Nefilim

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Los nefilim o nephilim (en idioma hebreo “Néfilim”, en plural, que viene de nafál: "caer", y de ahí “los caídos” o “los que hacen caer")[1]​ son seres que se mencionan varias veces en la Biblia. Según el Génesis serían los descendientes de los «hijos de Dios» (ángeles que dejaron sus puestos en el cielo o más bien rebeldes) y las «hijas de los hombres» (raza humana) que vivían antes del diluvio (Génesis 6:4). Se usa el mismo nombre para referirse a unos gigantes que habitaban en Canaán en el momento de la conquista israelita que precisamente no son los mismos (13,33). La Septuaginta traduce esta expresión como γίγαντες (gigantes) y la Vulgata como «gigantes».

Existe una explicación alternativa. Los creyentes, los que creían en la esperanza de la promesa de Dios (Génesis 3:15 «... Él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar») se casaron con mujeres y su descendencia fue una raza inicua (alterando el propósito de Dios). Por eso en el siguiente versículo (Génesis 6:5) dice «Y el SEÑOR vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra.» Por otro lado, el término nefilim significa “los descendidos”, o “los que hacen caer”.

Por el significado del término "Caídos", Los Nefilim pudieron de ser hombres destituidos de la gloria de Dios; más bien eran hombres alejados de la presencia de Dios y desobedientes a la ley de Dios,no aptos para ir ante Dios que está en los cielos,por eso el término de caídos.Lo cual no habría ocurrido si no hubiese union entre hombres justos y mujeres impías. Estas no aceptaban a Dios como tal,sino que sus dioses eran los demonios o ángeles caídos, y por consecuencia, normalmente endemoniadas o poseídas por espíritus inmundos. Como consecuencia, la Tierra se llenó de maldad y violencia. Hecho que causó la maldición de Dios, quien apesadumbrado, envió un diluvio como castigo. La propia biblia, hace referencia de que ningún Ángel es llamado "hijo":

  • Hebreos 1/5-6:Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy,y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Los angeles no son llamados hijos de Dios, sin embargo si los hombres que creen en su palabra,a éstos les llama hijos.

Sin embargo la biblia hace referencia de que quien no es hijo de Dios y es malvado y es perverso, es hijo del diablo:

  • Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Juan 8:39-44

y esto no es adquirido por mantener relaciones sexuales con el diablo, sino espiritual, y los endemoniados son hombres en los cuales habitan espíritus inmundos,esto es a lo que se refiere la biblia.

  • (Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Mateo 8:28-29

  • Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

Marcos 5:1-9)


También se refleja que los espíritus inmundos pueden causar enfermedades, atrofias,etc.:

  • El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

Marcos 9:16-27.


Los caídos o espíritus inmundos producen diferentes tipos de enfermedades, con el fin de destruir la obra de Dios,y por ello incluso intentan matar a los hombres. Ahora la relación entre esto y los gigantes es la siguiente: mujeres no aptas para la gloria de Dios,adoradoras de demonios o ángeles caídos,que incluso me atrevo a decir que hacían pactos (sabemos que algunos de los pactos satánicos son entregar el alma o la descendencia) y de esto toda la perversidad,desorden y alteración de la ley u orden creacional;y hoy en día se sabe que el gigantismo es una enfermedad de carácter genético, es una alteración genética. Y de ahí salen los gigantes , hombres alterados por medio de una enfermedad ormonal (véase gigantismo ) causada por espíritus inmundos,apartados de Dios,sin ley moral ni espiritual ,dados al satanismo y a la perversidad,nefilim, caídos. La teoría de que los demonios tuvieron relaciones sexuales con mujeres no es correcta,ya que los ángeles son asexuales:

  • Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.

Mateo 22:29-30

  • Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos.

Marcos 12:24-25

El casamiento es consumado mediante la realización sexual,y esto no se da en los ángeles.

Descripción[editar]

Nefilim en los textos bíblicos[editar]

Según la traducción, el término nefilim o neofits se ha traducido variadamente por "gigantes", "titanes" o aún se ha dejado transliterado en el original hebreo.

Para unos, los Nefilim serían ángeles caídos (nafal: caer), según esto serían los "hijos de los dioses" (בני האלהים, bnei ha'Elohim) mencionados en Génesis 6:2 y 4. Efectivamente en la Biblia hebrea la expresión "Bnei haElohim" es usada varias veces como perífrasis para referirse a los ángeles, como en Job 1:6; 2:1, y de acuerdo con esto la Septuaginta traduce esta expresión, tanto en estos pasajes como en Génesis, como “Ángeles”. En la traducción del libro pseudoepigráfico de Enoch los Néfilim no son los ángeles caídos, sino gigantes violentos (nafal también puede significar: "hacer caer", "derribadores"), frutos de la unión de aquellos "ángeles caídos" con hembras humanas. La expresión "Hijo del hombre" es usada en la Biblia hebrea como perífrasis de "ser humano" (1 Samuel 15:28; Job 16:21; 25:6; 35:8; Salmo 8:4; 144:3; 146:4; Jeremías 50:40; Ezequiel 2-48; Daniel 7:13, etc.). Así, las "hijas de los hombres" (bat haAdam) estarían en contraste con los "hijos del dios". Flavio Josefo refiere a esta tradición en su libro III, 1:

"Muchos ángeles de Dios convivieron con mujeres y engendraron hijos injuriosos que despreciaban el bien, confiados en sus propias fuerzas; porque según la tradición estos hombres cometían actos similares a los de aquellos que los griegos llaman gigantes".

Algunos creen que pasajes como 1 Pedro 3:19, 20 y Judas 6 también se refieren a estos ángeles caídos, incluso que serían citas del libro de Enoch:

“En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”.

(1 Pedro 3:19, 20).

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales DE LA MISMA FORMA QUE AQUELLOS, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza...”.

(Judas 1:6).

Según otra interpretación, los nefilim serían solamente una raza de gigantes sin relación alguna con los "Hijos de Dios" de Génesis 6:4. Incluso posteriormente en lengua aramea, el término Nephila pasó a referirse a la constelación de Orión por su parecido a un gigante guerrero. El texto de Génesis 6:4 presenta una lectura tal que permite suponer que se trata de tipos distintos de personas y que los gigantes existían aún antes de que los "Bnei haElohim" se unieran a las "hijas de los hombres":

"Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres".

(Génesis 6:4)

En la tradición judaica posterior, la expresión "hijos del dios" sería una perífrasis para referirse a los hombres justos que se corrompieron al unirse a las mujeres del linaje de Caín, o incluso se referiría a reyes o gobernantes que como magistrados habían actuado con arrogantes atribuciones de modo abusivo. Tanto en el ámbito judío como el cristiano, quienes rechazan la tesis de que se trate del fruto de relaciones sexuales entre hombres y ángeles se basan en que los ángeles son descritos en la Biblia como "espíritus" sin capacidad de reproducción porque no habrían sido creados por ese Dios para tal fin. Comúnmente, los cristianos citan las palabras de Jesús:

"Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles de Dios en el cielo."

(Mateo 22:29-30)

Pero la Biblia hebrea sí refiere casos en los que ángeles se materializaron en ocasiones y hasta tuvieron funciones biológicas corporales, comieron y bebieron con los seres humanos. (Génesis 18:8).

Nefilim en los textos apócrifos[editar]

Igualmente, los gigantes son nombrados en otros textos considerados apócrifos, tales como:

  • Libro de Enoc: (de la Biblia etíope); presenta una descripción más detallada sobre los gigantes bíblicos.

El diluvio universal, y como consecuencia la destrucción de toda la humanidad, fue provocada por estos seres -Libro Enoch capítulo 10:1-9-, que no habrían sido creados según los planes de Dios -Libro Enoch capítulo 10:15-16 7.cp15-, no tienen capacidad espiritual y por tanto no tienen resurrección.[2]​ Similarmente se trata, según otras versiones, de la descendencia de los ángeles caídos y las hijas de Caín, de donde surgió esta raza con el fin de sabotear los planes de Dios, cruzándose y contaminando la descendencia de Adán (Ne-phil'-im, significa derribadores). La palabra Refaim se interpreta también como fallecido o muerto.

Los nefilim después del Diluvio[editar]

Nefilim en los textos bíblicos[editar]

Además del Génesis, el término vuelve a utilizarse para designar a una raza de gigantes en:

  • Números: "Cuando Moisés envió a los espías a la tierra de Canaán, regresaron con la noticia de que allí habitaban gigantes" (Num. 13:33).
Números 13:33: También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. (Reina Valera 1909)
  • Deuteronomio: "Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como los hijos de Anac. Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas los llaman emitas. Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre". (Deuteronomio 2:10, 2:11, 3:11)
  • Eclesiástico: (un libro deuterocanónico) "¿Acaso, siendo joven (David), no mató a un gigante y extirpó el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat?" (Eclesiástico. 47:4)
  • Baruc: (un libro deuterocanónico) "Allí nacieron los famosos gigantes de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra. Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia; ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez". (Baruc 3:26, 3:27,3:28)
  • Libro de la Sabiduría: (un libro Deuterocanónico de la Biblia) "Así también, al comienzo, cuando murieron los orgullosos gigantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa (Arca de Noé) que, conducida por tu mano (Yahwéh), dejó al mundo la semilla de una nueva humanidad". (Sabiduría 14:6)

Pueblos nefilim[editar]

En la Biblia sólo un mal informe deliberadamente exagerado compara a los habitantes de Canaan a nefilim. (Números 13:33). En la Septuaginta, los Anakim (anaquitas), Refaim (refaitas), Gibborim, Zamzummim, Joel y Emim (emitas) son todos patronimios que, por ser referidos a pueblos de gran talla, se traducen por "gigantes".

Refaítas[editar]

Se habla de ellos como de una antigua tribu cananea,[3]​ que vivía en las colinas de Judá y en la llanura filistea (Hebrón, Debir, Anab, Gaza, Gath, Ashdod).[4]

Habitantes originales de Canaán, ocupaban el Líbano y el área del Monte Hermón, se separaron al norte de la costa de Siria y Transjordania donde construyeron una cadena de ciudades fortificadas. Vivían en la región que más tarde ocuparon los moabitas y los amonitas, los primeros les llamaron emitas, y los segundos les llamaban zomzomeos.

En la época patriarcal, el rey Quedorlaomer y sus aliados los subyugaron cuando invadieron Transjordania.[5]​ En la parte occidental de Palestina, se aliaron y entrecruzaron con los Caftorim, que habían venido desde Creta y se establecieron en las áreas costeras, siendo conocidos como filisteos y fenicios. En el relato bíblico en el que "Israel derrota a Og rey de Basán", se señala que luego de la campaña por diferentes territorios,

Porque únicamente Og rey de Basán había quedado del resto de los gigantes. Su cama, una cama de hierro, ¿no está en Rabá de los hijos de Amón? La longitud de ella es de 9 codos, y su anchura de 4 codos, según el codo de un hombre.

Deutoronomio 3,11

El filisteo Goliat habría sido refaíta y medía seis codos y un palmo de estatura (cerca 2,9 m), su hermano fue un gigante que se llamaba Lahmi ("de pan" o bien "de Lahmu").[6]

Anaquitas[editar]

El nombre (anak = gigante) se explica en el Midrash con una indicación de que llevaban cadenas al cuello.[7]Anac era hijo de un refaíta, probablemente hijo de Arba, y sus hijos fueron Sesai, Aiman y Talmai, cabezas de los clanes arameos.[8]​ Estos nombres parecen ser arameos, pero su significado no es claro. Los anakim fueron vencidos por Caleb.[9]

Emitas[editar]

Cuando Yahveh da la tierra de Moab a los hijos de Lot, se dice que esa tierra había sido habitada por los emitas, "pueblo grande, numeroso y corpulento como los anaquitas" en aquellos tiempos.

Interpretación según religiones[editar]

En el judaísmo[editar]

El filósofo judío helenístico Filón de Alejandría siguió a los Setenta al comentar sobre el pasaje de Génesis 6:4[10]

El judío Trifón se opuso a la idea de que los ángeles podían casarse.[11]​ El rabino Shimon bar Yojai maldijo a todos los judíos que dicen que los "hijos del dios" eran ángeles. Según la visión judía tradicional, los nefilim antes del diluvio y después del mismo fueron hombres. Esta era la opinión también de Rashi y Najmánides. Aun así, sectores más bien seculares dentro del judaísmo admiten el origen politeísta de relatos reflejados en el Génesis:

La Enciclopedia Judaica castellana define el término nefilim como: “Nefilim, ángeles caídos, identificados con los gigantes que eran progenie de los hijos del dios y de mujeres terrestres (Gen. 6:1-4). Según el Talmud, el nombre nefilim proviene de nafal (caer). Los apócrifos y seudoepígrafes, particularmente Enoc y Jubileos, contienen muchos detalles sobre los nefilim e indican como nombres de sus jefes Azazel, Semiasa y Satanael. Son maestros en magia negra, que enseñan a las mujeres y tratan de seducirlas. También son hábiles artífices”.[12]

Esta misma enciclopedia también aplica el concepto de “Ángeles” en Génesis 6:4 como: “Hijos de Dios (Gen. 6, 4)... Las menciones más antiguas que el Pentateuco hace de los ángeles son sin duda restos de relatos de una época politeísta. Así, la unión de los hijos del dios con las hijas de los hombres en el Génesis.[13]

Opinión de la Iglesia Ortodoxa Etíope[editar]

El Libro de Enoc forma parte del canon de la Iglesia ortodoxa etíope. En el libro, al hacer referencia a los Grigori (los padres de los nefilim según el Libro de Enoc), los describe como ángeles, y no como descendientes del linaje de Set, aunque hay controversia en este punto. También se ha dicho que uno de los propósitos del dios al inundar la Tierra en tiempos de Noé (historia del diluvio universal) fue deshacerse de los nefilim. Filón de Alejandría y Flavio Josefo aceptaron estas ideas.

La referencia bíblica acerca de Noé: "perfecto en sus generaciones" hace referencia al no contenido nefilim en su linaje (o sea 100% humano descendiente de Adán); de lo cual se infiere que, según el texto de Génesis, que no habría "hibridación" Nefilim en Noé y este sería 100% humano. Los manuscritos de la Septuaginta son problemáticos.

Referente a la Iglesia Ortodoxa Etíope, explica que Génesis 6:1 alude a ciertos seres humanos, del linaje de Set (tercer hijo de Adán y Eva posterior al Caín asesino de Abel y luego de muerto éste, para continuar el linaje Humano hasta Noé), e interpreta el escrito Deuteronomio 14:1 Hijos sois de Yahwéh vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto, como un texto que haría referencia a ellos. Según su interpretación, estos hombres habían comenzado a sentir intereses carnales, de modo que tomaron como esposas a las hijas de los hombres, las descendientes de Caín. Esto se señala, sin lugar a dudas, en la mayoría de las versiones ortodoxas de Enoch y los Aniversarios, pero también es el punto de vista presentado por textos no bíblicos más antiguos, especialmente el Segundo Libro de Adán y la Víspera.

Opinión de la Iglesia Católica[editar]

Eusebio de Cesarea,[14]Justino mártir,[15]Clemente de Alejandría, Orígenes, Tertuliano, Ireneo de Lyon y Atenágoras de Atenas identifican los "hijos de Dios " con ángeles.

Sexto Julio Africano (c. 160 - c. 240) condena la opinión de que los "hijos de Dios " eran ángeles, y san Agustín de Hipona, en su libro La ciudad de Dios, dio la interpretación que se sigue desde entonces en la Iglesia católica, que enseña que la expresión "hijos de Dios " en la Biblia debe utilizarse sólo para referirse a los descendientes de Set, llamados así por su amor al Dios judeocristiano, mientras que los que se unieron con los gigantes serían ángeles caídos, es decir, demonios. Julio Africano y Agustín para apoyarse citan a Mateo e interpretan una frase de Jesús que dice que "los Ángeles no se casan".

La erudición moderna dentro del catolicismo se inclina por la tesis de los primeros:

La nota de la Biblia de Jünemann dice: “b. Ángeles inferiores, antropomorfos. c. Aquellas hijas superiores eran de belleza sobrehumana; de modo que aquellos semiángeles, prevaricando, decayeron de su estado, eligiendo cada cual para sí la más bella; enlace del que nació la segunda raza de gigantes y héroes; aquellos superhombres de que está llena la tradición antigua”.[16]

El comentario de la Santa Biblia de Martín Nieto dice al pie de página en Génesis 6:1-8: “La promiscuidad de misteriosos seres celestes con las hijas de los hombres denota el alto grado de corrupción alcanzado por la humanidad. Es verosímil que el autor sagrado haya querido dejar constancia, en estas líneas, de un intento de la raza humana por conseguir una raza superior (¿gigantes, héroes, semidioses?). Tales pretensiones trastocan el orden de la creación, provocando una ruptura profunda entre Dios y los hombres”.[17]

La nota de la Biblia “El libro del Pueblo de Dios”, declara: “1-4. EI relato bíblico retoma una leyenda popular, que habla de unos seres sobrehumanos llamados "gigantes". Antiguamente se creía que esos gigantes habían existido alguna vez sobre la tierra, y su origen se explicaba por la unión de seres celestiales (los "hijos de Dios ") con mujeres terrenas (las "hijas de los hombres"). Sin pronunciarse sobre la realidad histórica de este relato mitológico, el autor inspirado se vale de él para ilustrar -como podría hacerlo una parábola- la corrupción creciente de la humanidad. Esta intención aparece de manera explícita en los versículos siguientes (5-6), que expresan el pesar del Dios judeocristiano por la incontenible expansión del pecado en el mundo”.[18]

Otros prefieren explicar este pasaje como el recuerdo de excesos cometidos por reyes y magistrados de la Antigüedad. La nota de la Biblia de Nuestro Pueblo dice: “Como si se tratara de una interrupción en la lista de descendientes de Adán, nos encontramos con este relato elaborado sobre una antigua creencia en una raza especial de gigantes que, según la leyenda, provienen de la unión de los «seres celestiales», hijos del dios, con las hijas de los seres humanos. El análisis crítico de la historia que desarrollan estos capítulos enfoca ahora los comportamientos negativos de los humanos que han traído como consecuencia la aparición del mal en el mundo. Este relato, patrimonio cultural de algunos pueblos antiguos vecinos de Israel, sirve al redactor para describir otro flagelo que sufrió el pueblo, los hijos de la prostitución sagrada, práctica muy común en todo este territorio del Cercano Oriente. Los descendientes de estas uniones reclamaban unos privilegios especiales que por supuesto no tenían, pero que ellos hacían valer como legítimos, lo cual traía como consecuencia más opresión y empobrecimiento al pueblo. Este relato también puede reflejar el recuerdo doloroso de las injusticias cometidas por la familia real. Recuérdese que el rey era tenido como el «hijo de dios»; podemos suponer que sus hijos reclamaban muchos privilegios que representaban una pesada carga para el pueblo, otra actitud totalmente contraria al plan divino de justicia y de igualdad”.[19]

En las Iglesias evangélicas[editar]

Las Iglesias protestantes están divididas respecto a estas tesis. En cuanto a la diversidad de pareceres, la nota de la Biblia Reina Valera de 1995 dice: “a 6.2 Los hijos del dios: Algunos intérpretes consideran que se trata de seres divinos o celestiales (ver Job_1:6; Job_2:1; Job_38:7; Sal_29:1; Sal_89:7); otros piensan que son hijos de la línea piadosa de Set, o de las familias gobernantes (cf. Sal_82:6). La primera interpretación toma en cuenta una creencia común entre los pueblos de la región, acerca de una raza de gigantes que habrían nacido de la unión antinatural de seres sobrenaturales con mujeres. Aunque el relato bíblico contiene aspectos oscuros, su intención es afirmar una vez más la incontenible expansión del pecado en el mundo y la corrupción creciente del género humano. Véanse 1Pe_3:20 nota m; Jud_1:6 n”.[20]

En efecto, algunos biblistas y estudiosos se suscriben a lo propuesto por Julio Africano, por ejemplo, la nota de la Biblia de las Américas dice: “Hijos del dios. Algunos sugieren que esta expresión se refiere a seres angélicos (cp. Job 1:6; 2:1; 38:7; Sal 89:7) y que Judas 6 se refiere a este suceso, así como 1 P 3:19–20 y 2 P 2:4. Pero si los ángeles no se casan, como declara Jesús (Mt 22:29, 30), sería difícil que aquí hijos del dios se refiere a ángeles. Algunos consideran que los hijos del dios son los hijos de Set, y que las hijas de los hombres son las hijas de Caín. Así que la diferencia entre los del dios y de los hombres es una de piedad y rectitud y no de ser superhumanos o humanos”.[21]

Por otro lado hay eruditos que se adscriben a la tradición registrada en el libro de Enoc, Justino y Eusebio. Por ejemplo, la nota de la Biblia “Dios Habla Hoy” dice: “a 6.2 Los hijos del dios: es decir, los seres divinos o celestiales como los mencionados en Job_1:6; Job_2:1; Job_38:7; Sal_29:1; Sal_89:7. Con toda probabilidad este pasaje recoge una tradición muy antigua, que los israelitas tenían en común con otros pueblos vecinos, y que se refería a una legendaria raza de gigantes. Según esa tradición, aquellos gigantes habían nacido de la unión antinatural de unos seres sobrenaturales, llamados aquí hijos del dios, con mujeres. Aunque el relato bíblico contiene muchos aspectos oscuros, su intención, en este contexto, es afirmar una vez más la incontenible expansión del pecado en el mundo y la corrupción creciente del género humano. Véanse 1Pe_3:20 nota m; Jud_1:6 n”.

La misma Versión de la Biblia dice en el comentario de 1 Pedro 3:20 y Judas 1:6: “m 3.20 Una tradición judía refería el texto de Gén_6:1-4 a los ángeles que se pervirtieron desobedeciendo al dios judeocristiano. Siguiendo el orden del relato en Gn, Pedro relaciona este episodio con el diluvio”. “h 6 2Pe_2:4. Probable alusión a Gén_6:1-4. En el libro de Henoc (véase Jud_1:14-15 n.) se escribe detalladamente sobre el castigo de los ángeles a los cuales parece referirse el citado pasaje (cf. Gén_6:2)”.[22]

En otras religiones[editar]

El Mormonismo o "Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días" (LDS, mormones) creen que los "hijos de los dioses" (bnei Elohim) fueron humanos. Los hijos de Noé por su justicia fueron llamados "hijos del dios" y tuvieron descendencia. A diferencia del texto masorético y la Septuaginta no serían los "Hijos del dios" quienes se desposaron con las "hijas de los hombres", sino que las hijas de los "hijos del dios", siendo bellas, se desposaron con los "hijos de los hombres", llamados así porque no escuchaban al dios judeocristiano y lo habían rechazado. De estas uniones no aprobadas por ese dios nacieron los varones de renombre, no gigantes, de la antigüedad:

"13 Y a Noé y sus hijos escucharon al Señor, y obedecieron, y se les llamó los hijos del dios.

"14 Y cuando estos hombres empezaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, los hijos de los hombres vieron que estas hijas eran bellas, y tomaron para sí esposas, según su elección.

"15 Y el Señor dijo a Noé: La hijas de tus hijos se han vendido; por lo que, he aquí, mi ira está encendida en contra de los hijos de los hombres, porque no quieren escuchar mi voz".[23]

Por su lado, los Testigos de Jehová sostienen que los nefilim sí eran gigantes violentos, que eran hijos de ángeles rebeldes y mujeres. Interpretan, al igual que la Septuaginta, que "Bnei Elohim" solo es una perífrasis para referirse a los ángeles.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Diccionario Strong: “H5303 נְפִיל nefı̂yl o נְפִל nefíl; de H5307 (נָפַל nafál: raíz primaria; caer); propiamente, derribador, es decir, patán o tirano: gigante”
  2. Isaías 26, 13-14
  3. http://rae.es/cananeo
  4. Josué 11, 21-2; I Jueces, 10, 20
  5. Génesis 14
  6. El relato de 1 Crónicas 20:5 dice en parte que “Elhanán hijo de Jaír logró derribar a Lahmí el hermano de Goliat el guitita” durante una batalla contra los filisteos. Pero, por otra parte, el relato paralelo de 2 Samuel 21:19 dice: “Elhanán hijo de Jaaré-oreguim el betlemita logró derribar a Goliat el guitita”. Al parecer, en este último versículo el copista leyó equivocadamente behth hal·laj·mí (betlemita) en lugar de ʼeth-laj·mí (“Lahmí”; el término hebreo ʼeth tan solo indica que Lahmí es el complemento de un verbo). El texto original probablemente dijera “logró derribar a Lahmí”, como lee el relato paralelo de 1 Crónicas 20:5. De este modo los dos textos armonizarían en este punto e indicarían que Lahmí era el hermano del Goliat a quien David mató. No obstante, también es posible que hubieran existido dos personajes de nombre Goliat". (Enciclopedia Perspicacia. Watchtower, Bible and Track Society. 1995. Tomo II. "Lahmi". página 181.
  7. Génesis 26.
  8. Jueces, 10; Números 23, 22
  9. Josué 15. 14
  10. "En su tratado "Quod Deus sit immutabilis". Para la doctrina de Filo sobre los ángeles vea 'De Vita Mosis', III,2; 'De Somniis', VI; 'De Incorrupta Manna', I; 'De Sacrificiis', II; 'De Lege Allegorica', I, 12; III, 73". (Enciclopedia católica. Ed. The Encyclopedia Press, 1913.[1]
  11. Diálogo con el Judío Trifón
  12. “Enciclopedia judaica castellana”. Eduardo Weinfeld., et al. Editorial Enciclopedia Judaica Castellana. México, D. F. 1950. Tomo VIII. "Néfilim". Página 106.
  13. “Enciclopedia judaica castellana”. Tomo I. "Ángeles". Página 309.
  14. "Euseb., Praeparat. Evang. 5,4... Eusebio veía en este pasaje bíblico el origen de las leyendas griegas sobre los gigantes y titanes, los cuales provenían de las relaciones entre las divinidades y las mujeres” (Euseb., Praeparat. Evang. 5,4. Algunos autores traen a colación ciertas creencias populares aún existentes entre los beduinos sobre las posibles relaciones sexuales entre los djin o genios demoníacos y las mujeres; cf. J. A. Jaussen, Coutumes Palestiniennes I (Naplouse) p.230-234; J. Chaine, o.c., p.103)". (“Biblia Comentada”, Profesores de Salamanca, texto de Nacar Colunga. Editorial Católica S. A. 1961).
  15. "Para la opinión sobre Génesis 6,1 vea San Justino, Apol. II, 5.”. (Enciclopedia católica. Ed. The Encyclopedia Press, 1913.[2]
  16. Jünemann Beckschaefer, Guillermo, Pbro. “La Sagrada Biblia”. 1928-1992
  17. Martín Nieto, Evaristo. R. P. La Santa Biblia. Ed. San Pablo. Madrid. 1967.
  18. Biblia “El Libro del Pueblo de dios”. Ediciones Paulinas, 1985
  19. Schökel, Luis Alfonso. “La Biblia de Nuestro Pueblo”. Biblia del Peregrino. Ediciones Mensajero. 2011
  20. Biblia de Estudio “Reina-Valera”. Sociedades Bíblicas Unidas, 1995.
  21. “La Biblia de las Américas”. Ed. The Lockman Foundation. Anaheim, California. 1997.
  22. La Biblia, Versión “Dios Habla Hoy”. Sociedades Bíblicas Unidas, 1993.
  23. Perla de Gran Precio/Moisés 8:13-17. [3]

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