Negación del cambio climático

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La negación del cambio climático antropogénico es una corriente científica escéptica que afirma que el calentamiento global no es causado por seres humanos.[1] Generalmente lo atribuyen a cambios cíclicos del sol[2] así como ciclos de la tierra o incluso la acción de rayos cósmicos.[3] Muchos científicos de renombre mundial afirman además que no es un fenómeno único en la historia de la tierra y que hay evidencia de que ha sucedido muchas veces antes, incluso antes de haberse iniciado la era industrial o incluso mucho antes del propio ser humano. Las evidencias paleoclimáticas y geológicas indican que se han producido unas 30 glaciaciones y sus respectivos calentamientos. Otros incluso afirman además que una prueba está en el hecho de que todo el sistema solar se está calentando, lo que descartaría al ser humano como causante del mismo.

Según estos escépticos, los intereses de promover la idea del calentamiento global pueden ser varios:

  • Evitar que los países en desarrollo usen combustible fósil, y por tanto, evitar que se desarrollen como competencia.
  • Promover la conservación del medio ambiente por medio de mentiras.
  • Poner un impuesto sobre el carbono para obtener ganancias ilícitas.
  • Obtener trabajo y más fondos para los políticos del clima.
  • Seguir las directivas contenidas en el Informe de la Montaña de Hierro de 1962, donde se recomendaba la creación de diversos miedos para obligar a la población mundial a aceptar políticas de enormes gastos improductivos y derroche financiero para mantener el sistema económico nacido como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

Los defensores de que el calentamiento global es causado por el hombre afirman que esta negación es producto de intereses comerciales por parte de corporaciones que distribuyen productos que afectan el medio ambiente, como por ejemplo, las petroleras. Afirman además que esto es desinformación por parte de un grupo supuestamente reducido de científicos y corporaciones. La réplica a este argumento es que las corporaciones petroleras y la industria nunca ganaron más dinero que desde que la neurosis por el calentamiento global comenzó a impulsarse hacia fines de la década de 1970. Otra evidencia que disipa la acusación de los subsidios de las petroleras a los escépticos, o realistas es que, mientras ExxonMobil ha invertido poco más de us$20 millones en los escépticos en un lapso de 20 años, ha donado más de us$100 millones a grupos e instituciones que, como la Scripps Institution of Oceanography, son grandes promotores de la idea del calentamiento Global Antropogénico.

Escepticismo frente a la negación[editar]

El "moderno escepticismo," de acuerdo a Michael Shermer, editor de la revista trimestral escepticismo científico Skeptic, "está embebido en el método científico, que involucra controlar los datos para formular y probar explicaciones naturales de un fenómeno natural. Una denuncia se hace factual cuando se confirma en una extensión razonable para ofrecer temporario acuerdo."[4] Términos como "calentamiento global negado" y "negación del cambio climático" han sido usados desde 2000 para describir oposiciones al consenso científico.[5] Organizaciones como la "Coalición de Clima Global", de acuerdo a un trascendido de 1991 "memo estratégico," no comenzó a reunir datos y explicaciones de prueba, sino a influir en la percepción pública de la ciencia del cambio climático y "cambiar la posición de calentamiento global como teoría y no como un hecho."[6] Esa estrategia fue criticada por ciencia tergiversada, en 2006 la Royal Society envió una carta a ExxonMobil expresando desaprobación a que una reciente publicación "deja a los lectores con la impresión tan inexacta y engañosa de las pruebas en las causas del cambio climático ... documentada en la literatura científica."[7]

La Newsweek de agosto de 2007 y su historia de tapa "La Verdad Acerca de la Negación" reportó que "esta bien coordinada y bien financiada campaña por científicos opuestos, mercado libre think tanks, y la industria de los seis grandes ha creado una niebla paralizante de dudas alrededor del cambio climático."[8] Newsweek publicando una refutación del redactor Robert J. Samuelson, llamando a "la vasta sobresimplificación de una desordenada historia" y "fundamentalmente engañosa". Argumentando que "los periodistas deberían resistir la tentación de retratar el calentamiento global como un concepto moral... donde quien cuestione su gravedad o proponga otras soluciones sea ridiculizado".[9]

Varios comentaristas han comparado la negación del cambio climático con el negacionismo del Holocausto,[10] [11] [12] mientras otros han condenado esas comparaciones como inadecuadas y poco felices.[13] [14] [15] [16] [17]

Por otra parte, hace algunos años, cuando se empezó a hablar de cambio climático, hubo algunos políticos que lo negaron e incluso intentaron ocultarlo desinformando y ocultando información a la población. Claro ejemplo de ello fue lo ocurrido en el Gobierno de George W. Bush, donde se ocultaron unas imágenes tomadas por satélites espías que confirman que en los últimos años grandes extensiones de tierras en latitudes muy altas han perdido la capa de hielo que las cubría durante los meses de verano. Las fotografías, un secreto bien guardado durante la administración del presidente George W. Bush, fueron clasificadas por la Casa Blanca para que no salieran a la luz. Los hidrocarburos son actualmente el motor del mundo y quien controla este recurso tiene el control de una parte sustancial de la economía del planeta.En este contexto, es muy difícil que naciones como Estados Unidos acepten la transformación de los sectores energético y automovilístico, entre otros, para limitar el cambio climático, implicaría realizar inversiones por miles de millones de dólares.

Industria de la negación[editar]

"Tan pronto como la comunidad científica comenzó a estar en la ciencia del cambio climático, el retroceso se inició," de acuerdo a la historiadora de la University of California, San Diego Naomi Oreskes.[8] Newsweek ha reportado que:

Empresas individuales y asociaciones de la industria - que representan al petróleo, acero, automóviles y empresas de servicios públicos, por ejemplo - formaron grupos de presión como Global Climate Coalition y Consejo de Información del Ambiente. El plan de juego del ICE pidió alistarse a los que dudan del efecto invernadero "reposicionando al calentamiento global como teoría más que hechos".[8]

En 1998, John H. Cushman del New York Times reportó en un memorandum[18] escrito por un especialista en relaciones públicas para el American Petroleum Institute: el memo describe un plan "para reclutar cuadros de científicos que comparten los puntos de vista de la industria con el cambio climático, y entrenarlos en relaciones públicas para ayudarlos en convencer a periodistas, políticos y al público de que el riesgo del calentamiento global es muy inexacto en justificar controles sobre los gases de invernadero." Como parte de la estrategia de poner US$ 5.000.000 para "maximizar el impacto de las visiones científicas consistentes con el Congreso, los medios y otras audiencias importantes," el documento menciona:

Se propone para los medios de comunicación un presupuesto de 600.000 dólares, sin contar el dinero de la publicidad, [que] se dirige a escritores, editores, columnistas y corresponsales de la cadena de televisión, con hasta "20" científicos climatólogos" contratados expresamente "para inyectar credibilidad y responsabilidad científica en el debate sobre el clima mundial, lo que plantea interrogantes sobre la subcotización y la 'sabiduría científica dominante'"[19]

Varios periodistas han argumentado que la estrategia recuerda la adoptada por lobbyistas del tabaco después de ser confrontados con nueva data vinculando cigarillos con cáncer — para cambiar la percepción pública de los descubrimientos hacia la de un mito, reclamos injustificados, o exageraciones en lugar de la teoría científica dominante. En 2006, The Guardian reportó:

Hay claras similitudes entre el lenguaje usado y las aproximaciones adoptadas por Philip Morris y por las organizaciones fundadas por Exxon. Los dos lobbies usaron la misma terminología, aparentando haber sido inventado por los consultores de Philip Morris. La "ciencia basura" con estudios con revisión por pares mostraron que fumar está ligado con cáncer y otras disfunciones. La "ciencia clara" hizo estudios patrocinados por la industria del tabaco sugiriendo que el estudio estaba inconcluso. Ambos lobbies reconocieron de que su mejor oportunidad de evitar la regulación era desafiar el consenso científico. En un memo de la Cía. de tabaco Brown & Williamson anotaron: "La duda es nuestro producto, ya que es la mejor manera de competir con el «cuerpo del hecho» que existe en la mente del público en general. También es el medio de crear una controversia."[20]

El presidente de la National Academy of Sciences Dr. Frederick Seitz ganó "aproximadamente US$ 585.000" en los 1970s y 1980s como consultor de R. J. Reynolds Tobacco Company mientras continuaba "percibiendo su salario como 'presidente emérito' en la Rockefeller University". R.J. Reynolds contribuyó con $45 millones a los estudios médicos coordinadps por Seitz et al. Aunque el estudio no tocó los temas de tabaquismo y salud, "la industria frecuentemente hacía correr memos a diarios y revistas citando sus multimillonarios estudios programáticos como prueba de sus esfuerzos hacia la ciencia—y argumentando que la evidencia en los efectos sobre la salud de fumar estaban mezclados."[21]

Seitz pasó a presidir grupos tales como el Science and Environmental Policy Project y el George C. Marshall Institute y afirmando que supuestamente han realizado esfuerzos para "minimizar" el calentamiento global. Seitz dijo en los 1980s que "el calentamiento global es mucho más una cuestión de política que de clima." En una entrevista de abril de 2006 dijo que creía: "estamos teniendo un cambio natural, sea lo que sea, debido a causas naturales aún no exploradas." Se explayó diciendo que "yo diría que es poco probable que nos enfrentemos a un grave peligro por el calentamiento global" y "Todo buen científico reconoce que hay circunstancias que no pueden ser ignoradas, pero creo que, en las actuales circunstancias, lo único que podemos hacer es continuar como estamos y esperar a ver lo que el resultado es."[22] Seitz es autor del Oregon Petition, documento publicado conjuntamente por Marshall y el Oregon Institutes en oposición al Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. Esa petición y su acompañante "Revisión de Estudios de la Evidencia de Calentamiento Global" afirmó:

Los límites propuestos de los gases de efecto invernadero que dañan el ambiente, entorpecen el avance de la ciencia y la tecnología, y los daños a la salud y el bienestar de la humanidad. No hay convincente y científica evidencia de que el dióxido de carbono, metano, u otros gases de invernadero antropogénicos estén causando o en un futuro previsible, causen catastrófico calentamiento de la atmósfera de la Tierra, cambiando su clima. ... Estamos viviendo en un entorno cada vez más exuberante de la flora y fauna como consecuencia del aumento de dióxido de carbono. Nuestros niños disfrutarán de una Tierra con mucho más plantas y vida animal que la que ahora estamos bendecidos. Esto es un regalo maravilloso e inesperado de la Revolución industrial.[20]

Guardian ha reportado que, en 1993, Philip Morris estableció the Advancement of Sound Science Coalition (TASSC) en conjunto con la firma de RR.PP. APCO como parte de un plan para combatir las regulaciones propuestas de fumador pasivo: "Philip Morris, dijo la APCO, necesita crear la impresión de un "movimiento popular" -que se había formado espontáneamente por los ciudadanos afectados para luchar contra "el exceso de reglamentación". Se debe describir el peligro del humo de tabaco como un simple "temor infundado", entre otros, como las preocupaciones acerca de los pesticidas y los teléfonos celulares."[20] Dentro de la década, el grupo había también recibido fondos de Exxon:

TASSC, la ‘coalición’ creado por Philip Morris, fue la primera y más importante de las organizaciones empresariales financiados para negar que el cambio climático esté teniendo lugar. Se ha hecho más daño a la campaña para poner fin a lo que ningún otro órgano.[20]

Varios think tanks financiados por Exxon y, más tarde, por ExxonMobil, para impugnar el cambio climático también supuestamente recibió fondos de Philip Morris como Competitive Enterprise Institute, Cato Institute, Heritage Foundation, Hudson Institute, Instituto Fronteras de Libertad, Reason Foundation, Centro de Economía y Leyes de la George Mason University, e Independent Institute.[20]

Una encuesta llevada a cabo por la Royal Society halló que en 2005 la ExxonMobil distribuyó $2,9 m a 39 grupos que la Sociedad llamó "tergiversadores de la ciencia del cambio climático mediante la negación pura y simple de las pruebas".[23]

Existe un colectivo que está en contra del cambio climático, no cree en él y no ve necesario tomar medidas. Estos son sin duda, los beneficiados de que ocurra el cambio climático, es decir que se rigen por motivos económicos más que nada. Suelen ser empresas, aunque también muchos políticos han manifestado su opinión negativa sobre este tema. Los principales beneficiados ante este problema son:

  • Aseguradoras: el cambio climático, aunque se consiga paliar, va a generar a lo largo de los próximos años un creciente número de desastres naturales (inundaciones, huracanes, etc). Ante estas perspectivas, las aseguradoras incrementarán sus primas.
  • Sector del automóvil: las empresas del sector que antes trasladen al mercado una preocupación por el desarrollo de productos menos contaminantes (biocarburantes, etc.) estarán en condiciones de incrementar sus precios. Mientras tanto, los automóviles de “la vieja escuela” contarán cada vez con menor atractivo frente al mercado, sin contar con los potenciales impactos regulatorios.
  • Compañías energéticas: las compañías del sector energético que inviertan y desarrollen tecnologías basada en energía solar, eólica, etc… también se verán beneficiadas por un progresivo aumento de la percepción del público respecto a las bondades de las mismas, además de posiblemente verse comparativamente beneficiadas por incentivos regulatorios.
  • Ingenierías y constructoras: la construcción de edificios que incorporen sistemas eficientes de ahorro de consumo energético también estarán en condiciones de diferenciarse en el mercado, y de cobrar un “plus” por ello.
  • Compañías de aguas: en zonas donde las temporadas de sequía serán cada vez más largas y duras, las compañías que gestionan el agua tendrán entre manos un bien cada vez más escaso y, por lo tanto, con un precio que tenderá a subir.
  • Compañías agrícolas: la utilización de determinados cultivos (como la caña de azúcar, el maíz o el aceite de palma) para la generación de energía (a través de los biocombustibles) hará incrementar su demanda y, en consecuencia, los precios.

Como vemos, todas estas empresas tienen intereses económicos, y es por esto que no les conviene que el cambio climático se acabe, por lo que están en contra de tomar medidas al respecto.

Instancias de los negadores del cambio climático[editar]

Sector Público[editar]

Un informe de la "Office of the Inspector General de NASA ha revelado que agentes de la Oficina de Asuntos Públicos office fueron culpables de "interferencia política inapropiada" en sus intentos de restar importancia a los resultados del cambio climático.[24]

En 1994, de acuerdo con un memorando filtrado, el influyente estratega republicano Frank Luntz advertido por miembros del Partido Republicano, con respecto al cambio climático, que "es necesario seguir haciendo de la falta de certeza científica un asunto primario" y el "desafío de la ciencia" es "contratar expertos que simpaticen con su punto de vista."[25] En 2006, Luntz declaró que todavía "en '97, '98, la ciencia era incierto", pero en la actualidad está de acuerdo con el consenso científico.[26]

En 2005, el New York Times reportó que Philip Cooney, un ex lobbista y "líder de equipo de clima" del American Petroleum Institute, dijo "repetidamente los informes editados del clima por el gobierno subestiman los vínculos entre estas emisiones y el calentamiento global, según los documentos internos."[27] La Administración G.W. Bush había contratado a Cooney en 2001 como jefe de personal del Council on Environmental Quality de la casa Blanca, "la Oficina que ayuda a elaborar y promover políticas de la Administración en temas de ambiente." El New York Times informó:

Los expertos en clima y representantes de grupos ambientales, cuando se muestran ejemplos de sus revisiones, se ilustra entonces la importante influencia, en gran parte invisible, de Cooney y otros funcionarios de la Casa Blanca con vínculos con las industrias de energía que han combatido las restricciones a gases de invernadero.[27]

El periódico también afirma sobre "los esfuerzos de la Administración Bush para poner de relieve las incertidumbres en la ciencia apuntando al calentamiento causado por el hombre, poniendo a EE.UU. en conflicto con otras naciones y con grupos de científicos locales." Cooney informó la eliminación de toda una sección sobre el clima en un informe, tras lo cual un lobby de la energía le envió un fax diciendo: "Usted está haciendo un gran trabajo."[8]

Cooney, anunció su renuncia dos días después de contar su historia de la manipulación de informes científicos.[28] Pocos días después se anunció que Cooney tomaba una posición en ExxonMobil.[29]

The Washington Post: informe de junio de 2007[editar]

En abril, la Corte Suprema de los Estados Unidos ... reprendió a la administración por no regular los gases de efecto invernadero asociados con el calentamiento global, con su sentencia a menos de dos meses después de la declaración de Cheney que puntos de vista conflictivos' siguen estando acerca de la magnitud de la contribución humana al problema.[30]

El que sería vicepresidente Dick Cheney tenía conexiones con el lobby de la Energía, y con la ExxonMobil en particular, han alimentado las especulaciones de que su caracterización de la ciencia del cambio climático está vinculado a la "industria negadora.[31] En 2000, la "Fuerza de Tareas en Energía" de Cheney, oficialmente: "Grupo de Desarrollo de Políticas Nacionales de Energía", invitó a ejecutivos de las mayores compañías de petroleo: Exxon, Conoco, BP, Royal Dutch Shell, para consultar con la Casa Blanca sobre el desarrollo de una política energética nacional, aunque esto fue negado inicialmente por las empresas participantes.[32] [33] El cambio climático es otra historia sombría a ser tratada con respeto]. Página de Opinión. The Age Company Ltd.[34] han descrito la negación del cambio climático como una forma de negacionismo.[8]

En sus temas de conversación para una reunión de 2001 con un grupo que incluía al lobista de ExxonMobil Randy Randol (descubierto a través de la Legislación acerca de Libertad de Información), la subsecretaría de Asuntos Globales de EE.UU. Paula Dobriansky agradeció al grupo por sus ideas en las políticas de calentamiento global, tomando nota que, ‘POTUS [el presidente de EE.UU.] rechazó al Protocolo de Kioto, en parte, basada en inputs de ustedes.’[35]

El Proyecto de Responsabilidad Gubernamental de "Observaciones Científicas del Clima" ha cuestionado el nombramiento de la Administración de funcionarios con vínculos del sector privado, negadores del cambio climático:

Jeffrey Salmon es subsecretario de Ciencias del Departamento de Energía de los Estados Unidos. Antes de llegar a ese cargo, de 1991 a 2001 fue Director Ejecutivo del George C. Marshall Institute, un actor clave en campañas de desinformación de calentamiento global. En 1998 participó en el desarrollo de un hoy notorio plan de la industria petrolera, esponsoreando plan para librar una campaña CONTRA la comunidad científica dominante sobre el calentamiento global. Antes de eso, fue redactor de discursos de alto nivel para Dick Cheney, cuando Cheney fue Secretario de Defensa.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. ¿Consenso? 150 científicos niegan la teoría del cambio climático del IPCC
  2. El papel del sol en el calentamiento global infravalorado
  3. El calentamiento global podría estar ocasionado por los rayos cósmicos
  4. Why People Believe Weird Things: Pseudoscience, Superstition, and Other Confusions of Our Time. qtd. in. " A Skeptical Manifesto" (online) visto 10 de agosto de 2007
  5. Main, Bill (10 de noviembre de 2000). «Industry’s green light for change». The Scotsman. Consultado el 16 de agosto de 2007.
  6. Memo qtd. in Mark Hertsgaard, "Mientras Washington Duerme." Vanity Fair, mayo de 2006
  7. Carta de la Royal Society a Nick Thomas, Director, Corporate Affairs, Esso UK Limited, 4 de septiembre de 2006 visto 10 de agosto de 2007. (PDF)
  8. a b c d e Begley, Sharon (13 de agosto de 2007). «The Truth About Denial». Newsweek. Consultado el 6 de agosto de 2007.
  9. Samuelson, Robert J. (20 de agosto de 2007). «Greenhouse Simplicities». Newsweek. Consultado el 16 de agosto de 2007.
  10. George Monbiot: The threat is from those who accept climate change, not those who deny it | Comment is free | The Guardian
  11. Climate change is another grim tale to be treated with respect - Opinion
  12. Deniers of global warming harm us
  13. Prometheus: On Language Archives
  14. Townhall.com::On Comparing Global Warming Denial to Holocaust Denial::By Dennis Prager
  15. Global warming: the chilling effect on free speech | spiked
  16. The Social Affairs Unit - Web Review: Why do people become climate change deniers?
  17. RSA Journal - febrero de 2008
  18. «Denial and Deception: A Chronicle of ExxonMobil’s Efforts to Corrupt the Debate on Global Warming». Greenpeace (14 de agosto de 2003). Consultado el 2 de agosto de 2007.
  19. Cushman Jr., John H. (26 de abril de 1998). «Industrial Group Plans to Battle Climate Treaty». New York Times. Consultado el 3 de agosto de 2007.
  20. a b c d e Lane, Allen (19 de agosto de 2006). «The denial industry». The Guardian. Consultado el 2 de agosto de 2007.
  21. Hertsgaard, Mark (mayo 2006). «While Washington Slept». Vanity Fair. Consultado el 2 de agosto de 2007.
  22. FRONTLINE: hot politics: interviews: frederick seitz | PBS
  23. «Exxon to cut funding to climate change denial groups». Consultado el 23 de diciembre de 2008.
  24. NASA minimizó "el calentamiento global para proteger a Bush - Scotsman.com News
  25. Begley, Sharon (13 de agosto de 2007). «The Truth About Denial». Newsweek. Consultado el 6 de julio de 2007.
  26. FRONTLINE: políticas calientes: entrevistas: Frank Luntz | PBS
  27. a b Revkin, Andrew C. (8 de junio de 2005). «Bush Aide Edited Climate Reports». New York Times. Consultado el 3 de agosto de 2007.
  28. Andrew Revkin (10 de junio de 2005). «Editor of Climate Report Resigns». Consultado el 23 de abril de 2008.
  29. Andrew Revkin (15 de junio de 2005). «Ex-Bush Aide Who Edited Climate Reports to Join ExxonMobil». Consultado el 23 de abril de 2008.
  30. Becker, Jo; Barton Gellman (27 de junio de 2007). «Leaving No Tracks». Washington Post. Consultado el 3 de agosto de 2007.
  31. Dickinson, Tim (20 de junio de 2007). «La campaña secreta de la Administración del Presidente Bush de negar el calentamiento global». Current Biology (Rolling Stone). http://www.rollingstone.com/politics/story/15148655/the_secret_campaign_of_president_george_bushs_administration_to_deny_global. Consultado el 14 de julio de 2007. 
  32. Abramowitz, Michael; Steven Mufson (18 de julio de 2007). «Papers Detail Industry's Role in Cheney's Energy Report». Consultado el 6 de agosto de 2007.
  33. Christoff, Peter. (9 de julio de 2007). [http://www.theage.com.au/news/opinion/climate-change-is-another-grim-tale-to-be-treated-with-respect/2007/07/08/1183833338608.html
  34. Connelly, Joel. (10 de julio de 2007). Negadores del calentamiento global nos perjudican. Seattle Post-Intelligencer. Visto 25 de diciembre de 2009.
  35. Robinson, Emily (2007), Exxon exposed, 6, Catalyst, http://www.ucsusa.org/publications/catalyst/exxon-exposed.html, consultado el 6 de agosto 2007 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]