Ganó el Premio Nacional de Literatura Policiaca de Cuba en novela, libro de cuentos y obra de teatro. Sus libros fueron best sellers en Cuba y se publicaron en Argentina, México y países de Europa. La mayoría de sus obras han sido llevadas a la televisión de su país. En los últimos años se ha dedicado al cuento policíaco y es el único autor que ha ganado en cinco ocasiones el concurso de relatos de la Semana Negra de Gijón. Fue uno de los fundadores de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, AIEP, en La Habana en 1986 y en ese mismo año creó la revista Enigma, junto con Alberto Molina.

Argentinos[editar]

  • Raúl Argemí, argentino, radicado en Barcelona, España. Ganador del premio Hammet en 2005 por Penúltimo nombre de guerra. Su obra se aleja del estereotipo del género policíaco, al no contar con la figura de un detective que busca solucionar un caso. Aparte de la citada ha escrito: El gordo, el francés y el ratón Pérez, Los muertos siempre pierden los zapatos, Patagonia chu, chu y Siempre la misma música, con la que ha obtenido el Premio Tigre Juan.
  • Enrique Aurora, argentino. Sus novelas policiales introducen un juego inteligente con el humor negro y con el absurdo. Una noche seca y caliente y Lectura perpetua. En Un testigo complaciente (2012), el autor se permite jugar de manera atrevida con los cánones del género. Es una novela extraña, en ese sentido, que consigue, sin embargo, una equilibrada dosis de sexo, violencia, absurdo, seudo metafísica y hasta folletín. Además, la novela indaga en los años oscuros de la Argentina desde una perspectiva original: invita a oír las voces enmudecidas de los que entonces no veían -o no querían ver- lo que estaba sucediendo. En su última novela, La doble muerte de Pablo D. (2014) aparece la figura de Gabriel Beltramo, un detective que se perfila como un agudo especulador pero que fracasa en su esfuerzo por desentrañar la verdad oculta tras una serie de crímenes. Esa derrota enfrenta al lector con las marcas del escepticismo: las habilidades de Beltramo son insuficientes para saltear las trampas que le tiende reiteradamente un poder político oscuro y corrupto.
  • Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, que bajo el seudónimo "Honorio Bustos Domecq" publicaron varias colecciones de relatos policiacos protagonizados por Isidro Parodi, un genio que desvela los más enrevesados enigmas desde una celda de la cárcel donde cumple condena.
  • Mempo Giardinelli, escritor natural de [El Chaco]], Argentina, es autor de novelas negras de acción trepidante ambientadas en zonas rurales, como Luna caliente, obra que le valió el reconocimiento internacional.
  • Ernesto Mallo, argentino y nacido en La Plata, Provincia de Buenos Aires, cuyas novelas negras tienen como protagonista al "Perro Lascano" y se titulan La Aguja en el Pajar, Delincuente Argentino y Los Hombres te han hecho Mal.
  • Aníbal Malvar, Aquí yace un hombre, Una noche con Carla, Ala de mosca.
  • Ricardo Piglia, argentino, con la novela Plata quemada (1997). Basada en un caso real, el asalto a un furgón con dinero bancario en el Buenos Aires de 1965. Destaca por la descripción de la vida y personalidad de los delincuentes (con cierta amoralidad y extraña poesía), y por el retrato de la corrupción en los altos estamentos argentinos de la época.
  • Juan Sasturain, argentino, autor de Manual de perdedores, Arena en los zapatos, Pagaría por no verte, los tres libros de la serie del detective Etchenike están ambientados en la Argentina de los setenta. Julio Argentino Etchenike es un policía retirado, vive las aventuras como un Quijote, a destiempo. Su Rocinante es un viejo Plymouth, sus escuderos son Tony García y el Negro Sayago, un gallego que trabajaba como mozo en el Bar Ramos y un ex boxeador que “heredó” en el primer episodio de serie. El cerebro no se le secó por las novelas de caballerías, sino por los policiales negros: Raymond Chandler, Dashiel Hammett, Graham Greene, George Simenon.
  • Daniel Teobaldi, argentino, autor de novelas en las que lo policial se ve atravesado por los conflictos familiares que forman parte del pasado de los personajes y sus consecuencias psíquicas. Un lento crepúsculo, La ciudad del agua y El testigo impenitente. En El testigo impenitente aparece el personaje del inspector de investigaciones Darío Salvi, protagonista de otras novelas como La dama del bosque, El hombre de la montaña, El benefactor.
  • Rodolfo Walsh, argentino, nacido en Choele Choel y radicado en Buenos Aires. Fue corrector de pruebas de imprenta, periodista y escritor. En el género policíaco escribió sólo cuentos en los cuales Daniel Hernández, un corrector de pruebas, criptólogo aficionado y ávido lector, colabora en la resolución de diversos casos a cargo del Comisario Giménez, personaje que en sí es secundario en sus cuentos. Sus tres mejores relatos son: (El misterio de las pruebas de imprenta, Variaciones en rojo y Asesinato a distancia) se encuentran recopilados en un libro que lleva el nombre del segundo de los cuentos. Utilizó luego elementos sacados del género policíaco negro para escribir sus tres novelas de no-ficción Operación masacre, El caso Satanovsky y ¿Quién mató a Rosendo?

Centroamericanos[editar]

  • Ernesto Bondy Reyes, hondureño, cuentista y novelista conocido y que ha realizado acercamientos con el género policíaco. Un ejemplo de ello es su novela Caribe Cocaine.
  • Arquímedes González, escritor nicaragüense quien en el 2002 publicó La muerte de Acuario que narra el viaje del detective británico Sherlock Holmes a Nicaragua en 1889 en busca de Jack el Destripador. En el 2009 publicó un libro de cuentos de suspenso, intriga y policíaco titulado Tengo un mal presentimiento. Su novela Abril hace lo que quiere, primera parte de una trilogía de novelas negras, resultó finalista del V Premio Nacional de Novela ciudad Ducal de Loeches de España en el 2010. Además, su novela El Fabuloso Blackwell, que trata sobre boxeo, periodismo y crímenes en Managua, ganó el II Premio Centroamericano de Novela Corta en Honduras en el 2010. En el 2011 ganó el IV Premio Internacional Sexto Continente de Relato Negro.
  • Rafael Menjívar Ochoa, escritor salvadoreño. Sus personajes protagónicos son de lo más disímiles: actores radiales, ex guerrilleros, periodistas y policías de secciones especiales, y ninguno de ellos tiene nombre, en la tradición de Hammett. Novelas negras publicadas: Los años marchitos, Los héroes tienen sueño y De vez en cuando la muerte.

Chilenos[editar]

  • Roberto Ampuero, chileno, actualmente radicado en los Estados Unidos, cuyas novelas tienen como protagonista a Cayetano Brulé, un pintoresco detective cubano afincado en Chile y que, pese a tener muy pocos recursos, siempre termina haciendo bien su trabajo.
  • Alberto Fuguet, chileno, que también incursiona en el género de la novela negra, lo cual hace en Tinta Roja. En dicha obra retrata a un aprendiz de periodista, que se ve inmerso en un sinnúmero de casos escabrosos y, que de a poco va aprendiendo lo que es la verdadera crónica roja.
  • Ramón Díaz Eterovic, chileno. Es conocido en el medio por haber creado a Heredia, un detective solitario, escéptico y bohemio que se desliza por las calles de Santiago. Entre sus novelas destacan Ángeles y solitarios y Nadie sabe más que los muertos.
  • Gonzalo Lira, estadounidense de origen chileno. Vivió durante toda su infancia en Chile. Su obra más conocida es Contrapartes, una novela a la que el propio Lira define como "ensayo filosófico disfrazado de thriller de suspenso. La obra ha sido traducida al alemán, francés, holandés y griego. El Publishers Weekly publicó un comentario sobre la misma, en el cual se asevera que es un texto de primera, con una trama compleja y personajes interesantes. En cambio el Kirkus Reviews se refirió al libro como una novela de espionaje deslumbrante y sofisticada, con personajes fuertes y magníficas escenas de acción.
  • Carlos Tromben, chileno, escribió Prácticas rituales, una novela policíaca muy bien documentada, que narra las incontables peripecias de un juez de Viña del Mar en su intento por esclarecer la desaparición de un andinista italiano en Chile.

Colombianos[editar]

  • Mario Mendoza Nacido en Bogotá en 1964 es uno de los grandes representantes de la novela negra en Colombia, ha publicado las siguientes obras: 1992 La ciudad de los umbrales; 1998 Scorpio City novela tipicammente basada en un detective, llamado Leonardo Sinisterra; 2003 El viaje del Loco Tafur Seix Barral, editada previamente en Seix Barral para Latinoamérica bajo el título Relato de un asesino (2001), siendo una mirada desde la perspectiva del asesino; 2002 Satanás Seix Barral, galardonada con el Premio Biblioteca Breve; 2004 Cobro de sangre; 2009 Buda Blues; 2011 Apocalipsis; 2013 Lady Masacre. Y los libros de relatos 1995 La travesía del vidente, Premio Nacional de Literatura del Instituto Distrital de Cultura Turismo de Bogotá en 1995 y 2004 Una escalera al cielo

Mexicanos[editar]

  • Rogelio Guedea, mexicano que reside en Nueva Zelanda. Autor de Conducir un tráiler (Random House Mondadori 2008), con la que ganó el Premio Memorial Silverio Cañada en 2009, a mejor primera novela en el género negro y policial en la Semana Negra de Gijón, y 41 (Random House Mondadori 2010), ambas parte de una trilogía.
  • Joaquín Guerrero Casasola. Mexicano, de origen español. Escritor y guionista de televisión. Radica tanto en México como en España (Salamanca). Primer ganador del Premio Internacional de Novela Negra L'H Confidencial en 2007 con su ópera prima Ley Garrote, donde introduce al detective desempleado Gil Baleares, quién también protagoniza El pecado de Mamá Bayou. Ambas traducidas al alemán. Sus obras se caracterizan por un incesante sentido del humor y el empleo de los diálogos rápidos, precisos y mordaces; también por hacer del escenario (México, D. F.) el verdadero protagonista de la historia.
  • Francisco Haghenbeck Mexicano. Es un escritor novelista y guionista de cómics mexicano. Entre sus obras destaca Trago amargo, novela que recibió el Premio Nacional de Novela Una Vuelta de Tuerca en el año 2006, La libreta secreta de Frida KahloLa primavera del mal y El diablo me obligó, ganadora del Premio Nocte 2013 al mejor libro extranjero, entre otros.
  • Hilario Peña Mexicano. Es Narrador y guionista de televisión. Radicado en Tijuana, Baja California. Son suyas las novelas policiacas Malasuerte en Tijuana, 2009, El infierno puede esperar, 2010, La mujer de los hermanos Reyna, 2011, Juan Tres Dieciséis, 2015, además del western, Chinola Kid, 2013. Fue guionista de la serie Camelia, La texana.
  • Paco Ignacio Taibo II, mexicano, nacido en Gijón, España. Ganador varias veces del premio Hammet, principal impulsor de la novela negra mexicana. Fundador en 1986 de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos (AIEP). Sus personajes más conocidos son Héctor Belascoarán Shayne, detective independiente y Daniel Fierro, periodista. La Serie de Belascoarán que consta de 10 entregas Días de combate, Cosa Fácil, No habrá final feliz, Algunas nubes, Regreso a la misma ciudad y bajo la lluvia, Amorosos fantasmas, Sueños de frontera, Desvanecidos difuntos, Adiós Madrid y Muertos Incómodos (esta última junto con el Subcomandante Marcos) y su biografía del Che Guevara Ernesto Guevara, mejor conocido como el Che, su biografía de Pancho Villa o Toni Guiteras son sólo algunos de sus muchos éxitos. Es el director de la Semana Negra de Gijón. Algunas de sus obras con el detective Belascuarán han sido llevadas al cine.[4]
  • José Luis Zárate, escritor poblano inclinado a la reconstrucción de mitos de la cultura a través del género negro, como lo hizo con el Santo, deportista de la lucha libre que se convirtió en un ícono de la cultura popular de México, en su novela Xanto, novelucha libre, al igual que con personajes de los cuentos clásicos como Pulgarcito o Pinocho[5] y varios casos más.

Peruanos[editar]

  • Fernando Ampuero, peruano y nacido en Lima, cuyas más famosas novelas negras se titulan Caramelo verde y Hasta que me orinen los perros.
  • Santiago Roncagliolo, peruano, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2006 con su obra Abril rojo. En ella, plantea las vivencias de un escrupuloso fiscal, que pretende proceder observando siempre la ley y los reglamentos al pie de la letra. Lamentablemente la realidad es muy distinta de lo que él piensa, lo cual convierte a la novela en un thriller muy audaz y de impredecibles consecuencias.
  • Goran Tocilovac, serbio, que adoptó el castellano como lengua literaria y todas sus novelas negras han sido publicadas en el Perú, las tres primeras bajo el nombre de Trilogía parisina y el compendio de las cinco obras bajo el título Extraña comedia.
  • Mario Vargas Llosa, peruano, novelista conocido y que también ha tenido coqueteos con el género policíaco. Un buen ejemplo de ello es su novela Quién mató a Palomino Molero.

Otros autores[editar]

Asociaciones y premios[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «La novela policíaca: una introducción» Biblioteca Nacional.
  2. a b Lorena Amaro, Marcela Cabrera, Alejandra Caballero, Lengua Castellana y Comunicación 2, Santiago de Chile, 2005, página 229
  3. Neely Tucker. Very cool cases: Scandinavian crime novels are exceptionally hot properties Washington Post 17.06.2010
  4. Héctor Belascoran Shayne del portal de cine IMDb. Consultado el 3 de noviembre de 2013.
  5. José Luis Zárate recrea los mitos de Pulgarcito y Pinocho con el sello de la novela negra, del portal del Conaculta. Consultado el 3 de noviembre de 2013.

Bibliografía[editar]

  • Julian Symons, Historia del relato policial, Barcelona: Editorial Bruguera, 1982.
  • Fereydoun Hoveyda, Historia de la novela policíaca, Madrid: Alianza Editorial, 1967.

Enlaces externos[editar]